Aquí se viene a jugar con las palabras. A vaciar nostalgias. A comprender miradas y silencios. A compartir sin disfraces. Con seudónimo pero el alma verdadera...

viernes, 16 de octubre de 2026

Ansiedad y casas modulares...

Mi descendiente femenina ha encontrado un lugar en el mundo dónde poner el nido para su próxima etapa vital. 

Eso es bueno y bonito.

Cuando salga del notario y todo esté en orden, hablamos.

Ella y su él son tan monos que me están pidiendo que me vaya con ellos.

No entienden que, en el mejor de los casos, me quedan 2 años y medio.

Solo le ven ventajas.

Pero yo, que soy súper lista, sé que los jóvenes quieren su lugar.

Y que no pinto nada. Así que me he estado haciendo la remolona.

Peeeeero...

Ayer encajaron solitas todas las piezas.

Y ya tengo presupuestos para construir una casa de esas geológica y ecológicamente maravillosas, según mis necesidades y dineros y en unos cinco meses (vale, pongamos 6, u ocho...).

Teniendo en cuenta que no hay cosas ni casas que me gusten en el mundo en general, ayer me pareció una solución estupenda.

Mi frase es "la casa perfecta no existe".

Pero igual me la puedo inventar.

Son eficientes, eliges los materiales. En mi caso, domótica y medidas de seguridad son muy imprescindibles, que no quiero pasar miedo.

De hecho, me visualizo cuidando la piscina, el jardín (la parcela es más grande de lo habitual, de saque) y con un perro a mi lado. Alguno de esos móviles que se balancean con la brisa, una chimenea y un porche acogedor.

Como no me ladra nadie, pues ya estaría solucionado lo de mi soltería, digamos. Lo digo por el perro.

Y, fíjate, que desde anoche estoy visualizando planos, orientaciones, materiales exteriores, interiores, parking (¿sí o no?) y presupuestos, claro.

Antes de todo eso habría que solucionar un par de asuntos (uno familiar y el otro la venta de mi paraíso prepirenaico), pero hay tiempo. No tengo ninguna prisa.

A ver si me llama el API de la parejita, coño. ¡Que les avisé anoche y todavía no me ha dicho nada!

#Ansiasqueesuna

jueves, 15 de octubre de 2026

De la prejubilación y del trabajo...

Me he dado cuenta de que vivo como una prejubilada. Y eso me desconcierta.

Mi trabajo diario está gestionado en una, máximo dos, hora. Y no hace falta que sea presencial.

Pero yo comparezco, cada mañana, para cumplir, que por eso me compré una residencia aquí al lado.

Es temporal, no te vayas a pensar. No es la casa de mis sueños ni nada por el estilo.

Es funcional, mona y cómoda. Lo estrené todo, como a mí me gusta.

Destinada a ser vendida en cuanto pueda cambiar de vida. Y ya estaría.

Podría despachar mis gestiones desde la cama. Y de hecho suelo hacerlo en parte, cada día, al despertar.

Pero la parte más grande de mi responsabilidad ahora es pensar.

Sí.

Informarme, leer, estar al día del sector y la actualidad económica y política. Ser capaz de sacar conclusiones y anticiparme a tendencias que pueden ser peligrosas para la empresa, darme cuenta de nuestras debilidades y proponer medidas.

Otra parte importante es servir de sparring al propietario. Que pueda quejarse, que vuelque su frustración, preocupaciones y sus miedos.

Todos tenemos.

Los suyos tienen muchos más ceros que los míos.

Y el tercio restante de mis responsabilidades es comer con él y con otros, aquí o allí. Tomar aviones y trenes, presentarle gente y que él me la presente a mí. Asistir a reuniones, aportar, poner asuntos nuevos sobre la mesa, mover al sector, debatir, abrir los ojos.

No está nada mal, la verdad. Me gusta.

Lo de viajar lejos ya no me atrae nada, pero si hay que hacerlo pues se hace.

Aunque me aburro.

Necesito retos. Muchos. Novedades y cambios...

viernes, 9 de octubre de 2026

Conversaciones con Claude...

Apuesto a que dentro de un minuto aparecerán libros titulados así. Conversaciones con ChatGPT, mis conversaciones con Anthropic. O Gemini. O...

Hay miles de IAs y cada día aparecen otras.

Cuanto más estudio sobre eso, más peligro veo. Y más inseguridad, porque estamos verdes todavía, no nos han formado en esto del prompting, nos lo creemos todo y estamos regalando millones de informaciones confidenciales sin saber que luego lo usarán contra nosotros.

Me fascina la geopolítica, por si no lo había dicho antes.

Pero no quiero hablar de IA. Aunque le dedique gran parte de mi tiempo.

Es más el símil con una persona a la que te vuelcas y le regalas información confidencial sobre ti, tus sentimientos, tu pasado, tus sueños. Tu entorno, costumbres, tu gente.

Cuando esa persona que lo ha oído todo de ti desaparece de tu vida, se lleva con ella todos esos secretos. Y probablemente, con más o menos malicia, los divulgue.

No es que me haya pasado nada recientemente. Tampoco me importaría. Varias personas me han hecho notar que mi actitud ante los demás ahora es bastante "me la bufa". Y es verdad. 

Tengo más de 60 años y no me importa lo que piensen de mí.

Por ejemplo: ayer comí con mi descendiente femenina. Era un tema importante, especialmente para ella.

Ibamos caminando con la perrita. Me miró los pies (mi hija, no la perrita) y dijo: ¿Qué haces con estas botas? son demasiado invierno...

Hacía sol. Pero cuando yo salí de mi casa por la mañana hacía fresco y Siri me dijo que iba a llover.

La miré. Me dí cuenta de lo que quería trasladarme. Tardé cinco segundos en decirle que esas botas (cortas, de serraje, marrones) me las ponía cuando llovía (recordemos que donde vivo ha habido inundaciones esta semana...). Porque no quiero que se me estropeen los mocasines, ni mojarme los pies, ni que se empapen las bambas y llevar los pies mojados todo el rato.

Añadí que a estas alturas ande yo caliente... que no podía importarme menos lo que opinara la gente si decidía salir a la calle con unas botas cortas de montar a caballo.

No dijo nada. Pero sé que pensó que yo pasaba de todo.

Si le gustó o no tener una madre así tampoco me importa. Pero creo saber que dedujo que yo los tenía muy bien puestos.

Yo voy tirando, me gusto ahora, visto como quiero, tengo flow (como me dijo ella, después de publicar una foto mia en su IG... Milagro milagrito) y solo espero gustarle a la persona que me guste a mi. Poco más.

Aunque se me esté acabando la puta paciencia, de tanto ensayo error, hombre ya...!

Porque la idea es ser muy feliz, pero ya. No dentro de cinco años, ¿sabes?

Feliz ya lo soy. Pero también soy ambiciosa y quiero serlo más. E inmediatamente...

miércoles, 7 de octubre de 2026

Hogares e invitados...

Tengo que hacer (más) deporte. Y dormir. Seguramente, socializar.

Me apetece el fin de semana. Descendiente femenina, su/nuesto cuatro patas, más gente. Recibir en casa, cocinar algo (nos turnamos), que todo esté perfecto, que no haga frío ni calor, caminar todos juntos y elegir los mejores lugares, que nunca falten bebidas... seguramente, encender la chimenea.

Valorar la compañía, crear hogar, acompañar y que me acompañen, cargar pilas.

Puede parecer muy tontería, todo eso, pero no lo es.

Claridad tras la tormenta. Sol después de las lluvias.

A mi solo me gusta ser anfitriona cuando la gente que entra es de mucha confianza. Para los compromisos, nada...

martes, 6 de octubre de 2026

Barros, estaciones y mimos...

No sé si me pasa solo a mí o somos más.

Pero me gustaría saberlo.

Me revuelco en los barros y lodos de un sofá vacío y un futuro incierto. Me desgarro, sin llegar a sangrar.

Un minuto después, pienso qué bien se está en casa.

Y a los tres minutos reflexiono sobre la pereza que me daría salir y estar con gente que, no nos engañemos, me interesa poquito.

Hay cosas que me relajan mucho.

Y me dedico a pensar en cómo atravesaré un otoño mojado, gris, encapotado. 

De dónde sacaré la fuerza para llegar entera al invierno. 

Qué voy a hacer para vivirlo dignamente.

Sin dramas.

Solo son estaciones, pienso.

Y no soy nueva. Que ya llevo muchas encima. Soy más fuerte de lo que parece. Debo concentrarme en la actitud.

Mimos. Necesito muchos mimos... :)

lunes, 5 de octubre de 2026

Corpore sano...

Me he escapado del diluvio. :)

Fue sin querer.

Un poco arriesgado, pensaréis.

Pero para nada.

Viaje de ida y vuelta agradable. 

A la ida, con música y, al final del trayecto, en una estrecha carretera de montaña, con la ventanilla bajada y despeinándome, despacio, sin correr.

A la vuelta, escuchando cosas de budismo. Cada vez me veo más reflejada y me apetece entrar a fondo, que es lo que intento hacer.

En medio de uno y otro, pude tomar el sol. Lo justo para mantener un color determinado antes de pasar al pálido blanquecino invernal.

En la terraza de mi habitación, directa sobre la toalla, haciendo estiramientos y siguiendo el ritmo de la música, un poco con el cuerpo, a veces con los pies...

Me ha dado por el ajedrez y mi tiempo libre, por mínimo que sea, se lo dedico. De momento.

Y por los idiomas. Y por algún juego de los que mantienen la cabeza en forma.

He dado pistoletazo de salida al pádel, otra vez. Empiezo pronto.

Y valoro empezar con la bici, que vivo en un paraíso para eso y ahora el clima (cuando no diluvia) es perfecto.

En mi lista está visitar el P&P más cercano, también. Pronto. Cualquier día de estos, en realidad.

Mens sana...

O la búsqueda del equilibrio.

Aunque ahora sabemos que la desequilibrada soy yo.

Al final, algo se decantará solo o servirá para conocer a alguien o descubriré cosas y lugares nuevos. 

O no.

Tengo todos los medios en marcha, todos, pero me debe pasar como con la Tierra y las señales de radio. Al final ha llegado una, después de muchos años. Pero parece que no la ha emitido nadie.

No nos hagamos ilusiones, pues...

viernes, 2 de octubre de 2026

Cosas random. Literal...

Ahora veo documentales. 

Mi religión me prohíbe ver películas / series violentas, de miedo, de tensión, de asesinatos o muertes.

¿Que qué me queda?

Pues pastelones pasteleros románticos o cómicos.

Me llenan poco, entretienen.

Así que con los documentales he abierto una ventana de oportunidad interesante. En VO, claro.

Me he puesto al día de los ases del tenis. Bueno.

Ayer caí en el de las zonas azules, el ikigai y todo lo que hace que la gente viva más y de manera saludable.

La dieta es fundamental, ya lo sabemos. Grecia y Cerdeña matters.

¿Pero a que no sabes que la soledad resta hasta 15 años de vida?

El truco es formar parte de un grupo, socializar, que te vean y se acuerden de ti. Y aún mejor hacer deporte con gente. Muy a menudo. No eso de una vez por semana.

Aquí os lo dejo. Para reflexionar...

Aquí está todo...

Acerca de los datos personales

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Si. Claro. Cómo si fuera tan fácil hacer una definición completa y, además, ecuánime de una misma a estas alturas de la vida... Creo que, por lo menos, necesitaría un fin de semana. ¿Hace? ¿Si? :)

Por si se pierde algo...

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