He entrado a releerme. No por ego ni ganas de retozar en el barro. Porque en algún lugar ví que la insigne bloguera Paola Vaggio me ha dejado un comentario.
La pregunta del millón: ¿dónde? ¿en qué post en concreto?
Pues no lo sé. Y me gustaría mucho leerlo, con sinceridad lo digo.
Estoy cansada, con lo que odio decirlo. El cambio de estación y los primeros calores me afectan.
Esta tarde, salgo del despacho y, camino del coche, me cambiaré y a la playa. Exagero.
Pero es tarde de sol de bajada, aperoles, olas divertidas nada peligrosas, pocas gentes y chiringuito.
Y al llegar a casa, ducha y preparar bolsa para salir mañana directamente a mediodía, sola de nuevo pero ahora saboreando la sensación de ver los espacios con otros ojos, limpiarlos de cosas superficiales, encontrar el lugar de las cosas y disfrutar esos momentos, mientras cae una luz impresionante o se pone el sol en un cielo rojo brasa en un lugar en el que cada ocaso merecería para, sentarse, hacer apnea y escuchar...
Uno de los momentos más íntimos, personales y satisfactorios de esta vida, para mi.
Suerte que puedo proyectarme a ese lugar. Qué suerte la mía...