A veces la vida regala momentos, intensos, largos. Depende. Cinco horas en un box, tumbada en una camilla, a solas, boca arriba, en posicion de espera, dan para pensar, para caer en los miedos viscerales que nos negamos en modo consciente, para apreciar la sequedad de boca y las manos heladas; dan para ponerse en lo peor, para ir cancelando las citas mas inminentes, de una en una, siempre con la esperanza de que no sea nada, de que va a ir rapido y pronto estaras en casa, de que parece que te sientes mejor, el estomago cerrado y vacio, el alma asustada; si no fuera por esta via, que se clava por dentro cada vez que flexionas el brazo... O por esta bata azul, desechable, que nunca sabes si se abrocha por delante o por detras, aunque sea un detalle menor porque la sensacion de ridiculo es cronica... De pronto, la agenda se desmonta, la energia desaparece, los planes se van cayendo, se pierde todo el control sobre el calendario y las alternancias. Las batas blancas, azules y verdes; los instrumentos y geles helados, los ordenadores en reposo, la gente en los pasillos, la lentitud de cada cosa, de cada prueba, de todas las gestiones; las expresiones del personal, entrenadas para que no adivines si algo va mal, que eso lo diran otros compañeros, si procede. Ninguna musica suave que acompañe, moviles posibilitando comunicar el ingreso, en voz moderadamente alta. El trafico en los pasillos y el paseo en silla por la misma planta... Tengo material suficiente para darle miles de vueltas, de momento...
Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...
miércoles, 23 de enero de 2013
Ese olor de hospital...
Urgencias de un hospital de ciudad grande, cualquier dia.
- Digame usted qué sintomas tiene... -con tono de rutinario fastidio aburrido-.
Le cuento. "Y claro, los sintomas no me permiten hacer vida normal...".
- Digame usted qué es para usted 'hacer vida normal' -identico tono que el anterior-.
Le cuento. Brevemente, sin explayarme contenta de que alguien me escuche con interes.
- Perdoneme usted, señora, pero esto que cuenta usted NO ES hacer una vida normal...!
El tono cambió del monocorde fastidiado al del cinico profesional que se burla hasta de su sombra...
Otra en la frente.
Siguen las pruebas...
- Digame usted qué sintomas tiene... -con tono de rutinario fastidio aburrido-.
Le cuento. "Y claro, los sintomas no me permiten hacer vida normal...".
- Digame usted qué es para usted 'hacer vida normal' -identico tono que el anterior-.
Le cuento. Brevemente, sin explayarme contenta de que alguien me escuche con interes.
- Perdoneme usted, señora, pero esto que cuenta usted NO ES hacer una vida normal...!
El tono cambió del monocorde fastidiado al del cinico profesional que se burla hasta de su sombra...
Otra en la frente.
Siguen las pruebas...
martes, 22 de enero de 2013
Y tu, qué aplicaciones tienes en tu smartphone...?
yo tengo una que me acaba de contar que llevo mas de 3.000 millas voladas desde el dia 10 de mes y harta de las toses de avion, secas o no, productivas o irritativas, molestas, crispantes, prueba de que ha llegado un invierno violento, por sorpresa. Aburrida de que personas desconocidas se me sienten a milimetros y me pisen el aura, invadiendome por dentro. Cansada de salas de espera con ejecutivos que alzan la voz mas de lo correctamente imprescindible. Superada por conductas masculinas impropias e improductivas, de su semblante enfadado, de su actitud frustrada. Contenta porque llegan los posicionamientos ahora que los años han dejado una patina suave de seguridades, certezas, conocimiento, tal vez gracias a madrugones necesarios y a observar con atencion todas las cosas, a todas las personas. La vida es cuestion de actitud y depende de nosotros afrontarla de un modo, o de otro completamente distinto. San Martin acaba por llegar; no es necesario ser creyente, solo es cuestion de tener paciencia (se lo digo a los cerdos, en generico, que abundan en cualquier parte y son escepticos ante la hora de su verdad, que viene; no tengo la menor duda). Esta todo por hacer, puede ser divertido. Todo depende de ti...
domingo, 20 de enero de 2013
Hablando de la ciclogénesis explosiva...
Hace algún tiempo que soy adicta a las barras de crema de cacao y, como las pierdo o las dejo en lugares extraños, compro en casi cada farmacia que veo abierta [por un lado, soy razonable; por otro, tengo la suerte de que veo pocas porque en horario de apertura suelo tener cosas que hacer]. Tengo una en cada bolso y en muchos bolsillos de chaquetas y abrigos, en el coche y en algún attaché. Y una de las cosas que más me gustan es pasarte mi crema a tus labios a base de besos. Cosa que explica que, cuando escuché esta canción el viernes, no pudiera evitar aplicarte una dosis en un baile lentísimo que, más que baile, fue un abrazo largo, largo... Al fin 37 horas de encierro, viendo nevar, oyendo el viento, intuyendo una helada terrible que dejó el paisaje como [supongo debe ser] Siberia en invierno, observando cómo se acumulaba por palmos la nieve nueva en la terraza, cubriendo cuarterones completos de la ventana, cómo se doblaban lo árboles por el peso de los centímetros de hielo concentrados en contra de la dirección del viento. El espectáculo hoy, al salir a la calle y ver que la carretera, las casas, los coches, los remontes, los cristales y los árboles eran [todo, solo] de color blanco, contra un cielo azul intenso [sí, quizá indantreno, creo que sí...] y un sol frío pero brillante. Encierro aprovechado hasta el límite del agotamiento. Qué paradoja...
viernes, 18 de enero de 2013
Informándome con carácter previo, como corresponde...
Previsiones Meteorológicas para los próximos días (Agencia Estatal de Meteorología - AEMET)
PRONOSTICO PARA EL DIA 19 (SABADO): MUY NUBOSO O CUBIERTO, CON NIEBLAS Y PRECIPITACIONES MODERADAS Y PERSISTENTES. POSIBLES TORMENTAS. COTA DE NIEVE EN 2400M AL PRINCIPIO, BAJANDO HASTA LOS 1200M AL FINAL DEL DIA. TEMPERATURAS EN MODERADO DESCENSO, CON MINIMAS AL FINAL DEL DIA. VIENTOS DEL OESTE FUERTES A MUY FUERTES, CON RACHAS SUPERIORES A LOS 120 KM/H.
PRONOSTICO PARA EL DIA 20 (DOMINGO): MUY NUBOSO CON NIEBLAS Y NEVADAS DEBILES A PRIMERAS HORAS, ABRIENDOSE CLAROS EN LAS HORAS CENTRALES DEL DIA, PARA VOLVER A QUEDAR LOS CIELOS MUY NUBOSOS CON NIEBLAS AL FINAL, CUANDO DE NUEVO SE ESPERAN PRECIPITACIONES DEBILES A MODERADAS, DE NIEVE POR ENCIMA DE 2200M. TEMPERATURAS EN LIGERO DESCENSO. VIENTOS DEL OESTE FUERTES CON INTERVALOS MUY FUERTES.
A mi las partes de "muy nuboso", "nieve", "vientos muy fuertes" y "temperaturas & descenso" me echan para atrás.
Este fin de semana tiene mucha pinta de Leonard Cohen frente al fuego bajo una manta de cuadros. ¿O no?
Ya me pilla mayor, el frío...
Empiezo a pasar, que me espera el Semon del aeropuerto... Aunque sea una merienda, sigue siendo igual de estupenda.
miércoles, 16 de enero de 2013
Prometo que es el último...
No he podido evitar sobrevolarme a los dieciséis en Normandia, perdiendo noches en playas llenas de enormes piedras romas en las que era prácticamente imposible tumbarse. Entonces...
Pero, ¿en qué estaría yo pensando...?
Me envío a la cuenta A un archivo que me interesa releer en casa, en una noche de silencio como la de hoy. Me interesa revisar por enésima vez el documento que recoge "la historia primigenia", esa que nunca olvidamos porque nos damos tanto que el compromiso llega hasta el futuro, al infinito y no finaliza; documento iniciado con candidez hace muchísimos años, revisitado con periodicidad aleatoria y caprichosa, retocado con ensañamiento, completado con miles de anécdotas y vivencias que han ido llegando, deformada la realidad inicial y figurada una distinta y nueva. Me interesaba mucho dedicarme hoy a esa lectura para ver de darla por finalizada [cosa imposible, a la vista de mis acontecimientos] para avanzar del 50% en el que había quedado mi lectura y pensar en qué hace alguien con algo así en una era como la nuestra. Entre vuelos pensaba leer y no podrá ser.
Primera en la frente con la falta de compatibilidad del Mac casero y el pc profesional. Luego vendrán los mismos errores con hojas de cálculo, presentaciones y otras lindezas que lo probable es que necesite de hoy para hoy, as always. Me interesaba mucho releerlo en esta rara intimidad y dejar que mis dedos fueran añadiendo letras y hasta alguna frase porque, con franqueza, me gusta. Lectora asidua pero igualmente esporádica de libros de temática, sé cuándo debo enredarme en una trama y cuando no es necesario sino una pérdida de tiempo. En este caso, no siendo objetiva y conociendo el final [cosa que no tiene ninguna gracia, por cierto], tiene más delito, en mi opinión. Sucede que hoy mismo he modificado el desenlace, así, sin pestañear. Y ha mejorado sensiblemente el conjunto, a pesar del temor de estar olvidando datos que acabarán por evidenciarse contradictorios. Sin falsas modestias lo digo en la confianza de que se entenderá como es y no como una presunción.
Hay canciones que te siguen a todas partes y ésta en días como hoy saldría a gritarla a la terraza, a pesar del frío y de que aquí no ha nevado, con la certeza de que mañana pisaré nieve inútil y el sábado la más útil de todas, la que haya conseguido sobrevivir a los vientos fuertes que anuncian nuestros meteorólogos con un brillo especial en los ojos, moviéndose continuamente y gesticulando mucho frente a la pantalla, excitados por el hecho de que en España tenemos algo más que huevos fritos y anticiclones, solo de tanto en tanto. Ellos y ella lo saben y se explayan, contentos de que lleguen las heladas, que van bien para la viña; las nieves, que ayudan a un sector deprimido; las lluvias, a llenar pantanos y los vientos a limpiar atmósferas...
Pájara en spinning, por cierto. Mucha imagen de estar en forma y pincho a los 20 minutos. Bah... Las lumbares están emitiendo facturas en papel continuo, haciéndome pagar los ímpetus mal canalizados y la desgracia de una noche corta, que el avión despega muy temprano, también como siempre. Pensar que decliné la invitación de hacer noche allí...
martes, 15 de enero de 2013
Et le temps s'écoule...
Hoy va de enlaces, de sonidos y palabras, de recuerdos de manos jugando bajo una manta frente al fuego. Fuera ha nevado, tarde de sábado y todo por hacer, tanto por decir. Las pieles, a veces, se reconocen mucho antes de encontrarse, se encuentran para siempre o se repelen. Al menos una persona estará de acuerdo conmigo en esto de la piel, aunque lo escriba para ella y esté claro que la teoría [que no es mía] posee adeptos. Hay voces y canciones que se agarran a la garganta y no paran de subir hasta el lagrimal. Como esta, por ejemplo...
lunes, 14 de enero de 2013
El día a día y algunos fines de semana...
El contador debe estar marcando mal. Nadie puede tener tanto tiempo libre para instalarse en un lugar como este y perderlo. Cada cual sabrá qué espera y qué busca y, probablemente sobretodo, lo que encuentra. Yo me limito a avanzar despacio y en silencio. Hoy he regalado protagonismo, expresamente, sobre dos proyectos que han funcionado y han sido recibidos con especial entusiasmo por quienes esperaba abiertos opositores. Seguramente porque mi cara, mi cuerpo, mi voz y mi nombre no estaban detrás. He decidido no invertir energía en defenderme y quedarme sin energías luchando contra todos por el pequeño detalle de haber nacido mujer;también he decidido solamente hacer mi trabajo, tan bien como me es posible, como si el universo fuera de mi propiedad y alguna vez hubiera de ver revertidos todos los beneficios del firmamento. Lo he decidido porque es bueno para mi salud. Y una placa metálica en francés así me lo recuerda en el despacho, constantemente, cada vez que levanto la vista del pc. Reza así: "J'ai décidé être hereux. C'est bon pour la santé".
Hace mucho más de una década aprendí esa lección de quien era mi superiora jerárquica, aunque a miles de millas de mi mesa. Telemáticamente, funcionábamos. Presencia física requerida trimestralmente. Ir y venir en el día, permanecer algunas noches, incluso semanas cuando el problema era mayor. Y el tiempo acaba de devolvérmela en forma de letras, cariño y consulta. Cuántas vueltas está dando el mundo para que el pupilo enseñe a su maestro... el día en el que el superior agradece al subordinado en diferentes ocasiones su buen hacer y se aguanta con dignidad un trote largo [o un galope corto] en cinta de más de treinta minutos, después de tanta lesión, molestia y parón de gimnasio, que se sustituyó por algo bien distinto que solo desarrolla cuádriceps y destroza meniscos, entre otras lindezas. Son días de alegrías concatenadas y diversión en los rincones de cada una de las rutinas que me descubren con los pulmones vacíos y pensando que el crono sigue en marcha, hacia atrás, acercando al tercer avión que me ha de devolver a tus brazos y que se abra un paréntesis blanco y...
Hace mucho más de una década aprendí esa lección de quien era mi superiora jerárquica, aunque a miles de millas de mi mesa. Telemáticamente, funcionábamos. Presencia física requerida trimestralmente. Ir y venir en el día, permanecer algunas noches, incluso semanas cuando el problema era mayor. Y el tiempo acaba de devolvérmela en forma de letras, cariño y consulta. Cuántas vueltas está dando el mundo para que el pupilo enseñe a su maestro... el día en el que el superior agradece al subordinado en diferentes ocasiones su buen hacer y se aguanta con dignidad un trote largo [o un galope corto] en cinta de más de treinta minutos, después de tanta lesión, molestia y parón de gimnasio, que se sustituyó por algo bien distinto que solo desarrolla cuádriceps y destroza meniscos, entre otras lindezas. Son días de alegrías concatenadas y diversión en los rincones de cada una de las rutinas que me descubren con los pulmones vacíos y pensando que el crono sigue en marcha, hacia atrás, acercando al tercer avión que me ha de devolver a tus brazos y que se abra un paréntesis blanco y...
domingo, 13 de enero de 2013
Domingo por la tarde y este frío en las manos...
Me podría haber tirado del sofá e ir rodando, por inercia, hasta el mar, esta tarde gélida y gris en la que la ciudad estaba completamente vacía. Lo he dejado todo, he ignorado las voces que me reclamaban y he estrenado una aplicación genial, la mano en el bolsillo de la chaqueta, equivocándome por completo en la elección de la música. El día estaba para lágrimas y también rodaron...
Las calles en modo Babel; he observado con cuidado y detenimiento todas las razas, las facciones, la calma de los turistas en pleno centro, encantados de que la shopping line estuviera efervescente, este domingo de enero en el que la primavera ha dado un enorme salto hacia atrás. En lugar de vivir uno de esos horribles domingos en los que las ciudades se detienen y se transforman y no son lo que suelen ser, si no tristes... Rambla Cataluña podría ser esa calle en la que se regalan cochecitos con bebé haciendo la siesta. Al menos a la intempestiva hora en la que me he decidido a caminar, deprisa, mirando de reojo algunas tiendas en las que no me apetecía entrar, por si veía el par o tres de cosas que necesito para volar antes de fin de mes. Más de dos horas. Deprisa y sola, escapando de caras conocidas, conversando plácida y largamente y sintiendo que las molestias de la primera lesión y la somatización remiten con lo que empiezo a flirtear de nuevo con el ejercicio...
sábado, 12 de enero de 2013
Y es que es tan difícil saber de ti...
A veces hay cosas que se mueven, que se revuelven, sin querer. No soy de querer revisitar tristezas y, sin embargo, lo hago de tanto en tanto. Creo que hacía tiempo que nada retornaba con tanta fuerza como todo lo que quedó pendiente: las palabras, las caricias, los silencios y las miradas, además de la complicidad de compartir los enormes secretos de la vida, los descubrimientos, las felicidades. Todo eso ha regresado de repente y se ha instalado en mi día, mezclándose con todo lo que en su momento compartimos; un sábado cualquiera, como el de hoy, tan frío, tan húmedo, tan distinto... He regresado a un hotel de la playa, he visto la habitación y la king size con sábanas de seda [un capricho que nos acompañó durante todos los trayectos, muy recomendable, por cierto], he paseado descalza por una arena rubia, fina, fría; he recordado vivir la noche, sentirle la piel entre las manos, bajo los labios, y descubrir entre abrazos que llegaba la mañana, para dormir hasta que el hambre irrumpía más en mi que en quien despertaba a mi lado... Noches infinitas, que acababan con la luz del día, suspiros y algún que otro miedo. Velas y olores, que siempre acompañaban, formando parte, con la música, completándolo todo y haciéndolo [como es de ver] difícilmente olvidable. Pasan los años y hay instantes que siguen instantes; me pregunto a veces cómo te estará tratando a ti la vida, el tiempo, el amor...
viernes, 11 de enero de 2013
Maratón inalcanzable, hoy...
Una hace planes, con la calma de un reposo [prometido, esperado, calculado], gestionando los flecos sueltos y todo se enreda provocando la búsqueda mal disimulada de la cámara oculta que alguien debe haber puesto para atraparte con el paso cambiado y perdiendo los papeles, los estribos y el saber estar. Como si se protagonizara una broma pesada y de mal gusto. Una lástima, la pérdida de las oportunidades, aunque esté aprendida la lección de adaptarse al cambio de manera precipitada, acaso. No valen ni dilaciones ni pérdidas de tiempo, inútiles, estúpidas, terribles. Hay que actuar deprisa, a pesar de que, con la frustración, han regresado esas molestias que parten el cuerpo en dos en un imaginario eje horizontal, perfecto. Y ni siquiera han admitido mi solidaridad, a pesar de que iba a mentirlo todo con la cabeza alta; la causa lo valía. Me pareció demasiado arriesgado, aunque mi impunidad hubiera sido perfecta. Quizá precisamente por eso di pasos al frente y me rectifiqué: no se trata de causar daños ni siquiera colaterales e indeseados, porque hay cosas con las que no se juega.
La tarde se ha llenado de letras, torpes, lentas. Y de voces y he cometido el error de exprimirme como un cítrico en un ejercicio extraño, como el de mirarse en un espejo y, simplemente, reconocerse. A momentos, en ocasiones y oportunidades, porque el papel todo lo sostiene pero, en cambio, la voz... Como un predio sirviente o el tutor a quien le aprovechan las experiencias ajenas, como la telonera o la encargada de exponer en primera persona, como esos perros guía entrañables que hay en todos los lugares y que suelen cortarme la respiración. Como si supiera el camino que queda por recorrer, lo recordara y me llevara las manos a la cara, cubriéndola con preocupación, intentando inventar soluciones para eliminar sufrimientos, los que sin duda han de venir, implacables e inevitables, sin piedad. Todos podemos, al fin. Hay esperanza y hay otras vidas y otros compartimientos y lugares. Es cuestión de querer, como quien quiere encontrar tiempo para lo que suele no ser posible y, ¡helas!, aparece rompiéndolo todo, rutinas incluidas. Y se recogen pedazos por todas partes y la mente se va en vuelo rasante hacia atrás, a los lados, proyectada hacia ese futuro que se acerca despacio.
Nada como una copa de vino para sentarse, escribirse y no decir nada. Mi soledad es cada día mayor por estos lares y ni siquiera pienso en releerme por si se me ha deslizado algún [odioso] typo o error gramatical que solo l#s mentalmente privilegiad#s son capaces de hallar...
jueves, 10 de enero de 2013
Este como siempre tiene algo de distinto...
Reconozco que vengo poco. Mucho menos de lo que me gustaría. Supongo que suele suceder. Pero de pronto el tiempo se ha comprimido y todo se ha llenado de cosas. Son gestiones rápidas y es imposible detenerse en cada una como antes, como siempre. Valoro los enormes cambios que se han producido en mi forma de hacer, a lo largo de los años. Y me disgusta porque sé que la explosión está asegurada y a la vuelta de la esquina, que es cuestión de tiempo y, lógicamente, la primera que se exigirá a sí misma seré yo. No se ha podido finalizar una gestión y llega el encargo de otras tres, simultáneos. Fuera del área de confort todo genera ansiedad, inseguridades y miedos. Sí, también a mi.
Y estoy intentando hacerle bajar la voz a mi cuerpo, que me está lanzando a gritos y a la cara el bonito mensaje de que es hora de ir levantando la manita y reconocer que no doy más de mi, que tengo fin y límites, que esto no puede seguir siendo y además es imposible.
Tengo una pelota pequeña, de goma, azul, dando botes rítmicos y sutiles en mi sien izquierda desde esta mañana, acompañada -la sensación- de un ardor de estómago provocado por medicación antiinflamatoria que pretende combatir, sin éxito, una lumbalgia que amenaza con dejarme clavada en el sitio y momento menos pensados y un nudo en el mismo lugar (recordemos, el estómago) provocado, este, por nervios del tipo "otros" que han aparecido súbitamente en medio del trayecto de regreso a casa en el tren (hay novedades y sorpresas que cuestan de digerir, lo reconozco también).
Sé que es facilísimo pensar que es un panorama, que debería guardar reposo y parar un poco. Pero a pensar de que también yo lo pienso, es lo que hay y estoy fracasando en hacerle entender a mi mente que, como siempre, todo marcha bien...
domingo, 6 de enero de 2013
Dame un poco de tiempo, por favor...
Se me vuela una semana. Completa. Días y también las noches. Volados, voladas. Vas mirando hacia atrás, por encima del hombro, y apenas se pueden ya rescatar los recuerdos, pequeños y enormes, recién diseñados. De pronto, como un susto, los segundos que componen el domingo se detienen y todo deviene la entonación, la duda de lo que fue en realidad y lo que nuestra mente quisiera que hubiera sido. Todos los miedos agolpados, como niños y niñas detrás de una puerta cerrada, guardando turno para entrar cuando sea posible. Presintiendo lo que ha de venir, las rutinas retomadas que ahora no parecen ni siquiera confortables, como antes -hace tan poco- resultaban, cómodas.
No podía ser de otra manera y mi cuerpo está protestando por todos los excesos y, como en los viejos tiempos, la falta de ganas me ha introducido bajo edredones después de una comida europea, por frugal y por temprana, en soledad. Reconozco haber rechazado compañías porque hoy las lágrimas se me iban escapando por los rincones de la casa. Tal vez haya sido buscada, pero esta soledad de la que hablo no tenía opción, en realidad. Es la de los miedos, las pérdidas de control de la realidad, la mente avanzando a su ser hacia lugares nunca visitados, que no se puede compartir porque inquieta, preocupa y puede doler.
Solo necesito un poco de tiempo...
No podía ser de otra manera y mi cuerpo está protestando por todos los excesos y, como en los viejos tiempos, la falta de ganas me ha introducido bajo edredones después de una comida europea, por frugal y por temprana, en soledad. Reconozco haber rechazado compañías porque hoy las lágrimas se me iban escapando por los rincones de la casa. Tal vez haya sido buscada, pero esta soledad de la que hablo no tenía opción, en realidad. Es la de los miedos, las pérdidas de control de la realidad, la mente avanzando a su ser hacia lugares nunca visitados, que no se puede compartir porque inquieta, preocupa y puede doler.
Solo necesito un poco de tiempo...
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Quizá porque son poco útiles...
Parece que en vacaciones me aburro. Como no voy acelerada, todavía duermo peor que en condiciones normales. Pienso millones de cosas y no puedo poner ninguna en práctica. Quiero moverme, hacer vida normal, vivir. Espero que haya sido la doble festividad y que mañana termine todo, cuando retomemos lo cotidiano, a pesar de no regresar al trabajo, como los niños. Estoy inquieta. Extraña. Desconcertada. En stand by de cosas que desconozco y que presupongo, aún sin saber de destinos ni de finales ni de comienzos. Es todo extraño, como yo estos días. Desubicada, desplazada. Participo y me veo en cuenta atrás, de nuevo equipajes, carreteras y kilómetros, espero que el frío que no está aquí me lo encuentre allí. Casi todo se me escapa, como las ganas de vivir estas fiestas...
martes, 25 de diciembre de 2012
Y me han mirado con cara rara...
A veces se olvidan sensaciones: esperar una llamada y comprobar compulsivamente que la línea funciona; chequear una y mil veces seguidas que la cuenta de correo sigue vacía y que no han llegado las noticias o las respuestas porque hace solo dos minutos que mandaste el último mensaje; la primera cita y quién se atrevió primero a pedir el número de teléfono; esperar una voz que no se conoce, un acento especial, un timbre algo nervioso y una conversación cuasi vacía; estar pendiente del reloj, del calendario, de la cuenta atrás, para acercarte a ese café, a un encuentro, a una larga charla, un fin de semana. Y vuelan mariposas y te pones nerviosa y te tiemblan las manos y la voz y el pulso, se seca la boca y se incrementa la sensación de ridículo.
A veces una piensa que todo eso ya no va a volver. El tiempo es implacable y los estragos aparecen de improviso, cuando parecía todo tan tranquilo. De pronto eres una persona diferente, que nunca fuiste; y hay líneas de expresión, colores de cabello, hay que alejar el objeto a observar o que leer y para conseguirlo los brazos se extienden hasta doler; desaparece el fondo físico y la musculatura que alguna vez estuvo; adolescentes que te repasan y te dan mil vueltas, hiperventilas mientras intentas aguantar con alguna dignidad bajo un sol de justicia y una temperatura de playa, a pesar de ser diciembre, qué diciembre tan cálido. Pero es inútil. Es la edad invisible, la de la autoestima desaparecida, el pensar en mantenerse a flote sin grandes cambio y, por supuesto, sin mariposas a mil kilómetros a la redonda, como con órden de alejamiento.
Es una época triste, para qué negarlo. Como la de la Navidad. Época de miedos y de nostalgias por lo que aún no se ha perdido pero que sin duda tiene fecha de caducidad.
Una observa a su alrededor, como en modo panorámico, en silencio. Y el resultado es una confusión y mucha nostalgia porque se comparte lo evidente con aquellos que deben ser y mientras tanto hay quienes se quedan por el camino. Y no decir de la nostalgia de no estar dónde se quiere en compañía de aquell#s a los que sin dudas prefieres.
Es una época triste, de noches largas e insomnes, de planes sin grandes metas y con desconciertos y un poco de miedo, que yo el ritmo del 2012 no creo que pueda aguantarlo dignamente... El día que dejéis de necesitarme me iré a vivir fuera de aqui...
viernes, 21 de diciembre de 2012
Paréntesis breve, inter fiestas...
Las vacaciones escolares son una bendición. Cuando se suman con los años y en el tiempo y te descubres disponiendo de seis semanas libres al año, el panorama se distiende. Hace poco, en una de mis etapas críticas, me planteé "comprale tiempo" a mi superior jerárquico. Me lo regaló. Hubo un evidente cambio de prioridades en mi y decidí que tenía que sentarme en el suelo, ir al parque, preparar papillas sanas de color verde y dar todo mi cariño [que no anda escaso, precisamente]. Y así fue, aunque seguro que pudo ser mejor. Cuando te quedas sola y tienes dos responsabilidades, te asustas, empequeñeces y flaqueas. También adelgazas, mucho. Pero remontas y engordas y ahora cosecho resultados. De nuevo el cambio de ciclo y de prioridades y ahora ya es todo distinto. Tengo un objetivo claro y me dedico tanto como me dejas. Y conste que me dejan poco, me ponen mala cara y hasta me reprochan. Eso quienes tienen otras prioridades o quienes no quieren reconocer las mías o tienen otras necesidades. En fin. El 2013 va a ir como un tiro. En una u otra dirección, seguro. Y espero que la compañía no falte así que todo el mundo será más que bienvenido...
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Es para estar agradecida...
No tengo ni siquiera la más leve de las percepciones, ni lo recuerdo de tanto en tanto, ni tan solo una sensación accidental. Nada. No siento que sea Navidad, que haya que ser feliz [lo soy, pero lo de siempre, lo normal, espontáneamente], intercambiar regalos, estar junt#s, ni que me empujen a celebrarlo todos los rincones iluminados de esta ciudad húmeda y cálida hasta ahora, en diciembre. Me sobran las chaquetas, los resfriados y los soles de invierno. Me falta la nieve y la lluvia, la nevada anual que todo lo colapsa y rompe las rutinas. El frío.
Este año es de cambios y de primeras veces en una vida frágil que tendemos a dar por supuesta, sentada y sabida. Hace un par de días me dediqué a agradecer que mis piernas funcionen, igual que mis órganos [no estoy enganchada a la diálisis, mis dietas pueden ser normales y contener azúcares]. Puedo distinguir nítidamente los colores, leer letras y adivinar objetos a distancia. Estoy sana y fuera de un hospital. Puedo pensar y tengo memoria, mis huesos están íntegros y fuertes y soy capaz de percibir olores y sabores, cosa que aporta grandes satisfacciones. No soy muchas cosas que podrían limitarme y restar calidad a mi vida. Y, sin embargo, no nos damos cuenta...
martes, 18 de diciembre de 2012
Y las mariposas, a veces...
Otra vez una noche tropezada y dividida en tres. La desolación y el silencio que me empujan a acelerarlo todo y meterme en la ducha, la impaciencia, se multiplican por mil cuando suena el despertador y se incrusta en esa zona pequeña que tenemos sobre la nariz, entre las cejas; ese lugar que se frunce con el paso del tiempo y las inquietudes. No son preocupaciones, en realidad. Ahí se instalan algunas tristezas, nervios y sobretodo todas las risas.
Ayer le pregunté hacia dónde iba yo. Con semblante serio confesó no saberlo y yo me dibujé como dando vueltas sobre mí misma, en inútiles círculos concéntricos. Da el pego porque, como camino deprisa, parece que tengo muy clara mi dirección, mi destino, cuál será el futuro. Por mucho que trabaje lo de las debilidades y hayamos tomado conciencia común de las fortalezas que nos hacen invencibles [ya será menos, claro; pero es positivo pensar de esta forma], sigo sin saber con exactitud. A veces me atrevería con todo y me comería medio mundo. Luego me atraganto, me asusto y me quedo en el sitio.
Creo que hay posibilidades. Venga, acércate. Atrévete. Deja otra señal, unas letras, una voz. Ni nos imaginamos lo que nos espera, cuánto vamos a divertirnos hablando deprisa, pisándonos la vez y la voz, comenzándolo todo, atreviéndonos...
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Acerca de los datos personales
- spark
- Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)