Yo ya no quería ir. Un poco por pereza y otro poco por vergüenza. De mi propio estancamiento, que es evidente para todo el mundo.
No soy de las que se estancan en la toma de decisiones, precisamente. Pero reconozco que con esto pierdo los papeles.
No sé qué resortes toca en mi. Pero los toca.
Y me desarma y pierdo el norte.
Pero volviendo a mi sesión de ayer, la verdad es que fue difícil y frustrante poner mis sentimientos, mis dudas, mi frustración y mi dolor sobre la mesa.
De hecho, salí de ahí pensando en que ya no quiero volver, que tanto no me ayuda.
Ha servido para lo que ha servido y el apoyo ha sido grande.
Pero ahora toca reposar lo hablado, comprender mis propias conductas y valorar qué hay que cambiar de cara al futuro.
Así que me voy a enfocar en mirar delante de mi nariz y dejar atrás esta mierda de etapa, que ya me va tocando un cambio de racha...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No serás de l#s que creen que intimido y por eso no comentan nunca, ¿verdad? :) ¡¡Venga!! ¡¡Anímate!!