Distinto. Este finde ha sido distinto.
Una video con una mujer angloespañola tocada por la búsqueda (sea lo que eso sea) y con una trayectoria vital bastante similar a la mía. Mutatis mutandis. En crisis, reinventándose, dejando una brillante carrera para recomenzar otra vida. En plena deconstrucción. Todo tan familiar. Menos lo de "brillante"...
La contacté porque sabía que había algo ahí de lo que tirar, un nexo de unión extraño, demasiadas coincidencias. A ella también le pareció lo mismo y nos pasamos una hora escuchándonos, dejándonos hablar, compartiendo conclusiones, herramientas, lecturas. Generosidad bidireccional, porque nada nos hace tanto bien como poder hablar, interesar a otro, ser vistas...
Otro hito ha sido una americana de pádel y mala suerte con las parejas. Como la vida misma... Mal resultado. Pero tampoco voy para quedar primera, la verdad. Con moverme, que salga bien algún punto forzado y no salir lesionada después de dos horas, me basta.
Una comida quedada en una terraza al sol cerca del mar. Buen comer, buen beber (quizá demasiado para mi, demasiada mezcla). Buen rato. Buenas amigas. Podía haber salido mal, porque había dos nuevas. Pero no. Para repetir.
Otra caminata, esta vez trail, subiendo (demasiado para mi, sin duda) y bajando durante dos horas 20 minutos, entre viñas, por caminos estrechos y un dia radiante. Contra el reloj.
Recuperación al sol y ratos super agradables en compañía.
Una conversación extraña con una mujer interesante, culta, sin problemas financieros. Con peros. Mucho mayor que yo, muy radical en su pensamiento, muy socialista (con lo furiosa que estoy en estos momentos contra el líder que nos manda) y muy feminista. Muy formada (tres carreras, postgrado y doctorado) y nada en común conmigo. No puedo vivir excusándome porque no sé quién escribió, dirigió o firmó tal y tal obra. No quiero pasar nervios porque no conozco a la mayoría de artistas, movimientos o museos. Ella es muy muy, para mi. Y no sé siquiera su orientación sexual. Sólo sé que no le gustan los niños. Prefiere los animales. Y mira...
Pero una hora de teléfono siguió dejando esas ganas de seguir hablando. Sorprendente, porque me hacía unas preguntas raras (¿llevas gafas?, ¿qué opinas de los derechos y libertades de las mujeres?). Fuera de juego. Como buena profesora universitaria, ella misma reconocía que me estaba soltando la chapa y que había hablado demasiado. Me hizo un tratado sobre el mecanismo de las picadas de los mosquitos autóctonos del sur... En fin.
Creo que ella necesitaba hablar de sí misma y de sus cosas. Supongo que a ella no le preocupaba demasiado quien la escuchara.
Y a mí, la verdad, me interesan muchas cosas...