Este ciclo vital está resultando entretenido, la verdad.
En las conversaciones que mantengo para encontrar fórmulas, métodos y herramientas, tomo conciencia de que hay varios fallos del sistema.
Una puede petar en una cosa (digamos, la profesional). Y lidiarlo más o menos bien.
Pero cuándo los fallos se acumulan, es distinto.
Y te ves forzada a resolver todas las cosas a la vez.
Tiene un nombre: crisis de identidad.
En la faceta maternal de nido vacío. Suele pillar por sorpresa. Primero viene una sensación liberadora de "por finnnnn". Pero no. Falso. El vacío es espantoso. Se pierde el sentido, dejas de ser útil, de alguna manera.
Ellos hacen su vida, nunca me ha gustado perseguirles, fiscalizarles, agobiarles.
Eso sí: cuando llaman, lo dejo todo.
Veremos qué tal desempeño el papel de abuela... :)
También buscamos el sentido de nuestra vida en el entorno emocional. Somos gregarios y nos gustan los nidos, pertenecer al grupo, sentirnos protegidos, cuidados, arropados, parte de.
Y esta parte falla. Porque acabo de instalarme en un nuevo territorio. Porque cuesta integrarse y conocer, porque el invierno es frío e invita a ser más catalana que nunca: de casa al trabajo y del trabajo a casa...
Leí el hombre el busca de sentido hace muchos años, en una isla griega, un agosto aciago. Me gustó, me hizo pensar, me sirvió.
Porque mi vida tenía todos los sentidos posibles, entonces.
Pero ahora no...
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