Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

viernes, 27 de febrero de 2015

No te enamores de una mujer que lee...

No te enamores. No...

Siempre empezando...

Nuevas vidas, etapas e historias. Cuando desde fuera se ven a otros fácilmente instalados en sus rutinas, aunque la prota sea distinta. Todo en el mismo sitio. Igual. A pesar de los meses que se nos vuelan. En la creencia de que todo ha cambiado. Pero no. Los mismos trayectos hacia el sur, en el mismo medio, con idéntica soledad, arrastrada, los secretos y los jardines y los compartimentos estanco [tan criticados cuando eran mios] siguen todos ahí, sin moverse ni un centímetro. Quizá se modifiquen algunos paisajes y el norte sea el nuevo este. Pero no se engaña a nadie, a estas alturas. Aunque se puedan llorar sonrisas o, mejor, reir las lágrimas que te devoran por dentro, toda el alma. Y creer que continúas, mientras protagonizas el enorme drama de vivir intentando disimular todo aquello a lo que no quieres enfrentarte, en todas las ignorancias.

Siempre empezando por una misma, sin que otros ombligos existan, creyendo que el universo acaba a tus pies o que el cielo está en unas manos mucho menos diestras de lo previsible, visto el carrerón, para sorpresa de propios y hasta extraños, los que compartían caricias, secretos, voces y alguna alegría. Y, mientras, todo ha avanzado tan deprisa en otras latitudes que ha modificado todos los entornos y los futuros, cambiando panoramas, escenarios y exteriores, incorporando esperanzas e ilusiones. Sí. Cambiándolo todo y volviéndolo del derecho, porque antes era justamente cuando estuvo del revés. Y por fin siento que empezar es una de las mayores suertes...

domingo, 15 de febrero de 2015

El meu homenatge...

El mateix lloc i totes les coincidències i una mica de por. Esperar fins al final per no patir, deixar-ho en un racó i avançar. Només. Respirar més a poc a poc, mirant el lloc on ella va seure, com posava per fer fotos, tocava les entrades, es tapava i anava entrant i sortint per anar pocant, tot sovint. He mirat la seva cadira i he plorat una mica perquè ho necessitava. Perquè tot és definitiu i perquè t'enyoro, en silenci, cada dia. I no m'agrada el que has deixat enrere, com ens has canviat a tots, com s'ha mogut el paper de quasi bé tothom i la tristor i els silencis col.lectius, quan ens trobem.

El mateix lloc, el mateix rival, diferent la companyia, idèntic resultat i una celebració immensa, els punys tancats, els dos braços en alt, paralel.ls, el cap amunt, mirant el sostre que tapava el cel, on no ets perquè sé on ets, ara que tinc on ubicar-te, saber-te, buscar-te cada cop que m'acosti a aquella terra, al lloc on t'envolta un silenci absolut. Em pregunto on ets, de debó. I m'agrada imaginar-te rient, amb mi, soles, entre silencis i frases curtes, cinismes i estimació encoberta. Voltant els llocs i sobrevolant-nos, observant espais i moviments. 

Havia demanat que el meu homenatge, el meu descàrrec de culpabilitats, fos repetir una cosa que ens va fer cridar, riure, abraçar-nos, xiular i ser una mica felices, nosaltres i ells. Fa molt poc, d'això. I m'he quedat sola, per anar-ho repetint de tant en tant, en la teva memòria, pel teu record. I les casualitats han fet que pogués oferir-te el triomf, amb un sonriure, picant l'ullet, una llàgrima i una llarga abraçada, compartint la alegria i la tristor, barrejades, en silenci, sense secrets...

domingo, 18 de enero de 2015

Una mañana, un reencuentro, mucha tristeza...

La conozco desde hace treinta años. Qué barbaridad. Hemos hecho nuestras vidas y nos hemos ido reencontrando en diferentes etapas, muy distintas [nosotras, las etapas, las vidas]. La última vez que la ví quizá hace ya unos seis años. Seguro que más porque calculo mal los tiempos. Pero y qué? He vuelto a verla hoy y he hecho cierta la frase de que no importa el tiempo que pase porque si hay amistad es como si los años fueran días.

Es una mujer muy atractiva, interesante, equilibrada. Ha estado llevando una vida ordenada, saludable y con un estres moderado, retirada en un pueblo del sur de Gran Bretaña. Bicicleta, macrobióticos, reiki y meditación. Hoy, de vuelta a mi ciudad por razones que diré, ha tardado en abrirme la puerta de un lugar que no es su casa. Ha tardado casi un minuto, entre bromas y palabras en voz baja. Yo tenía miedo y estaba preocupada, se me ha hecho largo. He tenido que esforzarme y sacar de su escondrijo a la actriz que no llevo dentro para que no se me notaran las entrañas revueltas cuando he vuelto a verla. Un centímetro de pelo, mal contado, de intenso color gris. Pero lo peor ha llegado con los abrazos. Podía darle la vuelta con facilidad a sus 47 kilos, su tez amarillenta y esa expresión inevitable de todos los que reciben quimio (ellos la llaman QT), el miedo escrito en sus caras.

Me había pedido que le llevara un obsequio especial, dado que come cosas raras, raras, como ella dice, no bebe vino y tampoco dulces. Quería mi tiempo y abrazos fuertes. He buscado alguna floristería abierta pero he fracasado y la tienda biológica que hay debajo de la que ahora es su casa no me ha convencido, por mi ignorancia.

Hablar con ella durante un par de horas y sin distracciones ni interferencias de la Vida, la Muerte, nosotras, el futuro y las ilusiones, de las figuras paternas y maternas, el pasado, de las parejas, el tratamiento, su pánico y su soledad no me ha dejado indiferente. Tengo demasiado fresca mi última pérdida y ella ahora se parece demasiado físicamemte a quién perdí hace menos de un año. El primer abrazo me ha transmitido lo mismo que una estatua de mármol blanco, por ejemplo. Igual que sus ojos. Como ella...


sábado, 17 de enero de 2015

La vida a veces me produce náuseas...

Sábado distinto, calmado. Visualizo un vídeo en FBK, de esos que sensibilizan el alma, por alguna causa social. Sigo chequeando redes e informándome hasta con retraso de noticias y datos que han quedado pendientes, incluso de toda la actualidad del día. Salgo a la calle y el viento frío me rompe la cara, como más de uno querria, supongo. Hago aquello que no suelo hacer pero que me entusiasma, por parte de padre. La luz es espectacular y el cielo turquesa. Pienso que hace demasiado frío para pensar siquiera en hacer ejercicio outdoor. Entre largas conversaciones telefónicas que me acompañan, me llevan, me guían, me siguen discretamente, me voy cargando de objetos, paquetes y bolsas. Arrastro con dificultad todo el peso y me doy cuenta de lo mal que me va para los hombros, para la columna, pero me apetece enormemente dedicarme a cocinar. Llego con cierta dignidad a la portería, descargo y vuelvo a salir, ya sin peso. Abro mi billetero y saco todas las monedas que me cargaban el bolso, con la mano derecha, sin contarlas, pero perdiéndolas, casi.

En la esquina, una anciana, sentada en el suelo, tapada con una manta finísima y un cartel autoexplicativo: 'Estoy sola y necesito ayuda'. En mi calle, en mi barrio, en mi ciudad. Esto no es Calcuta o una favela brasileña. He sentido vergüenza al pasar por delante cargada de alimentos y de cosas prescindibles. Sé perfectamente que una persona sola no puede cambiar las cosas del mundo. También conozco el negocio que hay montado altededor de la pobreza. Pero tengo el profundo convencimiento de que cada uno, si quiere, puede empezar por introducir pequeños cambios en lo más próximo. Y rápidamente me he sacado del bolsillo la mano llena de monedas y una sonrisa cálida que pretendía transmitir calor. Las he volcado en su gastado vaso de cartón mientras la miraba a los ojos desde arriba y le contaba, bastante tímida, que había roto mi hucha, para ella.

Su sorpresa, su expresión y su gratitud son indescriptibles, aquí. Aunque escribiera mil doscientos posts no sabría transmitir mi tristeza ante sus profundas arrugas, sus ojos tristes y hundidos, sus manos congeladas y su actitud derrotada y desesperada. Hay días en los que la vida me da náuseas...

jueves, 11 de septiembre de 2014

AVE, dulce hogar... Y el esperado anuncio del cierre.

Comienza el curso, porque para mi es ahora y no el 1 de enero, y retomo viejas costumbres. La vida es solo cuestión de actitud y de movimiento, así que pongámonos a caminar. Toca adaptarse deprisa y establecer hojas de ruta, limpiar lo viejo, abrir ventanas y caminos, que corra el aire. Es un momento importante en casi todos los sentidos y hay que aprender todo lo posible porque, está comprobado, acaba siendo muy útil cuando todo se conecta y se ve claro. Suerte que aprendo deprisa [lo que me da la gana, evidentemente].

Curioso, el comportamiento del Brenda a 300 kms por hora. Desconcertante, inquietante, sorprendente.

Advierto, por si a alguien pueda interesar, que es el último post público. En cualquier momento cierro, siguiendo impulsos y hasta alguna recomendación. No Sparkling, tantos años, ni Spark, tan breve, ni Shark, tan poco creíble hasta para mí misma. Bajo persianas sabiendo que existen otras vías para expresar lo que siento, como buena comunicadora que es mi naturaleza, sin desnudarse públicamente. Y vaciarse y compartir y caminar acompañada nuevos caminos, rutas y senderos.

Me apunto al RE, Vic. 

Buen viaje! Ha sido un placer, casi siempre...

jueves, 4 de septiembre de 2014

Avances pequeños, grandes éxitos...

Este era en realidad el cambio de nombre que me merezco. Tiene dos acepciones, al menos: tiburón y estafadora. Lo uso por la primera, porque Perezadepava vive cada día, lucha todos los segundos por dejar de sobrevivir y está endurecida como lava, después de todas las vidas que llenan su mochila, a sus cincuenta...

La estafa aparece como delito en todos los códigos penales de los países desarrollados y no acostumbro a cometer ilegalidades. Pero no me siento muy orgullosa de mi misma, echando la vista atrás (ejercicio que no practico, por salud e higiene mental, si puedo evitarlo), en algunos episodios de los que solo he podido extraer dos conclusiones: la promesa secreta de no reincidir y el sentimiento de culpa, que es algo intrínseco en la educación católica que recibimos en este país las mujeres de mi generación, las baby boomers.

Cambio de nick, cambio de nombre, cambio (lo único invariable) de forma de ser y de sentir. Tercero en algunos meses. Aperturas y cierres de blogs, de intercambiadores instantáneos de mensajes breves, de formas de comunicación. Lo intento, procuro alejarme de los teclados y me lleno la vida, pero mi naturaleza necesita expandir, expresar, sacar hacia fuera, hacer el ejercicio de detenerse a pensar con calma y juntar letras, poco a poco, sumarlas en un juego incomprensible.

Al otro lado del mar alguien alcanzó a juntar todas las piezas del puzzle gigantesco y de pronto comprendió quién soy y me lo contó entre sorpresas. Soy alguien en medio de una vida que ha ido cerrando etapas y que ha ido madurando, como tantos, con los daños. Solo eso. Hay a quien le da pereza esta vida y me descubro cada vez más tolerante, más democrática, menos intransigente.Aquí  cabemos todos y si nos organizamos bien podemos vivir felices.

Shark porque voy tomando fuerzas para ir rompiendo esas pequeñas paredes que estanqueizan los departamentos que conforman mi forma de vivir. No puede ser drástico, por supuesto. Ni todo simultáneo, claro. Hay que meditarlo despacio y elegir el momento para que el número de mentiras por minuto decrezca al máximo. Un éxito del que me siento especialmente orgullosa: la presentación en sociedad a mi descendencia de mi épsilon griega, que suma tantas significaciones para mi y que para ellos es solo la señal de mis cincuenta, de este verano tan especial y del homenaje a una hermana de nombre helénico...






domingo, 31 de agosto de 2014

Goodbye...

Goodbye my lover...

Me pregunto cómo es capaz de cantar esta letra, esta música, sin llorar ni que se le quiebre la voz... Yo no he podido.

A veces pienso que daría la vuelta al mundo, todo entero, para sorprenderte por detrás y abrazarte por la espalda... Apoyar mi cabeza sobre tu hombro derecho, que no hiciera falta que te giraras para saber que era yo, el calor era mío y las caricias venían de mis manos.

Ahora mismo compraría mi billete de ida...

viernes, 29 de agosto de 2014

La cicatriz de Hellas...

Este está siendo el año en el que lo estrené en el sur y besando otros labios, con un jersey fino, negro, de cuello vuelto, e improvisé unas vacaciones distintas y menos deportivas, menos blancas. El del regreso a casa de mi descendiente varón, el de dejar de ser siete y que todos los papeles y los roles mutaran. El de conflictos, discusiones, decepciones y mucho llanto. El de la impotencia y la rabia y el de entender que nunca sabré amar ni dejaré que nadie vuelva a hacerlo por mi. El de sentirme mayor, por contraste, y tener que escucharlo más de tres veces, por lo menos, en dos continentes.

Este ha sido el año de la soledad, acompañada y en singular, impar, única. El año de pequeños triunfos y grandes proyectos profesionales, el de que afloraran partes de mi que no conocía, ni yo ni nadie. El año que rompí con 'Eme', el mismo en el que me rompí yo y mi ya larga vida se hizo pedazos microscópicos. El año, también, de los viajes y ausencias de mi descendiente menor, de mi diagnóstico, tratamiento y terapia retomada, después de tantos años. El de encontrar astrólogo de cabecera y entender que la búsqueda ha comenzado y que encontrarle sentido a mi vida se la va a llevar toda. El año del mindfulness, la meditación informal y los larguísimos paseos sin rumbo. El del reiki y el silencio y el viaje hacia adentro, el de los paraísos verdes y azules, las decisiones y la lenta digestión de este vacío. También el de los celos, el dolor, las mentiras, el miedo y la pérdida de la fe en el género y del interés en un especímen concreto.
Este también está siendo el año de las amistades nuevas y antiguas, el de los planes y proyectos, el de encontrar motivos y ocio de calidad, de recuperar la confianza y la autoestima [bueno... Solo un poquito. Pero queda tiempo, supongo...], el de dejar de ser nómada y liberarme de dudas, miedos, estrés e inseguridades exógenas. El de poner el foco en gente en la que pueda confiar y se interese por mis sentimientos, mi bienestar y mi corazón, como por reciprocidad y educación y cortesía corresponde. Año de ayudar a otros para ayudarme a mi misma, egoístamente, de mirar por felicidades ajenas mientras escondía mis lágrimas en los bolsillos, detrás de una sonrisa. Si, tantas veces forzada.
Ha sido el año helénico, el de la épsilon, el de no volver a verte nunca más y el de aprender a hablarte para compartir algunas de mis cosas, tú, que cuidaste siempre de mi y de mi descendencia, supliéndome. También fue nuestro año, Eme, el que tanto prometía y en el que dejamos de ser y de conjugar plurales y de hacer planes a la vez y en el mismo lugar. Año par, el 2014. Importante. De los que marca como si fueras una res.

El año que recordaré toda la vida, cada vez que vea la cicatriz en mi pierna izquierda que no quise hacerme suturar para que fuera el símbolo y el compendio de todas estas cosas que están sucediendome por dentro y por fuera...

jueves, 28 de agosto de 2014

This week...

Las heterocuriosas, las hijas, las celópatas, las locas, las dependientes, desequilibradas y heridas; las inexpertas, las recién llegadas, las maternales, las fiesteras, las aburridas, las jovenzuelas, las valkirias y las aprovechadas; las responsables, neuróticas y las chantajistas emocionales, las inmaduras o las sosas, las de intereses limitados y las sedentarias; las perdedoras, las abandonadas y las que se empeoran en lugar de adornarse un poco, las hiper femeninas, las que se meten y las psicóticas; las desconfiadas y las que te destruyen, las de corazón grande en el que cabemos muchas, las infieles y las juguetonas, las ensayistas y las que solo quieren probar, las abanderadas de la causa y las portavoces del gremio; las insensibles y las frías, las que pasan por una cama distinta cada noche [y/o cada día], las que viven para el viernes, las que no leen ni saben estar solas, las atrapadas por la familia, las que se avergüencen de mi o de ellas mismas y las que no puedan robarme una caricia con elegancia y en público y me derritan con la mirada; las que se ciegan a copas y las que no saben cuidarse, las poliamorosas y las indecisas, las que corren tras cualquiera que les preste atrnción, las faltas de autoestima y las que carecieron de figura materna; tampoco las vividoras o las superficiales, las malas personas y las vengativas; las que no saben quiénes son ni qué quieren ser cuando sean [más] mayores, las iluminadas y las capaces de transformar una mera supervivencia en alegría y en ilusión; las que necesitan a alguien para que les interprete mis posts, las que comparten sus intimidades y las mías, las materialistas y las acomodadas, las de vida regalada y las que no tienen ninguna ambición más allá de saber dónde se celebra la próxima fiesta, el lugar en el que se trepan vasos hasta el amanecer, cuando ya han perdido todos los sentidos, se acuestan en casa y en cama de cualquiera y se dan besos en la ducha, a pesar de tener un compromiso con una pobre imbécil, que ni sabe ni conoce, en la distancia...

Ninguna de todas las de este bonito catálogo [que está basado en hechos reales] es para mi. Mil gracias. 

Estoy jodida, chicas...

miércoles, 27 de agosto de 2014

Y ahora llamadme cursi, si queréis. Ya no me importa nada...

Me dicen que no paro de encontrar paraísos. Y eso me ayuda a definir el mío, a escribir el guión de mi película, a proyectar una pequeña parte de mi futuro, incierto como el de todos.
Porque hay que vivir, amigas. Hay que vivir urgentemente. Sin prisas pero con toda la intensidad. Dejar de prepararse para cuando toque. Meditar en la justa medida y solo buscar el equilibrio por si no somos capaces de emprender un nuevo día o un proyecto nuevos. Hay que echar a andar, sin pensárselo demasiado, porque el tiempo se esfuma, la vida pasa y no deberíamos dejar grandes cosas para lo que ha de venir. Estrenar las cosas, vestir las joyas a diario, abrir el vino que envejece esperando la ocasión especial.
Cada día es una ocasión especial, con mil detalles que celebrar y hay que cazarlos al vuelo, porque pasan una vez. Hay que ser valientes, dejar atrás nuestra cobardía y nuestros miedos paralizantes e imposibilitadores, que limitan.
Mi paraíso... Es azul. Estoy con el amor de mi vida y siente que es una historia sin fin. Una villa pequeña con piscina. Pasarme horas limpiando las briznas y los insectos con la red, hasta que no quede ni uno. Frente al mar, de varios azules y muy transparente. Una cocina amplia y luminosa en la que desayunar con gafas de sol, tomar un vino blanco en el aperitivo y probar los tintos del lugar, que mariden con la comida local. Un jardín verde con tumbonas y una gran terraza. Mi paraíso es una moto en la puerta, sin candado, con las llaves puestas, que esté permitido conducirla sin casco, como antes y que el viento me enrede los cabellos, ya tan largos y casi rizados, por el salitre y la humedad del mar. Es una barca a motor y no muy grande para que pueda llevarla yo, amarrada en el embarcadero de enfrente de casa, para explorar las calas de la isla (ni muy grande ni demasiado pequeña) a las que se puede llegar por mar o bien después de caminar media hora por caminos incómodos. Y dos semanas por delante. Dormir a deshoras y hacer el amor. Vestir solo un pareo. Llevar el pelo siempre húmedo y haberme quitado el reloj, los anillos, los pendientes el primer día, al llegar y convertir el lugar en mi casa (es dónde tenemos el cepillo de dientes?). Leer en silencio y escuchar música. Besar, abrazar, acariciar como por descuido. Pero con toda la conciencia y la sensibilidad. Sentarme en la terraza, a tu lado, en atardeceres naranjas, a meditar. Lo justo. Y que la mente se me escape hacia los planes y los proyectos, las ideas y las teorías, algunas conclusiones, todo lo que todavía quiero hacer. Un paseo por el pueblo por la tarde, con un vestido fino a base de azules, una cesta de playa con una tela provenzal y cremallera y unas 'espadrilles' (esta palabra francesa me encanta porque es muy descriptiva y sobretodo porque la usaba mi madre cuando yo era pequeña y ella ya era bastante mayor), comprar algo para la comida y pan de maíz o de espelta para el desayuno del día siguiente. Nada de pasteles. Correr un poco cada día, nadar y recorrer la playa descalza, justo dónde rompen las olas diminutas de la bahía, sin hacer apenas ruido. Buscar caracolas o piedras en forma de corazón, sin prisa. Dejar la mente en blanco mirando el infinito, sin dudar, con la confianza de la seguridad, sin miedos. No perderme ni una puesta de sol. Regresar a casa cogiéndote la mano y volver a hacer el amor antes de preparar la cena. 

martes, 26 de agosto de 2014

El hombre en busca de sentido. Y una mujer...

El hombre en busca de sentido. Viktor Frankl.

Encontrar una justificacion al sufrimiento, aunque sea la renuncia o el sacrificio. De eso se trataría vivir...

Hoy he terminado, por fin, después de más de un año, el libro que alguien me recomendó. Se me atragantaba. Me dolía. No podía avanzar. Pero últimamente necesito disciplina, cumplir con mis ridículos objetivos, no dejar flecos pendientes. Quizá es un clásico tan clásico que todas lo habéis leído. Pero sin pudor digo que no era mi caso.

Me ha impactado, supongo que por el momento que estoy viviendo en todos los sentidos. Pero me ha hecho reflexionar, con preocupación. Sabía que estaba tocada por la búsqueda y estoy en el camino pero no sabía que iba a ser tan complicado, lo que me espera en adelante.

Transcribo algunos párrafos que me han impresionado, verdaderamente.
"Nunca me cansaré de decir que el único aspecto verdaderamente transitorio de la vida es lo que en ella hay de potencial y que en el momento en que se realiza, se hace realidad, se guarda y se entrega al pasado, de donde se rescata y se preserva de la transitoriedad. Porque nada del pasado está irrecuperablemente perdido, sino que todo se conserva irrevocablemente."

"Mientras que la persona que ataca los problemas de la vida activamente es como un hombre que arranca sucesivamente las hojas del calendario de su vida y las va archivando cuidadosamente junto a los que le precedieron, después de haber escrito unas cuantas notas al dorso. Y así refleja con orgullo y goce toda la riqueza que contienen estas notas, a lo largo de la vida que ya ha vivido plenamente. ¿Qué puede importarle cuando advierte que se va volviendo viejo? ¿Tiene alguna razón para  (...) sentir nostalgia por su juventud perdida? ¿Por qué ha de envidiar a los jóvenes? ¿Por las posibilidades que tienen, por el futuro que les espera? "No, gracias", pensará. "En vez de posibilidades yo cuento con las realidades de mi pasado, no sólo la realidad del trabajo hecho y del amor amado, sino de los sufrimientos sufridos valientemente. Estos sufrimientos son precisamente las cosas de las que me siento más orgulloso aunque no inspiren envidia". 
       
"La libertad, no obstante, no es la última palabra. La libertad sólo es una parte de la historia y la mitad de la verdad. La libertad no es más que el aspecto negativo de cualquier fenómeno, cuyo aspecto positivo es la responsabilidad. De hecho, la libertad corre el peligro de degenerar en nueva arbitrariedad a no ser que se viva con responsabilidad".
A la misma persona que me recomendó esta lectura debo agradecerle el hecho de que me hayan dado un cargo en funciones gracias a que ella me hablara de él. Yo ni lo conocía ni, por supuesto, lo perseguía. No quiero llamarlo ambición, porque no me animó por esa razón. Pero es de bien nacidos ser agradecidos. Y aquí queda, aunque no vaya a llegar a su destinatario. Sin ella nunca hubiera sido. Simplemente. Mi conciencia y yo ahora nos sentiremos mejor. Sin duda...

lunes, 25 de agosto de 2014

Frases hechas...

Ya no me siento sparkling pero no quiero mutar en spark.
Leo que 'maduramos con los daños, no solo con los años'. Debo estar sobremadurada, como las uvas. O podrida, como la fruta.
No entendía nada en este paraíso azul. Y son las hormonas. Omito el adjetivo calificativo vasco que le pongo delante con gusto, porque los tacos escritos me dan grima (y no miedo, como el chiste del deporte de las espadas; es grima).
Te hubiera querido toda la vida. Toda. A mi manera, sin apretar, de la única forma que sé (devuélveme la vida, que dice la canción). Quería quererte y aposté al rojo. Salió negro. Necesitaba quererte dulce, pacífica y largamente, en un compromiso silencioso, confiado, infinito. Porque no quiero finales felices. Quiero historias sin fin.
Y voy enlazando mis fracasos, como mujer liana que soy. Y sigo siendo.
Visto gafas de sol azules y un vestido del mismo color y unas flip flops de colores que me acabo de comprar en el puerto porque las blancas se me acaban de romper y no era plan de matarme con la moto o resbalar en estos caminos de tierra y arena que llevan a lugares remotos dónde podría sobrevenir un infarto y dejar de estar, de ser, plácidamente.
Hubiera compartido todo lo que soy y aprendido a ser todo lo que hubiera sido, contigo.
Las gafas de sol me van estupendamente para tapar estos ojos enrojecidos por las lágrimas, que las hormonas van dictando a voluntad. Tengo muchas excusas de las buenas, para llorar. Pero he decidido caminar mirando hacia delante, sin volver la vista atrás, sin contar los meses que han pasado desde el último instante de felicidad completa, sin ver la agonía de una muerte anunciada (la física de una hermana con nombre griego, enamorada de estas islas, a quien dedico mi viaje interior y exterior. La muerte simbólica de todas las pérdidas y las desapariciones de quienes han sido importantes, cruciales en mi vida. Porque desaparecen las amantes y con ellas se van las amigas, las cómplices...). Para eso estoy limpiándome. Para eso me esfuerzo cada día, cada mañana y me convenzo de que hay argumentos y motivos y razones. Aunque sea solo para recordar algún detalle suelto de los momentos de enorme felicidad, risas cómplices, miradas a distancia, planes y proyectos, todas las caricias y los días horizontales y en ayunas. Todo eso está ahí. Y es bueno. Y regresa. Y me tengo que emplear a fondo para espantarlo y que vuelvan la oscuridad, los reproches, la inseguridad y el pánico.
La distancia es para los valientes. Solamente.
De vez en cuando pincho, a pesar del mantra que me repito a diario (cada día que pasa estoy un poco mejor, en todos los sentidos). Y nunca me han dolido prendas en descubrir mi fragilidad, mis debilidades y mis temores. Mi carta astral, mi revolución solar, son autoexplicativas y necesito comunicarme, aunque luego aqui lo lean tres gatas encantadoras a quienes en realidad mi estado creo que les importa bien poco y alguna piensa que enlazo bien las palabras y sumo letras con cierta gracia y reconocen abiertamente que nunca entienden de qué hablo. Ni de quién.
Soy una épsilon. El sumatorio de todas las cosas, de todas las personas que me han hecho ser quien soy. Para mal, me reconozco la única responsable. Ellas son solo las que han aportado lo bueno, si es que hoy, aqui, en este momento, queda algo de lo que fui... Sigo aprendiendo, cada día!
Me disculpo por este largo post improvisado que ha salido como cuando una se intoxica de marisco, expulsado violentamente, sin ningún reparo.
Llevo vagando toda la mañana. No tengo idea de cómo volver al hotel, al claustro materno, al refugio. Sigo tarareando la canción del verano. A saber: you're not alone... A Dios gracias. Nadie sabe cuánto lo valoro. Pero una cosa no quita la otra, verdad?
















Protocolo y gafas de sol...

Es una anécdota a la que se dio mucha importancia en su momento, asi que merece quedar aqui para uso de todo el mundo mas que para demostrar que yo tenia razon, cosa que no suele importarme...

Cuándo hay que quitarse las gafas de sol, os preguntaréis muyyyy a menudo...? Verdad?

Aqui la respuesta!!!

He aprendido mucho de protocolo con dos personas en mi vida. Me interesa y suelo leer lo que puedo. Intento transmitirlo a mis descendientes y es algo que detecto enseguida que me siento a la mesa con conocidos y desconocidos. Es una tarjeta de presentación, un dato más de la vida de alguien, detalles que ayudan a sentirse mejor con alguien y dicen de ese alguien.

Másteres, universidades de prestigio, apellidos y mucho mundo. Pero luego los ves y no das crédito. Ni los mejores colegios ni los padres que te han tocado ni, sobretodo, la observacion del entorno te han enseñado lo más elemental? No doblar la servilleta, limpiarse los labios antes de beber para no ensuciar la copa, jamás llevarse el cuchillo de carne o de postre a la boca, nunca chupar la cucharilla del café o no inclinar los platos para recuperar el jugo... Miles de cosas.

Entre las cuales, como recordaba, charlar amistosamente en una mesa con comensales y las gafas de sol puestas constantemente. Los ojos, hay que verlos. A no ser que tengan algo que esconder, naturalmente...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Microrrelato de amor...

Siempre me ha costado mucho decir "te quiero". Porque no me gusta banalizar este tipo de expresiones, que acaban perdiendo todo el sentido. Por eso, las reservo de verdad para las ocasiones que lo merecen.

La primera vez que le dije "te quiero" a la ultima persona a la que quise... me tome mi tiempo, di algunos rodeos, sin prisa, en una posicion horizontal bastante comoda (igual alguien recuerda algunos post de esa epoca en la que yo tenia los codos en carne viva, para variar...), sin planes por delante, con gran esfuerzo, venciendo timidez y haciendo un poco el payaso. Tambien.

Tras la solemnidad del momento y el embarazo de mi confesion, sorpresa. 

Y silencio. 

Cara de circunstancias.

Si que "impresiono" en estas ocasiones de intimidad, pense.

Pero no: yo -pobre de mi- estaba "entregada". 

En cambio, en el interior de la otra cabeza eramos muchas mas que dos...

martes, 12 de agosto de 2014

PEREZADEPAVA...

Perezadepava está contenta, ahora que sabe que ha desaparecido de una barra lateral de un blog concreto de alguien determinado. Solo espero que eso derive de una petición especial de otro alguien, parejita, para evitar entrar a leerme con un solo clic, seguir mis pasos y convertir este lugar en algo libre, donde acudir sin miedos... Una desconocida que ha compartido cientos de intimidades, ha dado decenas de consejos y opiniones y ha formado parte de un trío sin que la tercera supiera nada se merece un respeto. Gracias!

Me gustaría dar por reproducido el post de la velocidad y el coche. Pero esta vez, con mayor intensidad y en carrera con mi descendiente, que me ha pasado la mano por la cara. Carretera de curvas, poco transitada, en un lugar que se parece tanto a esa Asia que me tiene el alma robada. Gas a tope, hasta que la muñeca no tiene más recorrido, el ruido del motor, aprendiendo lugares que no conocía. Prudente, hábil, serio y contenido, a pesar de la bestia que lleva entre sus manos y sus piernas. En mi caso, más apurada y lenta, con dificultades. Pero por poco tiempo. He decidido aumentar cilindrada y abrirme a nuevas opciones en la vida que comienzo hoy, ahora mismo, con una sonrisa en los labios y los ojos pletóricos.

Casi cincuenta kilómetros de persecución por carreteras poco transitadas y llenas de curvas, estrechas, solitarias. Una maravilla verle, ahora que sabe más que yo, que ya se lo enseñé todo y he empezado a aprender de él, ahora que me asesora en lo que mejor me conviene de cara al otoño en el que vamos a volar carreteras y yo a cumplir uno de mis sueños.

Hablando de sueños: tercera parte del post.
Casa pequeña. En el mar o en la montaña. Con perro. La raza no importa. Cultivo de tomates y una chimenea con manta de cuadros y Leonard Cohen. Una cocina grande, para hacer purés y potajes. Largos paseos, mucho sol, luz. Y una piscina, el único lujo, en la que dejar flotar mis lumbares largamente...

No dije nada de los besos y los abrazos. Pero también aparecen intercalados, por sorpresa, por detrás, sin traiciones.

Nada inasequible, no os parece?











lunes, 11 de agosto de 2014

I realised...

Hoy he recordado que para amar necesito 
respetar y admirar, 
no sé bien en qué orden. 
Coherencia.
Ejemplo y convicciones firmes.
Ideas claras,
Objetivos comunes.
Aprender mucho, de tantas cosas
y absorberlo todo.
Madurez y seriedad.
Un poco de locura.
Y que me respeten.
Algún proyecto.
Confiar como una invidente,
Compartirlo todo
Dejar ser y que me dejen.
Querer regresar a esos brazos,
Escribir notas y esconderlas,
Escuchar y que me pregunten,
Compartir todos los caminos
Y caminar hacia un lugar común.
No pensar en nadie más. En nada más...

No es tan complejo, en realidad.

Feliz cumpleaños, Vic. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Tampoco en vacaciones...

...tengo tiempo para nada ni para nadie, puedo dejar que pasen los días y hacer lo que me he propuesto. Camino mucho, corro, duermo y medito con una música que me desplaza a la India en volandas. No puedo conversar sin prisa ni recorrer todos los caminos de este valle infinito ni ocuparme del exterior de la casa ni columpiarme en la hamaca o beber mucha agua. Imposible hacer llamadas, contactar con quien me apetece, oír otras voces, pensar, perder el tiempo o mantener el buzón a raya. Desconecto o me despreocupo. Tampoco. Es tiempo de sensaciones extrañas, de primeras veces, de mucha gente y tristeza por quién estaba hace justo un año con un alegre vestido estampado y hoy nunca más. Pero este paraíso verde es un lugar mágico y te recarga por dentro y por fuera. Aunque mañana toque mar, navegar y sumergirme. En un azul europeo...

miércoles, 6 de agosto de 2014

Calidez, risas y alegría...

Disciplinada y obediente. Cuando quiero y me apetece. Es sencillo seguir instintos e instrucciones si no te sientes con fuerza, todo te da igual, nada importa. Ocho u ochenta. Hasta los catorce ochomiles que nunca voy a subir porque no me interesan. Qué más da? Pues en estos momentos sigo al pie de la letra los consejos, previsiones y predicciones. Aunque por eso me llamen snob, algunos. Y me dejo llevar. Como lo hacía esta mañana dulcemente el agua del río helado contra mis lumbares mientras tomábamos un baño gélido, entre gritos y carcajadas. Como infantiles. Niñas grandes o señoras chicas. Ninguna aparentaba mis cincuenta, con franqueza.
 
Las cosas fluyen sin querer y así, con el consejo a cuestas, aparto todavía con furia todo lo viejo, lo antiguo y abro puertas y ventanas para que tenga cabida lo nuevo, lo fresco, lo auténtico, lo confiable. Con unas ganas que te mueres de cambiar, cerrar etapa, volver a creer, volver a querer. Sobretodo, seguramente. Esperando impaciente e ilusionada lo que entra tímidamente en forma de planes, en modo cariño, en promesas de futuro. Cómodo, fácil, hasta demasiado. No te propones nada y de pronto te encuentras entre abrazos estrechos, estrechos, de los de verdad porque son los de siempre. Risas y sonrisas de complicidad. Esa pequeña parte de responsabilidad que una siente por alguien a quien quiere desde siempre... Por quien te arranca sonrisas tiernas porque despierta alegría e ilusión.
 
Y un acuerdo tácito de compartir, tantas cosas. Simples y sencillas, como un encierro en un salón para tener un fuego y huir de la ciudad y del frío, sin más promesas ni pretensiones. Un futuro simple y todo lo demás...

domingo, 3 de agosto de 2014

Tres puntos suspensivos. Y tú...

Mucho silencio.
Tres puntos suspensivos.
Uno: me acuerdo de ti.
Dos: no puedo respirar.
Tres: incapaz de seguir sin noticias, siempre.

Respuesta: voy a desconectar.

Ansiedad y los pies plantados en el fondo, llanos.
Una noche crucial. Un par de manos.
Fundo en negro, inmóvil, en bloqueo.
Me abren los ojos. 
Aprendamos a vivir sin tener que sobrevivir.
Dame una segunda oportunidad.
Un poco de tiempo.

Adoro conjugar el verbo compartir y
Todo conduce a nuevos lugares,
Ganas de enseñar y aprender,
Dar todo sin esperar, entregarme,
Planes, proyectos, futuro.

En el paraíso verde mientras
Me preparo para el azul y
Procuro mirar a corto pensando 
En todos los caminos, en mi suerte
Infinita, en la fuerza que espero
Libar de tus brazos y de tus abrazos.

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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