Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

viernes, 12 de agosto de 2011

Y de regreso...

La vida tiene sentido si se convierte todos los días en algo nuevo, dijo Saint Exupéry. Y mira que la frase puede generar debate y hasta opiniones contrapuestas pero yo le creo. Firme y ciegamente, con pasión. La única concesión que acaso esté dispuesta a efectuar es que el todos los días se sustituya por un "día sí, día no".

viernes, 29 de julio de 2011

Humedades y canciones en la Plaza...

Esta noche Sting toca en la Piazza San Marco. Cientos de sillas negras estaban dispuestas desde por la mañana con neurótica precisión, entre vallas y vigilancia, a pesar de que se esperaba lluvia. Y las campanas doblarán cada hora en punto, superponiéndose a voces y acordes. Hubiera querido escucharlo todo desde la habitación del hotel, a una breve manzana, delimitada por un canal secundario, en algún número de la centena del ocho, en una ciudad en la que las casas, los lugares, se numeran extraño. Y digo extraño porque no tuve tiempo de preguntar la razón que se esconde. Y la explicación.


Creo que hace tres días cantó Cesaria Évora. Hubiera sido excesivo escucharla desde la habitación del hotel, reverberando canciones entre las paredes de la pequeña plaza sin salida a la que desembocaba una calle estrecha como mi espalda, superponiéndose a las campanas de la plaza, justo el año en el que he debido cancelar el viaje a su isla...

domingo, 17 de julio de 2011

Ese tipo de tristezas...

Como no podría ser de otra manera en un lugar como este, voy a contar mi tristeza porque es del tipo que conocemos casi tod#s, supongo, de las que se vive alguna vez, por lo menos. De las que se pegan al recuerdo y se te empadronan. Es la tristeza del beso, la caricia, el paseo, la cena y el desayuno, la mirada, el contacto lento con la piel que saliste a buscar, la ducha y la certeza. De todo eso y algo más de cuando sabes perfectamente que son los últimos, que no habrá más, hasta el reencuentro. Los que suceden despacio y siguen sorprendiendo. Los que traicionan y desaparecen como las heridas que nunca van a dejar cicatriz [no, ni siquiera en los piratas]. Es la tristeza de vaciar las perchas del armario de ese hotel que casi parece un hogar, como todos los que hemos repartido por esta geografía nuestra y hasta de otros lugares más y menos lejanos. La de reconstruir la maleta, que vació los regalos y se lleva nuevas compras, indfectiblemente. La del abrazo largo detrás de la puerta y la de los besos eternos, incluso la de pagar la cuenta, con la impaciencia de la nueva cuenta atrás que puso en marcha tu inconsciente, como una respuesta automática, para que eso termine, para que vuelva a comenzar y la distancia sea mentira...

jueves, 14 de julio de 2011

Abre los ojos...

Ahi afuera hay vida, planes, playas, libertad, vacaciones, risas y abrazos. Y hasta besos y lunas y soles. Paisajes azules y verdes. Fríos helados y arenas desérticas y rubias. Ojos azules y la estrella polar. Montañas y aviones. Bicicletas, silencios que sonríen y luces de colores. Personas con la piel oscura y carreteras con la ventanilla bajada y el pelo revuelto. Caricias lentas, comidas distintas y noches infinitas. Ahí afuera hay futuros. Ahi afuera estás tú...

martes, 12 de julio de 2011

There's an empty space in my heart...

Soy de conflictos internos y una perfecta y permanente insatisfecha. Algo tendrá que ver la infancia de algodón que me regalaron y los mimos que, entre todos, dosificaron tan mal, reconcentrando. Ahora que todo eso quedó tan atrás que solo se recuerda algunas veces entre bromas y reproches que simulan celos supérstites, ahora que soy tan adulta y se me presupone la seriedad [que fuerzo lo mucho que puedo, habitualmente, porque de natural sería más bien el payaso de la fiesta], ahora que a media vida he optado por viajar a todo gas creo con convencimiento y hasta plena convicción que tengo algún tipo de conflicto interno que me hace desear la soledad cuando tengo el Departamento lleno, el silencio en cada uno de los mil momentos al día en que se comparten dudas y la paz cuando hay guerrillas [que me temo que fomento de alguna manera porque la dirección de equipos es jodidamente compleja, a veces, y no sé hacerlo mejor], Hoy, con la mitad de vacaciones y parando golazos de mundial, que no deberían haberme tirado a mi, precisamente, pues hoy he echado de menos ese grupo cohesionado, a pesar de todo. A unos más que a otros. Y como me conozco bien sé que lo comunicaré a los interesados, además a mi superior jerárquico. Que para el reparto de medallas hay que estar muy atenta.


Lo anterior para decir que me he sentido sola y en un par de nanosegundos me ha temblado el pulso tomando decisiones que en condiciones normales asumo antes de que cierren el paréntesis con el final de la pregunta. Ha sido un micro espejismo, un mini momento de debilidad que entra dentro de los parámetros de la normalidad. Bueno, la presión de los plazos cortos, la proximidad de las ausencias por vacaciones, el miedo a lo que ha de venir a la vuelta, el cansancio de las noches dando vueltas en una cama de dos por dos en la que me desoriento porque pierdo el norte y el sur y me desubico, este calor reinante e imperante en esta ciudad de humedades hasta que hoy llegó algo de lluvia, el contrareloj y el sentimiento de que nada puede quedar sin supervisar [cosa materialmente imposible a estas alturas de vida].


Recién [que dirían mis colegas del cono sur] se produjo una resolución difícil en mi Departamento, que me retiró la sonrisa y mudó mi semblante, me robó las ganas de reir y se llevó esperanzas que ya considero perdidas. Así que llegué a casa necesitada de compartir con mis descendientes el suceso, cosa que no resulta especialmente fácil porque tiene algún tecnicismo que todavía desconocen. Y lo único que, a modo de balance, me regaló él fue "pero mami, es que yo no sabía que tenías responsabilidad sobre tantos millones de euros... y me lo tenías que haber dicho...". Todavía no sé a qué se estaba refiriendo y tampoco supe qué contenstarle. Ella me temo que no comprendió mucho, aunque prodigó sus caricias como nunca, como si me viera como al perro herido que hay que mimar. Y tal vez tuviera toda la razón del mundo conocido y las galaxias colindantes que algún día descubriremos si la maldita crisis permite que despeguen nuestras naves en son pacífico y no bélico ni beligerante... Que eso sí que no [porque me temo que tendríamos todas las de perder]...

lunes, 11 de julio de 2011

Supongo que es el ginseng...

Un larguisimo post desaparecido. Tampoco puedo comentar bajo mi propia identidad si no como anónima. Todo sigue enredándose para complicar mis jornadas... Y a mi ni siquiera me importa...

domingo, 10 de julio de 2011

Que yo lo sé...

Tengo millones de microplanes porque los de tamaño medio se me escabullen de entre los dedos a medida que avanza el calendario y en la última semana me quedé al cincuenta por ciento. Hablo de vacaciones. Y es que nadie me lo ha pedido pero es una cuestión de dignidad y decencia. Nada más. Eso afecta a terceros, naturalmente. Que, por el momento, resisten el tirón. Hasta que un día tense tanto la cuerda que se me rompa ante los párpados y llore todos los dolores. No negaré que todo lo que está sucediendo me compensa, aunque pueda parecer mentira. Cierto que me gustaría poder alejarme de las obligaciones cada mes un par de semanas, por ejemplo, y cruzar el mundo, los hemisferios, los paralelos y sobrevolar mares y hasta navegarlos. Pero eso no entra dentro de los planes inmediatos, así que no hay que entretenerse demasiado. A mi no me gustan las heridas y tampoco suelo lamerme las propias. El tema está en que, siendo positiv#s, este fin de semana me ha repuesto, regenerado, reforzado y restituido, por citar algunos res. Y es que el sueño y el sol son dos magníficos bálsamos para mi, como lo son el ginseng y la melatonina. Aunque hay que estar preparad#s, que mañana vuelve a ser lunes. Y este no va a ser nada fácil. Nada...

jueves, 7 de julio de 2011

Tens les claus de casa, vida meva...?

Se lo ha preguntado ella a él, por la calle, ambos vestidos de esport en jornada intensiva, paseando por las calles adyacentes de un mercado cualquiera, después de hacer unas compras elementales: ella no llevaba bolso sino el billetero en la mano derecha, porque es diestra, como las mujeres mayores. Y una desconocida. No sé si ha sido la manera de pronunciar esas palabras qe aparecen arriba, en mayor tamaño. O la apenas perceptible falta de interés de él al contestar que sí, que efectivamente tenía las llaves de casa, bien visibles, en su mano izquierda, junto al teléfono. El mercado ha quedado brevemente atrás y otra escena se me ha pegado a las retinas: era la hora del parque, de las madres sentadas en el suelo y los padres ausentes [en ese barrio los tíos no se sientan sobre la arena de un parque ni bajo amenaza, para no estropear unos pantalones de trescientos euros, seguro, que yo lo sé], del sol cayendo horizontal y potenciando colores, de las bicicletas y los balones y los pequeños que ya marcan maneras intentando meter goles en porterías que jamás van a existir. De pronto he revisitado un par de etapas (a saber, la del enamoramiento de la pareja sin descendientes y la de madre atrapada en rutinas monótonas). Hoy me he dado cuenta de que echo de menos determinadas partes de esa vida anterior, que son irrepetibles. Y es que ahora, para hablarles, empiezo a tener que levantar la barbilla... Y no es lo mismo... Qué va...

miércoles, 6 de julio de 2011

Cuando te dejan, para sustituirte...

Me muero de ganas de verte y no quiero ocultarlo más. A ver si así se me desaloja este nudo que se me instaló sobre la boca del estómago cuando decidiste desaparecer, en Navidad, con ese frío que parece no querer irse nunca, aunque sude. Un nudo que [supongo] está formado por agrupaciones de letras, vocales y consonantes, fonemas y morfemas, sufijos y prefijos, desinencias y algun verbo mal conjugado. De todo lo que no me dejasteis decir, ni tú ni las lágrimas que me inundaban por fuera, en público y sin pudores de ningún tipo. Y me emplazaste, con serenidad, a devolverme la llamada una vez rehecha de un sueño largo a media tarde, esos que rompen ciclos circadianos y desplazan hábitos y hacían que te acostaras tan tarde, a pesar de tener que levantarte tan temprano, para ir a poner las calles que luego circularríamos el resto de los seres homínidos que te hacían de conciudadan#s con cierta discreción. Y es que yo me muero de ganas de verte porque he recontado un número exacto de preguntas que, excediento de las once mil doscientas catorce, te haría. De tener tiempo, de ser posible comunicarme de nuevo contigo, de tener siquiera la más leve de las posibilidades. Querría que me contaras qué fue lo que te llevó a simultanear amores cruzados con dos almas nuevas y dolientes e ignorantes. Y cuánto tiempo duró eso a lo que luego he podido llamar engaño y a lo que al principio me empeñé en negar. También me gustaría verte la cara tras la siguiente pregunta: dime ¿qué tiene que no tenga yo? Porque aqui todo el mundo sabe que [lamento la inmodestia pero es superior la evidencia] saliste perdiendo, de manera generosa y abundante porque hay distancias insalvables y errores permanentes que jamás se pueden deshacer. Creo que me gustaría hablar un rato contigo para que me contaras en qué momentos no nos echas de menos porque sé que me llevaste contigo e iré apareciendo despacio, que siempre quisiste empeñarte en sobrevivirme dignamente. y vería que has intentado dejar de fumar en varias ocasiones y que recaes porque esa adicción, esa dependencia manifiesta una ligera falta de equilibrio emocional... Creo que no hubieras superado nunca la primera de las preguntas obligadas cuando dos se conocen y hay poco tiempo que dedicar: oye, ¿tú estás loc#? Y fíjate que todavía hoy no sé si supe quererte, auqnue suceda que a mi no me gusta que me dejen...

martes, 5 de julio de 2011

Llamadas ocultas con premeditación y alevosía...

De hecho, te llamé un par de veces al regresar a casa, con la intención de no ser detectada y bajo número oculto, completamente consciente del acto en sí, tan poco habitual. Y no respondiste en ninguna de las dos ocasiones. Lo que me hace pensar que el teléfono te interesa poco si no te llama alguien que tiene en vigilia tu propio interés. Y eso, el contestador, ha podido cambiar el devenir de un par de vidas, cosa que -nunca sabremos con certezas- me recuerda la canción de la desaparecida Soraya y su planteamiento de "¿cómo sería?... ¿qué hubiera sido de ella si ese día no l# hubiera dejado partir...?". Pero no sucedió, no escuché tu voz, no me contaste avances y nada fue posible. La incomunicación en el mundo de l#s hiper conectado#s... Quizá hubiera bastado con una anodina y simple explicación de una jornada de idénticas características. Y el cosmos, a menudo, no es generoso. Así que colgué, consciente de que jamás ibas a adivinar que esa llamada ignorada era la mía, lo cual iba a cambiarlo todo. O a dejarlo igual que antes de tu llegada, que una nunca sabe... Como tampoco tú nunca sabrás...

lunes, 4 de julio de 2011

Y es que las espontáneas son las mejores sorpresas...

Las noches son difíciles y están superpobladas de pensamientos y llega el amanecer y me atrapa con los ojos abiertos. ¿Es posible alcanzar -por intervalos- una suerte de paz cuando se anda tras la excelencia? También las horas diurnas se superpoblaron de gentes y nuevas actividades, precisamente cuando hubiera perseguido la calma y el sol y los silencios y ser solo dos. Se sonríe brevemente tras el prolongado bostezo y se continúa mostrando todo, desde diferentes alturas, en visiones inéditas como pueden serlo algunos sentimientos, también. Forrada en sensibilidades y rellena de proyectos, consciente de que las cosas suceden lentas y la vida se vuela a trompicones y ya nunca se deja alcanzar. Necesitaría tener la conciencia tranquila para coleccionar tiempo. Y luego compartirlo, repartirlo, regalarlo para que [todo eso] me regresara multiplicado por mil sonrisas espontáneas, agradecidas y sorprendidas. No hay nada como el contacto de tu piel cuando me piden que no te mire con ese azul transparente...

domingo, 3 de julio de 2011

Otro sueño, ahí al final...

Cuando la casualidad te regala la visión de un Orgullo en SF, muchas cosas cambian. Caen mitos, crecen envidias y se desean muchas cosas... A pesar de poder verla con discreción y disimulo desde detrás de los cristales tintados de una limo negra. Muy breve, demasiado.


Miles de kilómetros que te reubican en un mundo distinto y hacen que creas que existen otros mundos y que son viables. Miles de maneras de pronunciar palabras desconocidas y, hasta las conocidas, devienen irreconocibles. Es, como conclusión, que la vida, la comida y el trabajo en un lugar como ese, de manera moderadamente provisional, podrían llegar a valer la pena. Aunque todo sea remotamente complejo...


Y este imposible jet lag...

miércoles, 29 de junio de 2011

He encontrado un lugar...

He encontrado un lugar para una segunda vida. Y es tan difícil de explicar. Un lugar sin ti. Un lugar para recomenzar despacio y empezar a solas. Un lugar temporal y privilegiado, de calles anchas y poca gente, amable, donde apenas llueve y las cosas son de color verde y marrón en el campo, las casas son de una sola planta o de dos, de madera pintara y un breve jardín que las envuelve, con cestas de baloncesto móviles y abundantes piscinas y caracoles por las aceras y exhuberante vegetación, aún sin ser tropical. He visto un colibrí en un contraluz magnífico y ha devenido mi mejor avistamiento hasta hoy. Un lugar en el que compensan trabajo y vida personal y toleran vidas distintas, a pesar de que todo el mundo se conoce. Diez mil es tan poca cosa... He encontrado un lugar en el que vivir. Un lugar en el que ascendientes, descendientes y colaterales, así como otras hierbas, podrían no estar interesados y por ello el dilema o la tristeza por adivinarlo imposible y producto de potentes imaginaciones desentrenadas...

martes, 28 de junio de 2011

Nada que ver contigo pero tan lejos, en esta geografía...

Y otras veces se visitan mundos tan distintos en los que, sin embargo, te encuentras como en el propio. Y hasta te asaltan las dudas sobre si podrías llegar a ser capaz de cambiar de mundo, por un tiempo, hasta integrarte y avanzar, mejorando algunas partes de ti misma. Hay opciones de vivir vidas diferentes en lugares distintos, opciones que pocas veces se contemplan, por miedo, por pereza, por ambas cosas. Y eso forma parte de los planes pendientes, de los sueños por cumplir, de los terrenos que explorar. Y se abren etapas, llenas de sol, de avenidas grandes, escasamente pobladas de casas de ds plantas y jardín, con lugares donde aparcar y tiendas de un poco de todo, gentes alegres de pelo rubio y abundancia. El primero de entre todos los mundos. El paraíso. Lugar de todas las posibilidades. Espacio para todos y la tolerancia instalada en cada rincón. También cierta violencia, como respuesta a las múltiples agresiones con las que la sociedad suele regalarnos. Nada perfecto, no todo es imposible. Y sentirse como en casa, a pesar de estar a diez mil kilómetros de ti...

sábado, 25 de junio de 2011

Esta tarde, revisitando a Tagore...

A veces la muerte te susurra al oido y, con la impresión, te dejas arrastrar, relativizando y hasta contextualizando. Te sientes mínima y frágil, sola como en el desierto por la noche, con el frío de las estrellas y los temores a los ataques de los animales desconocidos, casi siempre pequeños, como tú. Ni siquiera las palabras abrigan esa desolación extraña que se padece cuando se proyecta un nuevo presente con esa ausencia, ese agujero, ese no existir y, lo peor de todo, el para siempre, sin excepción, el nunca más. La muerte es idéntica a una pérdida absoluta como cualquiera de las que tengo en listas mentales, de ausencias y desapariciones, de nostalgias y silencios. Por eso Rabindranat decía lo que dijo, en una frase que se me grabó en el alma de adolescente impresionable y que no he olvidado, como ha sucedido con otras tantas [frases, digo]. Frase [sí] verdadera donde las haya, imprescindible, reiterada y hasta revisitada.


Entre tristezas y miedos escribo, esta tarde. La tristeza de la separación, la lejanía de nuestras distintas geografías y el enorme espacio que se instala entre mi y mi universo, poblado de seres a quienes necesito y quiero volver a ver. El miedo que siempre me visita antes de marcharme, el temor a no regresar y que sean otr#s quienes reciban el susurro de una muerte en el oído, con la intimidad de la sorpresa. No me da miedo volar y, sin embargo, me tiemblan las manos cuando escribo estas frases inconexas...

martes, 21 de junio de 2011

Me temo que como musa no he sabido estar a la altura...

De pronto vuelvo a sentir que algo acaba. Miro a ambos lados, deprisa, como en los dibujos animados, en el convencimiento de que [como en los cines] debe haber salidas de emergencia que me van a servir de atajo para avanzar de pronto en una suerte de calidad. De vida. No hay queja sino hastío, diría yo. O reacción alérgica al estrés o un poco de insatisfacción. Inconformista y perfeccionista. Inquieta e indignada. No voy a quedarme de brazos cruzados viendo cómo el agua sube desde los tobillos, a cierta velocidad, cubriéndome. Me lo he nadado todo y mi cuerpo rechaza el cloro, la humedad y las manos arrugadas, que una hectópica como yo le da mucha angustia. Creo que estaba diciendo que simultaneo un par de miles de gestiones, ya no puedo fiarme de la memoria y preparo un viaje precipitado y de todo menos de placer. Porque supongo que eso no se obtiene viéndose obligada a practicar un idioma que no se domina. ¿Cierto? Fugaz, fugaz como la pólvora que se va a iluminar en esta casa, como el año anterior, en un par de días, celebrando solsticios entre nervios, carrasperas y preocupaciones. Siento que toca cambio de etapa, soy de las que no se queja de manera infructuosa, siguiendo mi línea activa, proactiva, más habitual. Hoy he suspirado hondo porque creo que es correcto que me sienta frustrada al leer que no he estado a la altura. Pero también he cargado conscientemente los pulmones una decena de veces, respirando con calma y atención, para ventilar a fondo, detenerme y reubicar las cosas. Ah. Y se han colado en la pantalla y me han hecho sonreir. También. Inesperadamente. Y aqui me tienes, intentando saber quién cerró para desaparecer y ahora regresar... Y hay algunas posibilidades, claro...

lunes, 13 de junio de 2011

Hay cosas que ya no...

Hay pesos y cansancios que ya no son para mi. Hay plomos y losas y responsabilidades y compromisos a los que renuncié hace tiempo. Es un poco culpa de cualquier cosa, sobretodo de lo que ha ido sucediendo. Y ya no retrocedo ni para correr más deprisa y cumplo mis promesas, aún las más personales, y no me dejo atar porque sucedió que un día ya no fui capaz de comprender nada y me asusté. Sin poner ningún empeño se levantaban pasiones y hasta hubo quien me recomendó calma y una retirada a tiempo, para no doler, que no me dolieran. Y he estado practicando el consejo y no ha ido mal. A veces recaigo y reincido pero me vigilo de cerca porque hay cosas que no pueden ser y son imposibles... pero solo cuando te avisan antes...

viernes, 10 de junio de 2011

Presagios y un puñao de cosas...

Está siendo un viernes de lluvia y poca luz y me siento triste, un poco. Mis noches recuperan la normalidad relativa y no lucho contra esa alegría, consciente de su fragilidad y provisionalidad. Son noches breves, cierto, pero antes también estas se veían interrumpidas. Tengo una bolsa por hacer para escaparme de las tensiones tres días sin fin y sumergirme en una casa muy grande con diferentes habitantes. Había olvidado un rato que tendré que practicar inglés y la pereza me envuelve y abriga. No estoy en la costumbre de perder en asuntos de trabajo y esta mañana me hablaron de batallas que no gané pero sigo con el objetivo final, la guerra, en mente. Ya veremos, al final, el desenlace porque me siento más creativa que nunca, aunque he parendido que, cuanto más arriba subes en busca de explicaciones, las evasivas llegan antes y en toda la frente. Bien, reconozco el desánimo, que no sé disimular, pero prosigo con más fuerza que antes, crecida como los ríos con las lluvias. Las personas que habitan mi entorno diario se ubican, comprenden y se van adaptando a sus lugares naturales y me cuesta ver sus dificultades para mantenerse quietos y no salir movidos en la foto, que fuera hace mucho frío. Presiento que hay largas etapas que, incluso, se cierran y algo me dice que los cambios están por llegar [como lo mejor, que también...].

lunes, 6 de junio de 2011

Todo distinto, a la vuelta...

Un entierro sin lágrimas y un lunes con poco sol, altísima humedad. A mi las horas se me escapan y eso que pongo empeño. Luego lo vives todo tan frágil y provisional que te empecinas un poco más en verlo de nuevo con ojos distintos, como desde el prisma "hospitales llenos de gente sufriendo" y se potencia por mil la sensación de prisa mezclada con un pequeño bienestar, que reconoces provisional también, hasta la próxima crisis en la que intentes detenerte a respirar bien, profundamente, para ventilar. Intento no perder la sonrisa pero confieso que el infinito de cosas por hacer [creo que se reproducen sin asistencia...] y la falta de un descanso cotidiano tienen algo que ver con mi ceño fruncido y la expresión algo dura, que pretendo matizar como con justificaciones. Y es que me gusta tan poco...

domingo, 5 de junio de 2011

Otra vez el mismo día...

Se me pega el tiempo a la piel y transcurrimos. Me reconozco todavía en los espejos de las tiendas y en los reflejos de los cristales de la calle, aunque sea toda distinta, en lo invisible y en la imagen que me devuelven. Todavía soy capaz de sonreir cuando encuentro sorpresas en los estantes y consigo convencer de que eso es precisamente lo único que hemos estado buscando nunca para llevarlo a casa y recordar el momento cuando pronunciemos en silencio el nombre del lugar, con una media sonrisa. Suelos empedrados y olor de medioevo. Calles estrechas que suben y espacios recorridos de manera repetida, en busca de cualquier sensación, entre la de lejanía y la de soledad, que nos devuelve a un lugar vivo, moderadamente lleno, con música de fondo, como las quince canciones que también se han venido en la maleta y están rompiendo los silencios del salón. Un año más y lo digo feliz, con una sonrisa...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

Mi foto
Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Number of online users in last 3 minutes Number of online users in last 3 minutes