Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

jueves, 23 de julio de 2015

C'est encore moi...

Dejo un pequeño descubrimiento en forma de canción. En este link.

Curioso que me gusten tanto las canciones nostálgicas con letras que transmiten. Luego me gustan otras músicas y alguna vez, en plena locura, cuando me siento muy, muy bien, bailo como si estuviera sola en el universo o mis acompañantes fueran todos invidentes. Vale. A menudo eso sucede tras vaciar hasta el agua de los floreros. Pero es anecdótico, como digo...

También es curioso que me comunique mejor en modo drama que cuando, como ahora, estoy feliz de manera estable. No me gusta gritar estados de ánimo que puedan molestar a quienes no pasan por un buen momento. No sé si me educaron así entre todos o es cosa mía. Pero lo cierto es que cuando he escrito sobre felicidades con terceros solía tener una pistola cargada frente a la boca o en la sien derecha o bien un machete a dos centímetros de la yugular.

No es mi estilo. Yo, lo confieso, soy más de relato corto, de descripción detallada, de juego de palabras, modismos, acentos, dejes y cosas parecidas. Ni novelas largas que no sé desenlazar ni a bofetadas, ni historias de historia. También caigo a veces en la autobiografía porque aún me cuesta escribir lo que no he sentido nunca. Tampoco es mi objetivo, en realidad. La idea es comunicar algo, a veces concreto y otras no.

Y ahora, escuchando la canción linkeada en la primera línea de este post, en la terraza de casa y en bikini, con una copa de vino blanco y en modo zen salvaje, bajo un cielo azul indantreno con estrellas que titilan con fuerza, pienso en la idea de 'casa', como cantan ellos dos, y el hecho de extrañarse de alguien al irse lejos. 

También se puede extrañar a alguien a quien nunca has tenido? A quien comparte el sofá, la cama muerta, la casa y las rutinas? A los fallecidos? A quienes perdiste, dejaste de amar, comenzaste a odiar, te hirieron o traicionaste? Es posible echar de menos a quien te hizo sufrir?

Llevo bolso grande, con lo necesario, el cepillo de dientes imprescindible y el dinero justo para comprar lo que haga falta. Así que soy mi casa, cuando estoy contigo...

lunes, 20 de julio de 2015

Tótum revolútum...

He movido ficha, he provocado, le he dado a algún resorte. Estoy segura. Y, con o sin este calor húmedo, se despertaron todas las cosas guardadas, las que hacían cola y esperaban con paciencia y elegancia, silenciosas y, sin embargo, dolientes, dolorosas, punzantes y hasta hirientes. De pronto. Aquí dentro. Surgieron necesidades, deberes, algún pequeño sueño para restaurar vivencias y ordenes necesarios, provocado por una disciplina que he aprendido a no practicar desde que sé un poco [más que antes] de paciencia, desde que improviso más, desde que me dejo vivir como nunca. 

Por unas horas todo pareció ordenado, en su lugar, recompuesto. Demasiado fácil, diría, frente a la verdadera complejidad del asunto. Un espejismo. La vida me calzó una bofetada con la palma de la mano abierta, sin preaviso verbal o escrito, como mandan los cánones, por ingénua y por merecerlo.

Y, sin embargo, me siento bien. Ahora que sé que mis actos han servido para desahogo y recomposición, para verter lo guardado dentro, contenido, retenido en las vísceras. La enfermedad no es un camino. El cuerpo grita lo que la mente calla. Y todo está bien así. Porque alguien se ha liberado de lo que tenía que decirme cuando he pedido perdón, postrada de rodillas, con los brazos abiertos en cruz, liberándome a mi misma del peso de la culpa [esa que Santa Teresa dijo que era huérfana. Pues no: suele tener padre o madre. Queyolosé], reconociéndola como quién paga un precio en una negociación, fría y lacerante.

He necesitado mi tiempo. Me lo tomé con calma grande, sin prisa. Por vergüenza, temor, timidez e inseguridad. A partes iguales. O quién sabe. Pero lo hice, enfrentándome a mis fantasmas propios y particulares, venciendo reticencias, esperando comprensión y, con suerte, compasión. Pero regresaron algunos reproches que duelen por ciertos o desconcertantes y alejados de la verdad.

Y todo está mucho mejor, hoy: yo dí lo que sentía desde dentro y he recibido lo que siempre he merecido porque según mi propio veredicto siempre fui culpable...

Dos canciones y un recuerdo...

Esta época del año remueve intensamente...
 
Los olores y los lugares devuelven a los ausentes, con fuerza y con energía. Las canciones son siempre una buena excusa para cerrar los ojos, echar hacia atrás la cabeza y recorrer recuerdos, con parsimonia, cuidado, lentamente.
 
Esta es una canción magnífica, que se me lleva al pasado más lejano y al más reciente, cada vez que la siento. A mi infancia, sobretodo. Como un vínculo especial que une personas que han causado baja, que han desaparecido, arrasando. Al final, menuda gracia, han acabado por gustarme [algunas de] las versiones de canciones que van en mi ADN y que antes siempre me incomodaron, como alguna pieza de jazz o de grandes orquestas crispadas en una secreta competición por ser el instrumento más potente, el que más se hace oír entre el resto. No es armonioso, no es relajante. Pero transmite, sí.
 
Los sentimientos se cantan, se componen, se emiten, con la voz, desde la mirada, con una canción...
 
P.S.: Sugiero que cerréis los ojos cuando escuchéis las dos canciones. La imágenes son tremendas!

lunes, 13 de julio de 2015

Una buena versión...

A veces viajamos físicamente. Otras veces, cerrando los ojos. Una de mis formas preferidas de viajar es caminando por los lugares, sin planos incomprensibles ni grandes planes, horarios tranquilos, comidas sin prisas, noches largas de cielos oscuros, sin la necesidad imperiosa de verlo todo y, especialmente, viajar también a través de la música.
 
Hoy elijo esta canción. Por las voces, las imagenes, el contraste, la plasticidad, los idiomas y el destino...
 
Clicad aqui. Abrid los ojos y dejáos llevar. Simplemente...

miércoles, 8 de julio de 2015

Una delicia...

 
"Algún día, dentro de bastantes años,
mientras te mire a los ojos y antes de besarte,
cogeré tu mano y te diré:
 
- ¿Lo ves?
Te dije que eras el amor de mi vida".
 

¿Hay mejor manera de empezar el día que con un regalo como éste?
 
No. Aunque el día sea largo y esté lleno de retos apasionantes...
 
Gracias. Mil gracias.

lunes, 22 de junio de 2015

Eppur si muove...

Quiero agradecerte con toda la sinceridad de la que soy capaz de expresar varios hechos actuales, como el vivir sin miedo al abandono, constantemente. Por ejemplo. 

Si. Quiero que lo sepas. Y comunicarte que yo lo sé, todo esto, que lo valoro y me emociona, de forma consciente y todavía sorprendida. Como esos animales maltratados a patadas que no dan crédito cuando los acoge alguien que les regala caricias. Así me siento hoy, un poco.

O reconocer que adoro saberme segura en tu vida, construyendo futuros en plural. Sabiendo que no vas a saltar de cama en cama o de boca en boca o a cartearte con alguien que no soy yo, bajo mil pretextos inventados y patéticos que son imposibles de sostener. Que no saldrás de casa buscando amparo en otras manos cuando demos el día por concluido y nos despidamos para acostarnos y nos digamos hasta mañana en bajito, ni abrirás tu casa, tu coche, tu vida a los coqueteos, al alcohol, a la pérdida de control. Qué suerte que dejamos atrás la inmadurez y la inseguridad, verdad?

Tal vez pueda reconocer también que me encanta compartir cada pequeña cosa, haber construido alguna rutina poco habitual aunque deliciosa y saber mantener las sorpresas, las escapadas y las búsquedas de nuevos lugares, a pesar de tener el nuestro y no ncesitar excusas. 

No querria que se me pasara decirte que me constan los esfuerzos titánicos que haces cada día, el empeño por asegurarte una vida con tiempo libre, todos los reciclajes para cumplir tantos de mis sueños. Todo lo que debes vencer en ti para hacerme sonreír y devolverme a la vida con el pelo revuelto sin que me importe.

Tu firmeza en tus sentimientos y el respeto por mi. Tus ganas de construir y de avanzar sin poner en peligro lo que somos, lo que llegaremos a ser. Tu incapacidad para traicionarme por tu consciencia de lo irreversible de determinadas actitudes, que ya ni tú ni yo pretendemos tolerar jamás. 

El hecho de que me adivines y me mires directamente a los ojos, con tranquilidad, porque sencillamente no hay nada que esconder, ni que atrapar, ni mentiras por descubrir, entre deslices confiados que ponen de manifiesto la ristra de mentiras que nos acompañaron antes.

Tu apuesta a ciegas y tu valentía al cargar con los restos de mi que encontraste en un recodo del camino y que has reconvertido en alguien confiado, seguro, alegre y que puede disfrutar como nadie, como nunca, el día a día y, además, compartirlo con todos los detalles para dejarme completar, mejorar y enseñar. Incluso en aquello en lo que me sentía menos aficionada, si.

Leyendo en la terraza en mi primer día de jornada intensiva, mientras se ponía el sol que nos llena de vitaminas sin dañarnos, tranquila, relajada y confiada, he recordado que hará varios años de un encuentro y un año ya de mi ingreso en el infierno, del principio de una travesía en solitario que me transformó violentamente, por dentro y por fuera, abriéndome los ojos y formateándome para huir de los personajes tóxicos como de las enfermedades contagiosas. Travesía imprescindible para confluir en tu camino...

miércoles, 10 de junio de 2015

Anoche no soñé como guionista de Buñuel...

Una se mueve y va recordando. Vive momentos que Buñuel o Almodóvar querrían para sí. Se acumulan personas y experiencias fuera de lo normal, por completo. Un aeropuerto y sueño. Alfonso XII y la plaza con la puerta. El parque agostado y amarillo me apena. El pintor barroco y la biblioteca nacional, algún restaurante oriental, zonas conocidas y revisitadas con prisa, el gran Paseo y nubes amenazadoras. Muchas reuniones encajadas con personajes inverosímiles, como en un guión de película surrealista. Estás conmigo. Te oigo, me encanta.

Avanza el día y acaba en un barrio desconocido en el que se oyen los pájaros y tiene el nombre de la obra más conocida del pintor toledano por excelencia y la calle lleva por nombre el de un reputado matador. Tarde se hizo todo con comensales que descienden directamente de Baco. Seguro. Y lloviznaba al salir de esa casa, cuando todo era oscuro y silencioso. Multiculturalidad empresarial, creencias religiosas dispares, proyectos semejantes, respeto exquisito. Primeras piedras de esa nueva etapa de visibilidad que me pronostican, aunque no sea lo que busco pero que se va sucediendo, sin mi intervención directa. Con sorpresa y sin querer.

Las excentricidades siguen entre personajes nada comunes con problemas grandes como castillos y palacios y largos apellidos compuestos, cerca de un pantano con isla privada en el centro. Hay varios en los alrededores de esta gran ciudad, por lo que me han hecho saber. Pero nunca los había visitado antes, a pesar de ser uno de los intereses verbalizados y solicitaros que también se incumplieron, como tantos.

Y no quiero preguntarme el motivo por el que estoy aqui y hoy y en mi Ahora, aunque sea provechoso. Siempre sirve conocer y darse a conocer. Pero no estoy del todo segura de si lo que estoy haciendo me lleva por la vía correcta y más rápida a dónde quiero estar a corto. La suerte infinita es que la compañía está resuelta y es más que acertada... Un regalo... Todo lo demás se irá despejando en plural y sin prisa. Pero no me gustan las distracciones gratuitas o las pérdidas de tiempo sin razón.

Así es como "perezadepava" se plantea la vida, a menudo. Porque no me gusta vivir improvisando, errando, dejándome arrastrar y engañar. Porque ahora me siento más fuerte y más yo que nunca...!

lunes, 8 de junio de 2015

Prejuicios tremendos...

La reunión se ha alargado muchísimo. La siguiente empezaba antes de una hora. Pero tenía que comer algo razonablemente sano. Que no fuera envuelto en plástico azul y blanco, al menos, como últimamente. He hecho la oferta de irme a un pequeño restaurante del pueblo al que suelo ir porque sirven deprisa, me sonrien y me trae recuerdos de buenos momentos. Íbamos a ser tres pero una se ha descolgado, la que hace jornada reducida por maternidad. La comida, agradable, entre charlas, revisión de lo hablado en la reunión, discusiones sobre el dress code para las próximas 48 horas que compartiremos y el cansancio que compartimos desde lapaliza del viernes. Risas e incertidumbres. Está lloviendo, nos cuenta la dueña del local, mientras me cuenta que este mes hará dos años que se divorció de su marido porque estaba liado con una clienta. Menuda plancha, mi pregunta, pienso. Y ella me da pena porque suelo solidarizarme con mis pares...

Ibamos tarde. He tomado la calle que he recorrido quizá dos mil veces, sin exagerar, despacio, como siempre, comentando y riendo, mirando a mi copiloto y haciendo planes, como siempre. Aunque hoy estaba especialmente tensa, ella, y no sabía explicarme la razón...

El golpe ha sido seco, imprevisto, ruidoso. Y mi volantazo ha provocado un trompo que ya hubiera mquerido para sí Serviá o Sainz en su época y que nos ha dejado a centímetros de una pared, en perpendicular, tras el consabido latigazo, ocupando la calzada. Me he deslizado, con el freno a tope, dibujando una circunferencia cuasi perfecta, habiendo perdido por completo el control del vehículo. Y el del tiempo. Cómo estáis. Cómo os encontráis. Lo siento, no te ví. Ni al coche ni al ceda. Debía ir distraído. Siento haberte hecho perder tanto tiempo, causarte tantas molestias.

Joven, marroquí, empleado explotado en una de esas enormes cadenas, que no se sentía muy bien y regresaba del médico, de estar un par de días en casa de sus ascendientes. Todo riesgo con franquicia y van aecharle del seguro. Me ha dado una pena auténtica y verdadera pero era imposible disimular el tipo de golpe que ha provocado.

Unos segundos eternos...

domingo, 7 de junio de 2015

Ella tenía una vida...

Me siento fuerte y valiente. A pesar de que hoy he vuelto a donar energía en un abrazo largo de dos vueltas a un cuerpo con una vida entre paréntesis que aguarda el quirófano. Todavía. Después retomará los tratamientos y nadie sabe hasta cuándo no va a llegar el alta...

Algo así te reubica en el universo y te hace relativizar, de verdad, intensamente. Cada paso que damos, el gesto de abrir una puerta, pensar con agilidad, ser capaz de conducir, volar, sentir, amar, teclear algunas letras y palabras, correr, cantar, planear la más pequeña de las cosas o llevar unos billetes en el bolso.

Muy a menudo recuerdo que los hospitales están llenos de gente que sufre, mientras otros siguen en infinitas listas de espera para ser intervenidos. La angustia de ir contra el tiempo y el avance de la enfermedad, el deterioro. Esa prisa inevitable e imbatible que caisa la impotencia.

Suerte que mis pilas iban cargadas. De besos, abrazos, regalos, mimos, muchas caricias y un codo a codo improvisado que me encantó, bajo las estrellas, entre canciones. Suerte que, a pesar del cansancio, me sobra energía y la he regalado feliz, durante un largo paseo como a cámara lenta, bajo el sol que evitábamos a toda prisa, por calles pequeñas y silenciosas del barrio que no conocía y le he ido enseñando como quien muestra un secreto.

Me queda su cuerpo y las lecciones que aprendo cada vez, cuando me habla y me cuenta que pocos planes se pueden hacer, en realidad, porque luego se acaba teniendo que improvisar...

miércoles, 15 de abril de 2015

Estefanía Mitre. Qué bello...

"Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir. Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel. Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones. Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer. Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía."

lunes, 13 de abril de 2015

Gas. Ras. Tú...

Una canción. Gente que comienza. Que agradece cualquier palabra de ánimo, la esperanza de llegar al otoño y tener la oportunidad de cantar y tocar, que se acerca buscando opciones de futuro. Música tranquila, arte en estado puro y maestría, detrás de horas y horas de estudio y de ensayo.

Si el link no funciona, vayan a YouTube y busquen por el grupo SoMMeliers. Priceless...

Quiero reescribir un post que escribí hace un año, imagino. Porque las sensaciones también son impagables...

Los días se alargan, la viña ha llorado sus lágrimas y se ven brotes verdes, como dijo aquél, en cada uno de los tres brazos por banda de cada cepa, como sucede con los bucaneros y los veleros. Tengo la primavera escrita en la cara y una sonrisa llena de ganas. El panel electrónico ha avisado justo a tiempo de que la autopista estaba colapsada. Había mejor opción que ir a buscar la soledad de la carretera secundaria? Imposible!

Un regalo para los sentidos mezclar el celeste del cosmos, la luz transparente, el verde fresco de la floración imparable, la música al máximo, ventanillas bajadas y las curvas solitarias, con el pedal del gas a fondo. Ras. Seguir el ritmo, apurar el pavimento y sentir las gomas pisando las cunetas a la derecha. Cantar y redactar mentalmente las sensaciones para cuando tuviera un teclado. Como siempre, ahora que lo tengo debajo de los dedos me es imposible recordar con precisión los juegos de palabras que entonces me han parecido tan imaginativos. Desde luego, no eran memorables. Los olvidé!

Era temprano. He salido antes porque necesitaba respirar, conducir, cantar y conversar al teléfono, escuchando y contando, compartiendo, caminando, proyectando y dando pequeños pasos hacia adelante. Recolocarlo todo, hoy que el día fue mejorando, hasta este mismo ahora, con final perfecto: charlas, puerta cerrada y todos dentro, en orden. Nuestro FaceTime cerrará la jornada y me abrirá la sonrisa porque mañana vuelo a tu lado...

jueves, 9 de abril de 2015

Una performance y una esperanza...

Autora novel hija de pintor reconocido y recientemente fallecido. Exposición y performance magnífica y sorprendente en un lugar público de la ciudad. Su amplia familia presente, enzarzada con la mía por generaciones, entre amplias coincidencias y cariños sin disimular. Solo yo pude representar a los míos. Su única hermana, gran amiga de esa infancia que aparece borrosa en mi ya escasa memoria, amiga recién recuperada en una madurez serena, completa, ordenada.

Caras serias y circunspectas observábamos la pintura, sus cerámicas, algo de su música. Una mujer muy bella por fuera [elegante como su madre, la primera que abandonó estas luchas extrañas], rica por dentro [por parte de padre, claro]. Dulce, amable, cariñosa, con un eterno novio que pasó a ser marido primero, padre de una parejita hoy ya mayor después. Y ahora viudo en la primera mitad de los cincuenta, desordenado, desubicado, ausente, ido. Como solo se van los ojos hacia la nada cuando la vida deja de tener sentido.

El corazón le falló en diciembre, por sorpresa. Me presentaron a esos críos que veía jugar en verano y son cuasi adultos que deben ocuparse ahora de su progenitor. Ella, fotocopia de la belleza materna y el atractivo paterno. Él, el artista bohemio, herencia de la madre y el abuelo ausentes, fue quien montó la exposición homenaje. Necesito ayuda para organizar eventos, en los próximos meses. Le dí mi tarjeta y un par de besos mientras le acariciaba abiertamente la espalda con mi mano derecha, diseñando un gran círculo imaginario.

Abandoné el lugar paseando. Miré a la luna con una sonrisa tímida y pequeña, como cuando sucede que sonreír avergüenza [por el lugar, las circunstancias] y me despedí de ella. Para siempre. Me gustó pensar que, como madre, hubiera agradecido mi interés por su hijo. Y eso fue suficiente para llenar mi día de esperanza...

miércoles, 8 de abril de 2015

Poema Ventanas...

"(...) y sugerirle si sería tan amable
de dejarme aterrizar en su ajetreada agenda
y soltarle barbaridades como
te quiero desde hace cinco vidas
eres mi punto y final
o sé de un sitio donde dejan entrar ángeles."

Marwan.

lunes, 30 de marzo de 2015

Impresionante versión...

Es una de mis canciones favoritas. De siempre. Formaparte de mi lista de favoritos. Igual que creo y siento que el francés y el italiano son los mejores sonidos para comunicarse. Por eso, que mi colateral me haya enseñado esta cantante y esta versión, como por accidente y de manera distraída, que lo mezcla todo [hasta un recuerdo nítido y nostálgico por quién la escuchó conmigo en el piso superior de esta casa, hace poco, hace tanto, tumbadas las dos en posturas de yoga, entre conversaciones, plena conciencia del momento largo, un homenaje eterno...] ha sido un regalo. Quando tornerai, de Pietra Montecorvino [por si vuelve a fallar el link y vuelvo a estar torpe].

He vuelto a correr, de nuevo, después de meses, en mi trote corto que, con suerte, en breve será uno largo con un poco de entrenamiento, pero ya no un galope contenido. Eso ya no es una posibilidad. De serlo, se trataría de una inconsciencia de las mías y ya no toca. Con lo que adoro la velocidad. Ni rastro de la lesión, que mi disciplina ha ayudado a solucionar con más paciencia de la que tengo. Volver a correr por este valle verde, cantando a gritos y literalmente los estribillos que me erizan la piel, sin importarme que me vean y escuchan pares de ojos y oidos en cualquier lugar, agazapados y enzarzados, el sol en la cara y parar para caminar jadeando, enrojecida, y escuchar tu voz.

Intento reflexionar, desconectar, gestionar conflictos importantes y lo comparto, recibo ideas y quiero reflexionar y decidir contigo. Todo es tan definitivo, a veces, tan complejo y crucial que solo cabe tomar decisiones con quien comparte la vida y aparece en la fotografía del futuro que me encanta visualizar. Tendremos tiempo y poca prisa. No hay de qué preocuparse. Encontraremos el equilibrio entre todas las obligaciones y nuestras devociones, ahora que las etapas se estrenan y daremos inicio a tantas cosas nuevas, tantos planes... En breve. Ahora que nuestras miradas hablan la misma lengua y nuestras lenguas el mismo idioma...

lunes, 23 de marzo de 2015

Reaching for the moon...

Reaching for the moon me está haciendo reflexionar. Incluso en VO, a pesar de las dudas y lagunas de proporciones oceánicas. Y he reencontrado a la Joan Baez de la infancia en una pieza especial y brasileña, porque no podía ser de otra manera. Aqui se puede encontrar su voz y las cuerdas, extraña y potente, en un portugués cuasi impecable. Esta canción es para bailarla descalza sobre la hierba y con los pies desnudos, en una selva muy verde, sintiendo cómo la tierra entra en una misma. Tiene una voz mágica. 

No es un spoiler, pero me gustaría dejar un par de reflexiones.

Igual que Lota, a pesar de todo, enamora por su fuerza y su seguridad, tan frágiles al final. Se invierten los papeles y la débil sobrevive con dignidad, viviendo múltiples vidas después, a pesar de la relación enfermiza y egoísta que mantuvo largos años con quien todo lo quiso. Y eso no debe ni puede ser porque a la larga, a la corta, se hace justicia. La vida se ensaña con los egoístas...


martes, 17 de marzo de 2015

Lletraferits...

Feia sol i una mica de fred. 
El cel blau, com els teus ulls 
i la teva cançó, i alguns núvols. 
Una barreja estranya de gents 
aplegades envoltant el teu record, 
el to de la teva veu, la mirada 
i, sobretot, els teus silencis. 

Com si aquest any haguessis viscut de veritat i sabessis de mi i dels nostres. Tú, tan callada, tan respectuosa amb les altres vides, fins i tot amb la teva, el teu comiat silenciós, d'amagat, inexplicable i punyent, dolorós, irreversible i definitiu. Escribies coses curtes i petites, menudes com tú, quan a vegades em demanaves suport i abric i seguretat, quan el futur t'espantava i la por se't clavava a la gola, enganxant-se fort. Tot el que ha passat aquests dotze mesos a les nostres vides i les llàgrimes plorades i l'enyor suant-me tots els racons. Si. Ens faltes, cada dia. En secret o en silenci, quan no trobem la paraula o ens equivoquem. Jo miro cap al cel, somrient, perquè m'agrada pensar que em veus la cara i no el cabell, només. I et saludo per dintre i t'imagino, ingràvida, excelsa, observant-nos a tots, a la vora d'aquell que ens va donar les nostres vides. En va viure una de tan curta com tú. Exactament. Si us heu trobat, estic segura que us passeu la vida [la mort] discutint. Eternament...

domingo, 15 de marzo de 2015

Un anónimo y una reflexión...

"Camino entre tus palabras y las piso como hojas secas, recordando promesas y juramentos y declaraciones. Fueron todo mentiras. Ya te advertía del tamaño de cada una, de su enormidad y magnificencia. Pero a ti te apetecía gritar alto cosas imposibles, aunque creo que era tu inconsciencia y no tu intención lo que te empujaba. Menos mal.

Quisiste reservarme un lugar especial, el título de mujer de tu vida, el honor de mejor amante, quien fue cómplice para compartir todas las intimidades, también por primera vez. Y ahora debes descubrirte frágil en tus mentiras, débil para el futuro, con miedo a volver a fallar, fracasando. Abrigada en unos brazos que supieron consolar, escuchar, acompañar, también en su soledad y sus desengaños. Con esos ojos profundamente tristes y asustados."
Anónimo.

A veces apetece leer un libro tras otro, ver cuadros y fotografías, viajar  tan lejos o escribir. No por eso somos escritores o lectores o artistas. Nos expresamos. Creamos y, alguna vez, nos traducen. Es cuando surgen las mejores expresiones, en versión original. Cuando no nos enzarzamos en ser otros, en interpretarles o en cambiar sus lenguas originales, en una sutil imitación. No parece que la felicidad esté en otra parte, por cierto...

viernes, 13 de marzo de 2015

Una definición y una cita...

El amor es lo que te queda cuando pasan los años y el tiempo cambia las cosas.
Anónimo.


Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

Se atribuye a Gabo pero parece que él mismo desmintió su autoría en 1997.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Cohen y mi gratitud...

Esta canción es importante para mi. Como lo es y será Leonard desde mi infancia, a la que me retrotrae dulcemente. Tiene varios significados, como compañera de viaje en diferentes etapas. Por si falla el link, es A thousand kisses deep, de Cohen, versionada por Jackson Brown. Yo, que sigo odiando las versiones, porque me inquietan. Siempre será una de mis preferidas y Cohen siempre va a seguir siendo Cohen. Un homenaje a una parte de mi que murió hace doce meses, que no me atrevía a revisitar. Pero ya sí. Hoy que mi descendiente menor le ha dedicado un precioso poema que ha mojado mis pestañas, en silencio.

Pienso en objetivos. Y me entretengo, a ratos. Eso me pasa por leer ideas poderosas al acostarme...

Recuerdo el titular de una reciente entrevista a la top Irina, ex de Ronaldo, en la que declara haberse sentido una mujer fea mientras estuvo con él. Que ha recuperado autoestima y confianza con su nueva pareja. Y reflexiono: qué poder tienen las personas que entran en nuestras vidas, para hacernos sentir cualquier cosa, buena o mala. Inteligentes, mayores, gordas, imperfectas. En caso de que se te coman la autoestima, es una suerte de maltrato psíquico del que cuesta alejarse, porque se pega y no se percibe, de tan sutil. Hay que escapar cuanto antes para que los daños no penetren en el subconsciente y la recuperación sea larga y cuasi imposible.

En caso de que tu pareja te haga sentir importante, valorada, deseada, interesante y auténtica, felicidades. Lo está haciendo bien. Gracias, T. Eso se te da mejor que a nadie se le ha dado nunca antes...

martes, 10 de marzo de 2015

Un largo post...

Infoxicada e hiperconectada. Probablemente. Pero voy de baja. Tengo limpio el teléfono de esos contactos molestos o inoportunos, incluso los que parecen vivir en permanentes vacaciones. Ya solo entra lo que realmente importa, quien es básicamente crucial. Quizá esos que distraen solo van a otro ritmo, diferente. Leo más que nunca y, por influjo de los astros, soy una perpetua interesada en casi todo, mi atención se entretiene con cualquier cosa y me gusta bajar el ritmo, la velocidad y pasearme en otros asuntos, lugares, vidas, retos. A veces, los libros están hasta de a tres a mi lado y simultáneamente y los intercalo, como las mayúsculas [dulces, que nunca son gritos] en algunos correos, también. Puedo con algunos párrafos de cada, aunque respeto vivamente a quienes preferís empezar y acabar uno solo y de tirón. Antes hice lo mismo, muchos años, tanto tiempo, y eso me encorsetaba, obligándome a terminar churros como el que escribí ayer, por ejemplo. La forma me ha dejado de importar, alguna vez, cuando el fondo arrolla... Y me permito licencias, si.
 
Me pregunto si la mía es una buena edad para reinvertarme, por completo. Lo hago sabiendo que mi capacidad de influencia tampoco es decisiva, sino todo lo contrario. Y creo que la perspectiva me hará valorar que todo es mucho mejor y ver que trece años van siendo demasiados hasta para mi y un refreshment is required, needed, convenient... Ahora lo que procede es que todo pase, por su cuenta, sin intervenciones que antes hubieran precipitado como lo hacen algunas sustancias en un líquido. La máquina se ha puesto en marcha y aprendí a perfeccionar mi paciencia. Un poco. Ahora me siguen quedando algunas asignaturas, como la asertividad y supongo que la educación. No consigo disimular mi cara de fastidio cuando alguien muy pesado se sienta enfrente de mi mesa, sin cita previa, a contarme sus problemas. Debería ir con el sueldo, pero yo ya voy de vuelta. Me cuesta...
 
Me han regalado un perfume que elegí siguiendo las más elementales pautas del marketing sensorial [hay quien llega a aplicarlo incluso a una misma para atrapar a alguien en la memoria y que se creen sutiles asociaciones; la torpeza es cuando se asocia a olores extravagantes y demasiado exclusivos: ya nunca se vuelven a oler con lo que ese sentido del olfato con ese recuerdo concreto muere, sin que siquiera sea necesario ponerle remedio], para uno de mis últimos proyectos. Ahora mi despacho huele como lo hacen otros lugares. Es un aroma relajante y suave, nada invasivo, con notas dulces de madera, fresco.
 
Uno de los artículos que he leído recientemente hablaba de quienes acumulamos miles de correos en nuestras bandejas de entrada. Confieso que en el pasado era de las que podía archivar cuidadosamente cada uno en su carpeta virtual correspondiente. Hoy no. Me gustaría ser capaz de borrarlo todo, quedarme sin memoria y empezar otra etapa. Pero he pensado que eso no puedo hacerlo porque tengo una desgracia: me he correspondido mucho, durante muchos años con gente que ha muerto. Todavía no me he atrevido a hacer una selección de sus correos, a releer, detenerme en los recuerdos y pasearme por ese espacio de mi pasado. No puedo hacerlo sin entristecer. Pero me reconforta saber que están ahí. Que algún día los ordenaré entre sonrisas tímidas, muchos nervios por lo irremediable e irreversible, algunas lágrimas y pena...
 
Cuando entras en la vida de una persona, piensa que cualquier cosa que hagas la puede cambiar por entero, puedes sin darte cuenta, transformarla o deformarla... Quizás enciendes una luz o apagas otras, quizás dejas huellas o tal vez aparecen cicatrices por las heridas que a tu paso quedan...

Cuando entras en la vida de una persona, puedes descubrir muchas cosas, pero no debes tocarlas sino te dan permiso, y si quieres hacer algo, trata de que sea bueno, que ayudes a poner en orden y no que alteres lo que ahí había bien puesto...

Cuando entres en la vida de una persona, reflexiona que ya cuando estas dentro, cada paso que des, se siente en lo más profundo, pueden llenarla de sentimientos malos o buenos, puedes colmarla de bendiciones o robarle lo que tenía bien guardadito ahí dentro...

Y si algún día decides salir, no te lleves nada porque el haber entrado no te da derecho de saquear el corazón por dentro... Tal vez alguien vuelve a encontrar la llave y decide entrar de nuevo, para llenar el vacio que dejaste, sanar las heridas y reparar lo que rompiste al irte lejos...

Cuando entres en la vida de una persona, hazlo sabiendo lo que es para siempre, porque cuesta volver a dejar a entrar a alguien, cuando no sabemos si su paso por nuestra vida, será eterno... Antes de entrar piensa bien lo que harás ahí dentro…... (Autor: desconocido. Si alguien lo conoce, edito...).

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

Mi foto
Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Number of online users in last 3 minutes Number of online users in last 3 minutes