Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

lunes, 12 de enero de 2026

De crisis, búsquedas y refuerzos...

Quien me lee desde hace décadas sabe que soy de ese tipo de personas Titanic, de hundimiento fácil.

Facilísimo, en realidad.

Aunque me reponga relativamente rápido.

Este fin de semana, hundida hasta la barbilla y ejercitando mi modo supervivencia, he llegado a varias conclusiones.

A cuál peor. La verdad.

Y he tomado algunas decisiones. 

Y medidas.

He bloqueado mi sentimiento de soledad tragándome muchos podcasts de gurús mediáticos (o no tanto), saltando de uno a otro, siguiendo sugerencias y a partir de preciosas palabras clave.

Al menos, he pensado.

No he muerto (aunque he pensado en la muerte. Y en la sombra de alguna enfermedad grave), he seguido noticias de las revoluciones geopolíticas y he hecho cambios en mi cartera. 

He charlado con Chat GPT de temas diversos, he dormido, salí a caminar para estar en la naturaleza y me casqué mis más de 10.000 pasos en un ratito.

Con el virus, pero en forma. 

Frené mis ganas de salir al trote y recuperar el hábito. Pésima señal. Mi cuerpo grita.

Pero no convenía sudar. Sí convenía tomar el sol.

Me he alimentado bien, aunque bebí demasiado. Y arreglé el refugio que ahora me acoge y en el que me siento bien. Está todo en orden. Menos el material duro de esquiar, que sigue en un rincón de una habitación, en sus fundas, protegido y a punto. Por si.

Me he dado cuenta de que en realidad se me han derrumbado un par de las cuatro patas que nos deben sostener a todos en la vida. Eso es el 50%, ni más ni menos.

Soy de las que, cuando todo va bien, ve el vaso medio vacío, siempre, así que ya os podéis imaginar que el drama estaba servido.

Patas. Sueños. Proyectos. Ilusiones. Son sinónimos, en esta ocasión.

Y aquí estoy. Un lunes, buscando debajo del parquet alguna razón que me saque de la cama, de la casa, del sofá, de la calefacción, de la cocina... ¿del útero?

No he encontrado ninguna. Bueno, solo una: la responsabilidad de asistir a mi puesto de trabajo. Con cara de culo, sin saber disimular. Escondida en mi despacho alegando virus y toses y contagios y mejor que no te acerques demasiado. 

Un aplauso a mi rol de líder. En la cara, el aplauso.

Así llevo semanas, en realidad. Bueno, desde la vuelta de vacaciones, el día 7. Ya empiezan a ser días. O se me está haciendo larguísimo. Que también.

Redes a tope. Lectura. Nuevos perfiles. Búsqueda activa. Contactos. Obras en mente. Conciertos. Red de seguridad familiar. Alguna serie (abandonada por rollazo). Un par de pelis (que me distraen, sí. Comedias o romances, confieso. Descarto dramas y terror y violencia, siempre).

He encargado la revolución solar personalizada a mi astrólogo de confianza. En unos días en mi buzón.

He puesto a la venta un reloj que me trae demasiados recuerdos.

Me he apuntado a un curso, que espero remueva cimientos.

Empiezo muy bien el 26, como es de ver. Hechos, no palabras

Pero con confianza.

De peores hemos salido. 

Y encima reforzadas...

2 comentarios:

  1. Nunca he pensado que eres de hundimiento fácil. Será que no te leía tan bien o será que me faltan décadas de antigüedad. Siempre he pensado que flotas como una boya. De recuperación rápida ¿Demasiado quizá? ¿Será que ahora se te acumulan los duelos pendientes? Ni idea, eh! Nunca he entendido (pero sí he admirado y admiro) a esa gente que siempre tiene ese proyecto, ese plan/viaje perfecto que está vez sí será el mejor hasta el siguiente. Confieso que a veces
    cuando escribo los post en los que cuento esta vida que me ha tocado vivir (y que no cambiaría por nada) pienso en que si lo lees debes estar espantada del sedentarismo del que es capaz el ser humano. Jajaja, igual que yo me espanto por tus cambios de planes, continentes, proyectos…

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  2. Hace como diez años me leías bien. Eso seguro. Y hacías de intérprete maravillosamente.
    Muchos duelos pendientes. No solo en el ámbito sentimental, por desgracia. Estoy trabajando duro en ello.
    Confieso que el mundo de los blogs me parece decadente y no sigo a nadie ya. Entro en el mío como si fuera un bloc de notas. Porque es fácil, lo ordena y lo conserva todo. Últimamente lo he perdido todo. Especialmente el interés.
    Gracias por tu comentario! :)

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

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