No calculé bien porque no sabía que este detox iba a remover emociones. Y yo estoy floja.
Así que confieso estar con pensamientos obsesivos. Qué feo suena. Pero aquí digo verdades como puños.
Siento pena por lo que no fue. Añoranza porque no está. Un poco de enfado porque no hemos sido capaces. Y furia. Un poquito. Porque no tengo ninguna esperanza.
En las sesiones de relajación la mente se me revuelve y no consigo dejar de pensar en ella.
En las meditaciones se me vuela la cabeza hacia recuerdos bonitos. Tengo esa suerte: recuerdo lo bueno y olvido lo malo, cosa que complica mucho mi vida.
Hago ejercicios suaves, procuro no salir de casa, me vacié la agenda, cocino. La soledad es inmensa.
Voy a recomendaros la oleación bucal. De verdad. Consiste en encontrar aceite de sésamo bio y cada mañana, antes de lavarse los dientes, tomar un sorbo y pasearlo por la boca de 5 a 15 minutos. Es delicioso, la verdad. Desinflama, elimina toxinas, va bien para las encías y el aliento.
Luego está la oleación corporal con el mismo aceite (no el que escupes, no; el de sésamo) pero templado, cada mañana, antes de la ducha. Es como si alguien te hiciera un masaje entero, pero con menos gracia y haciéndotelo tú misma.
Puede parecer que no, pero es muy agradable, hidrata, relaja y moviliza toxinas, también. En fin.
Hasta aquí los consejos no solicitados.
La luz en mi casa estos días es preciosa. Y el cielo intensamente azul.
Mi descendiente femenina me regaló un opúsculo que habla del buen amor. Poca broma. Y de Aristóteles. Está un poco harta de que vaya de unarelaciondemierda a otrarelaciondemierda.
Como si no me quisiera a mi misma, como si atrajera personas idénticas que al final no quieren lo que yo. Como si me quisieran por otras cosas menos por lo que soy cuando amo.
O se me pegan como tiritas o son parásitos sociales o tienen miedo de tener una relación definitiva. Cierto y verdadero. Y eso que no me remonto más allá, que podría.
Y mira que yo les explico con cuidado lo que busco. Pero nada. Una alegría detrás de otra, me dan.
Cuando la vida empieza a acelerar su carrera hacia abajo no es lo que te gustaría que pasara contigo misma, franchement...