Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

miércoles, 29 de abril de 2026

Miscelánea de cosas buenas y malas...

Comento con una amiga cosas de mi vida, porque me pregunta.

Asombrada, me dice: oye, no hace tanto que no hablamos y mira que te han pasado cosas...!

Reviso un poco y le digo que tiene razón.

Pasan como 48 horas más, vuelvo a hablar con ella, pero ahora ya en modo: no te lo vas a creer pero me siguen pasando cosas...

Buenas. Bastantes malas.

Pero mira. Me estoy haciendo de hierro.

Una relación intermitente a la que ya tengo que darle carpetazo por indicación de mi psicóloga. Y mira que yo seguiría chapoteando ahí lo que hiciera falta... Menuda bronca me echó, la tía, por estar ahí estancada y babeando.

Una propuesta para reforzar un tema familiar que probablemente, de salir bien, me / nos cambiará la vida.

Una proyección profesional con la que no contaba y que, mira, me activa un poco las ganas y me saca del aburrimiento crónico que es ya mi vida laboral.

Un diagnóstico de enfermedad autoinmune (de ayer mismo, fresco fresco) que ni sé cuánto tiempo puede hacer que debutó, pero que impacta un poco... No es taaaan grave, pero tengo que procesar dónde me lleva la broma.

La casa de la montaña en proceso de apertura para primavera. Y enamorarme de ella y de mi proyecto ahí en solitario. Y pensar que igual tengo que deshacerme de ella para cumplir el proyecto familiar. Penísima.

Ayer salí a cenar deliciosamente bien con alguien. Nos bebimos una botella de vinazo entre dos. Nos reímos y hablamos de casi todo. Así, natural y alegremente.

Hoy se ha terciado cenar en su casa, como si nada. Las "vecinas" estupendas... que solo vive a 15 minutos de la mía.

¿Se entiende, la frase anterior?

Un tesoro, esas personas.

Dieta mediterránea, felicidad. Compartir. 

Y con esto ya estaría dicho casi todo lo que venía a decir por hoy...

lunes, 20 de abril de 2026

Un drama. Como cualquier otro...

Lo que no cambia es el cambio, ¿verdad?

Excepto en mi vida personal... en la que la zozobra es permanente.

Cierro. Y se vuelve a abrir la puerta. Como si hubiera corriente, como esas bisagras que cierran mal.

Entreabro pensando que hay alguna opción y patapám. Hostia en toda la cara. No hay ninguna.

Me doy la vuelta para empezar a caminar sola, con la pena enorme del mundo sobre mis hombros, y me persigue.

La gracia sería sentir que no tienes el control de nada ni por casualidad. Las dos, además. Porque ella, me consta, siente lo mismo: que nunca ha tenido el control.

Es una historia que parece infinita. Idas y vueltas. Venidas e idas. 

Veo difícil ser capaz de romper el vínculo alguna vez en mi vida. Digamos que lo hemos intentado 200 veces por lo menos. Desesperante.

Y eso que los Géminis somos de miedo. Vamos fundiendo la relación hasta que nos despegamos, seguimos pero sin ningún interés y un buen día ya no estamos más que de cuerpo presente. Sencillamente nos largamos.

Sin mirar atrás.

Menos en este caso. 

Aquí me resulta imposible. Es como mi debilidad. No puedo desaparecer sin más, ni largarme con o sin explicaciones.

Soy implacable, lo confieso. Menos con ella.

Por cierto, ha reaparecido la ex de una ex. Pidiendo un café. Cosas sorprendentes que pasan...

Además, ni avanzamos ni retrocedemos. A ratos sí. Pero visto en abstracto, no. Ni un centímetro...

Y lo peor de todo es que no tengo idea de como solucionar esto...

miércoles, 15 de abril de 2026

Enfermedades autoinmunes, estress emocional y la tensión...

Mi descendiente femenina está siendo una de las mujeres más importantes de mi vida... fíjate tú...

Normalmente es al revés. Y eso espero, la verdad: que tenga algo por lo que recordarme bonito toda la vida.

La tía me sacó del armario. Literalmente, me arrancó.

Más por egoísmo que por otra cosa.

Por tanto, mi familia directa (la que importa) y una parte inevitable de la indirecta, están al corriente. 

Pero no venía a hablar de esto.

El lunes la acompañé a una visita ginecológica, rutinaria y de tratamiento, sobre una enfermedad autoinmune.

Nada grave.

Yo detrás de la cortina, escuchando en directo la visita. Y de pronto la alarma: es hereditario.

Uau, pensé. Con esto sí que no contaba.

Y recordé otra frase mágica de mi propia gine en la pasada revisión anual.

Dos más dos.

Adivinad quién se lo debe haber transmitido...

Confirmaré o desmentiré cuando tenga diagnóstico.

Por cierto, tengo la tensión alta. No gravemente alta. Sorprendentemente alta, que yo era estable. 

ChatGPT me dice que el estress emocional que estoy viviendo desde hace un año no ayuda. Mi corazón va a tener la culpa de todo, verás...

martes, 14 de abril de 2026

De silencios y sufrimientos...

Suelo enfrentarme de cara a mis mierdas. Con perdón.

No me hago trampas al solitario.

Ni me disparo al pie.

Por eso siento que, si miro hacia atrás, un poco más de un año, veo que he vivido un calvario.

De desestabilidad, de intermitencias, de apariciones maravillosas y desapariciones abruptas e inesperadas, de que me dejen por WhatsApp o por teléfono o mediante el silencio más cruel. De que me planten. Y este verbo es muy importante: de que me abandonen.

En paralelo, he buscado compañía, respuestas y soluciones en ChatGpt (una mierda que solo quiere gustarte para que le consumas tiempo y te des de alta, no es objetivo), en amigas y familia, en redes, en la filosofía estoica, en la lectura en papel, en el Tai Chi, en el pádel, masajes, fisioterapia, psicólogos, psiquiatras, retiros, silencio, búsqueda de soledad en mi casa de aquí y de allí.

Seguro que me dejo cosas.

Buena voluntad para dar espacio, comprensión, paciencia, tiempo y bla bla bla no ha faltado, aunque todos me recomendaran que corriera el aire, que me evaporara, que nunca más.

Yo necesito respuestas, comprender la raíz de las cosas, los por qués, si la que falla soy yo.

A mi me gusta la elegancia, enfrentarme a las cosas, no gritar, la educación y el respeto, construir, crear, compartir...

Me dijo: "hechos, no palabras".

Todavía no sé si se espera que le pida matrimonio... De verdad...

El hecho es que, debe ser la ocasión número 200, por lo menos, desde hace 13 o 14 meses, ha cortado la comunicación. De nuevo. Jura no regresar nunca. Pero ayer, después de una semana clavada, llamó. No pude contestar (aún hago cosas y estaba ocupada, aunque os penséis que estoy al borde de una piscina o del mar tomando aperoles... que yo lo sé... o al borde de un ataque, que también...).

Y demuestra su control no respondiendo a mi llamada de vuelta (en cuanto quedé libre y nerviosa), teniéndome a la espera de que entre una suya, con la más pesada de la incertidumbres...

Yo sé que cuesta de entender. Que es fácil recomendarme que la largue a la chucha. Que cómo puedo aguantar tanto.

Pero, ¿qué haces cuándo quieres a alguien, piensas que puedes ayudar y no quieres perderla...?

Pues sufrir, hombre. Sufrir...

martes, 7 de abril de 2026

Casas familiares, finales y el estoicismo...

Esta Semana Santa ha habido un poco de todo...

Casa familiar, mis colaterales, mis descendientes, parejas externas, bebés y virus.

No fui a mi casa de la montaña.

Naturaleza, recuperar las viejas costumbres: correr/caminar a la vez, en solitario y tomar el sol. Como el año pasado, que fue mi antidepresivo natural.

Me han cuidado y he cuidado. Comidas juntos en el exterior de la casa. Risas, niños, gente joven (¿lo veis, que ya soy una vieja?).

A la vuelta, la soledad de mi casa, a la que ahora miro con cariño y satisfacción, descanso, deporte, viñas y mucho sol y cielos azules. Estoy arreglando la terraza grande y está quedando muy mona. 

He notado que cuando se huele la primavera primero florecen los almendros, después la colza y ahora empiezan a verse amapolas. Por este orden. El blanco, amarillo y rojo le sienta bien al paisaje marrón e inerte que deja el invierno en estas tierras...

Una observación como otra cualquiera. E inútil.

También he escuchado a gente tocada por la búsqueda. Filósofos, médicos, psicólogos, ayurveda, budismo y, cómo no, astrología. Durante horas.

Parece que a los de mi signo se nos abre como un mundo nuevo en abril. Un túnel, una puerta, un cambio de era de varios años (7, diría).

Lo cierto es que a mi, de momento, se me ha cerrado lo único que querría ver abierto, sólido y con futuro.

Estoy tramitando el tránsito con dignidad, pero tengo recaídas. Lo reconozco sin pudor.

Procuro comprender por qué no salió nada bien. Qué debí hacer mejor. Cuáles son los resortes que tocaba en mi para que yo reaccionara tan mal.

Vivo esperando cosas que esos gurús me han pronosticado y que no llegan nunca. Un contacto, su regreso, su propuesta de enmienda y de reinicio con voluntad y compromiso.

Ambas sabemos que eso no es posible, por mucho que queramos...

A veces me desespero mucho. Por idiota. Por cobarde. Por no salir corriendo detrás de lo que creo querer.

Otras veces también pienso que fallan muchas cosas y que jamás de los jamases podríamos compartir la vida con serenidad.

Lo que busco es algo que no quiere para sí misma. Así que...

Me recomiendan que me enfrente a mis mayores miedos. Que seguramente sea ese el aprendizaje de esta etapa espantosa.

Lo haré. Voy a mirarme a la cara y hablarme con toda la sinceridad de la que sea capaz.

Y luego haré lo que tenga que hacer, como dicen los estoicos...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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