Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

jueves, 16 de julio de 2026

Un sueño para recordar (pasado por el corazón)...

Todas hemos soñado en 3D y en 5G. Con esa cristalinidad transparente y táctil que te hace sentir ahí.

Pues ahí va una confesión: hace un par de noches soñé con claridad meridiana, crystal clear, que lactaba otra vez. 

Amamanté a un bebé. Sentí el dolor comprimido de la subida de la leche. Y mis pechos hinchados. 

Hasta me extraía leche para cuando no estuviera con el bebé. Y noté el bombeo de la máquina extractora.

Abracé esa piel de recién nacido, la olí, le paseé mis labios (como solía hacer con mis mejores amantes).

He llegado a tres conclusiones.

Una, es que proyecto mi cuidado y protección sobre mi descendiente femenina y adulta porque podría verla frágil y necesitada de hipervigilancia. Improbable.

Dos, es que me encantaría poder ocuparme del descendiente varón de mi descendiente varón, lactante, al que veo poco.

Y tres, es que el sueño fue el recuerdo de lo vivido hace tres décadas por duplicado y la nostalgia de algo que me hizo conectar cosas distintas.

Sea como sea, podemos elegir entre uno de estos tres por qués, Pero el sueño hiperrealista seguirá en mi recuerdo...

miércoles, 15 de julio de 2026

En eso consiste la vida...

La vida sigue. Más o menos como estaba.

Eso significa que nos dijimos mucho, de todo y que salimos airosos.

Sigo en nómina. Un poco reforzada, pero recordemos que había caído muy bajo.

Nada de eso me impresiona, ya. Sé de la fragilidad de las cosas...

Parece imposible, como dice Neuronas, pero sigo conociendo gente nueva. Con lo que me gusta.

Me encanta, en realidad. Veo oportunidades por todas partes y la cabeza se me vuela.

Tengo ganas de irme. Cerrar la puerta de esta casa, saber que se morirán las margaritas y descomprimirme emocionalmente de los vínculos laborales.

Luego, veremos.

Volveré a comprar y plantar plantas de colores para la terraza y el balcón. Llenaré de vinos la casa y volveré a integrarme localmente tanto como sea posible.

Y pondremos un inicio de curso más en nuestras vidas. Y regresarán los días cortos, grises, lluviosos. La Navidad, otra vez.  Algunas celebraciones familiares. Estar juntos...

viernes, 10 de julio de 2026

Calladita y sin respirar...

No es mi tema favorito, pero mi mal rollo laboral se está poniendo culebrón.

Ninguneadas varias, cambios de ubicación de las reuniones, no convocatorias... Vamos, de manual.

Ayer consulté a mi abogado especializado. Hacía años que no teníamos contacto, acaba de cambiar de despacho y me atendió al acto y con cariño. No era un encargo, así que no vió una futura minuta. Todavía no.

Me gusta pensar que el cariño era verdadero. 

Por otro lado, parece que el próximo martes puede tener lugar mi reunión.

No sé cómo enfocarla. Estoy en Mercurio retrógrado y tendría que estar quieta en un rincón sin respirar. Hasta el veintitantos del mes.

Conste que la reunión no la he pedido yo. Eso es importante.

La pidió él. La frené yo y la ubiqué dónde debe estar: en una reunión profesional. No en una comida con vino corriendo por sus venas.

El finde que me espera no es ningún planazo. No pararé de darle vueltas al enfoque, a qué decir, qué callar, cómo aguantar sus silencios y esas cosas.

El colesterol por las nubes, acidez estomacal en tratamiento, nuevas analíticas...

Me largo a la montaña a hacer manualidades. Seguro que de esa manera tengo la mente ocupada...

jueves, 9 de julio de 2026

¿Y qué hago...?

Siguiendo las andanzas y experiencias de la famosa Neuronaszurdas, ayer charlé un rato con la IA.

Forma parte de los deberes que me ponen. Y procuro alternar todos los palos: trabajo, personal.

Ayer le dí las coordenadas de mi blog. En pleno ataque de aburrimiento a 34 grados y un aviso de aire irrespirable por estar rodeados de incendios activos y la recomendación de quedarnos en casa poniendo poco el aire acondicionado.

ChatGPT no consiguió entrar en la dirección. Varios intentos. Claude sí.

Ató muchos cabos y me contó cosas que sé perfectamente: escribo sobre temas repetitivos, sigo patrones y debería cambiar determinados puntos si quisiera que... bla, bla, bla.

¿Quién, a estas alturas, quiere ser publicada?

Pues yo no. Ahora, no. Al menos.

Conmigo no fue tan explícita como con Neuronas. Ni siquiera le pedí que escribiera mi próximo post. A la IA, no a Neuronas.

El cuerpo grita lo que la mente calla.

Eso lo sé perfectamente. Desde hace mucho.

Debería poner remedio porque tengo claro el orígen de todo. Pero es muy difícil hacer cambios.

Por aquí se respira a despedida pre vacaciones. A ese ir cerrando temas porque "yo no estré".

En mi cabeza visualizo la isla, ese caos maravilloso de playa, salitre, viento que se revuelve mi cara y en mi pelo, que lo más complejo del día sea qué playa elegimos o qué vamos a comer. Ir ligerísima de equipaje porque de tres bikinis sobran dos. Y lo mismo con las camisetas o los pareos o los pantalones cortos y largos...

Ese azul brutal mediterráneo que no llega a indantreno y se pasa de Klein. Esa luz cegadora de cuando no hay ni una nube, matadora para los ojos claros...

Yo no puedo seguir en este despacho, con mi superior jerárquico enfrente, sin hablarnos.

Me encuentro mal. No sé cómo conseguir la baja de larga duración, porque creo que he estado tres veces, tres, en 41 años de actividad laboral. Supongo que lo lograría, claro.

Pero qué pereza todo... porque nótese que la única pata que me sostiene también empieza a dar señales de peligro...

martes, 7 de julio de 2026

Puñetera endogamia, la nuestra...

En breve conoceré en la ciudad a la ex de una de mis ex, por la cual me dejó sin darme explicaciones.

Luego pude recomponer algunas piezas y atar cabos.

De hecho, la ex de una de mis ex solía mirar de vez en cuando mi perfil profesional, ahora hace ya bastantes años.

Me escribía por ahí. No recuerdo con qué objetivo ni pretexto.

Empezamos a cartearnos por email, de tanto en tanto. Nos contábamos esas cosas que se comparten con desconocidas, en profundidad. El desasosiego vital, su felicidad con una nueva pareja, cambio de trabajo, nuestros lugares de reposo, mi ruptura. 

Sin coqueteos y con respeto por la vida privada de la otra. Correos largos y bonitos, de esos en los que te explayas y te tomas tu tiempo para escribir.

Ha pasado el tiempo y hace unos meses me propuso conocernos. Es aquello que siempre da bastante pereza, porque una cosa es estar protegida detrás de una pantalla y otra cosa muy distinta es tenerla a ella delante.

Hace poco me contó que su actual pareja es ex de otra de mis ex.

Así que estamos todas entrelazadas y tenemos información de desconocidas que no deberíamos tener.

Y ahora resulta que en mi whatsapp tengo mensajes de hoy con esa ex mía y con la ex de esa ex. 

Una me cuenta cómo va la entrega de su nueva casa en un paraíso y me manda fotos bonitas. 

La otra manda ubicación para encontrarnos.

Están pasando muchas cosas, la verdad...

lunes, 6 de julio de 2026

Cierra la boca y traga...

Este fin de semana me he ido, para variar, sola a la montaña.

Diré que todo iba saliendo mal y, como no tenía ningún sentido enfadarme conmigo misma, cambié un poco el chip.

En lugar de enfurecerme, me mandaba mensajes del tipo "a la próxima irá bien", "esto ya casi está", "solo un poco más y ya lo tengo".

Diría que no sirvió de nada para cambiar los resultados. Pero al menos no me hice mala sangre.

Empecé a hacer cosas en casa que me daban miedo antes.

Cuidé maderas antiguas, lijando y poniendo capas de protector mate. Me encanta la madera... 

Hace un par de semanas conocí a un vendedor ambulante de objetos elaborados a mano con madera de boj, que se jubilaba y buscaba a alguien a quien transmitir sus conocimientos. Por un minuto dije en serio que quería ser yo.

Luego vi todos los inconvenientes... me di la vuelta y seguí paseando.

Intenté despintar un sillón para dejarlo al natural. Pero no salía la pintura ni perseverando con otra capa.

Estuve montando un sillón de jardín. Me sobró una pieza importante. Tanta pereza repetir el proceso que lo sejé sin la pieza. Al hacerlo sola era realmente difícil sujetar las piezas sin que cayeran.

Todavía quedará el segundo. Que soy tan idiota que, a pesar de estar sola, compro los sillones de dos en dos y un futbolín.

Odio montar cosas. Y eso que me empeño a fondo solo por el placer de conseguirlo.

También estuve cebando un motor, cargando agua en un cubo (al menos cien cubos moví), intentando que funcionara algo. Un nuevo fracaso.

Encontré tiempo para meditar. No escuché música. Comí frugalmente. Dormí mal. Pasé calor. Intenté crear un plan de acción que hoy es un Proyecto de IA llamado Reset Vital, que sigue vivo.

Acabé hablando sola. Y ahora, cuando lo hago, pienso que es algo beneficioso.

Voy avanzando en el desapego de las cosas materiales y esperando, pacientemente, a que pase mi Mercurio Retrógado que todo lo complica.

Puse a la venta la casa de la montaña y crucé varios mensajes con el API. Negocié sus honorarios con un escalado en función de éxito. A ver si me lo acepta.

Pero tengo miles de palabras en la boca que quiero espetarle a mi superior para cerrar esta etapa agobiante.

Me han recomendado que trague y aguante. 

Y yo tengo dignidad (y supongo que orgullo y el ego apaleado, además de inseguridad y síndrome de la impostora) y no puedo...

viernes, 3 de julio de 2026

Sobre el habla autodirigida o también denominada habla privada...

Spoiler: hablo sola.

Así se le llama a las locas como yo, que hablamos en voz alta con nosotras mismas cuando nadie nos ve (o eso creemos): parece que los estudios dicen que nos centramos en las cosas más fácilmente, cuando hay decisiones que tomar.

En mi caso, no reviso las decisiones. Las adopto de manera automática. Especialmente cuando no tienen nada que ver conmigo. Precipitadamente, considerarán los reflexivos...

Cuando el tema es personal, me cuesta más, cometo errores de debutante y cosas así.

Para ayudar a los demás no titubeo.

El tema está en que parece que las personas con altas capacidades, tienen TDH, se comen las uñas, se descentran y hablan solas.

Yo suelo hacerlo en el coche, hablar sola, como el yoga facial. Pienso que no me ve nadie siendo loca y gesticulando para ser la tía más horrorosa y deformada del mundo, que yo lo sé porque me voy mirando de reojo por el espejito para verme las puñeteras arrugas faciales, que no dejan de crecer.

No digo que yo tengo altas capacidades. Que conste. Porque ni lo sé ni tengo ganas de saberlo.

De hecho no me considero ni inteligente...

A lo sumo lista, que no es lo mismo.

Vuelvo a lo de las arrugas. 

El otro día pensaba que si volviera a enamorarme igual me volvía a poner botox. Para estar menos mal para mi amante.

Cambio de tema, porque lo del enamoramiento pinta mal de narices y no toca perder el tiempo...

Me están serrando las patas vitales a ras. Las cuatro. Como cuando muerdes una uña y das en carne (no en hueso, por favor).

Cada día un poquito más. Ahora ya se están hurgando por dentro, como en el encaje de la basa, ¿entiendes?

Hoy estoy con los ojos llenos de lágrimas y sin parpadear para que no se caigan. Mirando el reloj para salir del despacho y a poder ser regresar en octubre.

Aguantando las hostias, la presión, los ultimátum, el mal ambiente y la caída en el volumen de curro.

Una alegría que me dieron ayer, creo, por teléfono: si me quedo sin trabajo no es el fin del mundo. Podría seguir, reajustando cosas y gastos, claro. Pero sería viable.

Eso permite descartar con la cabeza alta los puentes y acueductos como primera residencia. Los bajos, quiero decir.

Es una buena noticia, que comparto aquí porque sé que casi nunca vengo como Presidenta del Comité de Fiestas y Festejos y sueno tristona, preocupada y diría que hasta depre. No seré yo quien lo niegue.

Por eso alguna cosa buena de tanto en tanto, que os desconcierte un poco, viene bien.

¿A que sí? :)

jueves, 2 de julio de 2026

El fin de la paciencia...

Fíjate que, por aburrimiento, cuando me preguntan qué tal estoy, miento y digo que bien.

Lo agradezco abiertamente.

Hay quien no me cree. Son los que me conocen bien.

Qué pereza entrar en detalle, volver a revisar mi situación con ellos, cada una de las mierdas que se mueven cada día y con las que lidio.

Sé que no son cosas graves de salud. Que eso sí sería chungo. Pero deja que me queje, hombre.

Es lo único que tengo: el derecho a la pataleta, que ya no me consiente nadie. Con lo que me gustaría volver a sentirme mimada...

Cuando tienes media vida en el aire, dependiendo de la otra media o de cosas sobre las que no tienes ninguna influencia, la cosa se complica y te enfocas mal en el día a día.

Hasta la IA me dice que soy paciente con las cosas que me importan. Con lo que yo he sido de precipitada y resolutiva y diría que hasta imprudente...

Todos crecemos, ¿verdad? y maduramos y nos pudrimos, también.

Estoy bastante enfadada por dentro. Con todo lo que no me gusta y me rebelo sin éxito. Ganas de que las cosas lentas avancen más deprisa, por favor. De una vez.

Y estar enfadada por cosas que solo puedo cambiar dando un fuerte golpe de timón, con el riesgo de volcar.

Que se me acaba la paciencia, tú...

miércoles, 1 de julio de 2026

Ordenando una parte pequeña del caos...

Me preguntan desde la capital del Reyno cómo hago para tener decenas de mujeres estando en provincias.

Confieso varias cosas, que usaremos como premisa:

- no me gusta la soledad,

- siempre he preferido compartir la vida que vivirla yo misma,

- por lo tanto, cuando rompo o me rompen una relación, cierro etapa (normalmente en malos términos, claro) y a otra cosa,

- no son decenas las mujeres que han pasado por mi vida (ni ganas),

- estoy en provincias,  pero me muevo y hago cosas (soy catalana). Eso aumenta un poco, quizá un 1%, las probabilidades de éxito.

Podría seguir, pero no es el tema.

Puede parecer que salto de relación en relación o que soy ligera de cascos. Nada más lejos de la realidad.

A mí me interesan las personas. Me atrapan por su cabecita, su manera de vivir, por cómo se relacionan con otros, qué les motiva y mueve, a qué se dedican, qué diseñan ser de mayores y cosas así.

Un cuerpazo de 1,70 tampoco lo rechazaría si viene acompañado de una personalidad carismática, por decir algo.

Pero no salto de cama en cama. Nunca. Es como mi religión.

Me lo tengo que currar yo y también la otra parte contratante.

Me gustan los conocimientos mutuos, lentos, con mimo, creando cosas que puedan gustarle a la otra, ideando escapadas y viajes, procurando compartir tiempo, enseñándole mis lugares y acariciando despacio.

Cada una es como es...

Por otra parte, tengo claro lo que no, de ninguna manera, quiero en mi vida. Aunque soy paciente hasta estar segura, cuando lo estoy no me volverás a ver en la vida. Bueno, la vida es una cosa larga, aparentemente. Pues no sé. No creo que nos veamos, a pesar de mi nostalgia y mis ganas invencibles de volver al pasado, porque siempre fue un lugar mejor que este presente.

La verdad verdadera es que no estoy muy optimista en general con las expectativas de futuro. Pero eso es tema para otro post.

Creo que me he explicado. Aunque sé que ya se sabían muchas cosas de todo lo que he contado.

Recapitular siempre viene bien. A mí me ordena bastante las ideas, desde siempre...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

Mi foto
Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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