miércoles, 17 de junio de 2026

Bueno, vale, la salud... Soy afortunada. Cierto...

¿Os ha pasado alguna vez que solo tenéis ganas de marcharos?

¿Que no pensáis en otra cosa que en pensar en algo? Ni siquiera en alguien...

A mi se me están pasando las ganas de todo.

Y ya no me queda paciencia para seguir esperando.

Al amor de mi vida, a divertirme, hacer algo distinto, poder compartir, hablar y acariciar mientras hablamos, que llegue un golpe de alegría, a volver a morir de la risa...

Empiezo a mirar con envidia a las parejas que están bien entre ellas. No hay tantas, a mi alrededor. Pero las pocas que hay me dan un poco de rabia, la verdad. Aunque las quiera mucho. Que una cosa no quita a la otra.

No puedo pensar más que en largarme a la montaña y aislarme. Ordenar. Que no quede ni rastro del alma de nadie, ahí. NI los recuerdos. Quiero borrarlo todo, dejarlo impecable, ponerme a rascar y restaurar cosas de madera (como un banco de carpintero, un par de puertas nuevas...), buscar el lugar de cada cosa, sentarme en silencio a observar los paisajes, volver a salir a trotar.

Seguramente tengo la dopamina y todas esas cosas por los suelos, como el año pasado. Y hacer ejercicio es lo único que me sienta bien.

Quiero disfrutar del lugar y no tener que estar por nadie. Bueno, aunque quisiera estar por alguien lo tendría mal. Terriblemente.

Me gusta confiar que eso me ayudaría a mejorar un poco, ahora que mi vida no tiene ni una sola pata...


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