Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

jueves, 28 de mayo de 2026

Qué suerte tengo...

He entrado a releerme. No por ego ni ganas de retozar en el barro. Porque en algún lugar ví que la insigne bloguera Paola Vaggio me ha dejado un comentario.

La pregunta del millón: ¿dónde? ¿en qué post en concreto?

Pues no lo sé. Y me gustaría mucho leerlo, con sinceridad lo digo.

Estoy cansada, con lo que odio decirlo. El cambio de estación y los primeros calores me afectan.

Esta tarde, salgo del despacho y, camino del coche, me cambiaré y a la playa. Exagero.

Pero es tarde de sol de bajada, aperoles, olas divertidas nada peligrosas, pocas gentes y chiringuito.

Y al llegar a casa, ducha y preparar bolsa para salir mañana directamente a mediodía, sola de nuevo pero ahora saboreando la sensación de ver los espacios con otros ojos, limpiarlos de cosas superficiales, encontrar el lugar de las cosas y disfrutar esos momentos, mientras cae una luz impresionante o se pone el sol en un cielo rojo brasa en un lugar en el que cada ocaso merecería para, sentarse, hacer apnea y escuchar...

Uno de los momentos más íntimos, personales y satisfactorios de esta vida, para mi.

Suerte que puedo proyectarme a ese lugar. Qué suerte la mía...

lunes, 18 de mayo de 2026

Sol en Géminis...

Vengo aquí porque me estoy comiendo los nudillos, porque he bajado a caminar dos veces en lo que llevo de mañana, porque los inputs que me llegan es que me esté quieta, hasta la segunda mitad de mes...

Y no puedo más.

Quiero escribir mil correos.

Necesito llamarla y decirle todo lo que gira en mi cabeza, en círculos concéntricos, imposibles de detener.

Ahora mismo saldría disparada a Barcelona para plantarme ante la puerta de su trabajo, pedirle que bajara, abrazarla y ronronear en su cuello, oliéndola.

Me repiten que en realidad todos necesitamos una sola cosa: que nos quieran.

Y yo añado: que nos lo demuestren.

Porque probablemente me quiera todavía. Pero no puedo saberlo.

Cuando no hay contacto, o hay contacto cero, es difícil conocer la evolución de lo que sentimos.

Supongo que también sentirá mi silencio como incertidumbre lacerante...

Y el bucle está ahí: quiero contarle lo que siento, lo que me aprieta el pecho y me obliga a oxigenarme bien, los ratos de vacío, la nostalgia y la impotencia de haber aprendido a callar, a esperarla, a que mueva sus fichas...

Convivo con esa parte de dolor.

Y con mi soledad, que no olvidemos que la integro tanto y tan bien que hasta me he oído decir recientemente que: "bueno, es que eres muy solitaria...".

No sé si recuperaré mi sociabilidad. Con lo que me gustaba conocer gente, compartir, hacer planes, ampliar mi entorno...

Ahora confieso que, si puedo elegir entre un finde sola en la montaña o con alguien a quien hay que hacer cumplidos, me subo al coche sola sin dudar.

Así que es probable que sea cierto, lo de que soy solitaria.

Para que entren cosas nuevas hay que dejar salir a las que restan y no suman y encasillan y retienen en pasados indeseados. Eso ha sido siempre así.

Estoy un poco escéptica. E impaciente. Por saber qué me depara el cambio de luna, el sol en mi signo, mi cumpleaños...

viernes, 15 de mayo de 2026

¿Sabes qué me pasa, en realidad...?

Hace poco leí que los empresarios piensan.

Por eso juegan a golf, por ejemplo. Porque una puede pensar dónde le da la gana.

El tema es que no trabajan doce horas. Ni ocho. Igual ni pasan por la oficina. Su trabajo es pensar.

No soy empresaria, estrictamente. Aunque tengo cosas que rinden y empleo a un par o tres de personas, según el momento del año.

Mi genética es imposible de vencer y de pequeña ya quería trabajar en las empresas de mi familia.

Cerraron todas y mi cara de enfado no se me ha cambiado en estas décadas.

Me parecerá siempre injusto no haber tenido la oportunidad de trabajar ahí y cambiar con mi aportación el devenir de la historia familiar.

No soy empresaria si no empleada de un tercero. De eso vivo. Lo otro me permite vivir mejor. Y, sin embargo, en estos momentos de la vida, pienso.

Tanto a nivel profesional, por lo que me pagan, como a nivel personal, porque tener tiempo libre a mi no me sienta muy bien. Y necesito ocupaciones.

Tiendo a regresar al pasado y a torturarme por lo que pudo ser y no fue.

O proyectarme al futuro y angustiarme con lo que tiene que venir.

Y, como me dijo una vez mi descendiente femenina, con eso me garantizo nostalgia y angustia, a partes iguales. Además de diferentes miedos: a sufrir, a enfermar, a la soledad, a morir...

Con lo cual, toca centrarse en el presente, en el aquí y ahora.

Y a mi eso no me llena ni me divierte ni me motiva.

Por tanto, estoy bastante plof y asténica, con mucho sueño y me cuesta levantarme de la cama por la mañana; estoy esperando a ver qué sucede en mi vida, pensando en las vacaciones y en quién va a acompañarme de ahora en adelante...

Mientras tanto, juego a pádel, aún no he empezado ninguna rutina en casa, estoy decorando un espacio nuevo en la montaña y tengo planes para restaurar muebles, decapar, pintar, recuperar y también tirar lo que no quiero. De hecho, me largo en un rato y no veo cómo avanzar el tiempo...

Las mierdas hay que suprimirlas de nuestra vida, ¿verdad? Aunque cueste...

martes, 12 de mayo de 2026

Menuda racha, oyes...

Yo ya no quería ir. Un poco por pereza y otro poco por vergüenza. De mi propio estancamiento, que es evidente para todo el mundo.

No soy de las que se estancan en la toma de decisiones, precisamente. Pero reconozco que con esto pierdo los papeles.

No sé qué resortes toca en mi. Pero los toca.

Y me desarma y pierdo el norte.

Pero volviendo a mi sesión de ayer, la verdad es que fue difícil y frustrante poner mis sentimientos, mis dudas, mi frustración y mi dolor sobre la mesa.

De hecho, salí de ahí pensando en que ya no quiero volver, que tanto no me ayuda.

Ha servido para lo que ha servido y el apoyo ha sido grande.

Pero ahora toca reposar lo hablado, comprender mis propias conductas y valorar qué hay que cambiar de cara al futuro.

Así que me voy a enfocar en mirar delante de mi nariz y dejar atrás esta mierda de etapa, que ya me va tocando un cambio de racha...

lunes, 11 de mayo de 2026

Los vínculos que se diluyen y las aguas turquesas de primavera...

Os recomiendo a Sizelle. Os encantará para momentos de calma.

Es de las voces sensuales que hace que muevas los hombros y el tronco a su ritmo, estando sentada.

Yo sigo igual de confundida, después de cuatro días solitarios en una de mis islas preferidas.

Las aguas turquesas y transparentes, las playas de arena fina y vacías, un poco de aire, algo de primeros soles de la temporada, hasta la cintura dentro del mar. Ni música quería escuchar. Ni abrir el libro.

Maldita sea, por el peso y porque cuando hago eso sé que estoy hundida.

Me he sentido atrapada en un apartamento espantoso y caminé como león enjaulado. Y me largué con una reserva en un hotel monísimo para el mismo día.

Ya no soporto la falta de higiene, las camas incómodas con formas raras y los animales dentro de casa. Que vivan felices en su hábitat, pero no en el cajón de mis cubiertos... Ecs.

Pero he hecho poco ejercicio. Esa es la verdad.

Bueno, también es cierto que llovió un par de días. Y yo aproveché para dormir a deshoras hasta que despertaba, sin alarma. Lujo asiático, la verdad.

No como el verano pasado, que necesité moverme y quemar cada día. Y tomar muchísimo sol. Dopamina y vitamina D, respectivamente. Déficit. Y mi cuerpo y mi mente intentaban regularse solitos.

Días tortuosos de idas y venidas. Poca paz. Sin ruta clara. Sin poder planificar.

Interferencias telefónicas, broncas y exabruptos. Silencios castigadores de ley del hielo y cada vez menos vínculo, claro...

Y finalmente cancelé los planes del próximo finde.

Basta de mierdas. Me largo sola, que me apetece dedicarme al jardín, verlo todo (casi) acabado. Que estos operarios son desesperantes y de lo que no hay.

¿Igual es porque soy una mujer y ellos solo atienden bien a sus congéneres?

No sabría decir. Pero pesada soy un rato largo...

Estoy un poco harta ya de no tener nada claro de hacia dónde (y con quién) voy de cara al futuro.

Es que soy previsora y este desasosiego es mortal para mi.

Sé perfectamente que tengo que centrarme en el presente. Pero un mínimo de planes para el futuro más inmediato tendré que organizar, ¿no?

Como las vacaciones de verano, que nadie se está preocupando... Hombre ya...

martes, 5 de mayo de 2026

El eco de mis pensamientos...

Esto va a sonar tan mal como suenan mis últimos posts en LinkedIn: soberbios.

No como sinónimo de magníficos, no. Si no como sinónimo de chulescos y prepotentes.

La culpa en ese caso es de Claude.

Mis fieles seguidoras sabrán que hace un tiempo los astrólogos me avisaron que, tras una época de sombras, iba a convertirme en un ser de luz que atraería a todas las miradas.

Y oye: así fue.

Fue el momento en el que reinicié mi vida sentimental y podía elegir entre varias candidatas. Al final elegí y acabó mal. O me dejé elegir, claro.

Como siempre.

Hoy ya sé que nunca acaba bien.

Que a lo máximo que podemos aspirar es a que el trayecto sea divertido, por no decir feliz. Eso sería mucho pedir.

Y ahora parece que estoy en una etapa de cierre y nuevo principio.

Y es cierto que también puedo elegir. Pero fíjate que no me gusta ninguna candidata. Y eso que se postulan con fuerza y perseverancia.

O me hacen sufrir y ya estoy escaldada. 

O son anodinas o tampoco me tientan lo suficiente como para liarme la manta a la cabeza y volver a empezar algo...

Me estoy acostumbrando a eso de estar sola y ya no es tan drama...

Con la boca pequeña confieso que hasta le estoy pillando el gusto a hacer lo que me da la gana. 

No me gustaría tener que arrepentirme, que esto ya se sabe que va a rachas.

Y este jueves me largo 4 días a una isla. Con mi coche de alquiler, mis libros, mi música, hacer una compra básica, tomar el sol, pasear y estar en silencio. 

Todo eso cuando no esté con ella.

Que ya sabemos que las primeras veces son raras y nunca sabes si vas a quedarte o preferirás el eco de tus pensamientos...

Aunque esta vez tiene menos posibilidades que nunca nadie antes. Creo...

lunes, 4 de mayo de 2026

No fue culpa de la pereza...

Tres días en la montaña.

La cosa empezó bien, con una puesta de sol de las que cortan la respiración y hablas bajito para que nada se tuerza...

Pero empeoró un poco cada día, con lluvia inicialmente fina y al final para empaparnos y reírnos mucho con la broma: "voy un momento a tirar la basura y nos vamos. No, que llueve. No pasa nada, que esto es impermeable...". Y comenzó la lluvia fuerte en ese preciso momento.

Pudimos hacer turismo en uno de los pueblos más bonitos de España. Comprar algún recuerdo (mono) y beber un café (muy malo). Y pasear.

Al volver a casa, el invierno. Fueron saliendo los polares, las mantas para el sofá y, al final, encendimos el fuego...

Comer bien, en buena compañía. Charlar en las sobremesas. Beber buenos vinos (faltaría más). Descasar, dormir.

Nos faltaron los paseos por el monte (solo pudimos hacer uno, snif) y dedicarnos al jardín salvaje. Por razones evidentes fue imposible. No porque no nos apeteciera...

Va siendo hora de mirar destinos y combinaciones para el verano...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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