Parte primera
Aparecen personas del pasado. Irremediablemente, acosan los recuerdos. Dulces, agridulces, amargos como la hiel. Depende.
De la persona que ha vuelto, de lo vivido, de cómo acabó la relación...
En algunos casos, revienen (las personas) y hay muchas risas. O explicaciones. O algún reproche escondido, algún lamento. Silencios en los que te parece verla sonriendo.
No es necesario lamentar lo que no podemos cambiar.
Siempre hacemos lo que podemos. Lo que pensamos que es mejor para todos o para nosotras mismas.
Excepto si eres psicópata, claro.
No tiene sentido revisitar decisiones con criterios actuales. Hay que volver atrás y recordar cómo era todo, cómo eras tú misma en el momento preciso.
Segunda parte
De repente estoy presente en una de esas reuniones de gente importante acostumbrada a lidiar con muchos números, muchos países, muchos colaboradores, a negociar grandes proyectos y decidir impresionantes inversiones... y te das cuenta de que:
- esa reunión nunca habrá existido
- sigues en la sombra eterna
- escuchas que hablan de ti y deciden tu destino como si no estuvieras presente
- sabes que tu vida puede dar un giro definitivo y podría ser la prejubilación activa perfecta para ti, la salida que andabas buscando y no encajaba o no encontrabas.
Nunca hay nada garantizado, pero el reto es brutal para mí. La reinvención definitiva.
La vida es maravillosa, está llena de oportunidades, hay que ser paciente, es posible que lleguen cosas bonitas.
Yo, de momento, mañana me voy a examinar para tirar tiros, que ya estoy federada en precisión...
¿Lo pongo en el cv o da un poco de cosa...?
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