Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

lunes, 29 de febrero de 2016

Métodos, teorías y ningunas ganas de seguir...

Fue uno de esos domingos de sofá, manta de cuadros y Cohen, bajito. De ansiedad, angustia por la incertidumbre y mucho silencio. Acerté, en mis inquietudes y todo el espejismo pequeño saltó por los aires. Nada extraño, al final. Todo tan predecible que aburre.

Domingo de leer compulsivamente, de ver volar las horas en el minúsculo reloj de mi pequeño iPad blanco que sabe a tarta de fresa. Enlazando temas en busca de respuestas. Dicen que la respuesta está en mi interior. También me piden que escriba desde algún lugar distinto al corazón.

Y en ambos casos, desolada, abandonada, con lágrimas en las mejillas, me pregunto: cómo encontrar respuestas? desde dónde debo escribir, escritora? Nada. Es imposible. Solo recibo silencios. Y no encuentro respuestas, claro.

El camino acaba de empezar y voy mal calzada. Eso parece.

Domingo de música, velas y soledad. Aparece en mi vida la teoría del desdoblamiento, de Jean Paul Garnier Malet. Os la recomiendo, a las que estáis, como yo, tocadas por la búsqueda. No es tontería. Es un físico encantador que se explica bastante mal en un perfecto francés nativo que se empeñan en traducir en todas partes, como si escucharle en VO no fuera posible, aconsejable o recomendable.

El tipo me cae simpático por muchas cosas. Pero por una en especial: el Garnier que acompaña a su nombre es en reconocimiento y agradecimiento a su mujer. Su apellido propio es Malet. Me parece tan tierno y tan generoso y tan valiente o más que un anillo de boda, el propio enlace o los mil años de convivencia que arrastran consigo. Me refiero a su valor al aflorar ese respeto en público, ante la comunidad científica internacional.

En fin, que el señor bonachón y tranquilo hace décadas que descubrió que hay universos, moléculas y personas "duplicadas" en diferentes tiempos y que podemos establecer comunicación durante el sueño, en la fase REM o sueño paradoxal, durante el cual existen aperturas temporales. Y hace algunos años que se lo reconocieron, las autoridades científicas solventes. Encantador.

No os creáis que él lo explica mucho mejor... Que he tenido que escucharle y leerle durante horas. Para llegar a la conclusión de que es crucial el concepto de no pensar en hacer a los demás lo que no quisieras que los demás pensaran hacerte a ti.

Hay que andarse con ojo con los pensamientos que tenemos durante el día y, sobretodo, durante el presueño y evitar los juicios y las críticas. El pensamiento es energía, al final, y regresa. Y necesitamos agua antes de acostarnos.

Me da la sensación de que J.L. Parise se ha "inspirado" en Garnier Malet para su teoría de la magia.

Sea como sea, entiendo que mi hiperactividad mental y mi hipercreatividad puedan haber encontrado una explicación plausible y que mi doble y yo tenemos larguísimas charlas durante mis noches. 

De hecho, ayer le pedí por ti, por nuestra alianza, por un poco de nuestro futuro. Y hoy ha habido diferentes desastres que desestabilizarían al más grande y fuerte de los colosos. Así que ahora me tocaría entrar en la fase de la duda y el conflicto interno o el gran examen, que equivale al paso 5 del método de la magia del propio Parise. Y estoy hasta el cuello. Y tocaría luchar y pasar al paso 6, en el que la energía fluye imparable. Por dentro estoy muerta.

Completamente.

Y deseando morir...

sábado, 27 de febrero de 2016

Amar bien, es esto...

"puedo vivir perfectamente sin ti, pero prefiero mil veces compartir la vida contigo. Y reírme, dar la mano, acariciar, creer y confiar, entregarme entera y para siempre"

jueves, 25 de febrero de 2016

Un poco de Shakespeare...

Mucho sin sacar del estómago las letras que se amontonan, después de tanta ausencia, kilómetros, palabras, secretos y silencios. Impactos y algunas lágrimas, lentas, tranquilas, indoloras, como de felicidad. A veces.

También mi maleta mediana quedó sin deshacer anoche, de tan tarde que se hizo ayer que pasó a ser hoy y me atrapó en pié todavía. Rompo rutinas y no salgo afectada. Expongo públicamente y ya no se me seca la voz. Me doy cuenta de que sigo mutando, todo está bien.

Bueno, somatizo un poco y me contracturo, pero me habían avisado, así que no hay sorpresas. También me hablaron de enfermedad si no tomaba medidas. No tengo claro que me haya decidido a escuchar a mi mente para que el cuerpo deje de dar gritos como un descontrolado. Exagero.

Revisité estos días una vida reciente, que dejé atrás, para ver que ya no pertenezco ahí, que no hay camino, que pasé de pantalla y soy otra, tan alejada de quien fui. Porque lo que sucede, lo que no sucede, nos enseña tanto que dejamos de ser y hasta aprendes que los espejismos existen pero no por eso son reales.

Me hacen comprender que al final soy algo que nunca creí: resiliente. También pienso en ello, a ratos.

La vida es bondadosa y me rodeo de personas iguales, fáciles y generosas. Me han regalado muchas cosas recientemente: amistad y largos paseos, una libreta en blanco y una bicicleta azul metalizado, de alambre; algunas fotos; un colgante azul y un par de noches de hotel, unas cenas y un pequeño manual de mindfulness, también. En su contra, esta frase del Acto II de Hamlet: 'No hay nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así'.

No sé si es el pensamiento el único responsable. También influyen los condicionantes sociales, por ejemplo. Y lo que se nos transmite de generación en generación. Pero pienso en la bondad y la maldad. En lo correcto o lo incorrecto. En el camino a seguir y el tiempo que queda para reprogramarme de pies a cabeza, sobretodo en el tiempo material que voy a necesitar para aprender las nuevas normas que van a regularme en adelante. Querer es poder. Y yo querer quiero mucho...

domingo, 21 de febrero de 2016

Al final empezaste por el principio...

Hoy comienzo por el título, contrariamente a lo que es habitual aquí. Lo apunté en la servilleta de papel que se vino conmigo en la Moleskine negra que ahora me acompaña y me sirve para anotar todas las pistas, los indicios, las ideas y los datos importantes que, de otro modo, olvidaría. La mala memoria va con el diagnóstico y pasará, cuando todo haya terminado. Me preocupa relativamente, entre el setenta y cinco y el ochenta, sobre cien. Mucho, como es de ver. Porque olvidar cosas importantes para los demás es doloroso también para quién no puede recordarlas y debe convencer de que no es por falta de interés sino por incapacidad material. Duele bastante, si.

Al final una empieza por el principio, dijiste. Incluso por los laterales y los vertices, según parece. Ha comenzado el camino, la busqueda, el viaje iniciatico. No hay respuestas, solamente cientos de metodos y de maestros. Vas descubriendo y lees, estudias, abres la mente, revisas los detalles insignificantes, necesitas todas las respuestas, hablas y hablas, revisitas lecturas, conversaciones y momentos, preguntas. Es importante que te sientas acompañada, que alguien te ancle y te sujete por los pies, a un metro de la tierra, antes de alzar el vuelo. Hay momentos de duda, miedo y mucha soledad, también de libertad. Vas por el camino correcto, solo debes continuar. Y buscas almas gemelas. Y comprendes que somos maestros de cosas pequeñas, alguna vez en nuestras vidas, para quienes nos vamos encontrando por los caminos. Y ellos lo son para nosotros, para los demás. Y un día comprendes para qué viviste algo, con alguien, en algún lugar, esos momentos...

Solemos ser útiles, excepto cuando dejamos que nos gobiernen los instintos más básicos.

Nos sentamos a oscuras en uno de los tres o cuatro escalones frente al gran Antonio López, sintiendo que abrían el espacio solo porque habíamos decidido entrar, como niños, de pronto, improvisando. A solas, desde ese lugar, todas las obras expuestas, puestas, colgadas, estudiados los ángulos, el lugar y la luz. Parecía la tierra castellana y una mujer joven medio vestida, dormida a lo largo y descansado su cabeza sobre los dos brazos flexionados, como si fueran la almohada [bonita palabra de orígen árabe...]. Soñaba castillos, suspendidos en el aire, muy arriba, pero por qué una vela blanca en medio del desierto ocre? Dime! No, esas rocas no son de aqui, podrían ser de una bahía mediterránea. El color engaña nuestras mentes y asociamos el marrón a las tierras cuando es una marina y la esperamos azul.

Seguimos caminando entre esculturas, fotografía cubana y pinturas de gran formato. Disparo unas fotos en silencio. Me cuentas que el guarda del museo es un poeta amargado y de pronto me embarga un poco de pena...

lunes, 15 de febrero de 2016

Mi nueva concepción, la búsqueda y la persecución de la nueva era...

Saludo desde aquí, en el sofá, a Asturias y Galicia, además de a muchos Madrides, que se conectan repetidamente a este lugar. Hacía días que quería agradecer públicamente su interés, porque he aprendido a vivir dando las gracias, en esta etapa nueva de doble concepción que estoy improvisando un poco pero con toda la conciencia, bloc, pluma y hasta un rotulador rosa.

A veces me pongo a cientosesentaycinco sobre dos ruedas. Otras veces decido quedarme en cama un domingo durante horas. Y devoro letras, palabras, voces. Hago estiramientos y medito. Y apunto lo que va a ser lo siguiente que servirá para tirar del hilo y deshacer lo indivisible, en busca de las preguntas esenciales. Estoy segura de que existen respuestas, satisfactorias, reveladoras, que abrirán la nueva era. Aún no estoy. Lo sé. Falta mucho todavía. Pero aguanto.

Hoy no voy de campeona. La sesión de samma me está tumbando, me ha removido etapas recientes y de pronto tengo un vacío aplastándome el plexo solar, atrapado en la garganta, pegado a la mucosa de la tráquea, bajo la base de la lengua, en las amígdalas. Puedo llamarlo soledad. De esa indeseada que hacía días que no me visitaba, la que tenía controlada cuando estuve más fuerte. No hoy. Hoy no. Era de esperar. Una no puede mover cimientos y esperar a salir de rositas por la puerta grande. Una no puede jugar con cojines de colores, representar su propio caos, llorar un rato y compartirlo creyendo que el cuento no va conmigo. No. No pasa de largo. Salpica, afecta y duele. No podía ser de otra manera, al final.

Lo sé y lo sabía. Supe que tras la subida vendría una caída bien alta. Y aquí estoy, viéndolas venir, a punto de huir una semana de este lugar que me atrapa, como engañándome pensando que la distancia solucionará algo. Creo que con suerte distraerá esta cabeza que no descansa ni un segundo, con prisa por llegar a la siguiente etapa, a la nueva fase, a lo que tenga que ser y venir. Sé que me estoy despidiendo como si fuera a morirme. Y eso que, mucha broma, al final nunca compré la insulina...

sábado, 13 de febrero de 2016

Lo que hay, hoy, y lo que sentí...

Perseverante y disciplinada, sigo. Averiguando, estudiando, aprendiendo, tomando notas, visualizando, hablando muchísimo. He constelado y no ha dolido, como suponía. Ayuda a ordenar, disponer, visualizar y verbalizar. Hacerlo mano a mano con el terapeuta no sé si es bueno o malo pero ha sido útil y no he sentido timidez ni vergüenza, como hubiera sido normal. Somos mucha gente en este momento de mi existencia. Demasiada. Prometo que me esfuerzo por separar y comprendernos a todos, tan cruciales, pero me declaro incapaz en muchas ocasiones de darle a cada uno lo que se merece, aunque sea el silencio, una negativa o la indiferencia. Porque no todo el mundo es acreedor, ahora, de largos abrazos y besos infinitos que reconfortan, recomponen, recargan y, simplemente, te hacen sentir que vivir vale la pena...

Volver a casa es algo muy difícil de explicar. Hay imagenes que se han incrustado en el córtex para siempre, frases oídas por casualidad y que no se repitieron, entre susurros, canciones cantadas al oído, muy bajito; declaraciones increíbles pero rigurosamente ciertas, idénticas a mis propias manifestaciones. No tengo idea de lo que ha de suceder mañana. A partir de entonces. Me basta lo que he vivido, en ese largo paréntesis en el que nos introdujimos, para empujarme hacia adelante. No sé hacia qué lugar van nuestros caminos, nuestras mentes, nuestra existencia y el futuro. Confieso que ha dejado de preocupar, hoy. Solo me dejo llevar. Me quedo con lo que fue real, lo que pude tocar y saborear, las miradas y la piel, las caricias y la voz. El sentimiento. Único, exclusivo, increíble, inolvidable...

martes, 9 de febrero de 2016

Spoiler de Carol. Muy breve...

completamente enamorada de su americana de cuadros. Cómo le sienta el visón....

lunes, 8 de febrero de 2016

Planetas, aprendizajes y alta velocidad...

Yo juraría que tengo a los planetas más chungos de todos metidos en la misma Casa y dándose de bofetadas. Lo mío es un sinvivir y cada día una especie de aventura. Me muero de ganas de cerrar etapas, desear suerte y buenos vientos y recomenzarme, otra vez, con las ganas de siempre, dándome nuevas oportunidades.

Me están enseñando muchas cosas. Estoy aprendiendo con mi característico apetito voraz. Me acompañan en el camino [o no]. Tomo medidas y me escucho. Viajo hacia adentro y en silencio ahora que sé que el silencio es útil. Sé que hay un plazo simbólico y a la vez diabólico que presiona en un par de direcciones, mientras jugamos a las sombras chinas. Quiero hacer todos los deberes, limpiarme de lo accesorio, renovarme completamente, llorarlo todo y regresar al lugar que ahora procede.

Me pregunto cuál es...

Quiero romper el karma puntualmente para entrar en una etapa pacífica y divertida en la que se cumplan todos los requisitos. Para vivir sin elementos tóxicos que puedan manipularme para luego reprochar cosas horribles, poner ultimátums [éste plural en latín debe ser incorrecto...] y prometer imposibles indeseados. El tren pasa una vez. Sólo una. Y yo viajo en AVE... [Uy, es cierto... lo olvidaba! y soy prepotente!!!!].

domingo, 7 de febrero de 2016

Soy la mujer más sola del mundo...

No tengo idea de cómo lo ha hecho pero me conoce. Esa mujer me conoce bien y nos hemos visto tres veces, si no voy equivocada. 

Los años se nos suceden y escapan, somos coetáneas y coincidimos en nuestras cruzadas. He optado por tenerle un respeto sincero y profundo. Es confiable y sólida en sus percepciones y opiniones. Está viendo llegar y partir a todos los que pasan por mi vida, a quienes se quedan.

A veces es como si la viera enarcar una ceja y hacer una mueca con la boca, desaprobándome de pies a cabeza. Y la tía acierta. Antes de que yo sospeche que voy a salir dañada.

Mujer perspicaz e inteligente.

Hoy me ha dicho que soy la mujer más sola del mundo... Entrecomillo su whats, parcial: 'siempre te ha dado miedo estar sola...y a lo mejor es que eres una mujer llena de soledad. Cuando te conocí, me pareciste la mujer mas sola del mundo. Si, tenias pareja, ex varios, hijos, familia, trabajo, amigos... Pero tu esencia era solitaria. Solo te llevabas a ti misma. Lo demás, una mochila de la que conocías los kilos de cada compartimento.'

Sola aún acompañada. Sola en pareja. Profundamente sola y asustada. Desde siempre, desde los abandonos infantiles y los adolescentes. Sola y desconfiada, esperando el vacío que le sigue a la felicidad. Sin excepción.

Justo hoy, que estoy decidiendo no llenar más mi mochila y revisar lo que voy a llevar ahí dentro en adelante...

Gracias por abrirme los ojos, escritora. Gracias por estar al otro lado sin que haga falta pedirlo. Gracias por acogerme para nuestro segundo paseo alrededor de tu mundo. Gracias por seguir ahí. Quizá baste con un 'gracias', verdad? Ya las dos sabemos por qué...

sábado, 6 de febrero de 2016

Un sábado en la playa...

Nueve kilometros y doce mil pasos. No son firmes, todavía. Cientos de miles de palabras que fluyen cuando hay tanto que decir y preguntas que responder. El viento en la cara y el pelo revuelto. Palas y añorar el verano, correr desnuda en el sur o el no tener frío. Reir por proezas que no lo son tanto pero que nos sorprenden, sentarnos sobre cualquier cosa y admirar el ocaso naranja sobre este Mediterráneo tan lleno de metales pesados, como el aire que respiramos.

Una piensa en alejarse de aquí en cuanto sea posible, si se puede. Y luego se da cuenta de que a veces puede ser imposible...

jueves, 4 de febrero de 2016

Sexo, enamoramiento y mangos...

Tener sexo con alguien con quien has estado vinculada emocionalmente antes es como la vuelta a casa para un vagabundo después de andar perdido. Quizá los sentimientos sean diferentes y solo se busque el abandono, el lugar seguro, seguir un camino conocido que lleva a buen puerto. Dar una mano de piel familiar, acariciarte un poco a ti misma.

Cuando te has enamorado antes no es posible conformarse con alguien que te quiera y dejarse llevar, sin climax ni sentimientos a flor de piel. Si antes has vibrado con la mirada de unos ojos que de lejos te erizaron la piel, ya no es aconsejable instalarse en una relación simplemente cómoda. El tiempo habla.

He comido un mango. Esa fruta maravillosa que se me lleva a Asia, esa tierra que añoro como si me hubiera visto nacer. Esa fruta incómoda de pelar, jugosa, como lubricada y de un delicioso color naranja, aroma inolvidable. 

He cerrado los ojos a medio postre, he echado la cabeza sutilmente hacia atrás, como si procurara masajear mis cervicales, tan cansadas, y he aparecido por un segundo en una isla turquesa de las antípodas, en el salón de nuestra cabaña de madera y cama con dosel y mosquitera, con bikini y pareo (los musulmanes no son felices viendo la carne de las mujeres y ya se sabe: en Roma compórtate como los romanos... Si te rebelas te lapidan. No es plan), la piel tostada y sudada, música y ventilador en el techo. Y el mango recién cortado que nos cascamos con un poco de jamón ibérico...

lunes, 1 de febrero de 2016

Confieso...

...que me estoy reinventando y reconstruyendo. Cada día, con hoja de ruta o improvisando. A veces caótica, otras tan metódica, quizá más que nunca. Psicología transpersonal o bioenergética y PNL. Meditación diaria y algo de reiki. Gestalt. Silencio.

Confieso que soy distinta y que no me interesa si hoy soy o no mejor, aunque lo sospecho. Y se me despierta la minúscula parte bondadosa que conservo todavía para contarme al oído que los corazones son para amar. No para jugar. Y yo no quiero doler, a nadie más. Ni que se me escape de las manos. Aunque en la derecha siga teniendo un pulgar con un lunar de nacimiento que algua vez me han besado con los ojos cerrados.

Voy a ser diferente, a partir de ahora. Y, como suele decirse, que Dios nos ampare...

domingo, 31 de enero de 2016

Fulminante viaje al pasado...

Con una canción. Podía ser de otra manera...?

De todas las versiones, la importante es esta. Las demás me encantan...

miércoles, 6 de enero de 2016

Aviso de cierre, chicas...!!!

El hecho es que lo dejo. Dejaré de escribir aquí. Encontraré otro lugar, otra forma, dónde pueda expresarme sin ser estudiada. En el que me siga quien a mi me apetezca porque es buena gente, porque comprende, porque es sensible a mi evolución.
 
Lo cierto es que preocupa y asusta saber que pueda haber alguien ahí afuera, con muchas ganas y todo el tiempo libre del mundo, interesado en trazar mi vida con regla y cartabón, milimétricamente y con todo detalle, hasta dar con la identidad de terceras personas, ajenas a su propia enajenación. Es fácil, conseguirlo. No hay que ser hacker. Pero me pregunto por qué... De verdad, ¿por qué?
 
Encontrar los nombres y dos apellidos, profesión y otros datos personales de las personas que me han acompañado o me acompañan hoy... ¿qué sentido tiene? ¿qué propósito? ¿es realmente útil, mi miserable existencia? ¿es necesario, exponerles a ellos? Me lo pregunto en serio porque una cosa es ser vulnerable una misma y otra bien distinta es que tus elecciones pasen a primera fila y salgan a la luz [suerte que en todos los casos les venía siendo totalmente indiferente!].
 
Sé las respuestas. Las preguntas son retóricas, claro.
 
En fin. No voy a asumir esa responsabilidad. No voy a jugar el juego ni darle alimento a la bestia. Últimamente me está haciendo unas interpretaciones muy desafortunadas de mis reacciones que afectan a terceros. Y por ahí no voy a pasar. Ni que me desestabilice a mi ni, sobretodo, a los demás. Así que gracias, encanto... Otra vez dándote las gracias...
 
Qué cosas. Qué tristeza. Qué cansancio.
 
Ha sido generalmente una experiencia encantadora, pasearme por aquí durante tantos años y más de mil posts que me definen bastante bien [recordemos que lo mío no es impostura ni una personalidad ficticia. Lo mío soy realmente yo]. Gracias por acompañarme y leerme durante horas y horas y horas. :)
 
 

lunes, 4 de enero de 2016

Un trabajo hacia mi misma...

Estoy en un segundo y, después de estas últimas 48 horas, mis biorritmos y mi tensión arterial están instalados en el lobby del hotel. Están fuera de mi, como decía la canción de la vuelta ciclista de hace treinta años [al menos]. Si, la de José el Francés. Súper pegadiza. La buscáis, si no sois capaces de tararear el estribillo a la primera. Camino lenta y pienso rápido. Leo deprisa y escribo mucho. Mis listas, impecables. Porque nada de hacer una cosa improvisada en un trozo de servilleta, no. Nada que ver. Me han mandado deberes y mis propósitos para construir mi nuevo yo van por temáticas, cosa que obliga a desarrollar cada punto, desglosarlo y clasificarlo en alguno de los seis apartados preceptivos.

Como una pro, vamos. Me voy a introducir en el nuevo año como una bestia ordenada. Con mis cosas buenas y mis cosas malas, bien identificadas y consideradas [éstas últimas] como áreas de mejora a positivizar y seguir trabajando. Aqui nadie se deja llevar. Y fíjate bien: muchísimo menos hacia atrás. Que no, que no. Que los errores yo los cometo una vez y porque me pillan con el paso cambiado, como despistada, confiada. Porquesino! Una vez y no dos. Me sé aquello de que la primera vez que te engañan es culpa del otro pero la segunda ya es solo cosa tuya. Me lo sé bien porque no olvido mis aprendizajes, a pesar de ser un poco autodidacta con eso, pero muy metódica. Y tengo una memoria exquisita para, solo, lo que me da la gana.

Y si a mi me dan tiempo también podría convertirme en detective o en investigadora o en policía. Pero sabes qué? Prefiero vivir mi vida, esta que no me está saliendo muy bien en alguna área últimamente, que no las vidas ajenas de gentes, buenas o no, a las que jamás conoceré.

Porque si aqui venimos a chulearnos y a hablar de lo guay que nos van las cositas, pues mi lista de éxitos, de mi mejor yo y de todo lo que me hace sentir orgullosa de mi misma, es muchísimo más larga que la contraria. Pero aquí me callo. Porque me han educado en eso de que la envidia tiene el oído muy fino y mejor no despertamos a las bestias que me puedan tener ganas. Haberlas haylas. Y yo me sé guardar muy bien los secretillos, cuando quiero.

Solo diré que no han venido, los éxitos, envueltos en papel de regalo. Me los he currado todos, uno por uno. Y sí. En efecto. Estoy súper orgullosa. De haberlo logrado, de tenerlos, de sentirlo, de haberlo vivido, de serlo. Y como también sé que lo mejor aún no ha llegado, me estoy trazando unos planes de cambio de vida que, lo siento, a partir de ya tengo previsto pasármelo teta!

domingo, 3 de enero de 2016

Filofobia e imperdibles escupidos en sueños...

Acabo de publicar una entrada larguísima y me doy cuenta que se me han quedado pendientes muchas cosas que me han recomendado sacar. Mejor. Así nadie se entretiene a leer el ladrillo previo, que nadie entenderá, de todas maneras...

Así que algunos apuntes, en modo ordenadito, como a mi me gusta, con bullet points, al grano:

- filofóbica, me estoy volviendo. Si. Menuda gracia.

- he parado en medio de una suave lluvia el coche en una rotonda para tomar una foto mala, de lejos, con el móvil, a unas cigüeñas. Era un 'gracias por estar ahi y por hacerte sentir ahí, justamente, en un lugar discreto y especial'. Y me ha contestado, siempre tan snob, con un 'you can do better' y una foto mejor, nítida, más cercana, base de cielo azul. No me gusta competir. Pero me ha hecho sonreir. Voy a dejar que gane. Se lo merece.

- ayer soñé algo horrible, significativo y asqueroso, que da grima y es autoexplicativo. Caminaba por las calles de un pueblo grande que es muy importante para mi, con mis descendientes. Regresábamos a casa, buscando en coche y anochecía. Empezaba a carraspear, primero. A toser, después. En la vida real también. Me acercaba la mano derecha [recordemos que soy diestra], cerrada, a la boca. Y tosía con fuerza. Y me dolía la garganta. Y sentía que tenía algo dentro, algo que rascaba, que no salía con facilidad. Tras varios accesos de tos, sobre mi lengua aparecía un imperdible abierto. No de esos pequeños que sujetan etiquetas en marcas cool, no. Uno de tamaño medio, de unos tres o cuatro centímetros. Mi sorpresa y mi miedo, compartidos con ellos, preocupados. Y mi tos persistente hasta que salieron nueve imperdibles, de la misma medida, igualmente abiertos, rascando, rasgando, destrozándome la tráquea, la faringe, la laringe, la garganta y las mucosas de la boca. No había ni una gota de sangre, en el mundo irreal. El último engendro parido fue aún más difícil de expulsar, si cabe, porque era una pequeña bolsa de plástico transparente, del duro, del bueno, con una vuelta y su goma para pegarla, cuadradita, con sus cuatro vértices, que se clavaban. Dentro, dos imperdibles. Cerrados.

- que cada uno concluya lo que le parezca, acerca del sueño. Yo lo tengo clarísimo. Pero abro turno de opiniones, que serán agradecidas como corresponde.

- estoy escuchando esta canción, mientras escribo este post, y he dejado reposar mi cabeza hacia atrás, moviéndola ligeramente a ambos lados, siguiendo el ritmo, mientras sonreía. Creo que me recuerda a mi misma. A mi peor yo. Al más solitario, abatido y desconsolado.

- empecé el año bailando...

Época de oportunidades, dicen...

Es época de muchas cosas, ésta. De listas de propósitos y de nostalgias. De oportunidades y de vacíos. De pasos atras para coger carrerilla e impulso. Cigüeñas, consejos, rocas extraterrestres, masajes relajantes, lesiones musculares, música para meditar, agua para flotar y larguísimos paseos por la playa. Época de aprendizaje y de definición de papeles, roles y esperanzas. La década arranca guerrera, con ganas y mucha fuerza. Ocasos y cartas de despedida, actitudes mucho más que prudentes, miedo a volver a errar, a confiar, a entregar el alma y también el cuerpo. Espacio, tiempo, silencio, interior, a corto, de frente, seguir, un paso, inhalar, llorar, pensar poco, listar objetivos, desaparecer, huir. Escapar. Todos los sinónimos.

Reviso el pasado inmediato en busca de respuestas. Sería bueno conocer los errores para no recaer, repetir y volver a cometer idéntico delito. Entro un poco en bucle. Escucho las voces de quienes me aconsejan calma, meditaciones, aprovechar el momento para salir reforzada, mirar hacia adelante y dejar atrás lo vivido. A veces me está faltando el aire, entro en pánico y esquivo peor que mejor las crisis de ansiedad. Me rumbo sobre una mullida alfombra gris, de cara a la ventana, y hago respiraciones de manual, dejo mi mente en blanco y atraigo pensamientos positivos. Cuando falta la ilusión no es sencillo conseguirlo. Gano tiempo. El tiempo me mejora. 

Y la vida se ríe un poco y mi cuerpo se lesiona. Cambio de planes. Si no puedo correr tendré que quemar de otra forma, dedicar el tiempo a otras actividades. Y lo voy haciendo, sin grandes proyectos, sin pensar casi. Ahora como algo, mal. Ahora duermo media hora. Me masajean. Floto. Sudo en seco, con las cremas que hacen que brille toda mi piel. Estiramientos. Música, todo el rato. La misma que hace dos veranos. Y muchísimo silencio, porque no hablo con nadie. Unas copas de vino tinto, que es zona de viña.

Así me recargo. Sé que me funciona. Sé que volveré diferente. Con mis listas en una libreta, escritas a mano con rotulador rojo, que pierde tinta y me mancha los dedos, de tantos vuelos que ha tomado, acompañándome. Parezco una estudiante de EGB, 'like a teenager' como me dijo mi descendiente menor la semana pasada. A pesar de mi edad, qué vergüenza ser capaz de adelantarla en una montaña blanca, vestir unos vaqueros y jerseys como ella, como los suyos, que nos intercambiamos [la parte superior. La inferior ni en broma, gracias a Dios para ella]. Voy suspirando, extrañando, intentando visualizarme dentro de tres meses, por ejemplo, o más. Imposible. No sé hacerlo. No creo que deba, tampoco. No ahora. No hoy. No aquí.

La idea de la última década sigue dando vueltas en mi cabeza. Sin renegar de nada ni de nadie, sino todo lo contrario, no me convence. Nada. Los tumbos, los viajes, las fragilidades, las pruebas y experimentos, las frustraciones, los compromisos y los engaños, las traiciones y las soledades. No. No me han gustado. 

Al menos sé lo que no quiero, verdad? Es medio camino hacia lo que voy a ser de mayor, quién seré en adelante, cuando consiga salir de este pozo negro, profundo, estrecho y húmedo...

jueves, 31 de diciembre de 2015

Cuidado conmigo. Mucho cuidado...

Viajar despedaza la rutina. Despega, separa. Repetir aeropuertos me reconforta y visitar alguno nuevo me alerta todos los sentidos. No acabas de saber bien al lugar al que te diriges y sin embargo caminas con el paso seguro y una prisa moderada, razonable. No sé por qué, en realidad.

Tengo ganas, como siempre, de llegar. Instalarme, convertir el lugar en mi casa, intentar memorizar el nuevo número de habitación [últimamente tengo un truco infalible, con tantos hoteles: siempre llevo conmigo el envoltorio de cartulina que suele acompañar las tarjetas magnéticas, con todos los datos, dirección incluida], mirar por encima del hombro algún mapa, conversar en recepción para sugerencias y empezar a perderme.

Hacia afuera, al volante, paseando, alguna carrera al trote corto, explorando horizontes muy amplios para que la vista se pierda, el olor a mar se instale en mi memoria, el tiempo discurra.

Hacia adentro, revisando a fondo la última década de mi vida, que no me está gustando; haciendo listas de lo mejor y lo peor, lo que sí y lo que no, quién se queda y quién saldrá despedido y acompañado hasta la puerta principal, como mandan los cánones más elementales de educación, qué ilusiona y qué me mantiene indiferente.

Año del mono, este que empieza. Malo para nuevos proyectos, pésimo para nuevas asociaciones, convulso y extraño. Al menos para los dragones de madera, por lo que he podido leer.

Con todo esto saldrá una lista real. Este año no será figurada, ni un pensamiento breve con un par de conclusiones: haré esto y esto, me apetece lo otro, me gustaría vivir lo de más allá... No. Este año no. Porque he aprendido que hay personas que no son lo que parecen. Y eso ha sido un descubrimiento infernal. Porque ahora, además de un animal que ha sobrevivido y es peligroso, soy un monstruo desconfiado, que no tiene nada que perder. 

Colecciono despedidas, palabras no dichas y heridas abiertas. Miedo, me doy...

martes, 29 de diciembre de 2015

Me apetezco distinta...

Se van pasando los días pero el año no acaba. Se alargan los días y la luz pero anochece tan temprano... Se me acumulan las letras en las yemas de los dedos y no tengo pantalla grande a mano, así que van guardando cola, en orden, pacientes. A veces dicen que me repito. Supongo que tanta sílaba inventada acaba tomando asiento en mi léxico particular y calcifica. También dicen otras cosas de mi, es verdad.

Pero conste que mis repeticiones no llevan mala fe...
 
Me muero de ganas de quedarme a solas, en el vértice de este año raro, en el que aprendí a no ser yo, para listar [diría sin equivocarme que por primera vez] lo que quiero ser a partir del día en el que regrese a la normalidad que ya no añoro, quién quiero ser, cómo voy a manejarme en adelante. Porque hay algo claro, ahora mismo: me apetezco distinta. Completamente. Renovada, nueva, limpia, como virgen.
 
No reniego ni me arrepiento. No uso la palabra "error". No quiero mirar hacia atrás [lo último que leí antes de ponerme a teclear casi con violencia, en cada letra, fue de Carlos Ruiz Zafón en su La sombra del viento: "nada engaña más que los recuerdos"; paradójico, ¿verdad?]. Todo está bien así, como está ahora. Nada de lo que renegar o lamentar. Nada.
 
Quizá diera pocos besos y escuchara menos de lo debido. Vale. Tal vez se me escapó prestar más atención, retener información, ser más empática. Bueno. Pero a veces una necesita un signo, un aviso, algo que permita rectificar esos detalles y convertirse en alguien mejor. Quiero ser mejor. Siempre.
 
Me contaron que los dragones de madera requieren de alimento diario. Soy dragón de madera y sé que lo que agradezco, lo que me atrapa, aquello que me mantiene interesada sinceramente en algo, alguien, es que me nutran de una manera especial que ni siquiera yo conozco. Ese don lo han tenido muy pocas personas en la vida. Y con ellas me quedé, comprometida, no sé por cuánto tiempo, pero sí de qué manera. Y ahora sólo sé que o estoy o no estoy, con alguien. Aunque se empeñen en lo contrario, sea lo que sea.
 
Hay muchas cosas que me encantan. Hay muchas cosas que hace mucho tiempo que no siento. Y hay muchas cosas que voy a empezar a sentir...

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Dime... tu recuerdo ¿se olvidará de mi...?

Con orgullo manifiesto que soy del 1,3% de la población mundial que no ha visto Star Wars en ninguna ocasión. Ya sé que no tiene ninguna importancia, pero eso hace que no entienda la mitad de las bromas que circulan por el mundo, junto con frases que no tienen ningún significado para mi. Un poco outsider, como siempre.
 
Últimamente me encanta abrazar. Me pego cual lapa al primer tronco con extremidades que se me aproxima en son de paz. A veces hasta tengo que pedir que me abracen, especialmente si la persona es más alta que yo y puede envolverme bien. Cosa fácil, por otra parte. Y los retengo, de manera que cuando hacen el amago de finalizar un abrazo cortés, yo sigo pegada cuerpo a cuerpo como una legionaria y estrecho aún más el contacto, me balanceo, aprieto, huelo el pelo o el cuello. Y al final comprenden que no quiero acabar, que quiero seguir, que necesito por lo menos esos 20 segundos magníficos que te regeneran y te regresan energías perdidas, de esas que ahora a mi me escasean. Un poco. Sin exagerar.
 
Abro horizontes y no niego nuevas aventuras, sino todo lo contrario. Me encantaría ser artista y expresar lo que danza detrás de mi vientre, bajo mi cabeza, entre los brazos, abiertos. Me gustaría comprender a algunos filósofos, el mecanismo mental que nos gobierna, cómo funcionamos y por qué extraña razón subimos y bajamos de un vagón de tren y de montaña rusa. A veces, con explicaciones. Otras veces en silencio y sin comprender nada.
 
Conozco el funcionamiento: al principio, en shock, falla la respiración, la mente se nubla y solo emites suspiros largos y profundos. Luego pasas a estar ausente, separada de tu cuerpo o al revés: tu cuerpo está en algún lugar y la cabeza en stand by, para no sentir, para no llorar, para no estar y largarse sin despedirse, a la francesa, como las tortillas. Luego, punto muerto, indiferencia y otros pasos como la furia, el dolor, la apatía y las lágrimas sueltas. Hablas y hablas y la pena continúa. Intentas abrir nuevos horizontes y una solo espera señales de vida de una sola persona en toda la humanidad. Suele guardar silencio. Si no lo guarda, a veces es peor. Te dejas llevar y pasan, pesadísimos, los sesenta segundos que componen cada minuto de esos sesenta que dan una hora, detrás de otra. Y así. Puedes contar los días mentalmente, desde que no tienes contacto, desde que te baña el desespero.
 
Intentas borrar los recuerdos. Y, triste, te preguntas cúando, en qué momento tu recuerdo se olvidará de mi...

Aquí está todo...

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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