Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

domingo, 7 de mayo de 2017

Un viaje contigo...

Seguiremos encontrando lugares en los que nunca hemos estado. Estarán cerca, dicen los planetas. Y lejos. Esto lo digo yo. Porque quiero pisar nuevos continentes y prepararte un mango recién cosechado de esos que los lugareños venden en las carreteras sin asfaltar, con sonrisas en la cara y flip flops y vestidos con telas livianas de muchos colores. Caminar despacio porque el tiempo pasa lentamente y con cuidado, los sonidos son tan distintos y hasta el cielo, sin estelas de avión, muy azul. O muy gris si los monzones aprietan. Y las aguas turquesas de enormes mareas que hacen que el mar sea como el  nuestro cuando cae la tarde, solo entonces. Podremos pasear kilómetros de arena blanca de playa rubia en busca de los objetos que nos atrapen y despierten nuestra creatividad para llevarnos a casa el momento en sí, materializado en una concha extraña o una piedra especial de material desgastado. Y navegar entre azules [ultramar] y verdes [Menorca], dónde no hará falta conexión ni tecnología y nuestra música serán las olas, la lluvia y los pájaros, el viento, las hojas flotando...

Un bikini, un pareo y el tiempo que nos regala la vida, observar, oler, memorizar, sentir eternamente. Verano toda la vida.

Buscaremos nuevos paraísos y nos sentiremos tan lejos, tan volátiles, que no volveremos iguales. Porque ya entonces seremos mejores...

jueves, 6 de abril de 2017

Update...

Tengo las manos castigadas de hacer leña pequeña. El cuerpo entumecido de romper ramas mientras escuchaba música zen y pájaros, además del viento. Ha hecho sol toda la mañana. He descansado, me he cansado. He procurado estar aqui sin huir de nada, ni siquiera de mi misma. Oler, escuchar, sentir, pensar hacia atrás y hacia adelante. Tengo sueño y me apetece dormir. Luego seguiré trabajando, aunque estoy a merced de la tecnica y las máquinas. Nada me apetece más que oler a hierba recién cortada y concentrarme solo en que cada pasada debe quedar perfecta. Sentirme feliz por el resultado. Difícil de explicar.
Voy pensando, todo el rato. Intercalo emociones y aparto las negativas deprisa. Como papaya y pienso en que me haria feliz que probaras la auténtica. Tengo ganas de playa y de libertad, de distancia y de tiempo, de nosotras y un paraíso. Estás en todo lo que visiono y pienso que no hay mejor compañia que la tuya para vivir lo bueno y lo que tenga que venir. A mi lado, yo contigo.
He buscado conejos pero no he visto ninguno. El día está siendo precioso. Porque lo sostienes tú...

sábado, 1 de abril de 2017

No vayas a olvidarlo, ni siquiera sin querer.

Estoy aqui, en tu vida...

Hablamos de hilos rojos. De conexiones inéditas e inauditas. De resonancias con lo que somos, cómo conjugamos y hacia dónde nos dirigimos. Erramos y seguimos siendo humanos. Algunos no.

A veces conectamos desde el amor. O desde los conocimientos. Otras veces nos une la curiosidad o bien las ganas de aprender, enseñar, que nos hagan de maestros. Excepcionalmente nos acercamos, como husmeándonos, medio adivinando comuniones especiales que suelen fracasar. Me uno a ti por casi todo.

Llegan golpes de viento, olas gigantescas, tiempos difíciles que cierran etapas de cuento. Tempestades violentas, increíbles, sorprendentes. Tormentas de arena y frío intenso alternado con tramos de irrespirable calor. Y nos cuestionamos. Esta vida, la única...

A veces lo urgente es esperar, pensar, dejar reposar todo cuanto altera nuestro estado natural, cultivar la paciencia como si fuera un tubérculo o un árbol frutal. Y los finales acaban por llegar. Las decisiones fluyen y la nueva etapa surge.

Cree y crea. Siente. Escucha y oye. Cierra los ojos y compra tu billete a este único ahora, cuanto antes, porque en adelante sólo podrá ser pasado, inalterable, del que renegar o arrepentirse. Inticable, como Elliot.

Vivamos. Todo lo que tengamos.

Estoy aqui, Milagro. Viviendo contigo...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Vida...

Soy respetuosa y maniática. Muchas otras cosas, también. Suelo dar el trato que espero recibir y sin necesidad de acordarlo previamente. Adoro la elegancia.

Mi vida empieza a ser de recorrido y llevo muchas cosas a cuestas. Algunas excelentes. Otras no. Y muchos apelativos cariñosos que ya he usado en otras ocasiones. Son usuales y comunes pero al final hay límite. Una no puede estar usando un mismo lenguaje y amasarlo como un chicle para construir palabras nuevas y sinónimas.

He venido reservando uno. Enorme y grandioso. Todo este tiempo. Durante mis décadas, mis experiencias. Estaba virgen, con premeditación y alevosía, porque había que guardarlo como un vino, para la persona especial, el sentimiento nuevo, con ilusión y escepticismo. Consciente de todas las dificultades. No sería posible ya encontrar a quien fuera a merecerlo, con lo importante que es, lo sacralizado y poco banalizado.

Vida. 

Sin el consabido y manido posesivo.

Vida.

Hasta hoy. Una nueva y deliciosa primera vez...

lunes, 20 de marzo de 2017

Coincidencias...

A tu lado las bicicletas son para el invierno y el invierno es azul y verde pero ni gris ni blanco. Y el viento de la orilla del mar de cualquier playa desierta nos invita a instalar unos pareos y a robarnos unos besos, con unas copas de vino blanco y algo de abrigo, como el sol.  Contigo un lunes basta para imaginar lo extraordinario y sentirse de vacaciones. Colecciono sorpresas y me invento cualquier cosa que sea una primera vez, desde unos bolos a un traslado físico a las antípodas, el ansiado PER y desbrozar maleza junto con la más extraña de mis últimas ganas: montar unos hoyos en casa. Las tuyas: salir a vela. A mi me pasa todo eso y a ti lo mismo.

Es la maravilla de coincidir...

sábado, 18 de marzo de 2017

Me gusta...

...robarle un sábado a la vida, recogerte en el P&P, conocer a tus amigos, perdernos a pesar de seguir las indicaciones, no impacientarnos aún y llegar tarde, descubrir lugares nuevos, que luzca el sol y nos encante el arroz, echarte de menos cuando te vas dos minutos, dos, hablar desordenadamente y cortarnos las palabras, saltarnos los temas y olvidarlos, luego regresar, hacer planes por tierra, mar y aire, sonreirnos y que me provoques ternura [y ataques de risa], abrazos, silencios, ganas de más...

miércoles, 15 de marzo de 2017

Naranja, hielo, rodaja de limón y un espirituoso...

Pensaba, convencida, que con mi otra mitad alguien se había hecho un zumo.

Y ahora, sin darme cuenta, estoy yendo a por el hielo y los otros complementos que hacen de mi cada día una fiesta.

Sólo yo sé lo feliz que me hace esa sorpresa a la que a partir de ahora llamaremos 'milagro'...

domingo, 12 de marzo de 2017

Entre tú y tú, nadie...


Insistes. No me crees aunque lo procuras. Sospechas. Crees lo increíble. Esperas. Me miras de reojo. 

Estuviste tú. Entre vacíos, sinsentidos, miedos y soledades, presentimientos. Sonrisas y grandes momentos. Gracias.

Siguieron: los vacíos, los sinsentidos, los miedos y las soledades, los presentimientos. Pero más. Mucho más. La desesperación, el final de tantas cosas, etapas cerradas, acabadas, muertas.

La vida siguió, dulcemente. Pero no la vivía. La lloraba, la pasaba, la dejaba vivir y no percibía que no hay vuelta atrás, no se recupera: se pierde, siempre, para siempre.

Y en el abismo, la nostalgia. El riesgo de marcar tu número, entre las soledades más profundas, que dijeras algo parecido a 'lo siento, es tarde, ya no estoy'. Pero me arriesgué porque la nostalgia fue más fuerte que yo y las ganas me vencieron. Sonreir, esa gran ambición.

Estabas. Te ví la mirada preocupada, seguías siendo alguien cuidadoso, que comprendía poco y creía que lo mío era un juego. Todo pensado como si te premeditara en la ausencia.

Regresaste con las risas, los abrazos y los planes, las ganas. Y aquí estamos. Inamovibles.

Y nunca me creíste. Nunca me has creído.

Pero siempre, entre tú y tú, nunca hubo nadie...

sábado, 10 de diciembre de 2016

Hoy te decides a llamar...?

Y hoy, precisamente, que mi nombre ha vuelto a salir en la prensa y me he pasado más de medio dia llorando, hoy que mi mundo se tambalea, que no sé ni cuúa ha de ser mi presente, ¿hoy llamas tú?

Para saber cómo estoy. Para reprocharme que recupere mi relación con ex pero no contigo. Para contarme que piensas en mi cada día y que no eras feliz conmigo ni yo contigo y que terminó como terminan la mayoría de las historias. 

Para contarme que piensas cada día en mí y que me deseas lo mejor. Ofendida porque no quiero hablar contigo y avisando que nunca más me contactarás. Que me querrás siempre y que me lo dices por última vez, cosa que yo no puedo evitar. Y que lamentas mi situación y piensas que seguro mejorará.

Y bloqueas mi número para demostrarme que es el fin. Y yo archivo tu nombre y nuestras conversaciones y voces, sin ninguna foto en tu perfil...

Hay días jodidos e imposibles.

Luego está hoy...

lunes, 28 de noviembre de 2016

Quieres una vida viva...

Me tumbo en el sofá. Y me cuentas...
 
Que viniste a esta ciudad que te tiene atrapada para siempre, de manera irreversible. Por amor. Un amor visceral e invencible que ha ido languideciendo, como sucede con casi todos los amores. Lo dejaste todo, a todos, hasta el trabajo y te viniste aquí con las maletas cargadas de abrazos, de los besos que os robabais en todos los rincones y calles y espacios de vuestra casa. A todas horas, constantemente. A veces sucede que no puedes despegarte, que es fácil pasar todo un fin de semana entre sábanas, levantándote solo para entrar y salir de la cocina, del cuarto de baño. Poco más. Pero eso sólo sucede excepcionalmente, si hay suerte, un par o tres de veces en la vida. Y se desgastan los codos porque las sábanas no son de seda.
 
Esos tiempos pasan, también a veces, y las rutinas diarias, la vida en sí, pierde la magia. La piel no se eriza cuando la tocan con la yema de un solo dedo, ya no te sobresalta la excitación con un abrazo traicionero y por la espalda, dulce y cuidadoso, como si estuvieran tocando un tesoro, una obra de arte, una pintura frágil. Las miradas solo transmiten calma, la calma muerta de la cama muerta y los días muertos en los que las citas para cenar fuera a solas se convierten en un silencio roto a la fuerza, en un hablar del trabajo, en un caer en la rutina de las discusiones psicológicas de por qué no me miras igual, ya no hacemos el amor, apenas tenemos planes y no compartimos ilusiones, solo obligaciones y no podéis llevar el mismo ritmo de vida ni vas a estar siempre pagando tú... Ya nada es clandestino ni emocionante ni transgresor. Ni nada.
 
Me cuentas que de ese amor loco e irrefrenable de sexo inevitable habéis pasado a tardes de series y manta, a chequear el teléfono a escondidas por si llega un soplo de viento del norte, a mirar atrás mucho más a menudo de lo que sabes que deberías, instaladas en una soledad escondida entre los pliegues de la piel que antes os acariciabais robándoos la noche, el tiempo, el hambre. Y ya no compartís la ducha como antes, con las mismas ganas. No existen masajes con las manos llenas de burbujas por todos los rincones, todos. No han vuelto a fallar las piernas cuando descubriste que de pie también es posible cuando quien te sujeta lo hace con pasión y un amor infinitos, evidentes. Ahora ya no. La duche es un entrar y salir, un alternarse rápido pasándoos la toalla deprisa para no cerrar el agua caliente, mientras os dais ese beso fugaz en la punta de los labios. Un poco por cariño, otro poco por hábito y algo de compromiso, porque eso es lo que se espera de una pareja que vive junta.
 
Ni rastro de las ganas de perder el sentido durante horas, de dejarse sorprender por todos los puntos cardinales y en las posiciones más inesperadas y, por qué no, placenteras. Como cuando cedes a nuevos juegos y te vendan la cara, a plena luz del día, te llenan de besos repartidos arbitrariamente, dulces y sin adivinar, te dan la vuelta y te acarician toda la piel con el pecho, las manos, el pelo y los labios, te piden que te pongas contra la pared, brazos y piernas abiertos y te dejes querer. Fallan las piernas mucho antes de poder terminar algo que te alargan a propósito... 
 
Eso es indescriptible y ya no ha vuelto a suceder desde que os instalasteis en vuestra casa, con todas las cosas vuestras y las ilusiones de la mudanza y de pronto un día advertís que ya solo compartís gastos y responsabilidades por el par de gatos que os regalasteis, y que hoy os limitan los movimientos, os encorsetan, os ahogan un poco pero tienen la suerte de llevarse el amor que no os podéis volver a demostrar con naturalidad y se os escapa a veces de entre los dedos. Porque reinventarse, reintentarse, reconstruirse es no imposible pero sí poco probable. A éstas alturas, ¿quién no lo sabe?
 
Me cuentas que estás así, viviendo de los recuerdos de antes, de los vuestros, también. Que estás en la encrucijada de quererla entrañablemente y saberte ahogada en una relación plana, de la que eres motor, también económico, y te lastra, te retiene, te adormece... Pero la soledad es aterradora y te quedas inmóvil, quieta, como si no te estuvieras dando cuenta del peso de las nostalgias, del miedo a decidir, del dolor de querer una vida viva.
 
Y yo te cuento que la vida está para vivirla y que las decisiones hay que tomarlas pensando en ti, sin prisa y de manera elegante, pero para volver a volar recuperando la esencia de quién realmente deseas volver a ser... Intento explicarte que vivir extrañando es morir un poco cada día...

domingo, 20 de noviembre de 2016

Frío de otoño, viento en el alma...

Centroeuropa. Breve. Largo paseo, sin prisa. Descubriendo plazas, mercados, gente, cosas. Sol a momentos, nubes preciosas, una cita a las 18:30. Nada más. Gracias a Dios. Elegir al azar un lugar en el que comer algo, mientras todo cierra. Hace horas que cayó la noche negra, que se fue la luz oblícua de este otoño al norte y llevamos las manos dentro de los bolsillos de los abrigos, entre bufandas. Acabamos de vivir algo wow. Por primera vez y quién sabe ya si la última. Decidimos. Nos desplomamos en la silla de un espacio encantador, hemos elegido bien; ordenamos algo, nos hablan de Atacama, de Santiago de Chile, del salar, como casual; bebemos sorbos cortos de un buen vino y la magia se ocupa del resto. Porque suena una versión nueva de una melodía familiar de las de siempre, cantada una y mil veces por tantos. Y por ella, también. Todo se resume: en esto...


jueves, 10 de noviembre de 2016

Fear of fear...

Una diría cuán simple es definir la palabra "miedo". Y, sin embargo, nada tan cierto y paralizante como cuándo se instala en tu vida, una y otra vez, repitiéndose. Ya no apelas al cosmos ni al karma. Esa fase está superada, la incomprendes, nada tiene explicación y ya no eres racional, ni lo quieres ni lo pretendes. No encuentras el motivo y las palabras de consuelo suenan mal, a veces como insultantes. Ya te despides un poco de todo. Y tomas distancia. Mucha.
 
Y sabes qué es, el miedo. Todas las clases de miedo. En sus diferentes matices. A la noche, de pequeña. A los animales. A la soledad. La traición. Dolor. Pérdidas. Puñaladas rastreras, traperas, espalderas. ¡Ah! y a la mentira, también. A los traidores con caras amables que te despedazan gratuitamente mientras el pulso ni les tiembla. A que te rompan promesas. A que te tiren sin explicaciones a un rincón de la vida y te dejen atrás, en un eterno siempre, gélido, mudo. Eso es miedo, entre otras cosas horribles. Pero no. No pienso en esa clase de miedo, hoy.
 
El miedo, hay que joderse, puede ser mucho más que eso. Que todo eso pero junto, quiero decir. Dentro de la misma bolsa, en un saco gigante, simultáneo, continuo, concatenado. Inexplicable, inesperado e increíble.
 
Por alguna razón, tecleas "fear" en el buscador que aparece por defecto en tu pantalla y sale esta maravilla: fear of fear.
 
Un día de éstos me da, consecuencia lógica de todo esto, por acercarme a la palabra "pánico" a seguir viviendo. O "cobardía" para morir...

lunes, 7 de noviembre de 2016

I've got it...!

Varias veces en éstos últimos días me han pedido que abriera bien los ojos. Para ver el color que tocaba en cada momento. Curioso que, a pesar de los cielos de nubes y lluvia, todos y todas coincidieran en que eran más claros que nunca. En cualquier momento del día y en circunstancias bien distintas, cada vez. Ahora pienso... Era fácil: son 'color lágrima'!! Porque las lágrimas son como transparentes, verdad?

Punto y aparte.

Para no perder el rollo musical de este recóndito y desértico lugar, cual DJ aficionada y sin ningún futuro, ya ni eso pretendo, hoy os propongo (osada pero confiada) esta nueva serendipia que ha llegado via Alessio. Ella es la nueva Mina. Tiene nombre de galleta rectangular sabor canela y espolvoreada de azúcar blanco y crujiente. Ella es de Nápoles. A veces fado, a veces Mina, a veces recuerdos...

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Un descubrimiento encantador...

Os va a parecer tan sutil, deliciosa y exquisita como a mi. Espero. No, estoy realmente segura.
 
Esta canción, que tiene tantos significados que, de poder, de alguna forma, me la tatuaría... Y los exteriores. Y ellos. Y sus voces.
 
Gracias por descubrírmela, T.

lunes, 24 de octubre de 2016

Juegos de palabras. Juegos de canciones...

- Podrías empezar a bajarte, despacio, la cremallera de la armadura, ¿no te parece?

- No sé si podré. Tengo el alma dura...

[Música sugerida para un rato].

viernes, 21 de octubre de 2016

Alessio...

Ya sabemos que aquí una se hace propósitos y luego viene Dios y se ríe. O alguna mala gente que te lo cambia todo y te pone el alma patas arriba. No es el caso, gracias a Dios. El segundo, quiero decir.
 
Me propuse no convertir este lugar en un espacio musical. Pero, en este año repleto de conciertos, no es posible dejar de dejar constancia de algunos descubrimientos. Imposible, en serio.
 
Acababa de presentarlo. Sabía que iba a cantar compartiendo "cartel" con otra artista. Acababa de introducirlos a ambos. Estaba ocupada de espaldas a ellos y sus acompañantes. Pero después de Ella comenzó a sonar otra voz, la que pondré al final y en el segundo dos de su primera canción ya estaba vuelta para verle actuar, con su guitarra, en la que escribe poesía y arte con un rotulador negro que se le borra a menudo y tiene que volver a empezar. Tiene buen gusto [ha elegido BCN para vivir desde hace más de 8 años, a pesar de ser napolitano], es muy joven y habla un perfecto catalán, con pequeños dejes apenas perceptibles, que recuerdan sutilmente al italiano.
 
Estoy intentando escucharle en todo lo que ha hecho disponible en las redes. Y no me canso. No me canso.
 
Alessio [bonito nombre, para hombre...] es todo sensibilidad y canta así, por ejemplo...

miércoles, 19 de octubre de 2016

Parte meteorológico...

Parece que empieza a nevar en las estaciones locales. Al menos se advierte y se presiente la llegada de un invierno frío. Blanco.

Parece que llegan las nieves...

- Hola, Nieves...!

martes, 11 de octubre de 2016

Ésta mujer...

Espero no convertir este espacio en sólo un blog de música. Soy cursi y tengo mal gusto para eso, además de ser una profana. Este está siendo el año de tantas cosas. Y el de los conciertos...
 
Pero a mi las serendipias me apasionan. Y aquí dejo la de hoy. El álbum completo es interesante. El Como yo te amo y un par más lo son especialmente. Como la vida de esta mujer, que versiona a la mitad de los cantantes de mi infancia, que me hace bailar sentada en el coche y cantar a gritos con el volante entre las manos...

martes, 27 de septiembre de 2016

Os presento a...

...esta monada de chica...

Llamadme asaltacunas. 

Y tonta...

Acertaréis!

viernes, 23 de septiembre de 2016

Él. Siempre él. En todos mis momentos...

Su voz. Su nuevo single. Su madurez.
Imperdible.
Como su Popular Problems y su Can't forguet: a souvenir of the Grand Tour.
Siempre redescubriéndole. De nuevo en mi refugio de cielos grises y mantas de cuadros, el fuego iluminando por fuera mis oscuridades, los silencios y los verdes. Y los marrones, también...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

Mi foto
Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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