Todas hemos soñado en 3D y en 5G. Con esa cristalinidad transparente y táctil que te hace sentir ahí.
Pues ahí va una confesión: hace un par de noches soñé con claridad meridiana, crystal clear, que lactaba otra vez.
Amamanté a un bebé. Sentí el dolor comprimido de la subida de la leche. Y mis pechos hinchados.
Hasta me extraía leche para cuando no estuviera con el bebé. Y noté el bombeo de la máquina extractora.
Abracé esa piel de recién nacido, la olí, le paseé mis labios (como solía hacer con mis mejores amantes).
He llegado a tres conclusiones.
Una, es que proyecto mi cuidado y protección sobre mi descendiente femenina y adulta porque podría verla frágil y necesitada de hipervigilancia. Improbable.
Dos, es que me encantaría poder ocuparme del descendiente varón de mi descendiente varón, lactante, al que veo poco.
Y tres, es que el sueño fue el recuerdo de lo vivido hace tres décadas por duplicado y la nostalgia de algo que me hizo conectar cosas distintas.
Sea como sea, podemos elegir entre uno de estos tres por qués, Pero el sueño hiperrealista seguirá en mi recuerdo...
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