jueves, 26 de diciembre de 2019

Ilusiones, decepciones...

Hay quien pone ilusiones sobre la mesa. Y planes y proyectos. Y cosas que compartir, crear, construir. Y hay quien conjuga plurales y sonrisas que devienen imposibles, forzados y aprietan.

Hay que soltar y recoger la decepción que parece caída de un bolsillo entreabierto de la chaqueta de invierno. Porque comenzó en primavera, como regalo de cumpleaños y el frío se lo lleva, al rincón de pensar lo que es inmutable y lo que ni siquiera un ejército de guerreros adiestrados podrían cambiar.

A veces, tan a menudo, casi siempre, se siembran ilusiones con las ganas y la fuerza de quien disimula que su corazón está entero y nunca lo dañaron, para acabar recogiendo decepciones y reproches como si la vida fuera solo cosa de uno y las injusticias no existieran.

Se aprende a confiar en que el tiempo teñirá de verdad lo sucedido y las miles de palabras cruzadas serán resumidas en una frase fría y breve, dicha del tirón y sin grandes sentimientos, ni separados ni encontrados. Me dejó. O la dejé. Siendo generosos, un nos dejamos. Porque después de algún tiempo se pueden reconocer heridas sin que importe apenas nada. Entre sollozos...

2 comentarios:

  1. Luis Cernuda decía que "Estar cansado tiene plumas". No sé que te parecerá a ti. A mí el dolor de los míos me duele tanto como el mío sino más. Afortunadamente con el tiempo se aprende que todo pasa. Si pasa lo bueno, por qué no iba a pasar esto también. Saludos.

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  2. Hola, Anónimo. Gracias por la visita. Fuera de contexto no comprendo la frase de Cernuda... :(
    A veces lo malo también pasa. Pero devasta...

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