Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

domingo, 14 de junio de 2020

Cito poco pero ésta es perfecta...

¿Cuándo tiene futuro una relación? 
Un amor es verdadero cuando:

- te ayuda a crecer como persona,

- cuando saca lo mejor de ti,

- cuando es capaz de borrar las heridas del pasado,

- cuando te da alegría y

- cuando empiezas a notar que esa persona es parte de tu proyecto de vida.
Enrique Rojas. Psiquiatra.
Y ahora que cada una chequee lo que tiene, ha tenido o sueña tener como pareja...

A un palmo...

Sí. A un palmo de la cara, de los dedos del pie después de dar un paso, de la vista. Así son ahora los planes, además de tímidos, seleccionados y asustadizos. No existen los proyectos a largo ni los viajes en cartera ni, me atrevo a soltarlo, las ilusiones.

A veces creímos que las pequeñas cosas llenarían el desasosiego, que valoraríamos decir y escuchar palabras cariñosas, que nos tocaríamos con consciencia y nos regalaríamos abrazos un poco a destiempo. Y a mi no me está funcionando así. Tampoco es que me esfuerce. Por eso, por nada.

El agujero es como un zenote o un cráter o de la medida del Mar de la Tranquilidad, muy probablemente. Azul cobalto casi negro, azul petróleo, con aguas brillantes y destellos. Profundo, desconocido, un poco ingobernable. Hablo ahora de mi desasosiego.

Pero, como en los diagramas, todo va a empezar a subir ahora, a dar alegrías, a empujarnos al optimismo, a las ganas, a los planes. Me he propuesto reflexionar sobre ello, dedicarme tiempo, instalarme en el silencio y trazar mi plan. No tengo idea. Sólo sé que será a corto...

jueves, 11 de junio de 2020

Suspendiendo una y otra vez...

Pasos cortos y no muy rápidos. Bocanadas de aire breves, recordando, de tanto en tanto, que hay que recuperar y cargar más profundo. Ese gesto oxigena el alma. Mirada miope a no más de un metro, a la hora de planear. Es así como se avanza en algunos momentos, cuando no se siente, cuando se padece.

Lo contrario sería similar a errar, a precipitarse, a improvisar. Las enormes decisiones requieren tiempo, calma y mucha paz, además de convencimiento. Como los grandes planes y los cambios y la entrega de confianza. Hay que elegir bien. Y después seguir cuidadosamente la ruta diseñada, sin distracciones.

La teoría me está pareciendo fácil hasta a mi. Y eso que estoy suspendiendo mis prácticas. Voy de cero y reincido...

lunes, 8 de junio de 2020

Esta vez está claro lo que toca...

Creo que un par de veces me enamoré como ellas. Necesito refrescar la memoria, estimular la piel y todos los sentidos, que surja la indisimulable sonrisa de idiota y se despierten todas las mariposas que me habitan. Es el objetivo. Sin presiones ni mucha prisa. Pero es el lugar al que apunto, poniendo borroso el entorno, difuminado. Tengo previsto volver a enamorarme como lo hacen las locas...

Aprender a amar. Saber qué es lo realmente importante, sin traiciones ni dejadez, ni egoísmos o sacar provecho, generosamente, conscientemente, porque el corazón manda y te dejas llevar. Como entonces, como aquella vez, como cuando la vida fluía para sorprenderte. Con transparencia y todas las ganas, recíprocamente, confiando sin recelos ni dudas, volcada. Ciega y serena.

Solamente ese par de veces la realidad superó cualquier ficción y viví y sentí y, tan cierto, acabé padeciendo. Los caminos recorridos y que me trajeron hasta aquí [como madera de deriva, a veces] deben haber servido para advertirme que los finales existen. Pero hay que aprender a hacerlos bonitos...

sábado, 6 de junio de 2020

Si quieres sentir...

Poco a poco. Tan despacio. Recuperamos detalles enormes y observamos todo con sorpresa y excitación. Retomanos antiguos hábitos y los elegimos o no. Nos enfrentamos a lo que era cotidiano y nos sorprendemos hoy con una media sonrisa.

Tímidamente nos vamos atreviendo con pequeños planes, esquivando sombras e incertidumbres. Sabemos que todo puede acabar en un momento. Y sin embargo avanzamos.

Vuelvo a soñar con irme lejos y volver a escapar, igual que y para siempre. Y con regresar a lugares pendientes. Y con volver a ilusionarme y planear alguna locura, enorme esta vez. Porque cuando se planea un viaje se vive la espera más intensamente. Y cuando se viaja se siente más que nunca...


viernes, 5 de junio de 2020

Nostalgia y melancolía...

Soy un grumo de nostalgias, un nudo de tristezas. Un cúmulo de silencios, también.

Es así: congénito e inevitable.

Habita en mí la niña más nostálgica del mundo. Una que vive tres vidas a la vez.

Eso, como regalo de cumpleaños, a última hora. Perfecto para desvelar y robar el sueño para viajar hacia atrás, como un travelling inesperado que lo repasa todo: lo vivido y lo onírico.

También soy melancólica, por parte de madre.

La combinación perfecta para vivir on the edge, siempre a punto de, con los pies colgando. La gsrganta anudada, la lágrima fácil y la vista hacia delante y no aquí. A veces olvido que es un privilegio, aunque lo agradezco siempre...

martes, 2 de junio de 2020

Estos tiempos tan...

Tiempos de cambios profundos, éstos. Observo la marcha de personas de alguna forma relevantes para mí [antes, ahora], lejos, hacia el oeste; el cierre de etapas, breves o no, igualmente importantes;  y se abren nuevas posibilidades, de manera simultánea.

Se me acumula un poco la tristeza...

Desconcierto, en especial. Pérdida de reglas, improvisación. Mi inconsciente espera el regreso del antes, sin caer en el error de buscar otros protagonistas, ya no, y me inquieta reconocer en silencio, muy bajito, que no existe más, que todo se está construyendo y el resultado será definitivamente nuevo. Sobre todo para mí...

Siento que aquel mundo y sus hábitos, sus normas, su todo fácil por conocido, no sirve, no está, ni se ve ni se oye.  ¿Soy la única? A veces me siento sola sintiendo eso, debo confesar. Y también siento, mucho más que nunca antes, la necesidad de apartarme en el lujo de la intimidad privilegiada, tener espacio, marcar distancias, dejarme llevar.

Época de cambios, de reflexión. Introspección salvaje buscando respuestas para entender, para proyectar el camino a seguir. Después de eso es todo más fácil, siempre.

Es difícil, en éstos tiempos, escribir sin usar la palabra antes...

jueves, 28 de mayo de 2020

De viajes preferidos y de recuerdos y de ganas...

Apetece proyectar tanto como sea posible y deshacerse de esta sensación nueva e infinita, que llevamos pegada a la piel. Se llama incertidumbre y noquea, bloquea, detiene. Es interesante conocer las reacciones ante estos imprevistos y a mi lo que me sigue inquietando en el número uno del ranking es el no saber cuándo y dónde podré marcharme, alejarme, escaparme.

Nací viajera por parte de madre, quizá para desarraigar, no pertenecer, incrustarme en lugares a los que no pertenezco. Es extraña y sorprendente la sensación única de estar en un lugar de manera anónima y observar. Observar. Habiendo escapado de todas las rutinas y de sus protagonistas, reseteando. El lujo de rediseñar la vida y con quién quiero y me apetece compartirla.

Seguiré soñando un rato cada día en los lugares que esperan ahí afuera, con sus azules y naranjas, los colores tierra, el verde, el mar. Y haré una lista mentalmente y me olvidaré más de la mitad. También revisitaré algunos destinos que se me quedaron pegados para siempre y me trasladaré ahí con el viento en la cara y el olor de tantas cosas, en un verano tórrido, vestida solo con un pareo de colores y unas sandalias, con los dedos llenos de arena fina de playas rubias...

lunes, 25 de mayo de 2020

Flash-back. Flash-forward...

A veces los flash-back son tan potentes que huracanean, desolan, vacían. Hay días, como hoy, en los que un poco por azar se repasan partes de la vida tan fuerte que se vuelven a vivir. Sin haber querido. Sobretodo, se vuelven a sentir. Y aún más precisamente, a padecer. Se regresan.

Miras atrás y sólo surgen los peores: momentos, amantes, episodios, besos, años... Y eso que he nuscado solo los masculinos o concordantes. Podría añadir: parejas, sensaciones, caricias, traiciones... Visto con la mirada actual, casi todo/s es/son un error. Grave. Fatal. 404. Irreversible.

A veces se arrastran malestares y tristezas, nostalgias y ausencias. Luego recuerdas que todo fue mentira, hubo traiciones, egoísmos varios, algún narcisista y hasta delincuencia desorganizada o niñas a quienes quisieron mal en su tierna infancia y son repugnantemente rebeldes. O fake. 

Y se pasa. Todo. Hasta el enfado.

Recuerdo que todo esto está despertando tristeza. Entre otras muchas cosas. Y lo explica todo...

sábado, 16 de mayo de 2020

Fragilidades y fortalezas...

Siempre he sido mucho. Y muchas cosas. Sobretodo malas. No estoy orgullosa. Ni lo soy, creo. Pero no impostora. Por ahí nunca pasaré. Ni dejaré que me pasen.

Por eso vengo a gritar con la boca llena que siempre he sido, incluso sin parecerlo, frágil. Y hubo algunos tiempos, ciertas vidas, en los que me empeñaba en disimularme a mi misma y a los demás, también. Que lo era. Frágil. Y no. No es recomendable que parezcas otra cosa. La naturaleza, luego, ya sabes...

Una frágil disfrazada de lo contrario. Una falsa fuerte. Una insegura camuflada, escondida, contrariada.

Qué sucede si necesito bañarme en lágrimas, para sacar de dentro esta angustia áspera y rugosa y amarga y verde? Qué? 

Y así van las cosas cuando te atrapa una confinación máxima y larga, con el paso cambiado, por sorpresa. Hay días de bajón. O de esperanza y de lágrimas inexplicables de “no hay para tanto” y “pero por qué llorar” o “yah, otra vez llorando?” pero mira... De sentirse lejos de lo cercano, tan cerca de lo lejano, porque sí. Solamente.

Miras hacia atrás, a ambos lados, hacia delante. Cualquier punto sirve. Y arriba o abajo, al centro del alma, buscando respuestas, futuros, caminos, explicaciones, comprender, entenderte, justificarnos.

Escribo por escribir. Hoy esto, en realidad, no va conmigo...

lunes, 11 de mayo de 2020

Cambios y blablabla...

Un poco de cansancio, todo, todos. De las conclusiones, de lo que ha de venir, de la infoxicación. Sobretodo, de la manipulación de los medios, de sus invenciones, trolas y fakenews que nos sumen en el miedo. Que es lo único que nos hace ahorrar, nos asusta y nos delimita como personas pequeñas. 

Pero nos hemos tenido que enfrentar a nosotros mismos. Sin excusas ni distracciones. Cara a cara. Y las personas vacías habrán querido saltar por el balcón, supongo... Ni perros, ni niños, ni bares ni casas / camas ajenas. Buscándose en la huida, por todas partes.

Deseo que se hayan encontrado. Aunque lo dudo...

domingo, 12 de abril de 2020

Siempre es 15 de agosto a las 13:50...

Sigo fascinada, activa y feliz. He implantado nuevas rutinas y mi cuerpo me las va recordando, a medida que las necesito. De manera automática e inesperada. Son gestos simples y complejos, fáciles y terriblemente poco apetecibles. Depende. Pero soy disciplinada y me ayuda cumplir pequeños hitos. Los grandes también. Siempre he sido de trabajar para conseguir las cosas que me he propuesto. No me ha servido nunca arrimarme a alguien importante, influyente o con la vida solucionada. No me interesa aprovecharme de otros para conseguir lo que atrae mi interés o mi atención. Y, por idénticas razones, quienes lo hacen me parecen seres muy poco interesantes.

Tengo una novela entre manos que ayer me regaló esta frase: "lo bueno de la memoria es tratar de no recordar; es selectiva". Extraída de contexto permite que cada cual la aplique a lo que más le apetezca. Libertad absoluta. En mi caso, muy mío, tan mío, elijo la parte que se refiere al olvido. Vivir es crear futuros recuerdos. Y añado: vivir consiste en saber qué y a quién olvidar. También cuándo hacerlo. Para siempre.

Están los inconvenientes, los impresentables, los maleducados. También nos topamos con farsantes, payasos, vividores y aprovechados. Hay más especies, pero no me propongo catalogarlos, como las obras de arte o los edificios antiguos. Pues de todos esos que se nos cruzan hay que sacar lo bueno, quedarse con ello y barrer de la memoria el resto, al resto. Olvidar influjos, influencias, tiempos mal invertidos. Y a seguir adelante. Al final, todo aporta...




lunes, 6 de abril de 2020

La felicidad en tiempos de confinamiento...

Esto no se lo esperaba nadie, aunque los astrólogos sabían que algo enorme y global iba a suceder, sin poder ponerle nombre porque las señales que interpretaban eran nuevas e impredecibles. Y acertaron.

No hago pan (todavía). No bajo al río a lavar sábanas ni muelo trigo. Pero estoy feliz en mi confinamiento, largo y extraño, sorprendente y útil. Los días vuelan por la ventana, duermo mucho y socializo, quizá más que nunca. La creatividad está disparada y va a la misma velocidad que mi cabeza.

Como predijeron, regresan personas del pasado y es un clásico que me roben sonrisas. Siempre he sido nostálgica y melancólica, así que ese gesto (el de reaparecer) me despierta ternura automática. Lo cierto y verdadero es que le veo la parte buena a todo este cambio de vida, que me ha dejado en tierra de varios aviones y algún tren, hasta quién sabe cuándo. Y me adapto, aunque haya momentos bajos, como en la mayoría de las casas de aquellos que no se pasan el confinamiento por debajo del arco.

Saber que todo está en orden y todos quienes me importan (mucho) a buen recaudo es una enorme paz, aunque la incertidumbre de lo que nos espera después sea como un gigante negro, con pelo y babeante que se tambalea sobre nuestras cabezas. Esto está sacando a la optimista que llevaba escondida media vida bajo el disfraz de realismo. De hecho, tengo el convencimiento de que todo irá bien. Y que yo me iré bien lejos de aquí...

sábado, 28 de marzo de 2020

Un poco de la nada...

Aprendemos a ordenar las horas de cada día, ahora que son tan parecidos o hasta repetidos. Jugamos con las diferentes opciones, tan limitadas, y elegimos alguna. A veces erramos, a veces hacemos descubrimientos maravillosos (Unorthodox, por ejemplo). Nos cansamos y queremos cambiar. Estamos tan descansados que bendito sea el ejercicio de (casi) cada día. Nos contenemos para no comernos toda la ansiedad. Y nos movemos. Conectamos con quienes están y también con los que hace tanto que ya no. Aparecen voces pasadas que siempre aguardaron en ese rincón especial y te recuerdan que sigue importando aquello que os unió. Tendremos que aprender a racionar las diferentes ofertas, por si terminan por acabarse antes de lo previsto; porque mañana no será otro día. Mañana será un poco más de hoy, alargado...

jueves, 26 de marzo de 2020

Inspiración y pensamientos pendientes...

Procuro encontrar inspiración. También éstos días. Quizá especialmente ahora. En personas, en momentos, en situaciones, en lo que leo y, sobre todo, en cómo me informo.

Dejo un párrafo aquí que me ha parecido bonito, especial, interesante. Leído por ahí, en ningún lugar. No es de autor conocido, pero lo entrecomillo igual para hacer honor a la verdad que no es más que mi no autoría de lo que voy a publicar:

"Meditar no es poner la mente en blanco. Meditar es aprender a escuchar qué hay adentro. Escuchar con atención. Conocer los lugares comunes de la mente. Conocer esos sitios favoritos donde siempre le gusta ir.  Los pensamientos son a veces insistencias de algo que tenemos pendiente, de cosas por hacer, de asuntos que nos generan ansiedad y hasta que no nos ocupemos de ellos, no van a desaparecer." 

Yo añadiría que meditar es pensar en quienes son o fueron importantes para nosotros, nos forman parte y nos pertenecen. Somos, también, un poco ell#s. A veces, son nuestros pensamientos pendientes.

Que cada cuál aprenda de quienes aparecen en su mente cuando cierra los ojos para editar y decida en consecuencia. Incluso, tan sutilmente como cuando a veces parpadeamos...

sábado, 21 de marzo de 2020

Dark times...

Romperé estereotipos y aprenderé optimismo, me dije hace poco. Y así leo las señales buscando que provoquen ilusiones y planes, sonrisas y ganas. Con la que está cayendo, son imprescindibles y las necesitamos en grandes cantidades, a todas horas de éstos largos días.

Proyecto ilusiones y, ante las incertidumbres, voy hacia atrás, en busca de momentos mágicos, cruciales, solo especiales. Y me veo y me recuerdo dando un paseo en el Central Park en otoño y con las manos en los bolsillos del abrigo. En una isla griega de unos centenares de habitantes, en una moto y sin casco. En algún lugar de los Alpes nevados, subiendo y bajando, con frío. La lista no es para dar ideas ni crear un catálogo de viajes sino para fijar los recuerdos y darles la importsncia que se merecen.

Hay un lugar que fue especial y que visité en un par de ocasiones. En la primera, me invitaron a tomar un papel de colores de entre muchos de los que había en un bote de boca ancha, por la que cabía perfectamente la mano. Salió uno azul, en el que se leía el siguiente mensaje, escrito a máquina: “vivir consiste en construir futuros recuerdos”.

Hoy, quizá como nunca, tome especial sentido. Hay que llegar con la memoria llena de bonitos recuerdos cuando toque mirar por una ventana desde una cómoda butaca y los perros esperen tumbados a mis pies a que llegue el momento...

miércoles, 18 de marzo de 2020

Que hoy no sea hoy...

Et recordo cada día. Intensament. I no me'n amago a mi mateixa. A la resta, sí. Ningú entendria res. Penso en tú dolçament i t'enyoro. Refaig converses i ens veig a llocs. Em penedeixo dels silencis, dels petons que no et vaig donar, de les carícies que mai no et vaig fer. Et miraria d'una altra manera, avui. Des de la maduresa i els aprenentatges, des de la tristor del que ja no serà mai més. Des de la pena pel que mai no va ser i la llàstima. No hi ets i és el fet més irreversible de tots. Inútil tornar enrere, la vida a vegades és impossible...

Hoy amanecí revuelta, forzada y rebelada. Hoy no quería que fuera hoy. Más allá del confinamiento, del desgaste emocional, de la repetición impecable de las palabras clave en los medios de comunicación malditos; más allá de todo eso, amanecí dispuesta a modificar los mil flecos que me desagradan, de mi entorno, de mí, de todos. Confieso no saber por qué lugar empezar. Refiero cansancio y desgaste (incluso pensamientos de muerte), que diría un buen psiquiatra. A veces, apetece pensar que ya no se puede más, que no hay ganas, que nada importa ni ilusiona. Y abandonarse a la vida, ponerse en sus manos. Incluso en condiciones normales. Porque esto de ahora, obvio, no lo es.

Alargo la vista en busca de algo parecido a las ganas y la ilusión. Y eso sí que está contenido, erradicado, vencido y doblegado. Intentaré esforzarme más. Aunque las sienes, que van por su cuenta, quieran estallar. Lo intentaré. Lo prometo...

lunes, 16 de marzo de 2020

Hay tiempo...

Es tiempo de un nuevo orden internacional, de nuevas reglas, de resultados distintos a lo de siempre.

Hay tiempo para pensar, actuar, redefinir, recordar y valorar. Ver si somos quienes eramos y lo que queremos ser.

Días de reflexión, interiorización (si podemos) y de hacer planes, de proyectar. De ver hacia atrás y pensar si es lo que queremos, lo que necesitamos y nos apetece de verdad.

Valorar si la vida que llevamos es la que realmente. De cambiar. De redefinir. Como cuando observas, atónita, que el error es profundo, de base.

Y rectificar. O no. Seguir con la vida equivocada. Por miedo, pánico, falta de alternativas. Cada cual a lo suyo...

sábado, 14 de marzo de 2020

Confinamientos...

A mi estar en casa me gusta. Mucho. Desde casi siempre. A veces porque huía de mis compañías, que tenían menos peso del que habría deseado. Y por eso mismo no las deseaba. Físicamente, quiero decir. Otras veces porque me permitía estar con mis descendientes y conmigo, también.

Me cuesta horrores comprender a quienes no saben estar solos y tampoco en sus casas. Es crucial estar bien contigo misma para dedicarse a los demás. Luego sucede que vas de cama en cama, de brazo en brazo, de ideal en ideal. Y no puedes gustar porque repeles, empujas y apartas. Horrible. Y suelen no entender nada, por supuesto. Y la autocrítica es inexistente. Hombreporfavor.

El confinamiento, por tanto, está siendo de momento un regalo para mí. Tiempo. Para mí misma, para lo que quiero, para leer, escribir, pensar mucho, informarme, participar con opinión y voz, soñar en la siguiente escapada lejos, súper lejos, o súper cerca, olvidar los billetes perdidos por fuerza mayor, sonreír y visionar visualizando nuevos escenarios desconocidos. También esto pasará. Naturalmente.

Pienso en los irresponsables que se creen inmunes, en los estúpidos que juegan al “estonovaconmigo” y no colaboro. Los que no conocen el significado de la palabra imprescindible. Me refiero a la potestad de moverse estos días, por supuesto. Ellos son absolutamente prescindibles. En mi vida, al menos. El número de imbéciles es infinito y a mi me toca conocer a algunos. Una desgracia. Y a esos no les cambia nadie. Versos libres. Protones sueltos. Mis malos deseos para ellos. Y mis arcadas...

domingo, 8 de marzo de 2020

Miedo...

Hay quien ama en tiempos de cólera. O en tiempos de miedo. A la fragilidad, a que se rompa todo en mil pedazos, a la sorpresa de no adivinar ni verlo venir, al abandono. Miedo a que el cincuenta por ciento salga corriendo al girar una esquina, a media noche, cuando sople una brisa. Porque sí. Mucho miedo a las mentiras, a las medias verdades, a los olvidos. A la falta de confianza y a amar desconfiando, sí.  Y hasta a las omisiones. Miedo terrible a no entender, a que falten palabras y explicaciones y conversaciones. A las palabras altas y a los susurros envenenados. Miedo a sentirse pequeña, sola, engañada, abandonada. Un miedo sólido y pesado, paralizante y congelado, enorme e intrusivo, inseparable. Miedo a fallar, no estar a la altura, hacerlo mal. Más miedo a escuchar que lo hiciste mal de verdad, que dolió, minó, acarreó consecuencias y provocó resultados. Miedo a haber dejado de saber amar, a la muerte de la emoción, al horizonte vacío, alargado y lejano. Miedo paralizante que ha podido con la espontaneidad, la fuerza, la valentía y la decisión. Miedo a no volver a ser jamás quien era, a no saber envolver en abrazos, comer a besos, leer la piel, oler y escuchar. Un miedo insólito, distinto, telúrico y ancestral. Un pánico al fracaso, a ver descender la vida sin haber aprendido a amar sin miedo. Miedo al miedo de no saber querer...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

Mi foto
Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Number of online users in last 3 minutes Number of online users in last 3 minutes