Largarme a la montaña resultó ser una buena idea. Hubo dos ventanas sin lluvia. El sábado un rato, que sirvió para caminar un poco. Y toda la mañana del domingo, en el que caminé y troté doce mil pasos o más, diría yo...
Se apuntó una amiga. Yo pensaba que subía para hacerme compañía y cuidarme un poco.
Resultó que ella también estaba floja, así que la cosa fue más o menos recíproca.
Bueno, cocinó ella, que a mi se me da mal y no me apetece.
Era de prever, pero he subido de peso. Sigo un poco por debajo de lo de antes, pero por encima de lo que yo querría.
He vuelto a la ayurveda. Casualidades de la vida. Pero la terapeuta me gustó mucho, aunque me haya revuelto el ADN con su masaje...
Y me va a cambiar la dieta y voy a hacer un detox difícil de cinco días, para despedir el invierno y preparar mi hígado para la primavera.
Debe estar muy tocado (mi hígado), entre la angustia que acumulo y lo de que me paso con el alcohol.
Todo me da bastante igual o me estoy planteando definitivamente que menos quejas y más abrazar la soledad, hombre.
Estuve mirando vuelos para Suiza.
Lo digo, pero nadie va a entender la broma. ¿A que no?
Pista única: no tengo cuenta corriente ni oro físico que esconder...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No serás de l#s que creen que intimido y por eso no comentan nunca, ¿verdad? :) ¡¡Venga!! ¡¡Anímate!!