Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

jueves, 31 de marzo de 2011

Y una piensa que sabe canciones de memoria, por la noche...

Por dos veces hoy he revivido un lugar de alguna carretera de las pequeñaas que nos conducían, en plurar, hacia los fines de semana fríos y blancos en las montañas. Antes. Cuando éramos oficialmente dos y encima felices. Un punto concreto de un pasado cercano, geográficamente ubicado y siempre con la misma canción, de esas que una se aprende de memoria, a fuerza de repetirlas, solo porque te gustan. La carretera estrecha, la mano derecha abrazando la pelota de golf, en pleno cambio de marcha, a toda velocidad, con las largas y alrededor, atravesándolas, solo las luces de pequeñas casas aisladas, distantes, cerradas, dentro -como envueltas- de una noche negra con luna y mucho silencio, el del frío. Por dos veces ha revenido ese lugar y esa compañía hoy, la canción y también -sobretodo- un poco de pena, por los sentimientos que ya no siento hacia esa compañía a la que estuve perteneciendo largos años. Y ahora ya no...

miércoles, 30 de marzo de 2011

[Odiosas] comparaciones...

Como un barco sin piratas, vacío; derivando. A merced de vientos, olas y mareas. O como un desierto: soledad y desolación y solo la nada. Hoy también me he sentido, por momentos, como la estación: en evolución pero sin adivinar finales, con fecha prefijada, a pesar de tenerla. Y ahora, entre cumpleaños, letras y músicas y nostalgias que atacan a traición, aprovechando los cansancios, la presión y el fin de la cuenta atrás, ya ni me entretengo en explorar mis aledaños, por la certeza del resultado y la inexistencia de dudas. Ni las más pequeñas e insignificantes. Convulsa, esta existencia. Apresurada, también. Qué distinta a la de la vida en los desiertos...

martes, 29 de marzo de 2011

Las hay...

No sé si es posible extrañar algo que no se quiere, que se ha rechazado y hasta expulsado. Quizá hay costumbres imbrincadas y confundidas en una misma, que nunca querrías extrañar y sin embargo... Mis días son infinitos y mis noches breves. Necesito tiempo y horas y ratos para levantar la mirada de la pantalla. Un rato de contacto físico, de atención. Solo algunas veces...

domingo, 27 de marzo de 2011

Viviendo y preludiando momentos peores pero provisionales...

He sorbido a conciencia los minutos que se contienen en esos dos días que son preludio de prisas y ansias, porque andaba en sobre aviso y preavisada. He avanzado asuntos con retraso a grandes zancadas para comenzar limpia y sin deudas. He caminado despacio y mirando hacia el suelo, pisando hierbas recien cortadas y aspirando ese olor a hierba para recordarlo cuando esté inserida en enormes salas de juntas sin luz natural perceptible, bajo la tensión de un plazo corto. Y he visto nubes de invierno mientras me peinaba una brisa de primavera y mis brazos y mis piernas recibían ese primer sol suave que he estado añorando todos los días, todos los meses, desde octubre. Todo el mundo sabe que el sol en invierno ni calienta ni reconforta, a pesar de lo cual sigo persiguiéndolo para que me reconstituya el alma y me recargue energías bajas. He sonreido viéndoles avanzar, compartir y enseñar/aprender. Sí, también entre enfados, como sucede entre quienes no están dispuestos a ceder el mando para ser comandados y luchan con la voz y buscan argumentos y razones y los gritan y se hablan con las manos, gesticulando sin mesuras ni proporciones, como si les fuera la vida. Momentos de avances y de sonrisas, de conversaciones sentados en el suelo, sobre la hierba, frente al sol, saboreando etapas, los momentos que van llegando y que agradezco como estar metida en la aventura de vivirles, de vivirme...

miércoles, 23 de marzo de 2011

¿Recuerdas...?

Hay miles de oportunidades, agazapadas entre bostezos. Y faltan horas, aunque sobren frases cortas que no da tiempo ni a apuntar, como tampoco a lanzar en mensajes breves para que una opinión se convierta en pública. Es todo distinto, a pesar de ser igual y todo cambia un poco cada día, aunque los pequeños cambios se perciban grandes solo cuando han pasado muchos días. Como verse a diario, que es la antítesis de la lujuria, el fin de los sueños, rutinas instaladas y la muerte de las sorpresas. Prefiero el vilo, el lapso, el compás y la espera. En sorbos breves, acompañados de calmas novedosas y sutiles improvisaciones, como el abrazo traicionero por la retaguardia, sin previo aviso y con dolo. Ese lento e inesperado, que conquista centímetros de piel, erizándola y haciendo sentir los prolegómenos del calor que le sigue al frío. Si. Como aquella vez...

martes, 22 de marzo de 2011

De tirón, en automático...

He dejado de repasarme las uñas con los dientes y ni siquiera me fijo en las cutículas, pero aprendo letras de canciones de memoria y Cada siete olas no me ha gustado tanto como Contra el viento del norte, aunque confieso haberlos leído de tirón, en dos días y entre sentimientos encontrados. Enganchada y molesta, a partes iguales o tal vez no: a ratos más molesta, pero igual de enganchada. Demasiado autobiográfico, demasiado estupendo el segundo final, porque la historia tiene sus partes [si bien esto ni pretende ni puede ser un spoiler, así que me voy a seguir callando]. Esta tarde ha sido especialmente prolífica en textos imaginarios, que jamás he podido pasar por el teclado y que ahora, en la intranquilidad propia de un lugar que no está en silencio sino todo lo contrario, me resulta imposible recordar. Pero es que ni una de las frases que han llegado a sonar originales y novedosas, como me lo parecen a mi algunas obras de arte [aunque no lo esté comparando, que unas son churras y las otras no]. Tengo ganas de reir y de que llegeuen las cuarenta y ocho horas en las que alejarme de aqui, con ascendiente, descendientes y colaterales [algunos] y dejarme llevar, dejarme dormir, dejarme. Un poco, solo. Alejada de esta rigidez, del encorsetamiento, de las poses y fachadas, de ser otra yo que ni siquiera yo reconozco, de las bondades y las palabras amables que hacen sonreir. No somos de papel y sin embargo. Pienso que en diez años [eso que solemos preguntar a desconocid#s por escrito y sin vernos] estaremos [los que estemos] circulando en coches híbridos, sin hacer ruido y con mascarillas de diseño [usadas también como soporte publicitario] que filtraránel aire gris cargado de materiales pesados que no deberemos procesar directamente. Al tiempo...

martes, 15 de marzo de 2011

A veces todo es tan molesto...

Dicen que vamos a estar tan tristes como cuando vimos [hasta saciarnos] las imagenes de los aviones estrellándose contra las Torres y cómo éstas caían. También dicen que las imagenes desoladoras del pueblo japonés a la espera de una evacuación por emergencia nuclear van a marcar nuestra memoria. O que la certeza de que una isla de tres mil kilómetros cuadrados haya podido desplazarse dos metros y medio hacia el continente [y nuestro eje diez centímetros] es una mentira que siempre habíamos considerado inamovible. Los expertos dicen que no tenemos motivos para la felicidad y les creo. Además, ando enfadada, como muy molesta, silenciosa y cabizbaja y tampoco debería. Quizá me haya cansado de intentar avanzar a pesar de ir contra la ventisca, sin ropa ni calzados técnicos, sola, sin comida y con lumbalgia por la postura, enfrentándome al viento, procurando evitar generarle demasiada resistencia y todo con una sonrisa. Pues no. A veces se me acaba la paciencia [a mi también], se agotan las oportunidades [que tienen los terceros, que siempre son los culpables], me impaciento [por la lentitud de los resultados, que llegan, como le llega San Martín a todos los cerd#s que se han cruzado en mi camino] y, además, me rebelo [pero sin violencia, nada]. Pero, como siempre, en silencio, sin ir al gimnasio, a pesar de que eso equilibra mi mente y me hace compañía... Como un castigo, en realidad...

domingo, 13 de marzo de 2011

Mentiras verdaderas. O no...

Una cura de sueño y todas las horas en casa, acompañada y sonriendo, aprovechando para organizar los caos, actualizar asuntos pendientes, coadyuvar en técnicas de la memoria y recibiendo abrazos y algunos besos. Los que de mi descienden me miran directamente a los ojos con un descaro infantil o también desde arriba y con el pelo revuelto, demasiado largo de nuevo. Me rio de sus ocurrencias de la misma manera en la que ellos se rien de mis deslices, de mis lapsos, de mis olvidos y hasta de mis momentos de duda. Me disparan preguntas difíciles sin avisarme ni dejar que yo sospeche algunos minutos y creo que la única forma de ser de verdad es siendo verdadera, sin modificarme para ellos ni buscar versiones políticamente correctas en las que no creo. No creo en que las mentiras den buenos resultados, aunque a veces sean imprescindibles y garanticen más de una supervivencia...

jueves, 10 de marzo de 2011

Todo sigue igual, a pesar de los cambios...

Creo firmemente que a lo largo de la vida se nos ofrecen cientos de posibilidades de vivir otras: sub-vidas o algo similar. En algunas ocasiones, es posible elegir la dirección a tomar. Y en otras sólo cabe acatar decisiones o elecciones ajenas. Nada es, a veces, negociable y solo queda dejar que pase tiempo para acostumbrarse a la renuncia y a ir tejiendo una nueva etapa o sub-vida. De pronto me sorprendo reconociendo, en la intimidad de mi propio silencio, que he protagonizado ya varios de esos cambios, a pesar de que suelo pensar de mi misma que llevo una existencia moderadamente aburrida por lo estable que viene siendo en los últimos años, tras la gran caída. Y así, hoy, me observo y concluyo que, de manera imperceptible, he mudado de despacho, de lugar, de entorno, ocupaciones y responsabilidades, de protagonistas [que no figurantes] y acompañantes; hasta de horario. Ha sido sutil y lento, progresivo y hasta dulce, con sus nostalgias y su extrañar, pero nada traumático. Y, de pronto, así estoy. Y ahí estoy...

lunes, 7 de marzo de 2011

Una tontería y una sonrisa...

Cuento con embarazo que mi vida se mantiene estable desde hace algo más de cinco años. Desde que te fuiste. Nunca se me ha dado bien la soledad y no me tomé mucho tiempo para decidir si tu lugar lo ocupaba otro alguien. Así fue, como siempre sospechaste. Y así me tienes, desde entonces. Maravillosamente estable. Tediosamente. De forma crónica y hasta cronificada. Equilibradamente en estado de estabilidad. Estabilizadamente en quilibrio y todas las variantes que seamos capaces de conjugar. Cuidado. Con cuidado. Que las variaciones, también, son finitas. Y no hablo del grosor de nada. Y así voy avanzando, sin preguntarme la dirección que espero seguir ni el objetivo que pretendo alcanzar. También he substituido nuestros objetivos. Por otros que también es plural...

jueves, 3 de marzo de 2011

Lo pienso mejor y creo que sí...

Con el volante entre las manos, en retención, se me llena el coche de posts y se me enredan frases perfectas. Ahora ya no soy capaz de hablar sin detenerme, buscando palabras que no consigo encontrar. Así que más imposible resulta tratar de memorizarlas, todas juntas, con significaciones propias. Inútil. Como sorprenderse con los retrasos en los aeropuertos o con tu eterno silencio. Y creo que es una lástima porque, en esas circunstancias, soy incapaz de revisar las palabras y confirmar si en realidad valían la pena, si el juego de sílabas podía llegar a ser algo, si hubieran servido de entrada a una carta larga, escrita entre susurros. Igual es una suerte, mi mala memoria. Bien pensado...

miércoles, 2 de marzo de 2011

Solo comprenderás tú y sabemos que nadie más...

Cuando te reencuentras con alguien a quien hace años que no ves corres riesgos. Hasta el de no reconocerte o el de sentirte distante, como perteneciente a un universo paralelo y lejano en el que probablemente acabarás viviendo solo tú. Las preguntas rigurosamente curiosas por conocer el trato que nos ha dado la vida, entretanto, entre ausencias y distancias. La mirada mal disimulada y atenta al detalle, al pliegue de la mejilla. Por lo menos sigue con la cara lavada y bien alta. En eso tampoco tú has cambiado y sigue pensando que el arma más poderosa está en el cuarto superior, bajo el pelo. Mezcla de vivencias y conflictos, pisándonos la vez y quitándonos la palabra, en revuelta impaciente, en prisa por compartir y vaciar ansias que presionan en el pecho en alguna noche de mal conciliar los sueños que se han ido escapando entre la vida que [también] ha ido pasando. Y sin darnos cuenta hemos llegado hasta hoy, así. El lugar es grande y te echo de menos, para no variar la historia de siempre y que, en definitiva, es mi propia historia. Confiesa que nada es comprensible y que lo ininteligible [palabra extraña, ¿verdad? eso de que tenga dos in-...] se te resiste. Así será mejor, como la claridad de quien media de mejor voluntad y ninguna garantía, aunque el esfuerzo tenga su inportancia y pueda llegar a ser determinante, como el abandonarme en tus brazos cada vez que es nuestra próxima vez, esa que tanto se hace esperar, agazapada entre algunas hora...

martes, 1 de marzo de 2011

Tú. O las nostalgias de siempre...

Camino por largos pasillos, entre prisas y con las piernas ya agotadas por los tacones. Poco práctico, lo sé. Pero necesario por razones varias. Llevo la cabeza gacha y la Blakandeker en la derecha, el pulgar moviendo el cursor rápido en lecturas diagonales arrancando letras que siguen el ritmo de las zancadas, que despeinan. Soy mujer y consigo hacer varias cosas a la vez, aunque confieso que últimamente me deslizo en suposiciones o preguntas incorrectas o improcedentes, respectivamente; antes casi nunca sucedía, a pesar de que siempre he evitado usar la memoria, poco fiable, margen de error inaceptable. Aunque no sea cirujan# la precisión me gusta igual. Como imaginarte. Adivinándote y pensando si tu pelo es o no rubio [siendo de está España mia, esta España tuya, esta España nuestra, lo cierto es que hay escasas posibilidades de que seas de raza aria], el color con el que miras tus alrededores y si serías capaz de superarme en altura [igualmente fácil porque se me dan bien las medias nacionales, en general] o si escribes y piensas con la izquierda, con lo que a mi me gusta la gente zurda. Es complicado componerse a alguien lejano, imaginar expresiones y timbres de voz, saberte con gafas o sin ellas. Como si todo eso, todo, algo, pudiera llegar a tener alguna importancia. Como si al final fuera determinante que suelo sentarme a escribir con prisas y que mis dedos sobrevuelan el teclado, volcando algunas imagenes vividas durante la jornada... Como si eso fuera a llevarnos a cualquier parte...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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