Sparkling
Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...
miércoles, 28 de octubre de 2026
Es para reír...
martes, 27 de octubre de 2026
De cenas de gala y carreras...
Una cena de gala, por trabajo.
Una carrera, opción caminada en lugar de corrida (qué malsonante, oye).
Bajo el sol, entre viñedos. Una primera vez.
Las dos el fin de semana pasado.
Hay cosas que salen inesperadamente bien.
Esas dos, por ejemplo.
Mi primera carrera con dorsal, diría yo. Participar por compromiso.
Y va y quedo quinta de mi categoría (la de seniles, claro).
Había unos 250 participantes. Ni idea de cuántas en la mía.
Pero un quinto puesto no me parece un mal resultado. En poco más de 2 horas.
Sabiendo que yo no competía, porque en realidad estaba ahí más por apoyar a la organización, entre otras cosas, que por mi resultado.
Pero eso ha despertado la bestia competitiva que llevo dentro. Es muy pequeñita, todo sea dicho.
Este domingo hago otra carrera caminada.
Son 13,5 kms. Igual es una distancia mágica o simbólica o algo. Ni idea. Todas suelen ser así, por aquí. La del domingo, también.
Parece que he encontrado algo nuevo que me gustó. Sé que me cansará, que abandonaré cuando no vea mejora o cuando encuentre cualquier otra excusa.
Porque ya no hay sorpresas, a estas alturas.
Me pareció una combinación de naturaleza, ejercicio y equipo difícil de transmitiros y convenceros de que es una opción que casi nadie conoce...
viernes, 23 de octubre de 2026
Novatadas en el pueblo...
Por norma general, me gusta mucho vivir aqui.
Es fácil aparcar. Nadie toca el cláxon. Se puede hacer todo a pie. Te conocen y reconocen (a veces es bueno, a veces no). Cruzo la calle y estoy en caminos sinuosos entre viñas.
Y muchas otras cosas buenas.
También alguna mala, que ya sabemos que nunca he sido de las de "todo bien", "todo fenomenal". ¿Os suena?
De momento, compensa.
Pero ya estoy preparando la siguiente pantalla.
Ayer fui a ver La bola negra.
Salí de casa con mucho tiempo, porque quería pasear largamente.
Caminé y caminé. Repetí calles. Ví lugares que no conocía. Me senté en la plaza a tomar un chai. Entré en alguna tienda, hice pequeñas compras. Cené frugalmente, pero lo suficiente.
Quince minutos antes de la hora, me acerqué a los cines. Puerta cerrada, luces apagadas.
Bueno, igual hay otra entrada lateral o trasera. Como soy nueva...
Por tercera vez, consulto la cartelera con el horario.
Jueves cerrado.
Lo había mirado dos veces, dos, antes de preparar la actividad.
Pero no sé en qué día vivo.
El pueblo no tiene la culpa.
La lerdi soy yo...
jueves, 22 de octubre de 2026
Inspírame...
Sigo leyendo sobre IA tanto como puedo. Cada día aprendo alguna cosita útil e interesante.
Es una pena que el ritmo de trabajo haya bajado tanto y que casi nada de lo aprendido tenga impacto real en mi economía del tiempo o en la mejora de mi eficiencia y productividad.
Pero me fascina aprender cosas nuevas o mejorar en las que ya tengo integradas.
Hay un prompt básico que es el título del post de hoy. Sobre el tema que te preocupa. Está bien el melón que se abre, en general.
Ayer me preguntaron si tenía aficiones. Creo que me pasé tres minutos de reloj largando. Ella parpadeaba lánguidamente en el asiento de la copiloto de mi coche, disimulando un sueño insuperable, que negó. Razonable, porque se hizo tarde...
Me está costando darme cuenta de lo inútiles que son mis aficiones. Bueno, darme cuenta es fácil. Darle solución al impulso, no tanto.
Tienen mucho que ver con creaciones manuales y artísticas.
Mi miedo es que acaben siendo pongos y que la gente me mire con ojos horrorizados cuando me vea llegar con una bolsa.
Lógico que los haría para mí misma y que el qué dirán, a estas alturas, me la rebufa. Pero mi parte práctica y organizada se escandaliza, porque no tengo necesidad de crear cosas que se amontonen, creo.
Me estoy adelantando, pienso a veces. No vale eso de pensar siempre a futuro, que luego llega la ansiedad.
Trato de regresarme al ahora de manera repetida. Y lo consigo, a menudo. Pero no siempre.
A veces es bonito eso de soñar despierta...
De hecho, me he abalanzado a escribir hoy porque el título me ha parecido muy inspirador. Valga la redundancia.
Porque tengo ganas de ser inspirada. De buscar un hotel inolvidable, de volar acariciando otra mano bajo el jersey o la manta, de conocer restaurantes y paisajes nuevos, pasear sin rumbo por Tribeca, pasar frío en alguna montaña.
Me apetece pagar las cuentas sin tener que preocuparme por cómo se sentirá la otra parte, proponer nuevos planes y volver a lugares en los que hace mucho tiempo que no estoy, enseñar y que me enseñen, temblar cuando me acaricien.
No sé si se entiende con la nitidez con la que lo siento. Sin dramas, con ilusión.
Sé que lo he sentido muchas veces antes y he venido a contarlo.
Ahora vuelvo a tener ganas y aquí lo dejo...
miércoles, 21 de octubre de 2026
La palabra es ilusión...
He seguido buscando, informándome, hablando y charlando con varias IAs.
Sé más que hace un mes, por ejemplo, de casas modulares.
He conseguido una imagen bastante fiel del plano alzado de lo que quiero para mi en un futuro, pero a corto, corto.
De momento, encanta a quienes lo han visto. Cada una opina un poco y yo voy puliendo la idea.
Y a mi también. Me parece un planazo y de hecho tiraría el boli (un decir) para largarme y empezar.
Pero no.
Tengo líos por resolver, todavía. Y trabajo que hacer, por el que me remuneran.
He revisado mi Excel (un churro, al lado del de Neuronas; lo sé aunque no lo haya visto jamás) y, como siempre, me embarga la tranquilidad. Y eso he aprendido que es mucho más importante de lo que parece.
Dos series maravillosas: Al este del edén y El tiempo entre costuras.
De nada.
viernes, 16 de octubre de 2026
Ansiedad y casas modulares...
Mi descendiente femenina ha encontrado un lugar en el mundo dónde poner el nido para su próxima etapa vital.
Eso es bueno y bonito.
Cuando salga del notario y todo esté en orden, hablamos.
Ella y su él son tan monos que me están pidiendo que me vaya con ellos.
No entienden que, en el mejor de los casos, me quedan 2 años y medio.
Solo le ven ventajas.
Pero yo, que soy súper lista, sé que los jóvenes quieren su lugar.
Y que no pinto nada. Así que me he estado haciendo la remolona.
Peeeeero...
Ayer encajaron solitas todas las piezas.
Y ya tengo presupuestos para construir una casa de esas geológica y ecológicamente maravillosas, según mis necesidades y dineros y en unos cinco meses (vale, pongamos 6, u ocho...).
Teniendo en cuenta que no hay cosas ni casas que me gusten en el mundo en general, ayer me pareció una solución estupenda.
Mi frase es "la casa perfecta no existe".
Pero igual me la puedo inventar.
Son eficientes, eliges los materiales. En mi caso, domótica y medidas de seguridad son muy imprescindibles, que no quiero pasar miedo.
De hecho, me visualizo cuidando la piscina, el jardín (la parcela es más grande de lo habitual, de saque) y con un perro a mi lado. Alguno de esos móviles que se balancean con la brisa, una chimenea y un porche acogedor.
Como no me ladra nadie, pues ya estaría solucionado lo de mi soltería, digamos. Lo digo por el perro.
Y, fíjate, que desde anoche estoy visualizando planos, orientaciones, materiales exteriores, interiores, parking (¿sí o no?) y presupuestos, claro.
Antes de todo eso habría que solucionar un par de asuntos (uno familiar y el otro la venta de mi paraíso prepirenaico), pero hay tiempo. No tengo ninguna prisa.
A ver si me llama el API de la parejita, coño. ¡Que les avisé anoche y todavía no me ha dicho nada!
#Ansiasqueesuna
jueves, 15 de octubre de 2026
De la prejubilación y del trabajo...
Me he dado cuenta de que vivo como una prejubilada. Y eso me desconcierta.
Mi trabajo diario está gestionado en una, máximo dos, hora. Y no hace falta que sea presencial.
Pero yo comparezco, cada mañana, para cumplir, que por eso me compré una residencia aquí al lado.
Es temporal, no te vayas a pensar. No es la casa de mis sueños ni nada por el estilo.
Es funcional, mona y cómoda. Lo estrené todo, como a mí me gusta.
Destinada a ser vendida en cuanto pueda cambiar de vida. Y ya estaría.
Podría despachar mis gestiones desde la cama. Y de hecho suelo hacerlo en parte, cada día, al despertar.
Pero la parte más grande de mi responsabilidad ahora es pensar.
Sí.
Informarme, leer, estar al día del sector y la actualidad económica y política. Ser capaz de sacar conclusiones y anticiparme a tendencias que pueden ser peligrosas para la empresa, darme cuenta de nuestras debilidades y proponer medidas.
Otra parte importante es servir de sparring al propietario. Que pueda quejarse, que vuelque su frustración, preocupaciones y sus miedos.
Todos tenemos.
Los suyos tienen muchos más ceros que los míos.
Y el tercio restante de mis responsabilidades es comer con él y con otros, aquí o allí. Tomar aviones y trenes, presentarle gente y que él me la presente a mí. Asistir a reuniones, aportar, poner asuntos nuevos sobre la mesa, mover al sector, debatir, abrir los ojos.
No está nada mal, la verdad. Me gusta.
Lo de viajar lejos ya no me atrae nada, pero si hay que hacerlo pues se hace.
Aunque me aburro.
Necesito retos. Muchos. Novedades y cambios...
viernes, 9 de octubre de 2026
Conversaciones con Claude...
Apuesto a que dentro de un minuto aparecerán libros titulados así. Conversaciones con ChatGPT, mis conversaciones con Anthropic. O Gemini. O...
Hay miles de IAs y cada día aparecen otras.
Cuanto más estudio sobre eso, más peligro veo. Y más inseguridad, porque estamos verdes todavía, no nos han formado en esto del prompting, nos lo creemos todo y estamos regalando millones de informaciones confidenciales sin saber que luego lo usarán contra nosotros.
Me fascina la geopolítica, por si no lo había dicho antes.
Pero no quiero hablar de IA. Aunque le dedique gran parte de mi tiempo.
Es más el símil con una persona a la que te vuelcas y le regalas información confidencial sobre ti, tus sentimientos, tu pasado, tus sueños. Tu entorno, costumbres, tu gente.
Cuando esa persona que lo ha oído todo de ti desaparece de tu vida, se lleva con ella todos esos secretos. Y probablemente, con más o menos malicia, los divulgue.
No es que me haya pasado nada recientemente. Tampoco me importaría. Varias personas me han hecho notar que mi actitud ante los demás ahora es bastante "me la bufa". Y es verdad.
Tengo más de 60 años y no me importa lo que piensen de mí.
Por ejemplo: ayer comí con mi descendiente femenina. Era un tema importante, especialmente para ella.
Ibamos caminando con la perrita. Me miró los pies (mi hija, no la perrita) y dijo: ¿Qué haces con estas botas? son demasiado invierno...
Hacía sol. Pero cuando yo salí de mi casa por la mañana hacía fresco y Siri me dijo que iba a llover.
La miré. Me dí cuenta de lo que quería trasladarme. Tardé cinco segundos en decirle que esas botas (cortas, de serraje, marrones) me las ponía cuando llovía (recordemos que donde vivo ha habido inundaciones esta semana...). Porque no quiero que se me estropeen los mocasines, ni mojarme los pies, ni que se empapen las bambas y llevar los pies mojados todo el rato.
Añadí que a estas alturas ande yo caliente... que no podía importarme menos lo que opinara la gente si decidía salir a la calle con unas botas cortas de montar a caballo.
No dijo nada. Pero sé que pensó que yo pasaba de todo.
Si le gustó o no tener una madre así tampoco me importa. Pero creo saber que dedujo que yo los tenía muy bien puestos.
Yo voy tirando, me gusto ahora, visto como quiero, tengo flow (como me dijo ella, después de publicar una foto mia en su IG... Milagro milagrito) y solo espero gustarle a la persona que me guste a mi. Poco más.
Aunque se me esté acabando la puta paciencia, de tanto ensayo error, hombre ya...!
Porque la idea es ser muy feliz, pero ya. No dentro de cinco años, ¿sabes?
Feliz ya lo soy. Pero también soy ambiciosa y quiero serlo más. E inmediatamente...
miércoles, 7 de octubre de 2026
Hogares e invitados...
Tengo que hacer (más) deporte. Y dormir. Seguramente, socializar.
Me apetece el fin de semana. Descendiente femenina, su/nuesto cuatro patas, más gente. Recibir en casa, cocinar algo (nos turnamos), que todo esté perfecto, que no haga frío ni calor, caminar todos juntos y elegir los mejores lugares, que nunca falten bebidas... seguramente, encender la chimenea.
Valorar la compañía, crear hogar, acompañar y que me acompañen, cargar pilas.
Puede parecer muy tontería, todo eso, pero no lo es.
Claridad tras la tormenta. Sol después de las lluvias.
A mi solo me gusta ser anfitriona cuando la gente que entra es de mucha confianza. Para los compromisos, nada...
martes, 6 de octubre de 2026
Barros, estaciones y mimos...
No sé si me pasa solo a mí o somos más.
Pero me gustaría saberlo.
Me revuelco en los barros y lodos de un sofá vacío y un futuro incierto. Me desgarro, sin llegar a sangrar.
Un minuto después, pienso qué bien se está en casa.
Y a los tres minutos reflexiono sobre la pereza que me daría salir y estar con gente que, no nos engañemos, me interesa poquito.
Hay cosas que me relajan mucho.
Y me dedico a pensar en cómo atravesaré un otoño mojado, gris, encapotado.
De dónde sacaré la fuerza para llegar entera al invierno.
Qué voy a hacer para vivirlo dignamente.
Sin dramas.
Solo son estaciones, pienso.
Y no soy nueva. Que ya llevo muchas encima. Soy más fuerte de lo que parece. Debo concentrarme en la actitud.
Mimos. Necesito muchos mimos... :)
lunes, 5 de octubre de 2026
Corpore sano...
Me he escapado del diluvio. :)
Fue sin querer.
Un poco arriesgado, pensaréis.
Pero para nada.
Viaje de ida y vuelta agradable.
A la ida, con música y, al final del trayecto, en una estrecha carretera de montaña, con la ventanilla bajada y despeinándome, despacio, sin correr.
A la vuelta, escuchando cosas de budismo. Cada vez me veo más reflejada y me apetece entrar a fondo, que es lo que intento hacer.
En medio de uno y otro, pude tomar el sol. Lo justo para mantener un color determinado antes de pasar al pálido blanquecino invernal.
En la terraza de mi habitación, directa sobre la toalla, haciendo estiramientos y siguiendo el ritmo de la música, un poco con el cuerpo, a veces con los pies...
Me ha dado por el ajedrez y mi tiempo libre, por mínimo que sea, se lo dedico. De momento.
Y por los idiomas. Y por algún juego de los que mantienen la cabeza en forma.
He dado pistoletazo de salida al pádel, otra vez. Empiezo pronto.
Y valoro empezar con la bici, que vivo en un paraíso para eso y ahora el clima (cuando no diluvia) es perfecto.
En mi lista está visitar el P&P más cercano, también. Pronto. Cualquier día de estos, en realidad.
Mens sana...
O la búsqueda del equilibrio.
Aunque ahora sabemos que la desequilibrada soy yo.
Al final, algo se decantará solo o servirá para conocer a alguien o descubriré cosas y lugares nuevos.
O no.
Tengo todos los medios en marcha, todos, pero me debe pasar como con la Tierra y las señales de radio. Al final ha llegado una, después de muchos años. Pero parece que no la ha emitido nadie.
No nos hagamos ilusiones, pues...
viernes, 2 de octubre de 2026
Cosas random. Literal...
Ahora veo documentales.
Mi religión me prohíbe ver películas / series violentas, de miedo, de tensión, de asesinatos o muertes.
¿Que qué me queda?
Pues pastelones pasteleros románticos o cómicos.
Me llenan poco, entretienen.
Así que con los documentales he abierto una ventana de oportunidad interesante. En VO, claro.
Me he puesto al día de los ases del tenis. Bueno.
Ayer caí en el de las zonas azules, el ikigai y todo lo que hace que la gente viva más y de manera saludable.
La dieta es fundamental, ya lo sabemos. Grecia y Cerdeña matters.
¿Pero a que no sabes que la soledad resta hasta 15 años de vida?
El truco es formar parte de un grupo, socializar, que te vean y se acuerden de ti. Y aún mejor hacer deporte con gente. Muy a menudo. No eso de una vez por semana.
Aquí os lo dejo. Para reflexionar...
miércoles, 16 de septiembre de 2026
De ostras que no he vuelto a ir a comer y otras cosas pendientes...
Me doy perfecta cuenta de que estoy siempre esperando.
Disimulo, hasta conmigo.
A ver si os pensáis que soy tonta.
Pero no me alejo del teléfono.
Por si.
Y no.
No hay nada.
Tampoco avanzo en otras direcciones, esa es la verdad.
Ostrácica.
Encerrada en mi cueva.
Esperando un milagro, que no llega.
De esto hace un año y medio. De mierda. De mierdas.
Y hoy, que no sé qué pasa con Escorpio y tal como dicen las tarotistas que sigo, se movían cosas. De casas. De papeles estancados.
Pues sí. Ambas cosas han pasado esta mañana.
Asusta.
Que tengan razón. En todo, menos en lo del amor.
Me advierten que esté preparada porque antes de 2027 voy a vivir un amor apasionado y se consolidará una relación compleja que dará paso a una nueva vida.
Y ahí no. Se equivocan. Altamente improbable.
En fin.
Voy a encerrarme otra vez en mi concha. La mía. No la de mi madre.
Que no se está tan mal, al final...
martes, 15 de septiembre de 2026
Es idiota...
A veces repetimos patrones, porque son parte de nuestra esencia.
Otras veces mostramos nuestra parte más tierna y cuidadora, para -inmediatamente- pasar a ser crueles.
Ver la zona cruel de alguien a quien aprecias o quieres o amas, según sea el caso, duele de verdad.
Es posible que la otra parte lo haga desde el desprecio, desde la frustración o el enfado.
Y ahora está de moda aquello de la responsabilidad emocional.
Y la empatía.
Y la combinación de ambas.
En resumen: deberíamos tratar con elegancia a los demás y seguramente seríamos tratadas elegantemente.
Debería existir un Tripadvisor mezclado con un FBK y LinkedIn. Sería la herramienta perfecta para dejar valoraciones sobre la naturaleza de quienes somos. Como persona. Como amantes, pareja, padres, hermanos, compañeros...
No es la solución. Mucho menos perfecta, porque sabemos que los chantajes están ahí: ¿si te pongo una reseña buena me invitas al desayuno?
Terrible.
Como el dolor en la garganta, que se me debe estar cerrando porque ahora me pondría a gritarle a la cara.
Por cruel.
Y por idiota.
lunes, 14 de septiembre de 2026
De casas, despedidas y proyectos...
Han sido tres días completos, conmigo. Y con nadie más.
Quizá en alguno ni siquiera he cruzado palabra con un ser humano. No hablo con dolor. Es un hecho, nada más.
He hecho kilómetros a base de piernas, que están estupendas, pensando en mis tres o cuatro días de esquí de la próxima temporada.
He vuelto a mi verano pasado: estrella de mar tumbada al sol y desnuda, vuelta y vuelta. Luego salir a quemar lo poco que comía. Naturaleza, senderos nuevos, paisajes y puesta de sol, larga, diferente a la del mes de agosto.
Esa casa me protege, da sensación de seguridad, aunque en realidad no haya mucha.
El espacio de la era es inexplicable, una vez convertido en lo que visualicé cuando todo eran matorrales. Aqui va esto. Allí irá lo otro. Lo tuve clarísimo incluso sin que se pudiera ver nada.
Y seguí mi hoja de ruta, entre protestas y enfados. Lo que me dio la gana.
Y ahora, cuando lo miro, quizá cambiaría un par de cosas, pero le pongo un 9,25. Y de eso da fe que, cuando cierro tras de mí la puerta corredera de maderas recicladas, me cuesta horrores salir de ahí.
Me bañé los 3 días, lentamente, en un agua fría de 10 grados. Se estaba genial flotando sin prisas. Al final sentí que podía ser el último baño, si todo se precipita antes de la próxima primavera...
Saldrán otros proyectos...
¿Serán compartidos con el amor de mi vida...? :)
jueves, 10 de septiembre de 2026
Aburrida. Muy aburrida...
Este curso se me está haciendo bola.
Por muchas cosas.
Y eso que recién comienza.
Para empezar, cuestiono hasta el hecho de venir aquí a gritar que me siento sola, por ejemplo.
¿Cuántas veces lo habré dicho desde que empecé con el blog? ¿Cuántas veces debí decirlo en mis anteriores blogs, hoy desaparecidos como hundido está el Titanic?
¿Qué gracia tiene quejarme y despelotarme en abierto?
Supongo que el hecho de desahogarme y no tener ninguna vergüenza.
Hasta hace nada la herramienta servía. Sí.
Hoy, que estoy cabreada, pienso que es totalmente inútil. Seguramente cambiaré de opinión, ya. Veremos.
Solo quiero enamorarme de alguien a quien admire públicamente, construir una vida feliz y decidir que mis últimos 20 años los pasaremos en un pequeño paraíso cerca del mar, viajando de vez en cuando y con tareas que nos hagan sentir bien.
Yo quiero cuidar un jardín y tener una piscina impecable, por ejemplo. Como viajes pendientes pondría Alaska, Nueva Zelanda, Islas Cook, Patagonia, Uyuni, Nordics.
Pero nada. No sale. Soy incapaz de encontrar mi partner in crime. Y me estoy desesperando, porque el proyecto me interesa mucho, pero hacerlo sola no. Nada, de hecho.
Estoy mega preparada para la ocasión porque he pasado todas las fases de mierda que hay que pasar para estar bien a solas.
Lo juro. Las he pasado, con nota. Pero sigo estando mal sola.
Eso no cambiará en la vida. Es congénito. Viene de mi infancia, que éramos muchísima gente y lo que costaba era encontrar una habitación vacía en la que jugar.
Por favor, siguiente pantalla, etapa, fase, vida, loquesea que tenga que llegar. Que empiece ya.
Se me está acabando la paciencia que he ido aprendiendo este último año y medio con una magnífica maestra que me ha hecho sufrir lo que nunca podré acabar de escribir.
lunes, 24 de agosto de 2026
Los ensordecedores gritos del silencio...
Acostumbro a empezar el año dos veces: en septiembre, como el principio de curso de toda la vida, y el 1 de enero, con el cierre de cuentas anual, las uvas y todo eso.
En los dos casos suelo marcarme objetivos o cosas que me gustaría hacer. Después de hacer balance.
Aquí está:
Vacaciones en isla mediterránea de aguas cristalinas, cristalinas, y colores verdes, verde azulado y azules.
Días de sol y de buena compañía, de muchas risas y buen rollo, como ha dicho alguien. Después de tres semanas acompañada, la caída está siendo fuerte, como era de preveer.
He tenido la oportunidad de prepararme, que no soy nueva.
Flotar durante horas en agua salada, como las personas mayores. Improvisar. Muy buen comer y también beber. Tomando decisiones dificilísimas: a qué playa vamos hoy, tomamos un frapé o una cerveza local, salimos del agua, qué comemos, a qué hora salimos...
Vacaciones de playa, ya se sabe. ¡Pero qué aguas!
La segunda parte, también acompañada, en territorio conocido, jugando en casa.
Puestas de sol naranjas después del eclipse (que vimos en un aeropuerto europeo), flotar en agua salada de piscina, decidir si salimos a caminar (sin repetir ruta, que era lo difícil), qué nos preparamos para comer, si buscamos moras o higos...
He tomado menos sol que el verano pasado y he estado mucho menos sola. Dieta keto para sentirme bien, que regresé como un globo de helio. He caminado/trotado mucho menos también.
Estamos entre eclipses y a estas alturas sabemos que son épocas de cierres y aperturas.
He cerrado bastante bien, que conste. Casi todo, supongo.
Pero esto de abrir, es otra historia (desesperante para mi y mi impaciencia...
jueves, 16 de julio de 2026
Un sueño para recordar (pasado por el corazón)...
Todas hemos soñado en 3D y en 5G. Con esa cristalinidad transparente y táctil que te hace sentir ahí.
Pues ahí va una confesión: hace un par de noches soñé con claridad meridiana, crystal clear, que lactaba otra vez.
Amamanté a un bebé. Sentí el dolor comprimido de la subida de la leche. Y mis pechos hinchados.
Hasta me extraía leche para cuando no estuviera con el bebé. Y noté el bombeo de la máquina extractora.
Abracé esa piel de recién nacido, la olí, le paseé mis labios (como solía hacer con mis mejores amantes).
He llegado a tres conclusiones.
Una, es que proyecto mi cuidado y protección sobre mi descendiente femenina y adulta porque podría verla frágil y necesitada de hipervigilancia. Improbable.
Dos, es que me encantaría poder ocuparme del descendiente varón de mi descendiente varón, lactante, al que veo poco.
Y tres, es que el sueño fue el recuerdo de lo vivido hace tres décadas por duplicado y la nostalgia de algo que me hizo conectar cosas distintas.
Sea como sea, podemos elegir entre uno de estos tres por qués, Pero el sueño hiperrealista seguirá en mi recuerdo...
miércoles, 15 de julio de 2026
En eso consiste la vida...
La vida sigue. Más o menos como estaba.
Eso significa que nos dijimos mucho, de todo y que salimos airosos.
Sigo en nómina. Un poco reforzada, pero recordemos que había caído muy bajo.
Nada de eso me impresiona, ya. Sé de la fragilidad de las cosas...
Parece imposible, como dice Neuronas, pero sigo conociendo gente nueva. Con lo que me gusta.
Me encanta, en realidad. Veo oportunidades por todas partes y la cabeza se me vuela.
Tengo ganas de irme. Cerrar la puerta de esta casa, saber que se morirán las margaritas y descomprimirme emocionalmente de los vínculos laborales.
Luego, veremos.
Volveré a comprar y plantar plantas de colores para la terraza y el balcón. Llenaré de vinos la casa y volveré a integrarme localmente tanto como sea posible.
Y pondremos un inicio de curso más en nuestras vidas. Y regresarán los días cortos, grises, lluviosos. La Navidad, otra vez. Algunas celebraciones familiares. Estar juntos...
viernes, 10 de julio de 2026
Calladita y sin respirar...
No es mi tema favorito, pero mi mal rollo laboral se está poniendo culebrón.
Ninguneadas varias, cambios de ubicación de las reuniones, no convocatorias... Vamos, de manual.
Ayer consulté a mi abogado especializado. Hacía años que no teníamos contacto, acaba de cambiar de despacho y me atendió al acto y con cariño. No era un encargo, así que no vió una futura minuta. Todavía no.
Me gusta pensar que el cariño era verdadero.
Por otro lado, parece que el próximo martes puede tener lugar mi reunión.
No sé cómo enfocarla. Estoy en Mercurio retrógrado y tendría que estar quieta en un rincón sin respirar. Hasta el veintitantos del mes.
Conste que la reunión no la he pedido yo. Eso es importante.
La pidió él. La frené yo y la ubiqué dónde debe estar: en una reunión profesional. No en una comida con vino corriendo por sus venas.
El finde que me espera no es ningún planazo. No pararé de darle vueltas al enfoque, a qué decir, qué callar, cómo aguantar sus silencios y esas cosas.
El colesterol por las nubes, acidez estomacal en tratamiento, nuevas analíticas...
Me largo a la montaña a hacer manualidades. Seguro que de esa manera tengo la mente ocupada...
Aquí está todo...
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Acerca de los datos personales
- spark
- Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)