Siempre me cuesta resignarme a que se vaya el verano, aunque con el tiempo me acomodo también en el otoño y me acostumbro al cambio de aire y de armarios y me cubro y la piel se decolora hasta devenir de un blanco gris nada saludable. Y esa es la razón por la que voy a despedir la estación que ya no es en un lugar dónde suele ser primavera todo el año, con escasas alteraciones. Porque sueño con caminar durante kilómetros por una playa de arena blanca mojándome los pies y luego tumbarme en el césped y bañarme en una enorme y desierta piscina. Y dormir, leer sin poder dejarlo, descorchar por lo menos una botella de vino tinto reserva, hacer el aperitivo hasta por la noche con el primer sorbo de una Alhambra 1925 cuasi helada y a medias, ver alguna película y charlar sobre todas las cosas y los silencios, sentir la piel y dejarme. Como si el necesario trayecto en avión fuera la rutina con la que inicio desconexiones y me alejo, consciente de que es mi particular forma de rebelarme, hacia donde casi nadie podría encontrarme porque aqui desconocen el destino concreto, el paraíso personal. Y quizá sea eso lo que proporciona la mayor parte de esa sensación de bienestar que solo desaparece con el billete de vuelta utilizado...
Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...
miércoles, 28 de septiembre de 2011
lunes, 26 de septiembre de 2011
Una leyenda y una pasión...
Y el fin de semana pasó sin sentir. No hablo de velocidad pero sí de sentimiento. Porque fue transcurriendo a golpes, como a empujones, como formando grupos o compartimentos tan distintos. Y es que hubo sufrir y correr y esperar. También viví calma y sofá y libro o sol y sueño. Además, hubo una parte compartida y algunos apartados apartada de todas las personas que me habitan. Sorpresas y reconocimiento de momentos en los que ya habías pensado. Prisas y sudoración y taquicardias. Luego sonrisas y, siguiendo pronósticos anunciados, lágrimas que me pasaron de largo con rapidez. Y es que no soy uena compañía...
domingo, 25 de septiembre de 2011
Porque todo esto ya lo sabía y me toma por sorpresa...
Aqui todo el mundo crece. O envejece o madura, según. Y vamos dejando un vacío o una presencia, también depende. Algun#s simplemente desaparecen y las noches se hacen distintas y más solitarias. Otr#s, en cambio, requieren compañía constante, presencia de piel, miradas discretas y supervisión cariñosa. En medio, te deshaces, te fundes un poco, te sientes nada y de nadie, te vacías, se te desprenden. Entre todo eso, los días van siguiendo y te apagas, entre lágrimas tristes y sonrisas sin pronunciar, como las palabras mudas que se entretienen en la garganta y en la boca hasta bien entrada la mañana, de tanta soledad y tan poco diálogo, con nadie. Hay momentos que no deberían ser y miedos que esperas impaciente y acaban por llegar. Y la soledad por fuerza, la falta de certeza y las horas muertas de esperas fundadas que a veces lo alargan todo un poco más, desplazándolo hacia algún lugar, sabiendo que cada día se te aproxima y lo percibes...
jueves, 22 de septiembre de 2011
Y si de pronto todo muta...
Necesito dulce y hacer ejercicio. No sé bien qué hacer con ese escaso tiempo que va a sobrarme de pronto, ahora que mis circunstancias parecen tener vida propia y solo superviso y tutelo en silencio, viendo sus descubrimientos. Ahora va a resultar que voy a poder dedicarme y ocuparme en no hacer. Aunque una nunca sabe lo que ha de venir y aprende un poco a templar y a mantener y a sobrellevar. Y si ahora resulta que la fase llega a su fin y todo mi entorno cambia y hay que tomar decisiones... me temo que me falta fondo y preparación y que necesito valorarlo y prepararme y un poco de chocolate...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Que sepas que te echo de menos y no me leerás...
Veo amaneceres, soles y cielos de color naranja. Y pienso en ti. Fueron días y mañanas, muchos, abundantes y prolíficos, de cruce de imágenes y paisajes y lugares, hasta palabras y letras sumadas con cierta torpeza por imposibilidad. Y de verte detrás de la cámara guiñándome el ojo, tan lejos, tan de color miel, sonriéndome por debajo de los rizos que te tapan la frente, imaginándote y adivinándote sin conocerte. Parece que la vida nos acerca un poco más y que has dejado de leerme, así que puedo sentirme un poco más ligera al escribirnos. Cercanía peligrosa, proximidad que nos asusta y va a retarnos, a pesar de las mil significaciones de un encuentro, de todos los nervios... A veces pienso que te echo de menos y que me gustaría escribírtelo, así, con solo cuatro palabras y trece letras que suman quince más un espacios...
martes, 20 de septiembre de 2011
Una larga inspiración, antes de comenzar...
Suspiro en lugar de respirar, a borbotones, grandes bocanadas, cuando me acuerdo. En todos los otros momentos de estos largos días que acaban demasiado cortos solamente inspiro pequeños sorbos, claramente insuficientes e inconscientes, inútiles, porque me vacío y es cuando reacciono y me apresuro, atropellada, a capturar aire, como quien practica la caza mayor en busca de una pieza a exponer. Y no es eso. Voy a confesar que tengo miedo, me siento insegura y estoy asustada. Todo a la vez y revuelto y mezclado, fundido. No me importa que pueda resultar sorprendente o increíble por lo novedoso pero es una confesión seria aunque improvisada y espontánea. Supongo que es un momento de debilidad, este de pensar que no vale la pena, esto no es vida, me va a pasar algo y otras hierbas y sucedáneos de idéntica significación. No me siento fuerte y me paso los días obligando a las lágrimas a que regresen a sus lugares de origen, con éxito...
lunes, 19 de septiembre de 2011
Yo creo que deberías detenerte un poco...
Hoy quiero recordarte, desde la mañana, ante el desayuno y bajo la ducha, entre noticias sin colores y grises. Hoy he estado repasando algunos de nuestros momentos y tu forma de acariciarme el dorso de la mano, cuando me la atrapaste por sorpresa y por primera vez en el coche; mi izquierda porque tú conducías. Hoy necesitaba tu piel morena, tus brazos y el brillo de tu pelo para sentirme acompañada y he pensado en ti, recordando tus últimas frases entre lágrimas mías y entre tus sueños [cumplidos, soñados]. He querido contarte qué tal me va, susurrando en tu oído, haciéndote cosquillas, tan cerca, para que opinaras, valoraras y me enseñaras a parar, detenerme y volverme a inventar. Esto no debe ser, dirías. Nada justifica este fin. Y te creería, igual que siempre creí en ti, a pesar del final que me llevo conmigo, a cuestas, entre las cejas, apoyado entre el esternón y los pulmones. Y me detendría. Para volver a quererte...
domingo, 18 de septiembre de 2011
Entre otras muchas cosas...
Fin del paréntesis que, como esperado, ha resultado fugaz y ha tenido arcos de colores y senderos vacíos y hallazgos especiales y pieles y soles. El acierto de dirigirse en dirección opuesta a la prevista, a la seguida por las multitudes que acuden ávidas a despedirse de las playas y el calor. Y vestir jersey, dejarse flotar entre burbujas y esencias y sumergirse en muchos azules. Hasta el indantreno. Conducir despacio por carreteras desiertas llenas de curvas pequeñas y cruzar ríos y sonreir, sintiéndose fuera, lejos, ausente de cualquier otra cosa. Conjugar el plural y reír ante las evidencias de unos besos que despiden...
jueves, 15 de septiembre de 2011
Mis hábitos son certezas...
Todo está listo. Incluso las cinco cosas que he debido memorizar en el último minuto, con el volante entre las manos, sin acceso al teclado y con miedo a olvidarlas. Está todo a punto, incluso la bolsa, más llena de lo habitual por los accesorios necesarios. He sido oportunamente insultada por mi descendencia al deducir que volvía a ausentarme de casa, de la ciudad en su ausencia. Entre risas y enfados simulados porque eso es tan cierto para ell#s como el sol de mañana o la nieve en invierno. A estas alturas, de nómada por más de siete años, de no permanecer y de salir en huída impropia de una valiente, saben que siempre regreso. Aunque ignoren que yo algunas veces tengo dudas y escogería distintos paraísos que no son este...
lunes, 12 de septiembre de 2011
Proyectando impaciencias...
Prepararé con cuidado otra de mis bolsas, esta vez sin ruedas porque no habrá de pisar aeropuertos ni estaciones de tren, que juego en casa. Y buscaré los motivos y renovaré votos, me empeñaré en perfecciones que ahora aprendí a adivinar cuasi imposibles y nos tenderemos boca arriba. Con cuidado te miraré como si fuera esa primera vez que nunca dejaré de extrañar y te buscaré a tientas y a oscuras para entorpecer un camino conocido que no quiero tener aprendido con la memoria. Y sobrevendrá el silencio y lo romperemos, quizá un poco torpes primero, como tantas veces. Y nos sentaremos de frente con los brazos flexionados horizontalmente sobre mesas pequeñas poco iluminadas, las palmas boca abajo y una vela. Y fluirán las palabras y su ausencia entre sonrisas, algún reproche que disfraza miedos y hasta la inseguridad de temer lo que nunca será eterno o lo que nos ha de venir. Y compartiremos las horas y caminaremos de lado, mirando al frente, apartando la cara de la luz, entre sonrisas y las manos enlazadas, contemplando paisajes y montañas y las nubes, si acaso tiene que haber algo imperfecto. Buscaremos los refugios de la nueva habitación de un lugar conocido y de los abrazos de siempre entre burbujas y hasta entonces tú...
Temporadas y nuevas rutinas...
Todo tiende a ordenarse [como los globos, que tienden a subir, y las mujeres, que subimos a tender], todo, dejando el caos atrás. Ese que a mi me sigue crispando a pesar del transcurso del tiempo y de los juegos de palabras. El cosmos lo ha vuelto a colocar todo en su lugar y hemos retomado antiguas rutinas, con pereza, miedo y algo de alivio mal disimulado detrás de alguna media sonrisa. Hemos conseguido escapar a los cambios, las novedades y las diferencias del verano y nos dirigimos hacia un otoño del que ya empiezo a renegar, a pesar de no haber dado aún por concluída la playa, porque presagia un nuevo invierno que nada me atrae. Porque todo me suena a visto, a vivido y hasta a sentido, por no usar otros verbos que incidirían en la misma intención, que seguro ha quedado clara. Hasta el desconcierto de mi falta de conexión se está arreglando con mi regreso a una mesa de despacho en la que se acumulan muchas más sillas de las necesarias sin que me decida a suprimir algunas...
jueves, 1 de septiembre de 2011
No sé cómo se aguanta...
Hoy acabaron las inhumanas jornadas maratonianas, devastadoras y las tensiones. Hoy es cuando todo se relaja y no te sientes bien y la cabeza cuestiona sin dejar de pensar. Hoy existe el riesgo de olvidarse de las defensas y que algo se instale por ahi dentro. Yo ya me olvidé de conciliar el sueño y camino entre bostezos, esperando el momento en el que va a rugir un motor y me elevará y va a desplazarme de lugar y caeré en una playa rubia como quien lo hace de un meteorito y se incrusta en la arena. Fundida y cortocircuitada. De nervios, plazos implacables, coincidencias de desgracias inexplicables que al final se solucionan y de conflictos personales que todavía me cuesta gestionar. Siento que mi actitud entre indiferente y ocupada hace que en mi entorno la gente se rebele y se debata por mi atención. Y también siento que en un momento determinado de nuestra madurez ya no es necesario detenerse repetidamente a dar palmadas. Que va de soi... Por fin, siento que ellos siguen siendo tan distintos y sobretodo ambiciosos pero es que ellas también son frágiles, a veces. Y en medio yo, obligada a ir por delante...
martes, 30 de agosto de 2011
Planchando la ropa del fin de semana...
Sé que todos, todas, en mi entorno diario me miran y coinciden sus pensamientos, de manera espontánea, sin habérselo contado, sin comunicarse. Todos y todas me observan con cierta condescendencia cariños y bienintencionada, ofreciéndome a veces asilo en casas que no conozco, abriéndome sus mundos llenos, para dar cobijo a quien carece de hogar. Yo sé que me miran sabiéndolo, perfectamente al día de mi evolución en un punto muerto de enormes dimensiones. Ellos ven a la persona sola que sale y regresa de y a una casa vacía, en la que se entretiene poco. Excepto en días como hoy en los que con la fresquita de la noche una se decide a rebajar la montaña de ropa que planchar, dado que le resulta imposible que disminuya la altura de la de los libros por leer y se entretiene entre bostezos, músicas y estornudos y hasta un teléfono extrañamente silente, hoy también. Como si todo fuera a suceder hoy, hasta lo bueno. El día se ha quedado en nada y ya se me voló otro martes... Y ellos aciertan, cuando me miran de esa forma...
lunes, 29 de agosto de 2011
Soy una descreída...
Creía ciegamente. Convencida. En casi todo lo parecido a la confianza, el respeto, la fe y el compromiso. Creía y un día la vida [esa que junta y que separa] se me metió en los ojos y quise llorarlo todo pero se quedó ahi dentro, en algún lugar entre las vías altas y las papilas gustativas. Hoy nos ha juntado de nuevo, tiempos después, incluso vidas después, y nos hemos mirado con corrección, hasta con los tópicos y los convencionalismos, como dos grandes desconocidos. Pero es que nos habíamos respirado y amado, cuidado y reído, dormido y viajado durante un poco más de un par de décadas. Indiferencia. Justo lo contrario al amor. Su Ella, él y yo misma. Cortesía, educación y corrección.Y algo en común: mis descendientes. Hoy he descreído todavía más del amor, de las promesas y hasta de las personas. Discurrimos y no hay lazos ni esfuerzos que unan. La vida sucede y nuestr#s compañer#s se suceden, como lo hacen los amores eternos...
domingo, 28 de agosto de 2011
Qué domingo más difícil, hoy...
He venido a buscar el viento y que me diera en la cara. De frente, como las gaviotas y l#s valientes. El viento que solo se encuentra al lado del mar. Me he caminado la ciudad y me he cruzado con toda la gente. Noventa minutos a paso rápido observando historias y personas y doliéndome de los pies, agotados. A ratos te buscaba y a otros desviaba el camino para no repetir la que es tu ruta del gotico. He descubierto callejones en los que el riesgo me alertaba erizándome la piel y los olores me devolvían a Asia y he querido tomar el Aerobus al aeropuerto, sin billete, sin destino. Se pone el sol y tengo el pelo revuelto, ahora que el mar es plateado en lugar de azul aunque la arena sea rubia y fina. Escucho inglés y admiro abdominales perfectos en cuerpos nuevos y post adolescentes que se ejercitan sobre bjetos de dos, tres y cuatro ruedas, alguno con batería. Miles de razas y de parejas de enamorad#s tienen tomada la ciudad y a mi se me pega la soledad entre los pliegues de la piel, escondida y avergonzada. Los aviones desfilan a la altura de mis ojos, sobre el mar y el sonido de las olas, que rompen. Hacen cola, el avión y las olas, para llegar, para volver a salir; y a mi me cuesta sonreir. El viento sigue desenpolvando tristezas y creo que voy por un taxi porque no me apetece seguir caminando, ni viendo felicidades ajenas, precisamente hoy...
Y casi resulta que el taxista es el hombre de mi vida. Un decir porque me hablaba y su biografía era la mía per en sexo distinto. Por edad y circunstancias. Ha sido agradable, conversar con un desconocido y pisarse las palabras, en un trayecto que ha alargado disimuladamente unas manzanas, dando un rodeo que he pagado yo, en un día como hoy en el que, nada más poner el pie en casa, el teléfono me ha comunicado la muerte de una conocida muy apreciada para quien este final [pese a la enfermedad crónica] no era lo que se esperaba. Pero le falló el corazón y deja marido y dos descendientes y mis ojos anegados...
jueves, 25 de agosto de 2011
Hoy que pienso en el chocolate, los mimos y las caricias...
Por estas fechas, como cada año desde hace al menos cuatro decenas, debería estar lejos de este teclado,habitación, casa, edificio, calle, barrio, ciudad, comunidad autónoma, país y hasta probblemente continente. Más lejos no se puede ir de momento con facilidad y un nivel algo inferior al de los que compran pasajes individuales en naves espaciales para sentir la ingravidez. Pero este año, por estas fechas, estoy aqui. Digamos que voluntariamente porque nadie somete mi voluntad ni emplea la fuerza para que permanezca. Pero, sumergida en jornadas maratonianas y noches cortas e incómodas que no me reparan lo suficiente, me asusta empezar el curso escolar, el año, con esta sensación de robo, estafa y tomadura de pelo por mi falta de desconexión y la fragilidad con la que sigo adelante. Seguir hacia el invierno, abocada, sin solución de continuidad, no me parece buena idea. Pero no importa...
miércoles, 24 de agosto de 2011
Nota aclaratoria de la autora...
Mundo de silencios y de tiempo condensado en un espacio con poca luz. De manos que pasean durante horas una piel ajena, que se deslizan sugiriendo cariños imposibles. De indecisiones y conflictos, incomprensiones y complejos.
Aviso para navegantes: el hecho de que en realidad nadie comprenda mis posts no es problema de la lectora sino de quien coloca las letras seguidas. El ejercicio consiste, precisamente, en encontrar la alternativa difícil a lo simple que comunica bien, por varias razones que a nadie deben interesar. Así que nada de "complejos", que aquí a veces hasta yo, al releerme, tengo dificultades en recordar qué era lo que pretendí plasmar el día en cuestión. A dormir tranquilas...
martes, 23 de agosto de 2011
Agosto de nostalgias y orégano...
Tiembla la tierra y también lo hacen mis cimientos. En un día como hoy, que sigue a una semana pasada y al fin de la misma que fue breve, solo surgen cuestiones, dudas y balances. Miro en derredor y esta desolación aplastante lo tiene a todo ahogado y a mi me succiona lentamente, cada día, a ratos, al ir y al regresar. Las paredes tienden a moverse para aplastar su contenido [en el que me encuentro] y siento algo parecido a una agorafobia, que jamás he padecido pero de la que he leído alguna cosa. En la soledad mal entendida de sentirse a la espera de algo, del paso del tiempo, las cosas no funcionan bien. Y todo se revuelve y se rebela para recordar otras felicidades y hasta momentos que están siendo ahora y en algún otro lugar. Y te debates despacio entre dejarse atrapar e ir cayendo o seguir marchando en línea recta y hacia delante, como si fueras invencible y el agotamiento no pudiera afectarte jamás. Intentas recordar periódicamente que hay que hacer respiraciones profundas y, aprovechando, te levantas de la silla para alejar la vista de la pantalla unos minutos, después de que haga ya tres horas que la vista no descansa, y, también aprovechando el viaje, saludas a alguien brevemente, por cortesía, que llegó antes a la máquina del café y se dirige contigo, a breves pasos, al baño. En realidad, preferirías aprovechar el paseo para recoger unas moras mientras tu ascendiente estira las piernas y tu descendiente femenina te enseña que ha encontrado orégano, después de cruzar el rio con los pies descalzos...
lunes, 22 de agosto de 2011
Inconsciencias...
Una aprende de pronto que la vida consciente que lleva cada día no alcanza al cinco por ciento del tiempo. El impresionante resto es mecánico. Respiramos, tosemos, comemos y besamos, por ejemplo [pienso en el beso rutinario no el otro], por inercia. Como si inercia viniera de inerte, supongo, y nuestras sensaciones hubieran muerto casi siempre. Y eso a pesar de que existe una poderosa teoría que habla del poder del ahora, de entretenernos con lo que tenemos entre manos y potenciar los sentidos para aumentar las sensaciones. Creo que es cierto que a mi se me olvida atenderme, me descuido probablemente un noventa y cinco por ciento de mi tiempo...
domingo, 21 de agosto de 2011
Cuando se acercan los fines y apenas queda tiempo...
He vuelto a sumergirme en los kilómetros y la ventana bajada para que el aire me despeinara y se llevara ideas raras, en el fin de semana más breve de la historia nuestra. He exprimido las horas del día para que se multiplicaran las gestiones y poder alcanzar. He podido tumbarme al sol, como si hubiera caído accidentalmente del firmamento sobre la tumbona, en estado de semiconsciencia durante un par de horas, mientras hacía viajes al agua, que los 35 de hoy eran difíciles de soportar, boqueando. Ha sido entonces cuando me han comunicado que esos episodios que ella padece se llaman "ausencias" y, lo sé sin que ningún médico me haya instruido, no acompañan nada bueno. Son tantos los avisos que parece como si saliéramos reforzad#s de ellos. Y no. Sé que el golpe va a noquear a más de un# y yo encabezaré la procesión, el desfile y el pasacalle. Sin embargo, a pesar de todo, la sensación de bienestar me acompaña todavía en cada una de esas cosas cuando por lo menos la inquietud es la que debería estar prevaleciendo, en una forma especial de ansiedad sin tratar. Mañana empieza una crucial cuenta atrás y tendré que emplearme a fondo...
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Acerca de los datos personales
- spark
- Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)