Sparkling

Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

domingo, 17 de enero de 2021

Hay [algunas] tardes que...

Tardes pesadas como losas de cementerio, como cubos de rompeolas, como columnas basálticas de la naturaleza o dóricas de los romanos. 

Tardes lentas como los tiempos muertos y los últimos segundos de un partido si la ventaja es escasa, como el rato de cuando se espera el rodar de los neumáticos de un avión al aterrizar, como un parto largo y complicado. 

Tardes vacías como los nidos que preparan los progenitores y ya cumplieron su fin, como una cantimplora en la travesía de un desierto en pleno verano, como la paciencia a media pandemia.

Tardes de ahogo como de ataque de ansiedad, como de exceso de tiempo bajo el agua jugando a aguantar la respiración, como si respiras dióxido de carbono de dos coches en marcha y encerrados en un garaje típico americano.

Tardes agotadoras como los infinitos por qués infantiles, una carrera larga o el ascenso a un cuatromil, como explicar lo mismo varias veces.

Hay, sí, tardes pesadas, lentas, vacías y de ahogo. Agotadoras. Suelen seguir a la certeza que aparece cuando la frialdad se instala en los abrazos de hace solo siete días, contados, muriendo, matando. 

Y todo se mezcla de pena, incertidumbre, miedo. Y se tiñe de lágrimas transparentes y grises. Y te sientes pequeña, poca cosa, asustada. 

Una tarde...

viernes, 15 de enero de 2021

Señales...

Que aparezca la canción Tenía tanto que darte de Nena Daconte. O encontrar dos veces, por accidente, la frase Dónde no puedas amar no te demores. Leerla como saboreando cada letra. Las palabras regresan del recuerdo y las piezas encajan solas. Y te sientes entre estúpida y defraudada, en el epicentro del engaño. 9 en la escala de Richter. 

Una entiende tantas cosas sobre el amor. Sobre ese amor. Y una escucha. Dentro, fuera.

Y se amontonan en la frente, anudadas, y se confunden entre ellas algunas palabras dichas sin mucho reflexionar, de sopetón, por inercia, por necesidad. Incluso las palabras que pudieron ser calladas, con toda la sangre fría y mucha voluntad. Apretando las barras, mordiendo la lengua. Tantas ganas de volcarlo todo.

Y se recuerdan los [dichos y escuchados] no eres tú, soy yo. Incluso los vamos a darnos un tiempo, a ver... Se extrañan los tequieros, las caricias robadas, los mimos, el cariño que no se disimula ni proponiéndotelo, como esas miradas líquidas o las ganas invencibles de estar y compartir, siempre, todo el rato, sin excusas ni justificaciones. 

Porque en todo el mundo explorado no hay nada que apetezca más, que sea mejor plan, un lugar en el que sea posible sentirse mejor. No existe.

Y de pronto las dudas. Todas. Acerca de la honestidad, de la infidelidad manifiesta, de lo simultáneo con otras, de mentiras y traiciones. De todo lo dormido en un rincón, que no olvidado. Y se cuestiona hasta el más mínimo de los gestos, que son imposibles de creer cuando la confianza se perdió por sorpresa, cruel, sin explicación, por la espalda y sin avisar.

Concentrarse en el presente y no mirar atrás. No tenerle miedo al futuro para no quedarse estancado, dicen.

A veces te das cuenta que el amor no se puede forzar y que, a pesar de ser invisible e intangible, tiene límites...

jueves, 14 de enero de 2021

Hoy no, hoy no...

Hoy no cabe nostalgia ni melancolía ni siquiera el lujo de echar la vista atrás. Hoy hay que dejar fluir furia, rabia, decepción y pena. Sentirse desgraciad#, abandonad#, abatid# y derrotad#. 

Sin dramas. Sin lágrimas [todavía], disimulando que me abandonaron las fuerzas y las ganas, siguiendo y dejando que la cascada de frases hechas a medida para la ocasión tome asiento y se acomode, para quedarse.

Hacer bien el duelo es elemental para el futuro. Eso lo traigo aprendido de casa. Y hay que hacerlo con cuidado, delicadeza, tiempo y paciencia. Si fracaso, será largo y complejo, cuando en realidad la conclusión es tan simple: yo estaba en una página; la otra parte en un libro diferente.

Un déjà-vu inesperado, sorprendente, lacerante, letal. Efecto wow que me ha luxado las rótulas de la mandíbula!

Abismal, la distancia. Irreverente, la opacidad. Insultante, la reserva. El secretismo. Injusto. Inmerecido. Inesperado. Inadmisible, mi error.

En pleno shock, se nubla la mente y se llena de lágrimas, imposible pensar, inútil tratar de entender. De momento, estaría bien que alguien tomara el control y me llevara de la mano, a un lugar seguro, confiable y sólido. 

Voluntari#s, al privado, por favor! ;)

P.S.: voy a ver si localizo otras tres cosas que saldrán de mi vida... :)

Orden. Sin conciertos, últimamente...

Día dos de mi nueva propuesta vital. Llamémosla así, a colación del post de ayer. Dos cosas han desaparecido de mi vista. Y de mi vida. No molestaban porque estaban bien dispuestas, en posición simétrica y tenían un lugar. Pero eran inútiles.

Sigue dando un mini momento de placer, suprimir objetos prescindibles. Seguiremos viendo...

Pienso que lo que realmente quiero es dejar huellas de mis pies descalzos en una playa de arena gruesa, color ocre, y vacía. No sé el por qué de la tontería pero se me repite la imagen de las huellas y la playa, las visualizo, y mira que hace frío. 

Desconozco si puede tener algún significado especial pero a continuación el alma me pide salir a borrar cada una de las huellas, todos mis pasos, con movimientos laterales, cortos, para rellenar el espacio, hacer ver que nunca existió la pisada y que si me moví fue por error y para cometerlos.

Hay otras muchas cosas que me gustarían pero hoy no. Hoy estoy un poco furiosa y enfadada conmigo misma. Decepcionada y en proceso de duelo, un poco más fría, precavida y desconfiada que ayer, que el domingo, sin ir más lejos. O el día 6. Eso no es relevante.

Sigo mascando frases, palabras, algún largo silencio que ha otorgado tantas cosas. Intentando comprender cómo caí de nuevo en la trampa y bajé la guardia. Rememorando ando un consejo: los nudos no se deshacen, se cortan. Y me resuenan unas palabras sabias: Sil, que ya no tenemos edad para andar deshojando margaritas día sí, día no...

Me sigue apasionando vivir. Habrá que recordarse aquello de que el amor comienza por uno mismo y que hay que andarse con ojo porque ahí afuera quedan personas complejas, que somos todo menos lo que parecemos, a veces. Es de lo que se trata, ¿verdad? Salir a vivir, por la puerta grande...

miércoles, 13 de enero de 2021

Hay días tan llenos...

A veces hay días llenos de vacío. Pero no hoy. Estímulos, impulsos, protestas y adrenalina. Un poco de enfado e impotencia y mensajes contradictorios y torpes, bienintencionados. Replanteamientos mentales muy rápidos, opciones de retiradas sin descartar y con miedo. Todo llegará. Hoy no.

Desfallezco en un sofá verde. Pretendo desconectarme concentrándome en nada. Repaso al menos cinco veces el menú con las propuestas. Ninguna me convence. Persevero, por si acaso. Y lo encuentro. Un reportaje americano sobre el minimalismo. 

Me he desecho de la primera cosa. No ha sido fácil [y solo es la primera!!]. Creo que voy a ir siguiendo, hasta que me tope con uno de los objetos sagrados y me duela imaginar mi vida sin él. Los objetos que superaron la mudanza ya son bastante fetiche. Y tienen una explicación y merecen el lugar que ocupan. Pero veremos si esto me lleva a alguna parte...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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