Ayer mismo, sin ir más lejos, preguntó distraídamente desde cuándo no escribía.
Me limité a responder que hacía tiempo.
Una manera como cualquier otra de decir algo como "anda, escríbeme algo bonito".
Pero las cosas surgen espontáneas, sin forzar. Solamente fluyen (qué verbo tan manido, como "sobre pensar", que todos usan y no dejan de usar).
Y en ese caso yo ya sabía que algo no andaba bien. Aquí dentro, lo notaba.
A corto plazo había sido inmejorable. Unos días relajantes y exquisitos, de necesaria y conveniente convivencia. Estrenando muchas cosas.
Y, sin embargo, no hemos sido capaces de mirar adelante. Peor. Hemos mirado y no vimos nada.
Le dije "mirar hacia atrás produce nostalgia (soy una experta, creedme porque sé de lo que hablo). Mirar hacia adelante provoca ansiedad (este año me he sacado un Máster del Universo en esta asignatura). ¿Por qué no nos limitamos a vivir el momento?".
Sí, claro, por supuesto, es lo que debemos hacer, bla bla bla.
BlaX3.
Como consecuencia, aquí estoy. Empezando el nuevo año, recomenzando, planificando lo que quiero hacer y recuperando una vida en soledad.
Todo muy imprevisto, si soy franca.
Nada fácil, en mi caso. Pero tengo poca conciencia de mi ser, últimamente, y estoy haciendo cosas de las que segurísimo que voy a arrepentirme. Porque el tiempo nunca sobra y en algún momento me reprocharé los meses de indefinición y los días perdidos.
Orden.
Tengo que poner orden.
Quizá este sea mi máximo proyecto para 2026...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
No serás de l#s que creen que intimido y por eso no comentan nunca, ¿verdad? :) ¡¡Venga!! ¡¡Anímate!!