Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

domingo, 31 de enero de 2016

Fulminante viaje al pasado...

Con una canción. Podía ser de otra manera...?

De todas las versiones, la importante es esta. Las demás me encantan...

miércoles, 6 de enero de 2016

Aviso de cierre, chicas...!!!

El hecho es que lo dejo. Dejaré de escribir aquí. Encontraré otro lugar, otra forma, dónde pueda expresarme sin ser estudiada. En el que me siga quien a mi me apetezca porque es buena gente, porque comprende, porque es sensible a mi evolución.
 
Lo cierto es que preocupa y asusta saber que pueda haber alguien ahí afuera, con muchas ganas y todo el tiempo libre del mundo, interesado en trazar mi vida con regla y cartabón, milimétricamente y con todo detalle, hasta dar con la identidad de terceras personas, ajenas a su propia enajenación. Es fácil, conseguirlo. No hay que ser hacker. Pero me pregunto por qué... De verdad, ¿por qué?
 
Encontrar los nombres y dos apellidos, profesión y otros datos personales de las personas que me han acompañado o me acompañan hoy... ¿qué sentido tiene? ¿qué propósito? ¿es realmente útil, mi miserable existencia? ¿es necesario, exponerles a ellos? Me lo pregunto en serio porque una cosa es ser vulnerable una misma y otra bien distinta es que tus elecciones pasen a primera fila y salgan a la luz [suerte que en todos los casos les venía siendo totalmente indiferente!].
 
Sé las respuestas. Las preguntas son retóricas, claro.
 
En fin. No voy a asumir esa responsabilidad. No voy a jugar el juego ni darle alimento a la bestia. Últimamente me está haciendo unas interpretaciones muy desafortunadas de mis reacciones que afectan a terceros. Y por ahí no voy a pasar. Ni que me desestabilice a mi ni, sobretodo, a los demás. Así que gracias, encanto... Otra vez dándote las gracias...
 
Qué cosas. Qué tristeza. Qué cansancio.
 
Ha sido generalmente una experiencia encantadora, pasearme por aquí durante tantos años y más de mil posts que me definen bastante bien [recordemos que lo mío no es impostura ni una personalidad ficticia. Lo mío soy realmente yo]. Gracias por acompañarme y leerme durante horas y horas y horas. :)
 
 

lunes, 4 de enero de 2016

Un trabajo hacia mi misma...

Estoy en un segundo y, después de estas últimas 48 horas, mis biorritmos y mi tensión arterial están instalados en el lobby del hotel. Están fuera de mi, como decía la canción de la vuelta ciclista de hace treinta años [al menos]. Si, la de José el Francés. Súper pegadiza. La buscáis, si no sois capaces de tararear el estribillo a la primera. Camino lenta y pienso rápido. Leo deprisa y escribo mucho. Mis listas, impecables. Porque nada de hacer una cosa improvisada en un trozo de servilleta, no. Nada que ver. Me han mandado deberes y mis propósitos para construir mi nuevo yo van por temáticas, cosa que obliga a desarrollar cada punto, desglosarlo y clasificarlo en alguno de los seis apartados preceptivos.

Como una pro, vamos. Me voy a introducir en el nuevo año como una bestia ordenada. Con mis cosas buenas y mis cosas malas, bien identificadas y consideradas [éstas últimas] como áreas de mejora a positivizar y seguir trabajando. Aqui nadie se deja llevar. Y fíjate bien: muchísimo menos hacia atrás. Que no, que no. Que los errores yo los cometo una vez y porque me pillan con el paso cambiado, como despistada, confiada. Porquesino! Una vez y no dos. Me sé aquello de que la primera vez que te engañan es culpa del otro pero la segunda ya es solo cosa tuya. Me lo sé bien porque no olvido mis aprendizajes, a pesar de ser un poco autodidacta con eso, pero muy metódica. Y tengo una memoria exquisita para, solo, lo que me da la gana.

Y si a mi me dan tiempo también podría convertirme en detective o en investigadora o en policía. Pero sabes qué? Prefiero vivir mi vida, esta que no me está saliendo muy bien en alguna área últimamente, que no las vidas ajenas de gentes, buenas o no, a las que jamás conoceré.

Porque si aqui venimos a chulearnos y a hablar de lo guay que nos van las cositas, pues mi lista de éxitos, de mi mejor yo y de todo lo que me hace sentir orgullosa de mi misma, es muchísimo más larga que la contraria. Pero aquí me callo. Porque me han educado en eso de que la envidia tiene el oído muy fino y mejor no despertamos a las bestias que me puedan tener ganas. Haberlas haylas. Y yo me sé guardar muy bien los secretillos, cuando quiero.

Solo diré que no han venido, los éxitos, envueltos en papel de regalo. Me los he currado todos, uno por uno. Y sí. En efecto. Estoy súper orgullosa. De haberlo logrado, de tenerlos, de sentirlo, de haberlo vivido, de serlo. Y como también sé que lo mejor aún no ha llegado, me estoy trazando unos planes de cambio de vida que, lo siento, a partir de ya tengo previsto pasármelo teta!

domingo, 3 de enero de 2016

Filofobia e imperdibles escupidos en sueños...

Acabo de publicar una entrada larguísima y me doy cuenta que se me han quedado pendientes muchas cosas que me han recomendado sacar. Mejor. Así nadie se entretiene a leer el ladrillo previo, que nadie entenderá, de todas maneras...

Así que algunos apuntes, en modo ordenadito, como a mi me gusta, con bullet points, al grano:

- filofóbica, me estoy volviendo. Si. Menuda gracia.

- he parado en medio de una suave lluvia el coche en una rotonda para tomar una foto mala, de lejos, con el móvil, a unas cigüeñas. Era un 'gracias por estar ahi y por hacerte sentir ahí, justamente, en un lugar discreto y especial'. Y me ha contestado, siempre tan snob, con un 'you can do better' y una foto mejor, nítida, más cercana, base de cielo azul. No me gusta competir. Pero me ha hecho sonreir. Voy a dejar que gane. Se lo merece.

- ayer soñé algo horrible, significativo y asqueroso, que da grima y es autoexplicativo. Caminaba por las calles de un pueblo grande que es muy importante para mi, con mis descendientes. Regresábamos a casa, buscando en coche y anochecía. Empezaba a carraspear, primero. A toser, después. En la vida real también. Me acercaba la mano derecha [recordemos que soy diestra], cerrada, a la boca. Y tosía con fuerza. Y me dolía la garganta. Y sentía que tenía algo dentro, algo que rascaba, que no salía con facilidad. Tras varios accesos de tos, sobre mi lengua aparecía un imperdible abierto. No de esos pequeños que sujetan etiquetas en marcas cool, no. Uno de tamaño medio, de unos tres o cuatro centímetros. Mi sorpresa y mi miedo, compartidos con ellos, preocupados. Y mi tos persistente hasta que salieron nueve imperdibles, de la misma medida, igualmente abiertos, rascando, rasgando, destrozándome la tráquea, la faringe, la laringe, la garganta y las mucosas de la boca. No había ni una gota de sangre, en el mundo irreal. El último engendro parido fue aún más difícil de expulsar, si cabe, porque era una pequeña bolsa de plástico transparente, del duro, del bueno, con una vuelta y su goma para pegarla, cuadradita, con sus cuatro vértices, que se clavaban. Dentro, dos imperdibles. Cerrados.

- que cada uno concluya lo que le parezca, acerca del sueño. Yo lo tengo clarísimo. Pero abro turno de opiniones, que serán agradecidas como corresponde.

- estoy escuchando esta canción, mientras escribo este post, y he dejado reposar mi cabeza hacia atrás, moviéndola ligeramente a ambos lados, siguiendo el ritmo, mientras sonreía. Creo que me recuerda a mi misma. A mi peor yo. Al más solitario, abatido y desconsolado.

- empecé el año bailando...

Época de oportunidades, dicen...

Es época de muchas cosas, ésta. De listas de propósitos y de nostalgias. De oportunidades y de vacíos. De pasos atras para coger carrerilla e impulso. Cigüeñas, consejos, rocas extraterrestres, masajes relajantes, lesiones musculares, música para meditar, agua para flotar y larguísimos paseos por la playa. Época de aprendizaje y de definición de papeles, roles y esperanzas. La década arranca guerrera, con ganas y mucha fuerza. Ocasos y cartas de despedida, actitudes mucho más que prudentes, miedo a volver a errar, a confiar, a entregar el alma y también el cuerpo. Espacio, tiempo, silencio, interior, a corto, de frente, seguir, un paso, inhalar, llorar, pensar poco, listar objetivos, desaparecer, huir. Escapar. Todos los sinónimos.

Reviso el pasado inmediato en busca de respuestas. Sería bueno conocer los errores para no recaer, repetir y volver a cometer idéntico delito. Entro un poco en bucle. Escucho las voces de quienes me aconsejan calma, meditaciones, aprovechar el momento para salir reforzada, mirar hacia adelante y dejar atrás lo vivido. A veces me está faltando el aire, entro en pánico y esquivo peor que mejor las crisis de ansiedad. Me rumbo sobre una mullida alfombra gris, de cara a la ventana, y hago respiraciones de manual, dejo mi mente en blanco y atraigo pensamientos positivos. Cuando falta la ilusión no es sencillo conseguirlo. Gano tiempo. El tiempo me mejora. 

Y la vida se ríe un poco y mi cuerpo se lesiona. Cambio de planes. Si no puedo correr tendré que quemar de otra forma, dedicar el tiempo a otras actividades. Y lo voy haciendo, sin grandes proyectos, sin pensar casi. Ahora como algo, mal. Ahora duermo media hora. Me masajean. Floto. Sudo en seco, con las cremas que hacen que brille toda mi piel. Estiramientos. Música, todo el rato. La misma que hace dos veranos. Y muchísimo silencio, porque no hablo con nadie. Unas copas de vino tinto, que es zona de viña.

Así me recargo. Sé que me funciona. Sé que volveré diferente. Con mis listas en una libreta, escritas a mano con rotulador rojo, que pierde tinta y me mancha los dedos, de tantos vuelos que ha tomado, acompañándome. Parezco una estudiante de EGB, 'like a teenager' como me dijo mi descendiente menor la semana pasada. A pesar de mi edad, qué vergüenza ser capaz de adelantarla en una montaña blanca, vestir unos vaqueros y jerseys como ella, como los suyos, que nos intercambiamos [la parte superior. La inferior ni en broma, gracias a Dios para ella]. Voy suspirando, extrañando, intentando visualizarme dentro de tres meses, por ejemplo, o más. Imposible. No sé hacerlo. No creo que deba, tampoco. No ahora. No hoy. No aquí.

La idea de la última década sigue dando vueltas en mi cabeza. Sin renegar de nada ni de nadie, sino todo lo contrario, no me convence. Nada. Los tumbos, los viajes, las fragilidades, las pruebas y experimentos, las frustraciones, los compromisos y los engaños, las traiciones y las soledades. No. No me han gustado. 

Al menos sé lo que no quiero, verdad? Es medio camino hacia lo que voy a ser de mayor, quién seré en adelante, cuando consiga salir de este pozo negro, profundo, estrecho y húmedo...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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