Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

viernes, 29 de abril de 2011

Vivir así...

Modestamente voy a dar fe de que es posible hacer cuatro o cinco cosas a la vez, si bien existe un riesgo real de bloqueo y colapso o de otras cosas. Pero es época de asumir riesgos para salir bien en la foto, sin movimientos raros, aunque me repito a veces que esta vida impredecible, imprevisible, muta (sí, muta; con pe) sin previo aviso y lo que es hoy, su esencia, puede cambiar por completo en un plazo breve. No hablo de la salud, que también, sino de entornos personales, físicos y de funciones a ejecutar, hasta de retos, los que cada un# se diseña y a los que se predispone y muestra vulnerable. Aunque nos empeñemos en intentarnos e inventarnos seres inmóviles y como para siempre, iguales, de rutinas aburridas y hastíos estivales y de largos otoños en gris, las cosas cambian de repente y hasta de pronto. Golpes de suerte. Desgracias. Depende. Veo venir un puñetazo, el tercero, de esos que me ha regalado la fortuna en mi corta travesía y he comenzado a elevar la cabeza a los cielos en busca de lo que deba llevarse mi infinita gratitud eterna. On verra. Pero [incluso con la ansiedad que me convierte en un ser insomne] estoy disfrutando cada milisegundo, cada nanosegundo [ignoro cuál de esas medidas es superior a la otra, por eso he recurrido a ambas] como si todo fuera mentira, como si todo fuera a terminar, de golpe y sin previo aviso...

martes, 26 de abril de 2011

Un brete de los buenos y tan discreto...

He dudado entre entrar aqui o en buzón ajeno. Aqui para dejarme ir con la de cosas que se agolpan por el interior de mi faringe y de mi laringe, confundiéndome al no recordar más rápido lo de los alergenos, la primavera y yo misma. Así que todo confluye para que los síntomas sean evidentes: estornudos, escozor, carraspera y una suerte de leve opresión. Lo de entrar en buzón ajeno era para decir, libremente, que un# no puede entrar en casa de otr# para decir, inesperadamente, te quiero. Es un brete y una ficción. Una mentira irreconocida y un encuentro frugal con la irrealidad, lo onírico y la cuasivigilia. Quizá sea el querer posesivo, el te quiero para mi. Pero no el otro. No el tipo de quiero porque te amo. Y es que no es posible amar lo que no se ha tenido, lo que no se va a tener, lo que se querría, el ideal de lo querido. No es posible. Lo digo desde el pleno convencimiento, el más íntimo, el sincero de verdad. ¿Qué opinará el resto del universo al respecto? ¿Y tú? dime...

lunes, 25 de abril de 2011

Algunas veces, de regreso...

Se me amontonan los parterres de lavandas y de margaritas amarillas, con un fondo azul, de mar del sur y cielo repleto de enormes nubes policromadas en toda la gama de gris. Y el tiempo detenido y poder quedarse en casa, en silencio, viendo pasar los segundos en el reloj que me quité al llegar. Siempre quise mecerme en una hamaca sin marearme, como quise ser capaz de beber la segunda copa de vino tinto sin sentir que pronuncio mal algunas palabras y parpadeo demasiado y lentamente. Una a veces renueva votos sin saberlo y sin hacerse grandes preguntas porque a veces sucede la vida...

martes, 12 de abril de 2011

A unas alturas en las que una no se fía de completamente nadie...

Deja que te llene de lágrimas. Por favor. Permíteme que humedezcan tu jersey y la piel de tu antebrazo. Quiero instalarme en tu esternon y que caigas en silencio hacia algún lugar, mientras mesas mi cabello y me arpietas fuerte contra tu pecho, como queriendo filtrarme la pena. Me gustaría quedarme ahi y ver pasar la noche, que me arrancaras una sonrisa breve y tímida, ahora más que nunca. Querría compartirme contigo y con mi soledad y fundirme para dejar de ser solo yo, multiplicándonos. Me duele la vista de todas estas lágrimas y la cabeza repite sonidos graves, de tristes cadencias, probablemente en la menor, la nota de las penas emotivas. Hoy me pegaría a tu abrazo para pasar el tiempo y, silenciosa, esperar nuestro mañana. Dime que soy bienvenida, que no vas a perder la paciencia, que vas a poder conmigo. Aunque todo sea mentira...

lunes, 11 de abril de 2011

Cadencias encadenadas...

Escribo versos y me duermo al volante. Me siento asténica vamos saltando obstáculos. Bajo las ventanillas y abro puertas mientras hago planes de futuro o reviso alguno de mis pasados. Echo de menos. Levanto la voz y miro en diagonal, sin querer. Cocino y me entreno. Hago visitas y recibo silencios. Sueño y sueño. Persisto y persevero. Siempre ese mismo pedazo de pasado. Siempre protagonizado por la misma boca, sus labios y nuestras pieles. Nunca fue tanta dulzura, que jamás ha vuelto a ser. Levanto el pie del acelerador y corro calles grandes a pequeñas zancadas. Me falta el aire y me sobra sueño. Compraría tiempo, a precio de mercado. La tierra sigue temblando y estamos más inquietos. Se queman etapas y la ciudad se queda pequeña. Esta vida se me quema al sol y se acercan fines. Imprevisibles. Inapreciables. Sorprendentes...

viernes, 8 de abril de 2011

En las largas distancias...

He cometido muchos. Pero el error de ayer me está acompañando, lento, todo el día. Y es que una no puede ayudar a su hija con la geografía impunemente. Se trata de crear rutas sobre un mapa mundi. Las de los descubridores españoles del XVII. Por lugares de nombres mutados, actualizados, pequeños. Así que decido acudir al santogrial y google me da letras de los lugares que busco. Ella me dice: Noooo, mami... busca en imágenes! [Y es que son de la era audiovisual y yo no] Así que introduzco otro nombre inglés que debe corresponder a alguna isla entre iberoamérica y el norte de Papúa Nueva Guinea. Enter. Y ahí estaban: docenas de pequeñas fotos de diferentes islas de la Micronesia. No me puedo sacar esos azules de la retina... Y suspiro...

jueves, 7 de abril de 2011

Horrible balance de lo que ha sido...

Debo estar ovulando profusamente. Y un poco harta de la pérdida de calidad de vida que venía asociada [yo ignorándolo] al proyecto. Porque no es normal que despierte con lágrimas, enmudezca, me enfade, me encierre en interiores, ni contemple la opción sociabilizadora del gimnasio o reserve un armario grande [o el sinónimo más doliente de piso pequeño] que ni siquiera es para mi. En mi no es normal.


Sé que tengo pendiente una conversación que no me va a gustar pero que intuyo decisiva. Sé que llegarán las vacaciones y dejaré de sentir, por un momento, que las canas emergen por alguna razón, la misma -con toda probabilidad por la que me duelen las extremidades. Acaban de decirme que estas molestias [desaparecidas por mi constancia con la ingesta ordenada de ibuprofeno] vienen dadas por la primavera. Lo ignoro y lo desconozco pero me atrevo a decir que no importa: a mi la primavera me va a seguir cautivando para los restos y nadie va a impedírmelo.


También sé que debo dormir y enfrentarme a otra jornada, temprano. No me asusta. Me preocupa este cansancio mío, esta falta de ganas de avanzar a pesar de las deserciones que suceden, como si yo sola fuera capaz de hacer algo que solo un equipo bien organizado y liderado puede hacer. Ombligos del mundo, pobres de nosotros. Y de nuestro San Martín...

martes, 5 de abril de 2011

Pueden parecer detalles insignificantes. Y lo son...

Me transgredo en la medida de lo posible. Cada día. Aunque a veces no baste. Y soy mujer de extremos porque los de mis cuatro extremidades -a saber, ambas manos, idéntico número de pies- han iniciado un proceso inflamatorio de protesta, aunque me resulte imposible comprender sus razones, que las tendrán. No cambiaría nada y me apasiono a cada paso. ¿Por tanto? También mé sé mujer de twuitts compulsivos y heterogéneos o de los silencios más abisales que se prolongan en el tiempo. Una es géminis y hay cosas inmutables contra las que he dejado de luchar. El desorden tampoco mata a pesar de que a mi, particular y especialmente, me desoriente sobremanera y me caotice.


Hoy me gustaría dormir en el sofá. Improvisando.


Veinticinco minutos en una cinta intentando adaptar las zancadas a la música, ignorando las molestias de la epicondilitis porque jamás he querido ser Arantxa ni Martina y me incomoda terriblemente el tic del slip de Nadal en cada bola de saque. Por cierto, menudo cuerpo el suyo en una portada: sirve de modelo a estudiantes de medicina. Seguro. Bueno, decía que mi "carrera" atlética -la otra, la del manage up me resulta apasionante- ha sido inútil porque aqui estoy: con más cansancio y sin sueño. Redactando papeles mentalmente para ir avanzando el trabajo de las ocho...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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