Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

lunes, 31 de marzo de 2025

De finales y principios...

A veces cuesta reconocer que estoy inmersa en la definición de nueva etapa. Al menos a mi me pasa.

Son esos breves lapsos de tiempo entre una y otra (¿hablo de etapas o de mujeres?). En los que salgo y entro, sin muchas explicaciones. 

Conozco y dejo ir, a la primera bandera roja.

Inicio procesos estimulantes y caigo de bruces para acabar pronto y salir corriendo.

Una y otra vez.

Y luego me precipito. Me entran las prisas. Me dejo apretar y la cago estrepitosamente. Así, con todas las letras.

Y a los hechos me remito, en los últimos años. Y en mis últimos errores, casi sin excepción, de las últimas relaciones.

Por eso ahora me he propuesto tomarlo sin prisa, para estar segura. 

Ir despacio y con cuidado, como a mi me gusta. 

Disfrutar del camino, que tiene su qué.

Sin órdagos del tipo "si no pasa nada entre nosotras en unos días, me largo y no me verás más", que dio lugar al "si no te casas conmigo en x años, me largo y no me verás más".

Las amenazas chulescas no son de recibo, son intolerables e incluso inadmisibles, en todos los casos. Especialmente, si vienen de tu pareja.

Estaremos todas de acuerdo, estoy segura.

Decía que ahora me estoy concentrando en intentar hacerlo bien. Por primera vez desde hace mucho tiempo. Con calma. Sin que las ganas de todo me vuelvan a cegar y me hagan creer que estoy exprimiendo mi media naranja. 

Considerando que puede no existir. Incluso en esas estoy. Planteándome que puede ser así, también.


martes, 25 de marzo de 2025

Decreto de cuándo he sido más feliz...

Nunca he sido tan feliz...

...como cuando me he comprometido, sin papeles (o con), libremente, porque me apetecía de verdad, porque buscaba su compañía, porque me divertía.

El perfil es sencillo: alguien fuerte cuando corresponde, que te abriga con su abrazo y te hace sentir segura, en casa.

Alguien frágil, también, de quién preocuparse para cuidar y agasajar. No hay nada tan bonito como cuidar, genuinamente, desde el alma.

Alguien interesante, con vivencias del pasado, con futuro, rico espiritualmente, que trabaja su cuerpo (pienso que es una obligación cuidarse, si estás en pareja, especialmente; pero cuando estás sin, también) y equilibra su mente. Hay que vivir. No se vale meditar horas y dormirse a las 18h00. Eso es "no vivir".

Alguien que disfrute bebiendo y comiendo con moderación. Capaz de hacer kilómetros y de volar para tener experiencias nuevas, cerrar los ojos ante un sabor especial, en silencio.

Ni bulímicas ni anoréxicas ni vigoréxicas ni desequilibradas. Ni obsesivas.

Alguien con un proyecto por delante, que no viva de los recuerdos. Eso llegará. Pero no ahora. Y hay que enriquecer la vida para que los recuerdos sean preciosos. Y no un asco, llenos de gente que hace sufrir en lugar de hacer feliz.

Alguien con quien poder hablar de cosas, además de lo rico que ha quedado el salmón marinado, durante horas. Que quiera reír y tenga sentido del humor. Hasta llorar.

Alguien, y probablemente esto sea lo más importante, con quien poder ser yo, ser niña otra vez, hacer tonterías y alguna gamberrada, sintiéndome segura.

Alguien que te reconozca, te haga fuerte, te ensalce y te empuje a crecer, a ser más grande, imparable, invencible. Porque juntas somos más todo y mejores.

Alguien a quien le guste volar y sea moderadamente aventurera. Con pocos miedos y responsable. Que quiera ir de hotel en hotel y sepa cómo hacerlo.

Alguien a quien le apetezca buscar cosas nuevas, originales y maravillosas en cualquier rincón del mundo. Y las proponga con los ojos brillantes de ilusión.

Nunca he sido tan feliz como cuando he sentido atracción física, además de mental. Cuando me he pasado los fines de semana rozándome los codos y dejándolos en carne viva después de tanto amar.

Es una recopilación de recuerdos para crear el mundo perfecto. El mío. 

Probablemente me deje cosas cruciales. Pero ahora no se me ocurren.

Y me va a servir de Decreto...

jueves, 20 de marzo de 2025

Marzo, arras y abrazos pendientes...

He sobrevivido al tan temido "mediados de marzo" que así, tan indefinidamente y hace ya un par o tres de meses, me advirtieron que iba a causar estragos.

Ha sido cierto.

El grado de precisión asusta, la verdad.

Sigo esperando advenimientos, que conste.

Y parece que las aguas van regresando al cauce. En sentido figurado, porque los ríos andan desbordándose de tanta lluvia.

Hoy es y será día de firmas.

Y de pagos.

De mil frentes abiertos.

El tiempo irlandés que se ha instalado en esta tierra ayuda poco, aunque a mi no me ha impedido hacer lo que tenía que hacer al aire libre. Deporte.

Ganas de coger el coche mañana y largarme al sur. Me deben un par de largos abrazos...

lunes, 17 de marzo de 2025

De frío, nostalgias y risas...

Ha sido un fin de semana frío, pero he sentido calor. El del fuego, el de un hogar lleno, el de manos cariñosas y el de diferentes abrazos.

Especialmente, el de una conversación a las 5:00 a.m. escondida en un cuarto de baño, susurrando, por razones obvias. Digo que no fue un sueño...

Una se siente bastante invencible cuando la envuelven así, para abrigarla. En general, quiero decir.

Reír también hace entrar en calor. Y hacer ejercicio. Y meterte en aguas termales hasta el cuello porque el viento está helado y corta la respiración.

Hace años hablé largamente con alguien que solía repetir que extrañaba lo que nunca había tenido. Y yo le decía que no era posible. Y discutíamos largamente.

¿Cómo es posible, le decía yo, extrañar lo que sientes con alguien cuando no has llegado a sentirlo nunca?

Bueno. 

Pues años después creo que la entiendo.

Y hasta voy a darle la razón.

Estoy echando de menos lo que nunca he vivido con alguien a quién todavía no conozco. 

Pero qué risas, oyes,...

viernes, 7 de marzo de 2025

Del futuro y de los abusos...

A menudo me pregunto qué haré cuando deje de llevar esta misma vida. 

No sé si me gusta o no. La vida que llevo, profesionalmente hablando, quiero decir. Esta no es la cuestión.

El hecho es que mi cabeza vuela de idea en idea, trato de recordar temas pendientes, asuntos que por mil razones quedan en el aire. Todo el día.

Tiro de memoria y no me gusta.

Todo el mundo me dice que es una suerte tener la cabeza ocupada, en general.

Y es por eso que pienso si me bastará leer, ir al gimnasio, caminar, darme masajes e ir a la pelu. Tal vez, viajar. Si podré seguir activa físicamente y hasta cuándo.

También sé que no podemos dar nada por seguro. Mucho menos en el amor o en una relación.

Hay que ganarse el puesto cada día. También el que tenemos en el corazón de otra persona.

Soy de las que cree, ahora más que nunca antes, que los votos se renuevan a diario, que hay que decidir si se sigue o se deja. Pero recurrentemente, mirando por el rabillo del ojo.

Es un test que me ha funcionado siempre: puedes estar mejor o peor con tu pareja. Pero yo, al mirarla de una determinada manera, sé si siento, si quiero seguir besándola, amándola, respetándola y haciéndola crecer.

Querer y ser querida.

Cuidar y ser cuidada.

Equitativamente, claro.

En caso contrario, deviene en abuso...

Aquí está todo...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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