Este fin de semana me he ido, para variar, sola a la montaña.
Diré que todo iba saliendo mal y, como no tenía ningún sentido enfadarme conmigo misma, cambié un poco el chip.
En lugar de enfurecerme, me mandaba mensajes del tipo "a la próxima irá bien", "esto ya casi está", "solo un poco más y ya lo tengo".
Diría que no sirvió de nada para cambiar los resultados. Pero al menos no me hice mala sangre.
Empecé a hacer cosas en casa que me daban miedo antes.
Cuidé maderas antiguas, lijando y poniendo capas de protector mate. Me encanta la madera...
Hace un par de semanas conocí a un vendedor ambulante de objetos elaborados a mano con madera de boj, que se jubilaba y buscaba a alguien a quien transmitir sus conocimientos. Por un minuto dije en serio que quería ser yo.
Luego vi todos los inconvenientes... me di la vuelta y seguí paseando.
Intenté despintar un sillón para dejarlo al natural. Pero no salía la pintura ni perseverando con otra capa.
Estuve montando un sillón de jardín. Me sobró una pieza importante. Tanta pereza repetir el proceso que lo sejé sin la pieza. Al hacerlo sola era realmente difícil sujetar las piezas sin que cayeran.
Todavía quedará el segundo. Que soy tan idiota que, a pesar de estar sola, compro los sillones de dos en dos y un futbolín.
Odio montar cosas. Y eso que me empeño a fondo solo por el placer de conseguirlo.
También estuve cebando un motor, cargando agua en un cubo (al menos cien cubos moví), intentando que funcionara algo. Un nuevo fracaso.
Encontré tiempo para meditar. No escuché música. Comí frugalmente. Dormí mal. Pasé calor. Intenté crear un plan de acción que hoy es un Proyecto de IA llamado Reset Vital, que sigue vivo.
Acabé hablando sola. Y ahora, cuando lo hago, pienso que es algo beneficioso.
Voy avanzando en el desapego de las cosas materiales y esperando, pacientemente, a que pase mi Mercurio Retrógado que todo lo complica.
Puse a la venta la casa de la montaña y crucé varios mensajes con el API. Negocié sus honorarios con un escalado en función de éxito. A ver si me lo acepta.
Pero tengo miles de palabras en la boca que quiero espetarle a mi superior para cerrar esta etapa agobiante.
Me han recomendado que trague y aguante.
Y yo tengo dignidad (y supongo que orgullo y el ego apaleado, además de inseguridad y síndrome de la impostora) y no puedo...