Esta tarde me abriré de piernas para una mujer jóven y rubia.
Se hará el silencio.
Luego, dará explicaciones. Esperemos que no sean muy malas.
Con eso ya me conformaría...
Iba a escribir sobre algo y se me ha ido de la cabeza. Pero sé que tenía que venir a sacarlo. Ese hecho me ha ayudado mucho, siempre. Escribir.
Y el otro día leí que tiene base científica, esta pseudo terapia particular mía.
La verdad es que me estoy empezando a hartar de esta etapa barra situación barra época espantosa.
Y que ya me ha venido lo que necesitaba sacar.
El destino es muy cachondo y no puedo entender que ahora que estoy en no sé cuántas plataformas, libre, sin engañar a nadie, no haya ningún alma cándida que se cruce en mis chats... Y eso que ya han pasado algunos meses...
No es que sea la última cocacola ni nada de eso. Es que por cuestiones de estadística pura, alguien debería haberme entrado.
Y yo, que me conozco, pues hubiera empezado a tejer un algo, que va instalándose un poquito cada día, de manera silenciosa, hasta que de pronto te das cuenta de que es alguien para ti, que es importante, de quien ya no quieres prescindir.
Porque hace tus días más bonitos.
Pero no.
El cosmos tiene otra cosa pensada para mi. Según parece.
Y mientras tanto yo sigo enganchada a algo que no debe ser, que no puede ser, que no quiero que sea.
Que ya está. Que ya pasó. Que dejó de ser nuestro momento... Que no me conviene. Que hace que me sienta muy mal. Que no me aporta nada bueno.
Que no puede ser y que además es imposible...
Pues venga, a repetirlo como un mantra para que me quede claro de una vez por todas...