Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

miércoles, 30 de julio de 2014

Todos los riesgos...

El gran Gabo tiene un poema que comienza con algo parecido a "Con el tiempo he aprendido"...
 
Yo no escribo poemas porque lo de la obligación de la rima me corta y coarta e inquieta y me fuerza y hasta me violenta, con lo cual el mensaje que quería transmitir en algún momento se distorsiona. Porque no sé hacerlo, simplemente.
 
Tampoco soy Gabo aunque me encantaría haber redactado alguna parte de su obra y tener su visión global. Por eso le leo cuando puedo pero puedo poco por falta de tiempo y no de ganas.
 
Por supuesto, tampoco plagio ni me inspiro ni infrinjo derechos de terceros. Ni de autor ni cualquier otro tipo de derecho que se os pueda ocurrir. Esa es la razón de que el título del post no sea el entrecomillado anterior sino otro...
 
Todo esto para decir que con el tiempo he aprendido que normalmente no se puede tener todo ni a la vez. Que hay que priorizar los deseos, las ganas y también las querencias. Y que hay que respetar [sinceramente y desde lo más hondo] a los seres humanos. Hay que renunciar, a veces.
 
No es posible simultanear las cosas ni las personas [aunque haya quién lo hace] por varias razones: por sentido común. Por elegancia y educación. Por el dolor que se genera a los demás y a un# mism#. Por la mentira, el engaño, la falta de franqueza, la falsedad. Por la comedia en que se convierte la vida y por la mirada vacía que te devuelve el espejo cada mañana y cada noche. La sonrisa gris y mate que se te instala sobre el mentón sin que te des cuenta, sin percibirla. Pero se ve.
 
Además, he aprendido que, aunque en algún momento se simultaneen personas, a pesar de todo [vamos tirando primeras piedras, si os parece...], se aprende la lección rápido, se rectifica el tiro, el castigo propio es duro y se supera pero no quedan ganas de reincidir, por el miedo a doler, por las secuelas que se te instalan debajo de la piel. Por el riesgo a perder. Un# no repite errores, cuando tiene la suerte de que la vida le regale una segunda oportunidad.
 
La primera vez que te engañan el problema es de quién te ha engañado. La segunda vez que te engañan el problema es solo tuyo.
 
Por idiota.
 
Todos sabemos que la frase no es mía. Aunque me reviente reconocer que son los árabes y sus proverbios quienes la han dado a conocer.
 
Porque en la vida no siempre ganamos.
 
Tampoco podemos tener en nuestro universo a tod#s l#s amantes que nos atraen y nos gustan, para experimentar, tod#s a la vez y pasarlo bien. A no ser que entre dentro de las normas preestablecidas, acordadas y aceptadas por las dos partes contratantes [¿pero el sentido común no basta, para suplir estas normas no escritas? me lo seguiré preguntando mi segunda mitad de la vida -dure lo que dure- y ahora lo verbalizaré siempre, apelando a una deformación profesional honda e inmutable que no puedo vencer]. A no ser que decidas vivir en una orgía contínua o instalarte en el hedonismo y convertirte en un ser melífluo y vacuo, superficial, estético, plástico...
 
Todo muy respetable, naturalmente. Aquí cada cual vive como mejor le parece porque somos mayores y sabemos cuidarnos muy bien. Mucho.
 
Porque he aprendido, además, que el riesgo de todo esto [de pretender que es posible tenerlo todo a la vez y destruir a quien se nos acerca con la mejor y más dulce de las intenciones] consiste en que podemos perder lo que realmente importa, quién de verdad es importante en nuestra vida, aquel o aquella a quién hemos tenido la fortuna de encontrarnos como un regalo en medio de un camino, el futuro que ya nunca sabremos si hubiera sido, de haber sido todo honesto y transparente, como es de esperar en personas bien pensantes y educadas en los mejores lugares del mundo.
 
Lo que ya sabía de antes es que hay experimentos que no permiten una vuelta atrás ni recuperar un status quo ni volver a sentir lo mismo cuando una capa de dolor se ha instalado en el alma y ha recubierto el corazón, que late tan despacio desde entonces. Tan triste, como un puzle.
 
Qué consecuencias tan devastadoras esas horas compartidas en una cama y una ducha... Qué duro conocer los engaños y esconder los encuentros, los préstamos de objetos, las citas clandestinas y la correspondencia disimulada, borrada, archivada... Los coqueteos... Cuántas mentiras y cuántas verdades escondidas un día y otro... Qué cantidad de compartimentos estanqueizados herméticamente en los que no se podía entrar porque ni siquiera se sospechaban mientras abrías los tuyos propios para ser honesta contigo misma, compartir desde el tuétano, no caer en los mismos errores del pasado, construir algo conjunto, común, el refugio. Cuánto dolor y tantas consecuencias por agradecer... No ha salido aún, el daño. Como es de ver...

martes, 29 de julio de 2014

A mis cincuenta...

Sé qué es el compromiso. Y que lo rompan.
Y mantenerme firme.
Que me quieran bien y que me hieran.
Que me mientan y mentir, descabelladamente.

Sé lo que supone pasar una noche en vela
y un fin de semana en horizontal.
Desgastarme los labios a besos
con el corazón intacto, frío, sin sentir.

Fingir orgasmos por rudezas largas
y a cambio dedicarme horas a jugar con su piel.
Ponerme en la de los otros,
una vez y otra. Y otra. Llorar.

También he aprendido a desconfiar
por traiciones triplicadas, todas inesperadas.
Soy más fuerte y más egoísta,
porque sé que nada es eterno
y que es cuestión de tiempo...

Me han enseñado a llorar en silencio
y a entender que las mentiras matan un poco
y el miedo paraliza los avances,
lo distorsiona todo, a todos.

Me dijeron cosas imborrables
que se vienen conmigo,
a todos los lugares del mundo,
después de haber muerto en parte.

Y sé declarar lo que siento
solo con una mirada, medio gris,
por el miedo. Sin palabras.
Sin ninguna confianza, ni fe.

También sé qué es el sacrificio
y la paciencia y dar otra oportunidad.
Y otra.
Seguir preguntándome por qué...

Y equivocarme en mis elecciones,
tirar mi vida fácil por la ventana,
y descubrir que mi huida era un cuento
que ni siquiera Walt hubiera creído.

Hoy sé que los caminos fáciles están vacíos,
que las personas superficiales son peligrosas,
que soy bastante tonta, además de ingenua.
Y que sé lo que merece la pena.

A mi edad ya no me ruborizo
y puedo defender mis ideas
pensar que no puedo hacer más
de lo que hago, por ayudar.

Me conformo con una playa o un fuego,
turquesa y naranja. Un pareo y leña seca.
Un libro y palabras compartidas,
una copa de vino y algo de Bach.

Sé pasear un cuerpo amado, sin prisa
aunque la piel tenga una edad
y el corazón y la mente otra,
porque sé ver dentro, lo que cuenta.

A mis 50 queda tanto que aprender...

Un ensayo...

Te escribo para que no me olvides. 
Ni un segundo.
Es la explicación racional.

También te escribo para no olvidarte. 
Ni confundirme. 
Ni distraerme.

Necesito escribir y mantener el contacto para no rompernos.
No quiero deshacer promesas que no nos hemos hecho aún.
Quiero pensar en ti y que no dejes de pensarme. 
Ni por un momento.

Y escribirte poesías que nunca antes supe escribir.
Aunque sean malas, como de debutante.
Pero es que van cargadas de intención y candidez.
Como cuando soy más tímida que nunca.

Quiero recordar tu risa, tu pelo revuelto y tu sorpresa.
Por cada cosa, cada lugar, todos los proyectos.
Los que esbozamos con todo el miedo,
Disimulando las ganas y la impaciencia.

Quiero escribirte letras de verdad,
para que comprendas.
Aunque me pase el tiempo redactando mentalmente cómo te abrazaría...

lunes, 28 de julio de 2014

Gas a tope...

Siempre me ha gustado la velocidad. Cuando tengo algo entre manos, incluso caminando y corriendo. Me gusta la sensación, el viento en la cara, el riesgo. El galope largo [a pesar de lo violento que resulta], apurar las curvas en moto y dar gas justo cuando recuperas la visibilidad, el descenso en pistas no muy inclinadas, el crowl y la braza, los volantes. Ayer, cuando el sol bajaba en lo que en mallorquín se llama "s'hora baixa", elegí una buena carretera comarcal y poco transitada, llena de curvas. Una puesta de sol naranja como lo son los rizos de Fred, digna de una de sus fotos. Bajé las ventanillas y los remolinos comenzaron a desordenarme el pelo. Sonaba muy alto una canción francesa, luego una italiana. Muy alto. Nadie en la carretera, estrecha. Gas. Modo S. Las dos manos sujetando fuertemente el volante a las tres y cuarto. Gas. Viento. Música. Luz. La mente en blanco. Diez kilómetros. Curvas. Me fijé un momento y vi, por primera vez en ese círculo de colores que queda frente a la cara, un poco debajo, el número 181 en cifras digitales y blancas. Llegué al final del recorrido, una carretera nacional. No podía seguir así que, gesto rápido en el volante, giro impecable de 360 º [había mucho espacio] decidí rehacer el camino, repetir el trayecto, darle más gas, más que en mi primer trayecto [que había sido casi de reconocimiento] regresar por dónde había venido. El coche [sucio de ir lleno de gente la noche antes por carreteras de barro después de una tromba de agua el sábado] necesitaba un poco de alegría para ir despertando. Y yo, en modo insurgente y rebelde, un poco de riesgo. Y aquí estamos los dos, a pesar de todo...

domingo, 27 de julio de 2014

Nuevas oportunidades en cada rincón...

Sin duda es el mejor momento del año. Esta luz. La temperatura, el sol, el mar y el cielo azul.

Soy afortunada porque alguien importante me ha recomendado proactividad, mucha actividad, que actúe sin límites y que no me entretenga en compromisos. Visto lo visto, lo vivido, lo padecido [hay mentiras que vuelven todavía a mi recuerdo y me enervan...], ahora no toca la calma si no todo lo contrario. Ahora toca recomenzar, establecer nuevas normas, saltarse las reglas, devolver, iniciar una y otra vez. Que no haya dudas. Seamos honestas por una vez y dejémonos llevar, ahora que las lunas flotan sobre el mar negro y movido.

Y yo soy muy disciplinada. Muy obediente.

Mañana es un principio. Un milagro. Alguien maduro. Y rubio... :)

Queda buena gente...!!!!

Al final siempre podemos. Con todo. Hasta con lo improbable e insospechado. O con lo demoledor. Siempre salimos adelante, renovados, aprendiendo a ser nosotros mismos, el sumatorio de todas las cosas, las vivencias, las personas y lo que hemos sido antes. Una épsilon enorme.

Al final la vida está formada por capas, compuesta de etapas, con sus protagonistas y los secundarios. Mucho reparto, tambien. Hay que saber discriminar quién es quién en cada vida, claro. Porque confundir personajes y entregarse da malos resultados. Hay momentos para la nostalgia y a veces asoma una sonrisa breve, tímida, corta. Algo es algo. Otros momentos son para sacudirse de encima los recuerdos, recibir ese consejo una y mil veces repetido, oir hablar de admiración y huir hacia delante, como si el diablo nos pisara los talones. Sin mirar atrás. Para no encallarse en el perjuicio. Para no instalarse en el dolor.

Al final la vida es lo que es. Una combinación de trozos, de instantes felices y otros de profunda desolación, de errores y de reacciones tardías. Al final la vida se llena de gente que quiere ocuparse, que te cuidan, que prometen porque está todo por conocer. Se llena de esperanza y de ilusión y desaparece muy despacio el escepticismo porque alguien te susurra al oído que las excepciones rompen las reglas pero que no podemos apoyarnos en eso. No conviene. Queda buena gente...

miércoles, 23 de julio de 2014

Más allá de cualquier cosa...

Azul europeo. Mar asiático. Camino de cualquier parte...
Cuando tenga todas las prendas que adoro, de algodón y de lino, sobre la cama. Y los escasos zapatos, los muchos libros en papel y todos los imprescindibles, pensaré si me llevo la maleta marrón o la mochila de marca de lujo que me regaló, grande, para todo. Ahora mismo, en la mesita redonda de una terraza, ante la primera copa de vino, esperando, creo que es un viaje para mochila. Por el símbolo. Por el significado. Y la novedad.
Poco práctico para manejar tecnología, por el calor. Pero simbólico, aunque los recuerdos de otros viajes...
Bueno, como si importara.
Escribiré rabia, enfado, frustración, fracaso y decepción. Sé que voy para escribir una historia. Desde las vísceras, para echar lo viejo y prepararme, estar lista y a punto. Dejaré la mente en blanco y me detendré, desde lo más hondo de la parte más íntima de mi alma, desde la base. Para limpiarme, vaciarme y reinventar lo que nunca fui...
Jugaré con las palabras y las olas y los azules y los rayos de tanto sol. Aprenderé. Sonreiré un poco para invocar alegrías y pasarán los días, despacio, muchos, saboreando cada cosa que hará que me sienta en casa, aunque, como antes, sea solo una habitación de hotel...

Meme... Como los de antes...

Me gusta...
...dormir desnuda y en diagonal, en cualquier cama, ser rebelde e insurgente, transgredir y tomar la iniciativa tímida, dejarme llevar y que decidan por mi, escribir seguido y sin pensar en modo automático, tener planes, cenar en una terraza con alguien con quien he soñado la noche anterior, el color azul y las embarcaciones menorquinas, mis amigos y las alianzas gregarias, entrar en una librería y comprar mil libros para el verano, subrayarlos y marcar lo que luego resumiré en un correo para todos a los que pueda interesar, que me llames justo el día en que una voz puede marcar todas las diferencias y que me adivines, siempre tú...

...cuidar a quienes quiero y sentirme amada, dormir mucho, ser útil y volver a ser yo inventando obsequios insignificantes que rompen rutinas, recuperar hábitos bonitos, avanzar, tomar conciencia de que me queda algún incondicional, las citas, dibujar cartografías y mapas de ruta, saber hacia dónde voy y con quién, la sinceridad, los bares de la Barceloneta y el olor a salitre azul cobalto. La ropa tendida y los turistas, hacer planes y que vaya y tú vengas...

...vivir en paz, poder mirarme al espejo y tener la conciencia tranquila, ser sincera y compartir, volver a planear una navidad blanca, ser yo otra vez y no tener que vigilar, confiar y ser feliz muchos ratos, hacer largos trayectos en coche, mi música [ahora piano, sobretodo; no me apetecen grandes letras...], un poco de silencio, pensar mucho y hacia adentro, solo en mi, despertar cada día, influir un poco para que las cosas feas muten en bonitas...

lunes, 21 de julio de 2014

Hoy me dijeron que era singular...

Los días se hacen cortos y no alcanzan. Pero son larguísimos e intensos [omito manidos juegos de palabras al respecto]. Suerte que lo ocupan todo. 

Sigo en plena digestión de lo escuchado ayer, de lo anotado y leído en voz alta dos veces ya, para enterarme bien de los mensajes, del plan, de la hoja de ruta. Una se siente más en paz sabiendo cuál es el camino a seguir, comprendiendo que todo fluye por alguna razón, encontrando pares. 

Sobre todo, dejando atrás lo viejo para que entre lo nuevo. Con fuerza o con equilibrio. Porque depende del perfil. Hay un poco de todo. Desde el culto al cuerpo y a cuidados casi enfermizos, a personas cuidadosas y preocupadas o todo lo contrario pero dentro de un cuerpo lleno de alegría, que arranca carcajadas en idiomas diferentes. 

Todo sucede un poco por casualidad y una descubre que hay tanta soledad repartida por ahi que al final no cuesta demasiado rodearse de quien cuida y se preocupa. Aunque lleguen las vacaciones y algunas desaparezcan, verdad?

Creo que he perdido el miedo...

domingo, 20 de julio de 2014

La revolución solar...

A quién no la conozca, solo puedo recomendársela. Tengo material para meses y mucho que hacer. Para empezar, digerir que mi realidad y lo que ha de venir estén totalmente alineados. No podían ser mejores noticias...

Gracias, M., por la sugerencia.

Basado en una historia real...

Whats els lunes: te vienes al Valle el finde? 
Gracias pero no puedo. Tengo un compromiso previo ineludible y debo salir de la ciudad.
Ok. No worries. Habrá muchas oportunidades...
Claro!

Miércoles. Por la mañana me despierto con toda la cara mojada. En mi sueño ella moría. En un guión súper elaborado, como de profesional. Antes de las 07:00 estoy pegada al whats. Cómo estás? Seguro que bien, pero he soñado que te morías y necesito que me digas que estás bien.
Estoy estupendamente! Qué mona! No te preocupes por mi. Te quiero.
Bufff...

Viernes noche, ya sábado, pasadas las 2:00 un whats suyo: puedo ir contigo mañana? No puedo quedarme aquí? Necesito... Te necesito...
Claro que sí. Te recojo en tu casa a las 11:00! Estoy. Aquí. Siempre. Para tí. :)

Una reconoce los avisos, los llamamientos, los warnings, la desesperación, los may days... Solo basta con haberlo vivido antes para comprender que alguna vez una caricia con el meñique o un abrazo largo o una mirada tranquila y en silencio, la compañía, son el secreto de la vida, lo que nos ata a ella, lo que nos impide salir de la rueda y saltar en marcha...

sábado, 19 de julio de 2014

Hay algo mejor...?

Enamorarse. 
Reírse tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas.
Una ducha caliente.
Nadie delante de ti en la cola del supermercado.
Una mirada especial.
Un bote de Nocilla. O de Nutella.
Las llamadas a medianoche que duran horas.
Correr debajo de las tormentas de verano. Pasar debajo de un aspersor en marcha en agosto, vestida.
Reírse sin motivo alguno.  
Tener a alguien que te dice que eres guapa. Aunque sea mentira.
Los amigos.
Escuchar de manera casual a alguien decir algo bonito sobre ti.
Despertarte en medio de la noche y darte cuenta de que aún te quedan algunas horas para dormir.
Conocer nuevos amigos o pasar un poco de tiempo con los viejos.
Tener a alguien que juega con tu pelo.
Compartir. Todo.
Tener un bonito sueño.
Una taza de chocolate caliente.
Los viajes en coche.
Subirte a un columpio. Disparar fotos a una puesta de sol.
Cruzar la mirada con un desconocido.
Ganar un desafío.
Hacer una tarta de manzana. O un salmorejo.
Pasar el tiempo libre con tus mejores amigos. Ver sus sonrisas y oír sus risas.
Cogerte de la mano con alguien a quien quieras y jugar durante horas.
Encontrarte por la calle un viejo amigo y descubrir que algunas cosas (buenas o malas) no cambian nunca.
Hacer un regalo y luego observar su expresión mientras abre el paquete y descubre que contiene lo que tanto deseaba.

miércoles, 16 de julio de 2014

Una serendipia y una película mágica...

Digan lo que digan... Una obra maestra y una frase crucial...

Están en este link: http://pilonchi-cineforum.blogspot.com.es/2011/12/el-deseo-en-louis-malle-herida.html.

Y cuántas buenas preguntas se calza, el tal pilonchi!

En fin, no he podido evitar dejarlo aqui para ir revisionándolo de tanto en tanto.

Días críticos...

Hay días en los que se rompe la normalidad en mil pedazos y todo ayuda a relativizar las inquietudes. Hay primeras veces para todo el mundo y hoy llegó uno de esos momentos que te pasas la vida temiendo y luego sucede sin pena ni gloria. Llegan voces muy temprano. Otras de muy lejos y más bien tarde. Alegría. Risas cómplices, también. El punto triste estuvo porque redacté una carta que se quedó en la punta de mis dedos, dando vueltas en mi cabeza, de la que no ha salido, en la que te contaba lo que sabía que estarías esperando saber. Acompañándome antes. Y enseguida después. Una llamada a casa para los detalles y la larga conversación en el sofá. Hoy me has faltado, muchas veces. Y te he querido contar, todo el tiempo. Sé que ahora, quizá un poco más temprano, hubiera llegado tu correo, con algún emoticón, ninguna falta, tal vez frases remarcadas en fondo de color. Te entretenías con los espacios, las formas, el contenido. Como no puede ser de otra manera en una naturaleza como la tuya. Y se acerca un nuevo verano. El primero sin ti...

martes, 15 de julio de 2014

Una y mil veces gracias...

He corrido como si me persiguiera el diablo. Con lo que odio las persecuciones... Uno de mis traumas de infancia, que me aterrorizaba, aunque no recuerdo bien por qué o por quién. Pisaba zonas de arena midiendo bien mis pasos, cabeza baja para saber dónde colocar la siguiente pisada, contando el tiempo, sintiendo la alarma en la muñeca que me recordaba que me estaba pasando de vueltas, de pulsaciones. Calor y humedad. La combinación perfecta. El mar y los turistas, las calles llenas. 

He pensado que caminar una ciudad que conoces bien es como besar la piel de un amante. Por mucho que la hayas visitado antes, hay que esforzarse. Cada vez, en cada encuentro. Como quien se juega la vida por mantener las ganas, las razones y cada excusa, el compromiso. Tenemos dos manos para usarlas. A la vez. Y acariciar desconcertando, sin que se prevean los movimientos, sorprendiendo, dulcemente. 

Por eso he cambiado de ruta y hoy he corrido nuevas calles, reconociendo las novedades: los olores, el tráfico, las bicicletas y hasta el tipo de gente. Agradeciéndolas mientras pensaba que en breve igual todo cambia, hasta el escenario, recordando un gran espacio en blanco en mi carta. Para el que debo prepararme, trazar el plan y, simplemente, seguirlo. Sin dudas ni dramas, asumido por completo. Con la entereza del momento y la persona que soy, ahora que soy mayor y, sin duda, soy mucho más de lo que jamás soñé ser.

Hay valientes que no comentan. Pero que son capaces de hablar con sus ascendientes de los escenarios existentes, con miedo pero con tanto valor como solo puede dar el amor y el compromiso, el proyecto comun, el futuro. Un aplauso, desde aqui.

Hay otro tipo de valientes, que te acompañan en un largo paseo, de cerca, haciendo planes a medio plazo, con toda la generosidad y la paciencia, ofreciendo cuidados, compartiendo imagenes, voces y tiempo. Quizá una de las cosas más valiosas que tenemos. Bien pensado, creo que ni los brillantes...

domingo, 13 de julio de 2014

Al principio de nuestros tiempos...

...leía tus líneas una y diez veces, buscando algún rasgo que se me hubiera podido escapar en la primera lectura. Esperaba impaciente tus breves correos, me sobreponía despacio a la sorpresa de los tres o cuatro largos que alguna noche me mandaste. Eras de pocas palabras, entonces.

...escuchaba tu voz con cuidado, buscando cada deje, el acento, los modismos, tus propias expresiones; miraba compulsivamente la pantalla, por si estabas ahí, en cualquier forma. Por si se había escapado una llamada inesperada, como lo eran todas. Por si entrabas en mi vida.

...no dejaba de pensar en ti. Y me debatía por dentro, confundida, consciente de las consecuencias de mis impulsos, los que no podía ignorar de ninguna manera. Y a cada segundo tomaba decisiones. Sin grandes dudas, solo un cierto reparo por el dolor que sin duda causaría.

...pensaba en cruzar océanos contigo o saltar de continente para verte unos segundos, solamente. Recordaba lo grande que es este mundo cuando se empieza a viajar, consciente de lo pequeño que queda cuando ya se lleva algún tiempo en marcha. Me ilusionaba cualquier destino, especialmente cuando hablábamos de tu casa o de una playa en las antípodas.

...me maravillaban tus puntos fuertes: la gente, los lugares, tus gustos, tus comportamientos y tu seguridad, tu desapercibida fragilidad a veces. Conseguí creer que éramos algo importante e invencible, que nadie podría dividir.

...al principio de nuestros tiempos, cuando mi confianza era ciega, nos divertíamos y nos abrazábamos durante horas, durante noches, enteras. Nos mirábamos las facciones borrosas y me decías: ... Qué?, muy dulce, como tímida. Y hacíamos planes a corto y nos enfrentamos a una situación crítica. Pero formaba parte del camino. Como las tardes de espera en tu casa, hasta en la cafetería y te daba la mano porque solo estaban los camareros, al principio. Luego llegó más gente...

viernes, 11 de julio de 2014

Hay unos mínimos y es de manual...

En efecto.
Tienes razón.
...como, por ejemplo, que no existan los huecos sentimentales en una pareja
y, de existir, se acuda a la propia pareja en lugar de buscar consuelo en relaciones de amistad
y compartir el día a día con personas ajenas,
sin que la pareja tenga conocimiento de ese grado de intimidad,
sin que se sepa objeto de comentarios y seguimiento,
sin que le cuenten que es desnudada largamente y a diario, con precisión quirúrgica, ante desconocidas que reciben quejas que no sabes ni que existen.
Otro mínimo, por ejemplo, es no superar la línea de las palabras que se lanzan y devienen inolvidables. Por el dolor que causan. Por la mochila que llevan. Por imborrables.
Jamás. Por caridad. Por generosidad. Por madurez.
Hay mínimos.
Y el control, el miedo y el chantaje los sobrepasan. Todos.
Es de manual que eso nos hace más fuertes, cuando conseguimos digerir el engaño, la confusión, la tomadura de pelo.
Todavía falta un poco para eso. En efecto...

Esos comentarios, cobardes...!!!

A ver chicas. Creo que esto está lleno de cobardes, en realidad. Debajo de los post siempre sale la misma casilla, que habla de valientes. Ya sé que es un poco desafiante pero es para provocaros. Cosa que no consigo, visto lo que diré a continuación.
 
Esa casilla es para dejar comentarios. No sé si lo sabíais o habíais caído en que existía la opción de interactuar a distancia. Pero para eso estamos, para orientaros en este maravilloso mundo de los blogs y los procedimientos a seguir. Más allá de la netiqueta, por supuesto.
 
Por tanto, cuando alguien tiene algo que decir, tras una lectura de mis apasionantes andanzas o tortuosos pensamientos, lo que debería hacer es fácil: clicar dónde corresponde y escribir. A poder ser de manera respetuosa, aunque sea crítico. Si lo consideráis oportuno, lo admitiré.
 
Diré que en mis ya larguísimos años de tener blogs públicos, solo recuerdo haber convivido algunos días con un troll. No es mucho. Sé de gente que ha tenido ejércitos muy bien organizados. Yo no. Porque siempre he sido de blogs modestos, poco populares. Cada una sabe.
 
Los trolls también pueden ser oportunidades para modelar las situaciones y los puntos de vista, bien pensado. Pero son molestos.
 
Los anónimos son otra cosa. A veces vergonzosos, a veces no quieren dar la cara, a veces no se atreven... Tienen cierto encanto, generan algo de inquietud, despiertan la curiosidad y el interés. Pero acaban cansándose.
 
Conclusión: cuando escribo un post, no procede:
 
- ni que me llaméis
- ni que me llenéis el buzón de correos
- ni que me mandéis whatsapp.
 
No. Si alguien tiene algo que decir, que de la cara.
 
Como un valiente...

El beso...

Yo creo que tengo ganas de besarte. Por primera vez. Y que en uno de estos momentos, cuando te desconcentres y te evadas, apoyada en una pared blanca o quizá gris, tu cabeza se quedará presa entre mis dos brazos, alargados en paralelos y con las palmas apoyadas. Sorprendida de repente y con movilidad reducida. Pura entrega. En ese espacio, en un momento, nos miraremos a los ojos, sin hablar, un poco de rato, entre nervios y me acercaré lentamente y me esperarás y tardaré porque, ya se sabe, la primera vez tiene que ser de no olvidar. Solo acariciaré tus labios, ningún otro contacto. Todos los sentidos concentrados intensamente. Es probable que decida dibujar el perfil de tu boca y que temblemos de pies a cabeza. Y que te dejes hacer, entre sorpresas y reacciones lentas, por lo inesperado del momento, del acto, del sentimiento y de todas las sensaciones. La mente proyectando lo que será después, imaginando cómo tendrá lugar el siguiente movimiento. O cuándo. Porque todo será fugaz como un cruce de miradas o la caricia involuntaria o el descubrimiento del calor de tus manos, que sorprende. Agradable. Imprevisto. Reconfortante...

jueves, 10 de julio de 2014

Yo era su sol...

Antonio era su base sólida. Los primeros tres años y medio de su vida. Supliendo carencias y llenando vacíos. Era su abuelo. Y eso, esa presencia cuidadosa, que solo daba mimos, por suerte, explica muchas cosas...

miércoles, 9 de julio de 2014

Serendipity...

Qué monas...

Nombres de mujer...

Carina, la dulce
Carmen, la eterna
Nati, la física
Ché, la de siempre
Sol, la promiscua
Chus, la consejera que leía mi correspondencia
Maria, la suplente
Susan, el Guadiana
Belén, sobretodo
Inés, tan determinante
Las que nunca he sabido, que las hubo
Las que me dejo.

A todas.
A cada una.
Os conozca o no.
Gracias.

Os repartisteis mi suerte.
Me hicisteis un trozo de vida más difícil.
Me habéis traído hasta aquí, haciéndome quién soy.
Mucho más fuerte.

Feliz viaje.
Al nunca jamás.


Dos anónimos...

 
PRIMERO
Quédate con la persona que, sin tocarte, te haga sentir de todo...
 
SEGUNDO
Yo creo que dos personas que se hacen reír tienen derecho a todo.



¿No son una monada...?

martes, 8 de julio de 2014

Encriptada porque no hay alternativa...

Ha llegado el momento de dar portazos y abrir las ventanas. Lo siento y lo presentí antes, como no podía ser de otra manera. Una suerte de libertad profunda, íntima y esperada, que oxigena y abre paso, después de media vida presa, de fingir orgasmos para acabar rápido, de dar abrazos maternales, de sentir la provisionalidad sobre la piel de cada centímetro, de convivir con el miedo al abandono de manera constante, de potenciar mi inseguridad, de saber que todo era pasajero porque el final era esto. 

La nueva etapa. Sentirme fuerte. Más creativa que nunca antes y con mil proyectos simultáneos. Dicen que si sientes que todo está bajo control significa que no vas lo suficientemente rápido... En mi caso, me siento despeinada y revuelta, así que es probable que vaya bien. Y, por el momento, deprisa. Aunque no quiera reconocer que las ofertas llegan de cuatro en cuatro, el mismo día. Así que la etapa, aburrida, no promete ser. 

Y las ilusiones y los sueños ahí, arrinconados, despertando. Por primera vez quiero un lugar. Mío. Lejos. En plena naturaleza. Pequeño y acogedor. Dónde acudir sola o no, cerrar la puerta suavemente y saber que nadie va a ser capaz de conseguir que la abra excepto derribándola con violencia. Quiero ese lugar y un fuego en el rincón, velas y algo de incienso.cocinar potajes de mil verduras, a fuego lento y perfumar toda la estancia. Necesito tumbarme y leer mientras música nueva, que no venga del pasado, llena todos los rincones, en bajito. Necesito pertenecer. Importar. Cuidar. Recibir mimos y sentirme única, aunque sea mentira como lo son todas las mentiras. Dormir y despertar porque se acabó el sueño. Preparar un desayuno a base de zumo de naranja, pan de cereales tostado con tomate y aceite, algo de pavo o queso fresco y tal vez un buen café. Para dos. Dicen que el Illy es tan bueno pero aún no he podido probarlo a conciencia plena. Salir a caminar y saludar a media plaza, que son cinco personas. Sentirme observada y que no me importe. Saber que me juzgan y me da igual. Todo está perdido y todo recomienza. Disparar todas las fotos y capturar esos momentos irrepetibles, esos instantes mágicos. 

Son esos pequeños sueños, los objetivos a corto, como preparar el verano e imaginarme. Los objetivos a medio, como este. Como tú, porque...

Los tiempos cambian...

Que es una barbaridad, vamos...
 
Estamos ocupados por el equipo de auditoría. Como siempre por estas fechas.
 
La máquina de café a explotar de gente. Caras distintas. 
 
Y nuevos perfiles, desde luego.
 
¡Son todo chicas de no más de 25 años! Ni corbatas ni trajes azul marino.
 
Esa etapa ya pasó. Ellos son los jefes, ahora. Aún faltan años para que ellas sean las que manden sus pequeños equipos.
 
...me hago [muy] mayor...

domingo, 6 de julio de 2014

Querer...

Son tantas primeras veces, otra vez...

Me enfrenté a la llamada de la selva y repetí lo de tantos veranos, cuando cuadrábamos agendas, desayunábamos temprano en esta terraza y la llenábamos de flores de colores, frescas, de temporada. Nos ensuciábamos las manos hasta los codos de tierra rica en minerales, fértil, bien abonada. Pero hoy no estabas tú. Tampoco me fijaba tanto en los detalles y en olvidarme alguna mala hierba entre las plantas porque, total, qué más da? He replantado algunos esquejes con ilusión y las he puesto en la zona más húmeda, resguardada y en la que no da el sol. Prosperarán. Seguro.

Me he abierto hacia afuera, valiente, superando nervios con el estómago cerrado. Pero vale la pena, al final, abrir la mente, la vida, el cada día, sin miedos. Como antes, como siempre.

Porque quiero gente valiente, 
Que sepa quién es,
A dónde va.
Que no se esconda de sí misma,
Que no hiera confianzas.   
Que sea incapaz de traicionar,
Sabiendo que hay palabras que nunca se olvidan,
Que hay hechos que transforman,
Duelen en lo más hondo
Y se instalan, para siempre.          

Quiero alguien que confíe en mi,
Sentir que he llegado a casa,
Poder hablar y compartirlo todo,
Sin miedo ni desconfianza,
Porque sé que es en dos direcciones 
Y duermo tranquila, cada noche.
Alguien que se quiera,
Que pueda quererme,
Que me deje cuidar 
y haga que me sienta mimada.                

Quiero quien valore las pequeñas cosas,
Toda la fortuna de caminar de lado,
Poder hacer planes a corto,
Y a medio,
Incluso a largo.
Dar la vuelta a este mundo.
Recorrerlo de la mano
Y aprender.
Poder ser yo, tal como soy
y respetar, como antes.

Porque quiero a alguien maduro,
Responsable y divertido,
Que conozca los límites
Y decida no cruzarlos
Porque existe un compromiso,
Un pacto y unas reglas.
No valen las excusas,
Tampoco reconocer el error y recaer,
Una y otra vez. No vale.

Estés dónde estés.
He empezado a buscarte...                  

sábado, 5 de julio de 2014

Un nuevo comienzo...

Treinta largos, como los de antes. Todo azul. Solo burbujas y la mente en blanco, contando, descontándome, concentrada en la respiración y los ruidos de mi espiración. Caricias, estudiadas para remover, conmover, reponer, a media luz, con velas, olores y, al final, sabores. Luz, sol, todo en calma. Todo se coloca. Nada cambia. Todo recomienza. Todo deviene una nueva oportunidad para ser de nuevo feliz, sentir equilibrio, cuidar y ser cuidada, compartiendo este cada día, que es lo único que tenemos, hoy, ahora, sin enormes planes de futuro que alguien, después de repetidos tratos de dudoso gusto, no puede ni debe ni quiere asumir. Ricominziamo...!!!

Qué dulce, Ángeles...

jueves, 3 de julio de 2014

Reapertura...

Reabro porque las presiones han sido fuertes y mi resistencia poca. Basta con ocultar al público lo vaciado estos días y todas en paz, puedo reemprender mi camino, reanudar el paseo y seguir avanzando. No puedo ir contra lo que dice mi carta para siempre...
 
Voy en un tren de alta velocidad pero muy despacio por las tempestades eléctricas. Y no es una metáfora, aunque bien podría serlo. Nos paramos por completo a menudo y la sensación de que pueden embestirte por delante o por detrás [no hablo de sexo, por cierto] es más bien poco agradable. Como algunas personas que no viajan en este tren. Ya llevamos media hora de retraso, por primera vez desde siempre. Media hora más tarde regresaré a casa, para detenerme y recomenzar, ahora que todo se me llena de oportunidades y salgo de mi ostracismo, aunque siga en shock post traumático y piense que mutaré en ángel. No precisamente por mi bondad si no por otras razones más prosaicas y convincentes...
 
Vienen tiempos de quietud y de revisión porque quiero hacer un mapa de riesgos y un DAFO y descubrirme un poco más, ahora que estoy tocada por la búsqueda y abierta a casi cualquier cosa. Arrastro sueño de anoche y he oído voces, nítidas, en pesadillas. Lo juro. Creo que sigo cuerda pero, durante el desayuno en un lugar ya para mi tan familiar que me conoce el personal, he debido concluir que no era cierto porque era imposible que lo fuera. Quesino...
 
También vienen tiempos de retos y de reubicaciones, que pienso tomarme con calma porque ya se sabe que todo a la vez no es recomendable... Indigesta. Como lo hacen algunos comportamientos odiosos y desleales, con sus consecuencias, que no tengo previsto alargar. Una no tiene más que leer la Contra de ayer y la de hace unos cuatro días y empezar a comprender cuáles son las reglas a seguir. Nadie dice que sea fácil pero a mi me gusta mucho la vida...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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