Es bonito ir a una sesión de seguimiento y decirle a tu psicóloga: "Estoy bien". Y encoger los hombros elevándolos hacia arriba, simultáneamente. Un poco con desdén, incluso.
Una podría pensar que con eso ya estaría, ¿verdad? te levantas, te vas y todo concluido hasta que recaes y regresas a pedir hora con urgencia.
Pues no.
Hay miles de cosas de las que hablar y entender, cientos de aristas que trabajar. Aunque hayas conseguido estabilizarte, no ir y venir, controlar los miedos y todo lo que tiene relación con el ejercicio, socializar, dormir y comer bien...
Parece mentira que a mi edad y con la de cosas que he revisado en busca de respuestas aún existan circunstancias en las que no había caído o nunca pensé que podían ser tan relevantes como es probable que sean, en realidad.
Las hay.
Son coincidencias que hicieron bola, un nudo gordiano enquistado, ahí.
Reflexionaré sobre ellas y veré qué puedo hacer para integrarlas porque la vida es la que es y lo que quedó atrás no se puede hacer distinto...
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