Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

viernes, 8 de septiembre de 2017

Paraísos...

Se nos pegaba la posedonia en la piel de las piernas, en los pies. Y se secaba. Caminábamos descalzas sobre arena de playas blanquísimas que cantaban música que a su vez daba nombre al lugar. Sabíamos a salitre y nos escocía la piel al contacto con una fina tela pero encontrábamos agua dulce en lugares imposibles para quitarnos de encima la sal. Comíamos en cualquier rincón encantador, vivíamos sin horarios, improvisando, vistiendo sólo un pareo. Sólo. Y unas sandalias porque algo debe impedir las quemaduras de la arena caliente. Nos empapamos de verde cristal y azul esmeralda un poco turquesa. Literalmente. Flotamos durante días, sin prisa ni ganas por regresar a nuestra base y secarnos. Nos dejamos llevar en horizontal por las figuras geométricas variables e irregulares que el sol refleja sobre fondos cristalinos y limpios de oscuro y me cegué. Hexágonos, octógonos, algún rnorme trapecio, dándome la mano quitamiedos. Nos tumbamos al sol tantas horas, contándonos, cantando y escuchando silencios. Nos mirábamos, antes y después de la serie de disparos. Y buscamos caracolas blancas. Navegamos recuerdos imborrables y entradas a puerto irrepetibles, vientos, velas y enormes motores. Siempre el sol de cada día. Constante como un amor eterno. Invariable como todo lo que nunca cambia. Puestas de sol de las que pueden parecer mentira y noches negras de manga corta y copa de vino. Nos reimos a la cara, leyéndonos los ojos líquidos, llorando de risas imposibles, hipos y toses. Incluso a solas, con el recuerdo. Corrimos los rincones que necesitábamos vivir, dejando de lado lo que no servía y excusas para regresar alguna vez como quien vuelve al lugar del crimen, cabizbajo por la pena del tiempo pasado. Y, lo mejor, cada noche, una tras otra de entre tantas seguidas, nos devolvíamos a casa para seguir viviéndonos...

6 comentarios:

  1. A solas con los Dioses. Contigo. Con ese mar.
    Sol, sal y una arena que susurra su nombre en bajito.
    Brisas, risas, tu piel tostada e hileras de dientes blancos.
    Vino, besos, sudor... No recuerdo un verano tan feliz!
    Hagámoslo de nuevo.
    Lo quiero eterno esta vez.

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    1. Eternamente felices conjugando plurales... :)

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  2. Mi paraiso es ella, estar en ella....y es precioso
    Muy bonito besos

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    1. Gracias por comentar.
      Sed felices, eternamente!
      Besos y burbujas.

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  3. Todos perseguimos paraísos y algun@s los tenemos bien cerca!

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    1. Bienvenida y gracias por comentar.
      Hay muchos, sí. Están en todas partes, según la compañía que los comparta. :)

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No serás de l#s que creen que intimido y por eso no comentan nunca, ¿verdad? :) ¡¡Venga!! ¡¡Anímate!!

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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