Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

jueves, 11 de febrero de 2010

Tactos y tocamientos...

Voy a comentar [muy brevemente] mi revisión ginecológica anual, porque me consta que otras muchas lo hicieron antes que yo y, lo reconozco, seguro que con más gracia.
Primer paso: la bata, que me tuve que poner hasta tres veces porque no sabía si lo mejor era atada delante o atada detrás. Obviamente, erré con la decisión de atarla atrás, que me había parecido claramente más favorecedora. Por lógica, la exploración mamaria obligaba a la posición contraria... Parece que yo no tengo lógica ninguna...
Segundo: la espera [desnuda y con la bata atada por detrás] en un triste cubículo de uno por uno, aunque las instalaciones sean nuevas y de alto standing. Escuchando mi teléfono dentro de la taquilla cerrada con llave que no dejaba de escupir avisos correspondientes a mensajes de diferentes tipos, tareas, incluso mensajeros diversos.
Tercero: la eco vaginal. No comprendo la razón por la que hay que apretar tanto el enorme falo contra los ovarios. Pero dolió y el gel estaba helado de verdad, como mis pies volando sobre el potro. Situación cómoda, a media luz con la doctora... y sus miraditas... Me pregunta si continúo teniendo la regla (¿?).
Cuarto: nueva espera en el cubículo de antes. Ahora la posición del cierre de la bata azul ya había sido rectificada. El teléfono seguía con vida.
Quinto: creo que se me han olvidado ahi dentro. Me atrevo a salir para recordar a todos los efectos y a quien convenga que estoy como mi teléfono y todos los pasillos están desiertos y en silencio, Murphy...
Sexto: con error en la fonía de mi apellido [cosa que, para mi vergüenza, solo me pasa en los hospitales y las salas de espera de los médicos y derivados], bien alto, soy llamada a la sandwichera mamaria, donde se me practican -en una antinatural posición vertical- diversos bikinis en cada pecho, no sin cierta dosis de dolor y sentimiento de humillación que, sin embargo, se me pasa enseguida. Me explora a conciencia, la jovenzuela de rigor, que, para mi sorpresa, vuelve a preguntarme si sigo teniendo la regla. Pero bueno... ¿qué les pasa a todas este año?
Séptimo: recomposición de las prendas de ropa y joyamen diverso en El Cubículo triste. Consulta a la pantalla del teléfono.
Octavo: espera de resultados en el pasillo que hace las veces de sala de espera, con los separadores correspondientes de cristal esmerilado mate. Termino de ver el correo y la vidilla telefónica en general, abro el primer Hola que me encuentro cerca y, de nuevo Murphy, me vuelven a llamar con errores en el apellido. Creo que ha llegado la hora de aceptarlo y no corregirlas más, que es una guerra perdida. Los recojo sonriendo y pregunto que qué procede ahora. Recojo la tarjeta naranja de otro mostrador, subo un piso andando (recibo mails que me dicen que haga ejercicio y sea ecológica usando mi estupendo par de piernas en lugar del ascensor y a veces obedezco), me acerco a otro mostrador. Pregunto. Entrego de nuevo la tarjeta. Me indican. Me siento en otra salita de espera y abro el diario. En la sección de Política internacional ya me oigo a mi misma contestar "Si, soy yo" y me voy.
Noveno: revisión ginecológica con una doctora a la que le saco unos veinte años. Reconfortante verse confiando en la juventud que nos sustituye a l#s de mi generación... Charla breve. Paso a otra sala con el potro. Exploración mamaria con los brazos flexionados bajo la cabeza. Tacto externo y vaginal, con pellizco y presión en ambos ovarios. Dolor. Ella me pregunta si, además de mantener la regla, tengo pérdidas de orina...
¡Pero bueno! ¿se puede saber qué les ha pasado a todas este año? :(
Menuda perspectiva tendré que plantearme...

4 comentarios:

  1. ¡¡ Bueno !!
    Es el precio de saber que todo va bien, que no hay piezas de más, ni de menos.
    Aquí, a nosotros dos nos pasa lo mismo en nuestras revisiones.
    Cada vez somos más número y menos persona.

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  2. Sí, una suerte que todo marche bien. No niego sentir el temor de que me cuenten que algo anda mal por ahi dentro... :S

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  3. en serio, parad de recordarme el mal trago que hay que pasar, que así sigo dándole largas a mi revisión!
    sí, lo sé, DEBO ir :S

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  4. Yes, Jei. You MUST! ;)

    O todas moras o todas cristianas... ;)

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No serás de l#s que creen que intimido y por eso no comentan nunca, ¿verdad? :) ¡¡Venga!! ¡¡Anímate!!

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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