Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

domingo, 20 de abril de 2014

Necesito...

...la fórmula mágica para encontrar la similitud en las diferencias...

Como diría Fred (sí, esa mujer tan ocupada y tan feliz que apenas se pasa por aqui y que escribe correos muy de tanto en tanto...), es frase para camiseta.

Y no quería olvidarla, como sucede a veces con lo que hiciste el domingo pasado, sin ir más lejos, así que la dejo apuntada mientras sonrío (todavía), para fijarla en el tiempo y en el espacio, antes de salir a correr, como cada día. Parece que hoy el sol no tiene ninguna intención de ponerse en esta isla...

sábado, 19 de abril de 2014

Islas, soles y mares...

Tengo todo el día la cabeza llena de frases ideales para un post. Y se me olvidan.

Have unos meses corría, como hoy. Pero corría en la Castellana (feliz, esperando), por la estación de tren de Zaragoza (feliz y nerviosa, sudando) o por el aeropuerto de Singapur (creo; perdíamos el vuelo). Era otra forma de correr. Sigo corriendo, pero no tiene nada que ver. Ahora procuro correr despacio, aunque sea difícil de entender.

Me gusta este formato de vacaciones: aislada, lejos, sin necesidad de consensuar, haciendo solo lo que apetece, descansando mucho, pensando, haciendo ejercicio, leyendo, siendo mimada previo pago, naturalmente, decidiendo la ropa sin ningún objetivo y regresando al bungalow después de haber cruzado cuatro palabras con el maître y las camareras. Lo más importante del día puede ser elegir qué bebes en las comidas. Gran decisión. Y carraspear a solas porque la voz no se usa para nada, apenas. Y los oídos se quejan hasta de la música que pongo a veces. 

Ordeno ideas y saco conclusiones. He comenzado desde bien atrás y he ido revisando mi vida, desde que era normal y perfecta, como preví una vez, hasta que la desestructuré por completo, con todos los remordimientos y la frustración posibles e imposibles. Más. Las diferentes etapas subsiguientes, las humillaciones, el sufrimiento, las lágrimas y la culpa. Ha llegado el momento de parar. No estoy lista porque no he perdonado. No estoy lista para nadie más, ni siquiera para mi. Estoy trabajando en ello pero por el momento me siento totalmente incapacitada para amar como a mi me gusta, para entregarme a fondo, construir cada día una historia nueva con planes y pensar en todo lo que puede venir y espera a la vuelta de la esquina, darle mil motivos a la vida, disfrutar de las pequeñas y de las grandes cosas, de las novedades y los lugares nunca antes visitados, de las charlas y las historias, hasta de las anécdotas. Volver a querer confiando, sin pensar a cada momento que algo puede salir mal. No estoy lista, no estoy preparada. Ni siquiera me apetece volver a ser vulnerable antes de haber podido recomponerme por dentro. No puedo soportar la idea de herir a alguien en mi estado de hoy, por desconfianza...

Porque me siento destruida, arrasada, vacía y, evidentemente, sola. Cuándo sepa el motivo de haberlo hecho tan mal y durante tanto tiempo, aprenderé de mis errores y volveré a comenzar. Pero este tramo del camino no me está resulyando tan cuesta arriba como imaginé. Cosa que no sé si debe tranquilizarme o preocupar,e...

jueves, 17 de abril de 2014

Huyendo, un poco más allá del sur de siempre...

Copio a Sandra Barneda y huyo. No tan lejos. No puedo recomendar el libro, que no he leído, pero sí su fotografía en la contraportada. Bellisima. Me han hablado del argumento y la falta de tiempo me ha disuadido de llevarlo conmigoo. En el aeropuerto ya es Sant Jordi. Aún faltan días pero aquí ya hay puestos de librerías dónde antes solo había baldosas brillantes y vacías. Huyo. Tengo ganas de llegar pero no sé a dónde voy y confieso que eso me inquieta un poco. Una vez pueda ubicar la maleta roja, instalar lo poco que me llevo y vaciar el neceser verde en su lugar, todo será un poco distinto. Luego creo que necesitaré ubicarme en el espacio, saber dónde estoy (for the first time porque nunca antes he debido preocuparme de eso...) y buscar el mar calzando zapatillas de deporte. Nadar. Leer. Echar de menos. Correr. Estar en silencio. Dormir. Recordar. Alejarme de lo que me conecta. Pensar en lo que ha de venir. Generar ideas. Observar... La soltura que se tiene cuando se viaja por trabajo desaparece por completo en vacaciones. No es lo mismo comer sola entre una multitud cuando cumples con objetivos o misiones. Pasa a ser vergonzante cuando se es única, extraña, rara. A menudo la felicidad ajena resulta insultante. Pero la habitación puede convertirse en un refugio en el que estar a salvo de todas las cosas que agreden cada día. En cualquier caso, la suerte está echada. Sé que lo primero que haré será quedarme dormida antes de despegar. Hoy me pesa la cabeza. Un vino y medio gin tonic pudieron anoche conmigo...

sábado, 12 de abril de 2014

Anillo de casados...

Él es el viudo de una amiga a la que extraño a menudo. Vecino de calle. Nos vemos poco. Acabamos de coincidir en el supermercado que compartía con ella, ahora con él. El tiempo ha pasado para los dos y a él se le nota que le falta el toque femenino, que le cuiden. Barba de un par de días. A mi no sé qué me debe haber notado pero ha mostrado abiertamente cierto interés por mi. Por un igual, alguien familiar, que le comprendía, con quien hablar de ella. Alargaba la conversación, sacando temas. Movía, nervioso, las manos al hablarme de sus dos hijos adolescentes, de su cuñado ultra conocido, atropelladamemte, cada vez más nervioso. Y de pronto ví en su mano izquierda el anillo de casado. Me he fundido por dentro. Y se lo he comentado, con cara de tonta... Feliz, ha contestado que naturalmente que lo llevaba, que era suyo, que su casa estaba igual que cuando ella vivía, las mismas fotos, que no pensaba quitárselo. He tenido que hacerle callar con dos besos. Me he puesto a llorar, entre las madalenas y los palitos de pipas...

miércoles, 9 de abril de 2014

Ejercicio altamente recomendado...

Hace ya muchas décadas que la vida me enseña, a las buenas y a las malas. He tenido mucho de todo, en general. Pero últimamente he aprendido algunas lecciones y, aunque suelo padecer mala memoria, se me han clavado en el alma para no separarse de mi nunca más. Sé de lo que hablo y no exagero. Suelo ser fiel a mis promesas y esto lo considero algo así. Aunque es cierto que a veces repetimos errores, cuando el cerebro secreta extrañas sustancias químicas que nos obnubilan. Las lecciones tienen que ver con la distancia y con la edad. La primera me ha ido viniendo bien muchos años. Pero ahora, con mi cambio de hábitos, empiezo a entender que otra vida es posible. La sedentaria, con matices para no aburrirme. La segunda tiene que ver con la edad biológica y la vida vivida. Hay cosas que no proceden y la naturaleza se ocupa de ponerlas en su lugar. Es cuestión de tiempo.

Hay quien celebra unos espléndidos y envidiables cuarenta y cinco, por ejemplo, rodeada de los suyos. 

Mientras tanto, todo hace pensar que mi siguiente década la celebraré por todo lo alto. Como celebré el redondeo de la anterior, a saber: sola en una habitación de hotel y con el teléfono casi todo el día apagado, como pasará con mis vacaciones, esas que necesito como jamás antes necesité nada ni a nadie. Creo que para entonces habré llegado airosa a la fase de aceptación y ya no me rebele constantemente, habré dejado de sentirme como una perdedora y digerido ya la furia que no se me despega de todos los rincones de la piel. Y es que yo redondeo a lo grande y cuando añado el cero, además, cierro etapas. De manera bastante traumática pero que me es útil para construirme una coraza aislante en dos direcciones, donde ni entra ni sale nada interesante.

Todo consiste en ir avanzando, despacio, un poco cada día, tomando conciencia de qué somos y de quién esperamos llegar a ser algún día. Creo que la vida es corta, que me va a faltar tiempo de hacer todos los proyectos que no puedo gestionar hoy. Me gusta correr, apurar los segundos, empujar y poner en marcha, observar el lenguaje corporal de quienes pueblan mi día a día y que sientan toda la preocupación. Son importantes, son cruciales, son una parte del todo, son imprescindibles. Y tienen que saberlo.

Porque... Qué sucedería en el mundo si mañana dejamos de estar en él...? Cómo impactaría nuestra ausencia? A quienes? Durante cuánto tiempo? De qué manera?

martes, 8 de abril de 2014

Dos travellings inútiles, completamente...

Hace solo unos meses, la última vez que estuve aqui, desde el coche y como copiloto, hice un par de travellings de los campos y las viñas en invierno, podadas, sin verde. Sabía que adoraba este lugar, como adoraba casi la totalidad de los lugares hermosos del mundo, que hubiera conocido o no. A pesar del día gris y lluvioso de entonces, grabé dos secuencias que necesitaba compartir con ella, en la distancia, consciente de que estaba sufriendo dolores, de que estaba en marcha la cuenta atrás, de que le arrancarían una sonrisa y la distraerían un poquito de su pequeño y limitado universo. La tecnología falló. Nunca hubo el momento ideal para mostrárselas. Las dos grabaciones seguían en mi teléfono, sin sentido, hasta que anoche decidí borrarlas. Para siempre. Sin copia de seguridad, ni icloud ni nube. Nada. Desaparecidas. Borradas. 

Ojalá fuera tan sencillo borrar la tristeza...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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